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Portada de la novela Valor de mujer

Valor de mujer

A sus treinta años, la radiante Catalina vive sumergida en una relación tóxica que distorsiona su mundo. Nicolás, bajo una fachada de pareja perfecta, ejerce un control posesivo que la mantiene cautiva en un entorno de opresión psicológica. Pese a la adversidad, ella se propone firmemente quebrar ese ciclo para rescatar su amor propio. Esta historia narra su valiente camino hacia la emancipación, revelando con fuerza el verdadero valor que posee una mujer.
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Capítulo 2

Año 2005:

Narra Catalina:

Me presento, mi nombre es Catalina, tengo 16 años, soy soltera, tuve un novio con el que estuve unos meses, lo dejé por ser demasiado empalagoso. Realmente no es mi tipo de hombres los que están encima de ti todo el tiempo y no te dejan respirar, yo necesito mi espacio y era algo que esa persona no me permitía tener.

Tengo personalidad, me encanta salir con mis amigas, disfrutar de mi adolescencia, ya que cuando sea mayor no podré volver a vivir esta etapa en mi vida.

En los estudios soy muy responsable, no soy de las mejores, pero no tengo malas calificaciones. Es que pienso que es algo importante ser inteligente para poder alcanzar objetivos más grandes.

Soy tranquila, estudiosa, callada, aunque eso no quita que fuera del aula de clases deje salir mi personalidad parlanchina.

Soy muy sociable, habladora,

Somos un grupo grande de amistades los cuales frecuentamos los días de clases y me siento muy bien con eso.

Esta noche iremos a una fiesta en la casa de un chico llamado Nicolás, que conozco desde mis 5 años de edad, la verdad es que no lo he visto desde hace tiempo, mis padres se mudaron a otro sector y perdí el rastro. Cuando éramos niños veíamos películas juntos, ya que nuestros abuelos son vecinos, por lo que compartimos cumpleaños, fines de semanas de películas, hasta que ambos crecimos. Son cosas que recuerdo con ese chico que hoy en día las veo como parte del pasado, sin embargo es lindo haber compartido con él esa pequeña parte de mi infancia.

Llegamos a la fiesta y la casa de los padres de Nicolás es enorme, como díez veces más grande que mi casa.

Nos recibe un amigo que veo más seguido, al entrar me doy cuenta que Nicolás está muy guapo, está de buen ver como se dice. Mi mente viaja a ese rostro de niño que recuerdo y no tiene que ver nada con el chico que está frente a mi prácticamente, es como un ángel encarnado, su rostro es perfecto y su cuerpo tiene otro nivel de atractivo.

No me acerco, no soy obvia con mis gustos, además recuerdo perfectamente que Nicolás es tímido, demasiado tímido. Si yo me acercara a él y llegara a notar que lo estoy mirando, seguramente se incomodaría y no quiero eso para nada.

No niego que nos hemos encontrado en fiestas de amistades en común, en años anteriores, él tenía una novia de otra ciudad, muy atractiva, pero como todo se sabe, me enteré que dejaron su relación. Por esa razón hoy se encuentra soltero, aunque me parece el chico más guapo y deseo hablarle no dejaré que me domine ese instinto de cazadora que llevo dentro.

Me miró disimuladamente y sé que me veo bien es que me gusta vestirme perfecta para toda ocasión, con jeans ajustados al cuerpo que muestran mi esbelta figura delgada, mi abdomen plano, pechos abundantes y trasero no tanto, pero algo tengo al igual que las caderas.

Respecto a los colores que uso al momento de elegir un atuendo me gustan los celestes, azul, negro y morado para vestirme, odio el rosado y amarillo y no en mil años luz usaría algo que tenga rosado u amarillo es que pienso son colores para niñas, y no sé por qué, pero nunca me verán usar esos colores.

La fiesta va avanzando, bailamos y disfrutamos, coincido con una compañera de básica, la que viene acompañada por su prima, ni siquiera sabía que conocía a mis amigos, bueno no todos lo son, la mayoría puedo llamarlos conocidos de infancia, amigos son pocos los que tengo, mas mujeres que hombres.

Alrededor de las 2 de la mañana, Nicolás para mi sorpresa me invita a bailar, acepto y en medio del baile pregunta.

—¿Qué ha sido de tu vida estos años? — Yo muevo mis caderas al ritmo de la música de forma lenta y sonrío para responder.

—Bien, ya sabes estudio y eso, nada fuera de lo común — Él asiente y me hace girar de forma que ambos quedamos de frente y pregunta sin rodeos.

—¿Novio? — yo niego con mi cabeza girando para quedar de espaldas y muevo mi cabeza a mi derecha mirando de reojo su rostro y con una sonrisa pícara respondo.

—Soltera… — me regresa la sonrisa.

— Me gusta eso… — Luego lleva sus manos a mis caderas y en ese moviendo lento y sensual acerca sus labios a los míos para darme un beso de toque, solo tocamos nuestros labios y se aleja, esperando mi reacción. Realmente creí que esté chico era tímido, pero me he dado cuenta de que no lo es para nada y eso me gusta realmente.

Yo solo sonrío, continuamos bailando, pero me percato de que mi ex compañera de colegio, se molesta y se retira, no entiendo el motivo hasta que Nicolás me cuenta.

—Las que se acaban de ir, una de ellas me dijo que le gusto, pero no puedo responder cuando me gusta otra persona — dice tímidamente, yo me quedo viendo en esa dirección de manera pensativa y luego lo observo a él.

—Vaya, que afortunada la chica que te gusta — digo de forma coqueta, sé lo que está pensando y ni siquiera tengo que leer su mente para saber.

—Creo que ya sabes que eres tú — dice sonrojado, yo no puedo evitar sonreír coqueta porque este chico despierta en mí sentimientos fuertes que hacen recorrer una corriente en mi columna vertebral enviando impulsos de deseos ardientes por besarlo.

—Tu también me gustas — respondo acariciando su mejilla y casi dándole otro beso, pero antes de acercar mis labios a los suyos sonrío y sigo bailando para dejarlo con las ganas de más.

El resto de la fiesta la pasamos hablando, poniéndonos al día con las cosas que hemos hecho en todos los años que perdimos el contacto, estoy feliz por ser correspondida en el amor, estamos recién empezando, pero tengo esperanzas que seremos algo más que amigos que se gustan. A pesar de la evidente atracción que existe entre ambos yo deseo algo más.

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