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Portada de la novela Un trato con el CEO Weinzettel

Un trato con el CEO Weinzettel

Brigdoyoon Weinzettel, único heredero de un vasto imperio, dejó sus estudios para dirigir el negocio de sus padres fallecidos. Ahora, su futuro peligra por una cláusula en el testamento: si no se casa antes de los veintiséis años, toda su fortuna pasará a manos del mayordomo de la familia. Sin opciones y bajo presión, el joven CEO decide proponerle un matrimonio de conveniencia a la mujer más inesperada. ¿Podrá este trato salvar su legado?
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Capítulo 3

Al terminar la fiesta de cumpleaños del joven Weinzettel. Decidió salir de ahí aquella fiesta solo le había traído recuerdos del pasado de la tragedia por la que habían pasado sus padres, que por desgracia eso les arrebató la vida. Brigdoyoon salió de la ciudad, pues quería conocer nuevos lugares y nuevas personas, además de que quería pasar en un ambiente diferente, Brigdoyoon, tomo un autobús como todo chico normal, ya que no le dio ganas de conducir se sentía muy cansado, además, amaba conquistar los corazones de las jovencitas en los autobuses, sabía que solamente lo verían una vez, en los planes de Brigdoyoon no estaba eso de enamorarse, no por ahora.

―Joven Weinzettel puedo pasar ―dijo Morsen sin recibir respuesta de él.

―Disculpe señor Morsen, ¿por casualidad busca a Brigdoyoon? ―dijo Arday.

―Si Arday así es ¿lo has visto? ―dijo Morsen.

―Si, lo mire un par de horas atrás al parecer iba a salir ya que había cambiado por completo su vestimenta a una más diferente de la que suele usar ―dijo Arday.

―Te dijo hacia qué lugar se dirigía ―dijo Morsen.

―No, ya deberías saber que Brigdoyoon no dice hacia donde irá solo lo hace y ya ―dijo Arday dando media vuelta y desapareciendo por el pasillo hacia la biblioteca.

Morsen bajó las escaleras molestó al darse cuenta que Brigdoyoon no le importaba el futuro de la empresa de sus padres, ni le importaba su futuro, Morsen deseaba que aquellos documentos llevaran su nombre y no el de Brigdoyoon que era un joven inmaduro que le importaba poco lo que pasara con su vida, pues ese era el punto de vista de Morsen hacía Brigdoyoon.

Mientras tanto Agatha estaba inconsciente acostada en la banca de un parque su cuerpo estaba helado debido a que dentro de pocos meses sería invierno, por unos segundos abrió los ojos y pudo ver la silueta de alguien sentada junto a ella, su cabeza aun daba vueltas no podía ver con claridad el rostro de aquella persona, se había dado cuenta que cualquier persona podía hacer lo que quisiera con ella, debido al estado en que se encontraba.

El viento soplaba y la noche era fría Brigdoyoon había salido de aquel lugar después de tomar varios tragos, en aquel lugar miró a una joven que le pareció atractiva y también le extraño que estuviera ahí, pero después de unos momentos le dejo de importar, pero aquella imagen de aquella joven no dejaba de dar vueltas en la cabeza de él, quería saber más de ella. Salió de aquel lugar a dar una caminata nocturna en aquel lugar que no era el suyo, volviéndose a topar con aquella joven, no le puso mucha importancia y siguió su camino.

El sol había salido y Agatha aún seguía dormida en la banca de aquel parque.

―Jovencita levántate, este no es lugar para dormir ―dijo el guardia de seguridad de aquel sitio.

―Disculpe señor, no molestare más a nadie de aquí me iré en este mismo instante ―dijo Agatha, tomando su bolso levantándose de aquel lugar, marchándose de ahí sin recordar nada.

― ¿Por qué estás haciendo que esa joven se vaya de aquí? ―dijo el guardia a su compañero.

―Sabes que no es lugar para que las personas duerman aquí ―respondió el guardia.

―No puedes echarla su novio me pidió que cuidáramos de ella que solamente iría por un café y regresaría ―dijo el guardia.

