Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Una Historia Interminable

Una Historia Interminable

Ayla Monroe reside entre los lujos de la familia Corsetti, atormentada por visiones de un puente y una voz enigmática. Su mundo se desmorona ante la peligrosa obsesión de su primo Rhett, justo cuando River Callahan aparece despertando recuerdos que creía olvidados. La verdad sale a la luz: ella es Hope Freissy Marsh, superviviente de una tragedia. Ayla deberá decidir si asume su pasado o huye para evitar que quienes la rodean sigan controlando su destino.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Ayla

-Ayúdame...

Me quedé paralizada a mitad de paso al oír aquella voz. Venía del río que pasaba bajo el puente que estaba cruzando. El corazón se me subió a la garganta.

Me incliné sobre la barandilla de madera, justo después del guardarraíl de hormigón, y entrecerré los ojos hacia el agua. Al principio solo vi ondas y destellos de luz en la superficie.

Entonces-un brazo. Una mano pequeña que se alzaba desesperada, seguida por la cabeza de un niño que rompió la superficie antes de volver a desaparecer.

Sin pensarlo, bajé corriendo por el sendero pedregoso hasta la orilla. Me quité los zapatos de un tirón, la mochila cayó al suelo, y me lancé de cabeza al agua helada.

Era otoño, y el frío me atravesó como cristales rotos, pero no me importó.

El niño jadeaba cada vez que lograba salir a la superficie. Tenía que llegar hasta él.

-¡Agárrate a mi mano! -grité, estirando el brazo hacia él. Parecía más pequeño y más joven que yo.

En cuanto sus dedos se aferraron a los míos, pataleé con todas mis fuerzas, arrastrándolo hasta que conseguí sacarlo a la orilla embarrada.

Nos desplomamos allí, sin aliento y temblando. Él se encogió sobre sí mismo, con las rodillas contra el pecho, tosiendo agua.

Me senté a su lado, escurriendo el agua de mi pelo, con la mirada fija en su rostro.

Era un niño regordete, con la cara redonda y llena de pecas. Tenía la piel pálida como un fantasma y los labios azulados.

-¿Cómo es que casi te ahogas aquí? -pregunté, todavía intentando recuperar el aliento.

No me miró a los ojos.

-Estaba... eh... buscando un pez dorado -murmuró con la voz temblorosa.

Parpadeé.

-¿Un pez dorado? ¿En serio? ¿En este río? Déjame adivinar... ¿unos chicos mayores te engañaron, verdad?

Su silencio fue suficiente respuesta.

-Sí, eso pensaba. -Suspiré, cogí mi mochila y saqué una chaqueta-. Toma, póntela. Es de mi hermano, así que te quedará enorme, pero te vas a congelar si no.

Dudó.

-Gracias, pero... ¿y tú?

-Yo estaré bien -respondí encogiéndome de hombros, intentando parecer dura aunque estaba temblando como un flan.

Me observó-de verdad me observó-y supe que sabía que estaba mintiendo.

Pero sonreí de todos modos.

Por alguna razón, verlo respirar con normalidad otra vez me hizo sentir mal por él, sobre todo después de admitir que lo habían engañado.

-Gracias -susurró-. Pensé que iba a morir.

-Dios es amable... al menos hasta que crecemos y aprendemos a vengarnos de quienes se meten con nosotros. La verdad, yo me habría comprado un pez dorado.

Soltó una pequeña risa, aunque no estaba bromeando. Lo decía en serio: tenía mucho más sentido simplemente comprar uno.

-Eh... ¿puedo saber tu nombre? -preguntó en voz baja.

-Hope -respondí-. ¿Y tú?

-River.

**

-River, ¡eh! ¿Otra vez en las nubes?

Mi voz rompió el silencio mientras cruzábamos el mismo puente, seis meses después.

River miraba fijamente por la ventana, perdido en sus pensamientos.

Parpadeó y se volvió hacia mí.

-¿Eh? Ah... perdona -murmuró con esa sonrisa tímida a la que ya me había acostumbrado.

Suspiré.

-Estamos a cinco minutos del aeropuerto y apenas has dicho una palabra.

Se encogió de hombros.

-Supongo que estoy... pensando.

-¿Pensando? ¿En qué? ¿En tu épica misión del pez dorado? -bromeé, sonriendo.

-Ja-ja, qué graciosa -murmuró-. Es que... me da pena que te vayas.

Eso me golpeó directo en el pecho. Mi expresión se suavizó.

-Oye, no me voy a otro planeta. Es solo Sicilia. Sabes que podemos seguir escribiéndonos, ¿no?

Se rió, pero la tristeza seguía ahí.

-Sí, pero no es lo mismo. Eres mi mejor amiga, Hope. ¿Quién más va a salvarme de los idiotas del colegio?

-Eh, quizá tú -le di un pequeño codazo-. Intenta defenderte un poco. Pero sí, seguiré pendiente de ti. Y ni se te ocurra ir a buscar peces dorados sin mí. ¿Prometido?

-Prometido. Pero más te vale volver mucho.

-Lo prometo.

Y entonces-todo explotó de golpe.

El coche dio un violento bandazo-los frenos chirriaron. Salimos despedidos hacia delante; mi cabeza se sacudió.

-¿Qué demonios, Claude?

-¡Señorita Marsh, agáchese!

El cristal estalló. Algo caliente me cortó la frente. Sangre. Me la toqué, aturdida, y me agaché cuando otro disparo resonó.

Me volví hacia River, agazapado junto al asiento, temblando. Le agarré el hombro, intentando que ambos mantuviéramos la calma.

-Tengo miedo, Hope -susurró.

