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Portada de la novela Una venganza fallida

Una venganza fallida

Oliver Brown regresa a su hogar consumido por la amargura y un plan implacable: destruir a su madrastra, la mujer que arruinó su vida. Pero su calculada venganza da un giro inesperado cuando Moana, una chica de cabellos rizados, entra en su mundo para aliviar su dolor. Lo que surge como una conexión luminosa se torna en un romance siniestro y perverso al descubrirse quién es ella realmente, entrelazando el amor con los secretos más oscuros.
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Capítulo 3

— ¿Que los trae por aquí? — pregunta la bruja enarcando la ceja, y en seguida voltea a ver a Alexa, le miró de arriba abajo, la bruja se sentido inferior a ella de eso estoy seguro, Alexa es joven y bella naturalmente.

Me raspe la garganta y llame su atención.

— Hola... Me presento, soy Oliver Brown — extiendo  mi mano, el cual ella estrecha y mis ganas de devolver el estómago aumentaron, trague saliva en seco antes de hablar de nuevo  — hace un par de meses Santiago Cooper me vendio sus acciones y vengo a tomar procesión — digo con voz fuerte y ronca, la sonrisa de bruja desapareció, su rostro se puso pálido al escuchar el nombre del niño que torturó.

— ¿Santiago? — titubea. — usted está equivocado —  asegura.

— ¿Está no es la empresa de los Cooper? — cuestionó frunciendo el ceño mientras miro a mi al rededor.

— Si efectivamente está es la empresa de los Cooper pero Santiago hace mucho que desapareció y mi difunto esposo puso todo a nombre de mi hija — asegura y yo siento hervir mi sangre cuando ella menciona mi nombre.

— Lo siento mucho pero hubo un error, vengo de ver a un juez quien me dió total poder para ejercer mi derecho acerca de mi compra y aquí está mi abogado si gustan revisar los documentos — espeto con firmeza, la palidez de la bruja aumentaba.

— pasemos a la oficina por favor —  dice la mujer nerviosa,  todos nos sentamos y en segundos aparecio Stiven Williams, sus cabellos estaban llenos de canas y su piel arrugada.

— Buen día— dice el hombre y estrecha la mano de Alexa, la mano del abogado y por último la mía, luego de que él entro llegó ontro hombre que también saludo y se presentó como el abogado de los Cooper o lo que sea que son.

  Estuvimos discutiendo por 3 horas, ya me dolía el trasero pero seguí firme, la cara de rabia de la bruja y Stiven lo decían todo, y siendo sincero esperaba a que por lo menos Stiven se alegrará y  preguntara por el hijo de su amigo pero no fue así. Había algo raro.

   Mi abogado pidió ver los papeles que acreditaban que mi padre había dejado todo a su hija pero Stiven se negó, y al final acepto que yo tenía derecho al 50% de la empresa, sonreí al ver su nerviosismo, es evidente que algo ocultan y voy a llegar al fondo de todo.

Salí de la oficina triunfante con el idiota del abogado a un lado y al otro mi princesa, esa tarde los invite a celebrar, este era el comienzo de una nueva vida, poco a poco el abogaducho comenzaba a entrar más y más en confianza, tal vez el alcohol le daba el valor.

— Señorita usted tiene una hermosa sonrisa — balbucea el abogado, solté la risa y Alexa se sonrojo, lucia tan linda que puse mi brazo al rededor de su cuello y la atraje hasta mi para darle un beso en la cabeza, el abogado se avergonzó y bajo la mirada, idiota.

___

Al día siguiente tomaría posesión de lo mío, me sentía alegre iba a dar el primer paso, me vesti con un traje completo color vino y camisa blanca, zapatos negros, reloj moderno y de una marca exclusiva,  me puse loción y sonríe al ver mi reflejo frente al espejo,  esa mañana no iría con Alexa, no quería que se prestará a malos entendidos, ella tendría que conducir y con lo que odia eso.

Cuando llegue al edificio, me quite mis gafas de sol, y entregué las llaves de mi auto para que fueran a guardarlo, me acomode el botón y camine hacia el ascensor, estaba apunto de presionar al piso 35 cuando una niña despistada llegó corriendo.

— Disculpe señor — espeto sin voltear a ver, la despistada trataba de arreglar su desaliñado y rebelde cabello negro y rizado que no se dejaba de ninguna manera, lucía jeans azul y rotos de las rodillas, top negro que dejaba ver el percing en su ombligo, una chaqueta de mezclilla azul y zapatos deportivos, parecía nerviosa, lo más seguro es que tenía prisa.

— ¿,Quieres ayuda? — pregunté con buenas intenciones, ella volteó con una sonrisa y un tanto sorprendida, en sus mejillas aparecieron un par de olluelos y sus ojos avellanos me miraron con atención, su piel apiñolada neutro se veía resplandeciente, la chica parecía sincera y  delicada, de esas niñas que provocan ternura.