Agatha al escuchar aquello recordó un poco de lo que había sucedido aquella noche, no sabía cómo Johnny pudo hacerle eso, llevarla a un lugar extraño solo para que él tuviera sexo con una mujer extraña.

―Disculpe a dicho ¿mi novio? ―dijo Agatha a aquellos guardias.

―Si jovencita, así es ―respondió el guardia.

―Con mucha más razón me iré, si lo miran díganle que en su maldita vida vuelva a buscarme y gracias por haber cuidado por unos minutos de mi ―dijo Agatha marchándose de aquel lugar.

―Jovencita olvida su gabardina ―gritó uno de los guardias, pero Agatha hizo una seña con su mano, dándoles a entender que eso no le importaba.

―Disculpe señor, pero ¿Dónde está la jovencita que les dije que cuidara? ―dijo aquel joven que había pasado cuidando toda la noche de Agatha.

―Se ha marchado, pero antes de marcharse dijo que en su maldita vida la volviera a buscar, pero ella ha olvidado su gabardina ―dijo el guardia.

―Está bien, deme eso yo se lo daré algún día que la vida si lo desea nos volvamos a encontrar ―dijo el joven desconocido.

Agatha tomó un autobús que la llevará a su ciudad durante todo aquel viaje fue pensando en que era lo que había sucedido en la noche, no recordaba muy bien lo que había sucedido solo tenía pequeños destellos de lo que había pasado, recordando que había sido drogada. Llego a casa y toco el timbre de la puerta, tenía una migraña horrible que con el más mínimo ruido sentía que su cabeza le iba a estallar.

―Señorita Agatha qué bueno que ha regresado ―dijo Tania la empleada.

―No hagas tanto ruido por favor, la cabeza me duele horrible, Tania por favor ve a llamar a mis padres necesito hablar de algo de suma importancia con ellos ―dijo Agatha.

―Lo siento señorita Agatha sus padres han salido en un viaje de último momento y no sé cuándo regresarán ―dijo Tania de mal modo a Agatha.

―Como odio que ellos no me digan nada cuando van a salir de viaje ―dijo Agatha frente a Tania, su empleada.

―Señorita Agatha disculpe que me entrometa, pero sus padres eran acerca de eso que querían hablar ayer por la noche con usted antes de que saliera huyendo ―dijo Tania marchándose de aquel lugar.

―Ash que fastidio, solo espero que regresen pronto, necesito dinero para comprarme un coche nuevo ―pensó Agatha al momento en que se había marchado Tania.

―Joven Weinzettel que bueno que regresa estábamos preocupado por usted ―dijo Morsen al ver llegar a Brigdoyoon.

―Habla por ti mismo Morsen, sé que a nadie de aquí le importo, además si le importo a alguien después de ti, me tiene sin cuidado y si no les importo también, después de todo están aquí para trabajar para mí, no para tratar de ser los padres que no tengo ―dijo Brigdoyoon subiendo las escaleras hacia su habitación.

―Pero joven Weinzettel no sea tan odioso por favor, en realidad todos estábamos preocupados por usted ―dijeron los demás empleados de la mansión.

―Hablen por ustedes, porque yo no estaba preocupada por él ―dijo Arday en voz alta, marchándose de aquel lugar.

Lo que Arday había dicho sacó una pequeña sonrisa a Brigdoyoon, ya que después de todo ella era la más sincera entre todos, ya que desde que los padres de Brigdoyoon murieron todos les decían cumplidos para quedar bien con él, pero Arday siempre había sido la misma, que no le importaba que él fuera su jefe, siempre lo trataba a como él se lo merecía.

―Arday, el señor Morsen la quiere ver de manera inmediata ―dijo Leonor a Arday.

―Está bien Leonor enseguida voy ―dijo Arday mientras terminaba de arreglar las flores del jardín.

Arday sacudió el delantal para quitar las hojarascas que tenía en la ropa de trabajo, camino hasta donde Morse se encontraba, a la espera de ella con una cara de pocos amigos.

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