-River, escúchame... ¡canta! ¡Ahora mismo!

Los disparos desgarraban el aire. Me zumbaban los oídos, pero me aferré a su mano.

-¡Canta "Never Say Never"! ¡Fuerte! Bloquéalo todo, River-concéntrate en mí, no en las balas.

Las lágrimas corrían por su rostro. Le temblaban los labios, pero empezó a cantar-suave al principio. Me uní a él, forzando mi voz temblorosa, intentando ahogar el sonido de la muerte a nuestro alrededor.

La voz de Claude gritó desde delante, presa del pánico.

-¡Aguante, señorita Marsh! ¡Nos encargaremos de ellos!

Busqué a tientas mi bolso para llamar a mi padre, pero había desaparecido. El pecho se me encogió de pánico. Solo teníamos diez años. Éramos niños. ¿Qué podíamos hacer?

Entonces una voz que no reconocí cortó el caos. Fría. Despiadada.

-Hay dos niños atrás.

La puerta se abrió de golpe. Claude no se movía-la sangre cubría el asiento.

Una mano brusca me sacó a rastras.

-¡Suéltame! ¡Mi padre te va a destrozar por esto! -grité, forcejeando.

-¡Cállate, mocosa! Vales una fortuna -gruñó el hombre enmascarado.

Le clavé los dientes en el hombro. Maldijo y me soltó. Eché a correr, desesperada por volver junto a River.

Pero algo duro me golpeó el lado de la cabeza.

Todo se volvió borroso. Las piernas me fallaron. Los pulmones se me cerraron.

Entre la neblina, el rostro aterrorizado de River parpadeó ante mí-su mano extendida, desesperada.

-River... no olvides tu promesa... -susurré, justo antes de que la oscuridad me tragara por completo.

**

Me desperté empapada en sudor. La aguja larga del reloj señalaba el cinco; debían de ser las cinco en punto. Otra vez el mismo sueño.

Había sido el mismo durante diez años, y aún no tenía idea de por qué me perseguía, sobre todo cuando ni siquiera formaba parte de mi pasado.

El chico siempre aparecía, pero nunca lograba ver su rostro con claridad. Me llamaba por otro nombre-uno que no era el mío.

Y yo... por alguna razón, siempre sentía la necesidad de descubrir por qué aquella niña había tenido el valor de salvar al chico.

Hope... un nombre que encerraba un deseo hermoso: que su historia nunca terminara como en mis sueños.

También te puede gustar

Portada de la novela Amanecer Junto a Ti
8.1
Molly Xia se sacrifica ante un poderoso magnate para cubrir las deudas de su padre. Brian Long, un hombre frío y herido por un desamor, la toma como un alivio temporal para sus penas. A pesar de la hostilidad inicial, un lazo intenso nace entre ellos tras enfrentar peligros que amenazan sus vidas. Justo cuando Brian elige entregarle su corazón a Molly, su antigua pareja regresa decidida a reclamar su sitio, desatando un conflicto emocional inesperado.
Portada de la novela Amor Oscuro
8.9
La vampira Shaoran Liang, incapaz de controlar sus poderes, viaja al Castillo Ravenblack por orden de su padre. Su meta es demostrar su valor para evitar el exilio al mundo humano, su peor pesadilla. En ese lugar conoce a Jake Brown, un atractivo hombre lobo que intenta dominar su naturaleza salvaje para liderar a su clan y honrar a su familia. En medio de una guerra latente y leyes ancestrales, ambos lucharán por un amor que desafía todo destino.
Portada de la novela De Esposa Abandonada a Reina Imparable
9.3
Elena vivía un engaño matrimonial hasta que Mateo, su esposo, la traicionó con una actriz embarazada. La crueldad llegó al límite cuando él le exigió confesar un fraude ajeno y abortar a su hijo. Tras ser confinada en un sótano por su suegra, la tragedia golpeó a Elena con la pérdida de su bebé en el encierro. Ese sufrimiento extinguió su sumisión, transformándola en una mujer decidida a ejecutar una fría venganza contra quienes destruyeron su vida.
Portada de la novela Dorian. Un asesino enamorado
9.1
Dorian es reconocido globalmente como el sicario más implacable y eficaz. Su nueva tarea parece sencilla: eliminar a la joven heredera de la mafia rusa. No obstante, el destino da un giro cuando el asesino desarrolla sentimientos profundos por su víctima. Dividido entre su letal profesión y un deseo de protección, Dorian opta por la traición. Ahora, está decidido a arriesgar su vida y desafiar a sus empleadores para garantizar la salvación de la mujer.
Portada de la novela EL CAMINO DE ALONDRA
9.0
Tras sobrevivir a un lustro de maltratos y cumplir una condena injusta por acabar con Fabricio Rivera, su verdugo, Alondra Taylor sale de prisión. A pesar de la traición materna, el afecto de Josh Paterson le devuelve la ilusión, pero un trágico accidente lo deja en estado crítico. Desesperada por salvar su vida, Alondra se ve forzada a negociar con el enigmático Mathew Hoffman, un hombre que podría ser su único aliado o un peligro mucho mayor.
Portada de la novela Escapo Del Tren Peligroso
9.6
Luciana Castillo despierta entre el olor a diésel y desinfectante en un autobús con destino a Guadalajara. Tras morir asesinada en una cabaña de Oaxaca, ha regresado inexplicablemente al pasado, justo al día y asiento donde empezó su tragedia. Decidida a no ser una víctima de nuevo, utiliza sus recuerdos del horror para alterar su destino. Al exigir un lugar en primera clase, Luciana toma el control y empieza a dictar sus propias reglas de supervivencia.