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Portada de la novela Valor de mujer

Valor de mujer

A sus treinta años, la radiante Catalina vive sumergida en una relación tóxica que distorsiona su mundo. Nicolás, bajo una fachada de pareja perfecta, ejerce un control posesivo que la mantiene cautiva en un entorno de opresión psicológica. Pese a la adversidad, ella se propone firmemente quebrar ese ciclo para rescatar su amor propio. Esta historia narra su valiente camino hacia la emancipación, revelando con fuerza el verdadero valor que posee una mujer.
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Capítulo 3

Cuando queda poca gente, nos vamos a su habitación, no solos, no piensen mal, si bien no soy virgen, porque por error lo hice con un novio que tuve hace un año. Digo por error porque creía estar enamorada, cuando solo era cariño, fue una separación dura para él, no para mi. A veces cometemos errores y yo lo hice con ese chico, por eso antes de dar ese preciado tesoro que es la virtud hay que pensar muy bien si esa persona es la correcta, para luego no arrepentirse.

Los pocos amigos que quedamos vemos una película de comedia, si a las 4 am no tenemos sueño. Nos acomodamos en las camas, que son 2, además de un sofá para ver la película. Yo me recuesto en una de las camas con Nicolás a mi lado, me abraza y acaricia pero todo es de forma inocente, nada de malicia en sus caricias. Eso para mí es algo muy tierno, ya que no michos hombres hacen eso porque la mayoría solo se acercan a ti esperando tener algo más, pero no Nicolás, él era más inocente y tierno a tal punto que me transportaba a la niñez de esos momentos que pasábamos y era todo tan sencillo como ver una simple película en el sofá de la sala.

Sin darme cuenta me quedo dormida, es agradable que te acaricien el cabello además de que te abracen.

«Es que ¿quién hace eso por ti» o mejor dicho ¿Qué hombre hace eso»

Solo el tierno Nicolás era capaz de darte una noche de caricias sin malas intenciones para regalarte un sueño plácido y profundo.

Me despierto al oír unas palabras que no entiendo bien.

Abro los ojos y veo a Nicolás, le sonrío y al ver alrededor me doy cuenta que la mayoría están dormidos, abro y cierro los ojos para ver mejor sus rostro y con una tierna sonrisa y sus ojos puestos en los míos susurra.

—Me gustaría que esto no quede aquí — algo en su rostro se ve sincero y puro, no sé por qué tiene esa expresión que inspira tranquilidad y seguridad algo que te hace querer permanecer a su lado.

—Me agrada bastante esa idea — Digo en un susurro pasando mi mano por su sedoso cabello enrollando entre mis dedos.

Escuchamos a alguien aclarar su garganta y es mi amiga, ya es hora de irnos, esta noche duermo en su casa, nos levantamos y al vivir muy cerca de Nicolás nos llevan nuestros amigos caminando. Es tan agradable la noche que he pasado parecida a un cuento, pero a veces me hace pensar si la vida fuera así de perfecta nadie sufriría jamás.

Nicolás va a mi lado con su mano tomando la mía, al llegar a la puerta me sorprende recibir un beso en la frente por parte de él. Realmente las cosas están pasando tan rápido que me dejan sin palabras, él me observa diciendo en un tono bajo para que solo pueda escucharlo yo. Me siento confundida, puesto que se había portado tan lindo conmigo y ahora esto…

—Mañana te llamaré a las cinco de la tarde, sin falta — asiento y los amigos se van

Me quedo con un mal sabor, quiero creer que me llamara, no entiendo el cambio que tuvo a despedirse solo con un beso en la frente, fue extraño, mucho a decir verdad.

Es que no pasas una noche tan agradable y eres tan cariñoso con una persona para luego despedirte con un simple beso en la frente. Ese tipo de cosas me dejan pensativa y creo que tanta perfección no podía ser cierta y la ingenuidad me ganó nuevamente.

Con mi amiga nos quedamos dormidas apenas nuestras cabezas tocan la almohada. Al día siguiente me toca salir con mi padres, por lo que en el lugar al que vamos espero con ansias que den las 5 de la tarde, miro mi celular cada segundo. Mi estómago lo siento lleno de mariposas, que digo mariposas, elefantes en mi caso. Siento ansiedad por esa llamada y solo pienso en sus besos tiernos, esas caricias que me hicieron dormir tan a gusto entre sus brazos y ese baile tan sensual entre nosotros me hacen llenar mi cabeza de ideas que pronto me distraen a cada segundo que transcurre.

Al dar las cinco espero, espero y espero una llamada que no llega. No puedo evitar sentirme desilusionada, se veía tan seguro al decirme que me llamaría que le creí. Me regaño mentalmente porque sabía dentro de mi que no me iba a llamar, luego de su extraña actitud al darme un beso en la frente todo queda muy claro y solo fue una tonta ilusión del momento y ya.

Por una parte agradezco no haber hecho otra cosa que no haya sido solo besos, porque realmente me sentirías horrible si hubiera cometido nuevamente el mismo error otra vez de estar con alguien y luego arrepentirme por no ser el indicado.

Guardo mi celular y me dedico a compartir con mi familia el resto de la tarde, en la noche al ir a dormir vuelvo a ver si hay una llamada de Nicolás, pero ni siquiera un mensaje de texto, y algo dentro de mi se siente vacío. Es como una sensación de haber sido usada que a pesar de que no sucedió algo más allá de lo que esperaba yo tenía ganas de que sí y por esa razón me siento de esta manera.

Nuevamente lunes y mi rutina de estudiante es la misma, me levanto, me baño y preparo mi desayuno, cuando estoy lista me despido de mis padres y voy a clases. Estudio todo el día desde las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde, lo que me deja poco tiempo para hacer mis deberes al llegar a casa.

Durante el día me concentro solo en mis estudias y afortunadamente funciona para no pensar en esa triste desilusión, la mañana transcurre al igual que la tarde y llega el momento de salir de mis clases.

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