
Antes de los 20
Chapter 7
Pasaron un par de días, en los que Zafiro se arrepintió de darle su primera vez al ruso, pero ya estaba hecho, trataba de obligarse a ella misma a no pensar en él, pero no podía, era inútil.
— Ven aquí. — fue todo lo que escucho y acto seguida fue arrastrada a un pasillo vacío.
— Neizan si aprecias tu vida no vuelvas a tocarme. — Fuego y odio, Neri lo vio reflejado en sus ojos.
— ¿Qué rayos te pasa?
— Mi hermana Victoria perdió la vista hace un año y mi hermana Rosita es de descendencia latina, estoy segura de que es una mezcla de “razas” ya que sus rasgos faciales son únicos y hermosos, te creí más inteligente Neizan, pero veo que me equivoque, solo eres un intento de mafioso más.
Ese día Neizan supo que la perdió y ella que lo tenía que olvidar, pero solo uno pudo mantener su postura, con el correr de los días, Zafiro comenzó a estar al pendiente de cada gesto de Neizan, lo amaba, mientras él trataba de escapar del azul de la mirada de la joven, ante aquellos ojos el ruso sentía que no valía nada.
No le fue difícil averiguar donde vivía Lucero, mucho más fácil fue entrar, se notaba que la joven Bach no tenía noción alguna de su seguridad, estuvo más de una hora recorriendo el departamento de Lucero, hasta detenerse en su cama, donde se dispuso a esperarla, mientras meditaba, ¿era lo correcto hacer aquello? Si, Neri era de ella y nadie se lo quietaría, pero ¿para qué lo quería? No se imaginaba compartiendo su vida con un idiota que pensara de esa manera, estaba a punto de marcharse cuando Lucero paso frente a ella, cantando, se la veía feliz, solo por estar con Neri, entonces los ojos azules de Zafiro brillaron, le advertían a la castaña que se alejara de Neizan como así también le prometía que la mataría si no lo hacía, pero para estar más segura decidió hablar.
—Tú y yo hablaremos. — dijo de forma fría provocando que Lucero se congelara por unos segundos.
— ¿Qué mierda haces en mi cama?
— Wou, la niña Bach sabe insultar. — dijo con diversión mientras caminaba a paso lento, pero se detuvo al escuchar una voz.
— ¡Princesa! — Neri, su Neri la llamaba princesa, los ojos de Zafiro reflejaban horror y Lucero le mostro una enorme sonrisa.
— ¿Qué sucede Neri?
— Quería invitarte a desayunar mañana. — Zafiro veía la diversión de la niña Bach en su rostro y no entendía ¿por qué no pedía ayuda? porque estaba segura de que su cara reflejaba que iba a matarla por acercarse a Neri.
— Claro. — fue lo único que dijo sin mover un musculo de su lugar.
— Bien nos vemos mañana. — el cuarto quedo en silencio unos minutos, Zafiro quería asegurarse que Neri no estaba en el departamento.
— ¿Cómo entro en tu hogar? — dijo la rubia mientras sus ojos se cristalizaban.
— Él a diferencia de ti, tiene llave. — lo dijo sin pensar en lo que la rubia podía estar imaginando.
— Ustedes…— lo había perdido, Lucero le había arrebatado a su ruso.
— ¡Oh, DIOS NO! Es solo un amigo, también le pensaba dar una copia a Dulce. — explico la situación y Zafiro se preguntó si la castaña era loca.
— ¿Le das tus llaves a cualquiera?
— No, solo a mis amigos ¿y tú entras a matar del susto al hogar de cualquiera o es algo personal? Aunque no recuerdo hacerte nada… DIOS, ustedes tuvieron algo. — dijo con sorpresa Lucero.
— ¿Él te dijo? — pregunto con esperanzas de que por lo menos Neri no la olvidara tan fácil.
— No, pero sus ojos brillan cada vez que te ve o escucha tu nombre y tú me miras como que te estoy quitando a tu novio. — la rubia sonrió por eso, y Lucero descubrió que ella no era un diamante frio, solo usaba una carcasa para protegerse.
— Hola, soy Lucero Simons. — la castaña extendió su mano mostrándole una enorme sonrisa.
— Zafiro Zabet, un gusto conocerte.
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