— Inténtalo —  dice enarcando la ceja, me estaba retando, sonreí y luego tome un par de orquillas de su mano, y comencé a pasar mis dedos dentro de su suave y sedoso cabello, desde los 8 años solía peinar a Alexa así que no será tan difícil, al final le hice una coleta y saque unos mechones para adornaran sus mejillas.

— Listo — dije, ella se toca la cabeza y sonríe mientras  me mira,  sus mejillas adornadas con esos olluelos me provocan curiosidad.

— Gracias  me acabas de salvar — asegura sonriente, antes de que él ascensor se detuviera en el piso 34 ella se pone de puntitas, sujeta mi rostro entre sus manos y deja un suave y cálido beso en mi mejilla, quedé estupefacto, en un  segundo sentí todo moverse dentro de mi, una sensación de cosquilleo, mis ojos no podían estar más sorprendidos. — hasta luego y por cierto me encanta tu loción — gritó mientras salía corriendo, esa niña me acaba de robar un beso, nunca me habían robado un beso.

Cuando por fin llegué al piso correcto  las secretarias se pusieron de pie al verme llegar, adoraba sus miradas lascivas, crecían mi ego,

la secretaria castaña me hizo pasar a una de las oficinas, Alexa ya estaba ahí, cuando me vio fue corriendo a mis brazos.  — ¿Qué te retraso? — gruñe mientras acaricia mi espalda.

— Nada mi niña — le susurre para luego besar su nariz y hacerle un cariñito a sus mejillas, después observé todo el lugar, es una sala grande y con una mesa en medio de ella, hay cuadros de pinturas rupestres y decoraciónes chinos, sin duda la decoración la hizo mi padre.

—   Buen día señor Brown — saluda la bruja con voz melosa entrando a la sala, vestía un vestido amarillo, escotado y muy ajustado a su cuerpo, lucía despampanante, cómo si fuera una modelo.

— Señora  — saludé con una sonrisa  — para usted soy Oliver —  musito estrechando su mano, ella se sonrojo y sonreía aún más con su mirada bien clavada a mis ojos.

A Alexa no le pareció mi atrevimiento, su semblante cambio en segundos.

— Señor Brown — espeta detrás de la bruja su marido el señor Stiven, saludé al hombre con una sonrisa y luego tomamos nuentros lugares, Alexa estaba a mi lado y eso provocaba la mirada intensa de la bruja sobre ella. La reunión trato sobre firma de documentos y todo ese tipo de cosas, la oficina principal estaba ocupada por el señor Williams y al parecer no le agrado nada la idea de darmela a mi, después de brindar con champagne llamaron a todos los empleados para presentarme ante ellos, todo el tiempo fui amable y educado.

  Después de que la celebración termino acompañe a Alexa a su oficina, le ayude a instalarse y luego fui a la mía, por suerte Stiven había quitado todas sus porquerías, mire por todos los rincones y por la enorme ventana con vista a la ciudad, llevaba unas horas y ya me sentía cansado, respire profundo y luego me deje caer sobre el asiento giratorio, cerré los ojos y despeje mi mente.

— Cariño —  escucho la voz de la bruja que está abriendo la puerta, cuando por fin entra y se encuentra con mis ojos sobre ella, la bruja sonríe.  — lo siento Oliver, me confundí de oficina... Perdón la costumbre — dice con voz melosa, su escote estaba más notorio que hace un momento, creo que entendía muy bien su asqueroso plan, pero está vez la serpiente será engañada.

— No se preocupe señora, por favor siga — ordeno mostrándole la silla frente a mi.

Victoria se sentó y se cruzó de piernas tratando de que estás lucieran lo mejor posible, vieja bruja si supiera que lo único que provoca en mi es asco.

— solo dime Victoria — ordena

— Tienes razón VICTORIA, luces muy joven y... Y muy hermosa — aseguro mientras le guiño ojo, ella se sonroja y comienza a tocarse el cabello.  — es una lastima que no te conocí antes que el señor Williams.

— Nunca es tarde para conocer buenas personas — espeta con cara tierna, maldita vivora quiere camuflajearse conmigo.

— Tienes toda la razón ¿ Quieres ir a cenar esta noche?

— Si ¿Por qué no? Luces agradable y divertido.

— Paso por ti a las 8:00 P.m.

— ¿No hay problema con tu amiga? — pregunta refiriendose a Alexa, sonreí ante su pregunta.

— Ella es mi hermana — respondí y luego prendí mi computador, ella se puso de pie y luego salió de mi oficina.

Mi plan estaba funcionando, pobre tonta ni se imaginao que le espera.

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