Portada de la novela Un trato con el CEO Weinzettel

Un trato con el CEO Weinzettel

9.2 / 10.0
En Un trato con el CEO Weinzettel, Brigdoyoon debe casarse antes de los 26 años para no perder su legado. Esta novela de romance y billionaire sigue su pacto nupcial para salvar su fortuna. Lee esta fiction fantasy romance books y descubre si logrará asegurar su herencia familiar.
Resumen de Un trato con el CEO Weinzettel
Brigdoyoon Weinzettel, único heredero de un vasto imperio, dejó sus estudios para dirigir el negocio de sus padres fallecidos. Ahora, su futuro peligra por una cláusula en el testamento: si no se casa antes de los veintiséis años, toda su fortuna pasará a manos del mayordomo de la familia. Sin opciones y bajo presión, el joven CEO decide proponerle un matrimonio de conveniencia a la mujer más inesperada. ¿Podrá este trato salvar su legado?
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Un trato con el CEO Weinzettel Capítulo 1

Era el día de la celebración del cumpleaños 25 de Brigdoyoon Weinzettel, pero él ya no quería celebrarlo ya que eso solo le recordaba lo que sucedió en su cumpleaños número 19, esa tarde no la quería recordar ya que ese día perdió a sus padres y siente que lo que celebra es su muerte, sabe que a los demás les gusta celebrar su cumpleaños ya que es la única fecha en la que trata de no ser un ogro con ellos, pero ahora eso de él ha cambiado ya no tiene nada que celebrar.

― ¿Quién diría? Que el cumpleaños del joven Weinzettel llegó más rápido de lo esperado ―dijo Leonor a Morsen, su subjefe.

―Sí, ahora ve a decirle a Arday que le lleve esa ropa a Brigdoyoon ―dijo Morsen a Leonor señalando la ropa nueva del joven Weinzettel.

Arday caminó con la ropa en percha hasta la habitación de Brigdoyoon, dio tres golpes esperando la respuesta de Brigdoyoon para que entrará y así poder darle la ropa

―Adelante Arday pasa ―dijo el joven Weinzettel.

― ¿Cómo supo que era yo, Brigdoyoon?

―Eres la única que desde que mis padres implementaron los nuevos trajes de limpieza y demás con tacones hace ruido al caminar ―dijo Brigdoyoon.

―Ha lo siento mejorare mi andar en tacones, por cierto, sus padres tiempo atrás le había comprado este traje para esta ocasión, ellos sabían que usted siempre quiso un traje así, así que lo compraron para esta ocasión ―dijo Arday extendiendo su mano con el traje marrón en brazos, sacando de sus pensamientos a Brigdoyoon.

―Muchas gracias Arday, esté color me encanta enseguida salgo ―dijo Brigdoyoon.

Se quito la pijama y se dirigió a darse una ducha, pues el calor ese día estaba peor que los días anteriores, preparó la bañera con aguas aromáticas de rosas y un poco de canela, pues, aquel olor de la canela le gustaba mucho, su cabello estaba más largo de lo normal lo llevaba hasta los hombros, lavó su cabello como de costumbre al salir de la bañera con la toalla alrededor de la cadera se dirigió hasta el espejo que colgaba en la pared, su cara era lisa sin granos ni espinillas, pues Brigdoyoon cuidaba mucho su rostro, sus ojos verdes, su cabello castaño claro le gustaba mucho, pero quería cambiar su look así que tomo las tijeras que estaban en la mesa junto al espejo cortando su cabello estilo librito, no sabía si este corte le quedaría bien, pero sabía que era momento de un cambio y de dejar las cosas en el pasado, pese a lo que le sucedió empezó a desconfiar de todos, Brigdoyoon ya no era aquel joven amable y educado que fue algún día, al terminar de hacerse el corte de cabello no podía creer lo bien que le quedaba, pues se miraba más guapo que de costumbre; pues era su cumpleaños número 25 y tenía que pasarla bien así fuera con sus empleados y unas que otras amistades.

― ¡Arday! ¡Arday! Podrías venir rápidamente necesito de tu ayuda ―gritó Brigdoyoon desde su habitación.

Aquel grito resonó por todos los rincones de la mansión, Arday al escuchar tan desesperado grito; subió las escaleras corriendo hacia la habitación del joven Weinzettel, al entrar a la habitación tropezó con una silla que estaba a la par del espejo, haciendo que Arday cayera de rodillas ante los pies de Brigdoyoon.

―Arday, levántate deja de holgazanear ―dijo Weinzettel mientras una pequeña risa de malicia se escapaba de su boca.

―No estoy holgazaneando joven Weinzettel, de lo apresurada que venía por su escandaloso grito, no me fije en esa silla haciendo que tropezara y cayera al piso ―dijo Arday levantándose rápidamente.

―Dime Arday ¿Qué tal me veo con este cambio de look y el traje que mis padres me compraron tiempo atrás? ―preguntó Brigdoyoon.

―Se ve muy apuesto joven Weinzettel, le queda muy bien ese conjunto ―dijo Arday, mientras sentía que su rostro se ruborizaba.

―Arday, mírame y dime ¿Qué es lo que sientes por mí? ―preguntó Brigdoyoon a Arday.

Arday miró a los ojos al joven Weinzettel mientras su rostro se ponía aún más rojo, no pudo mantener su mirada con la del joven Weinzettel el corazón de Arday se aceleró al sentir las caricias de Weinzettel en sus mejillas, Brigdoyoon se acercó hacia los labios de Arday haciendo que la respiración de ella se acelerará al mirar como él acercaba sus labios a los de ella, sin poder más Arday cerró sus ojos esperando con ansías a sentir los labios del joven Weinzettel junto a los suyos, una carcajada salió de la boca de Brigdoyoon haciendo que Arday se sintiera apenada y a la vez molesta por lo que él había hecho.

―Arday, Arday ―dijo Brigdoyoon. ― ¿Acaso creíste que te besaría? ―preguntó Brigdoyoon entre risas.

―No sabes cómo te aborrezco Brigdoyoon, continuo en este trabajo por el cariño que les tuve a tus difuntos padres y a la buena persona que alguna vez fuiste ―dijo Arday llena de ira, retirándose de la habitación del joven Weinzettel.

― ¿Le ha sucedido algo malo al joven Weinzettel? ―preguntó Morsen el mayordomo al ver a Arday en la cocina.

―No a ese idiota no le ha sucedido nada ―dijo Arday dando media vuelta, desapareciendo por uno de los pasillos de la mansión.

No dejaba de dar vueltas por la cabeza de Arday la imagen de Brigdoyoon acariciándole las mejillas y aún más cada vez que recordaba que él casi la besaba, hacía que su corazón se acelerará de una manera inexplicable, pues aún recordaba con cierta ternura la primera vez que llego a trabajar a aquella casa, era tan solo una joven de 18 años que desde muy temprana edad tuvo que empezar a trabajar para ayudar a sus padres con las necesidades que ellos tenían, los señores Weinzettel le asignaron una habitación en aquella mansión para que no tuviera que viajar a diario tan lejos, fueron los mejores jefes que llego a tener, pero se sintió más a gusto al momento en que conoció al joven Weinzettel, sintió que no sería la única joven en aquella enorme mansión.

―Arday todos están reunidos en el enorme salón listos para celebrar el cumpleaños del joven Weinzettel, solamente falta usted ―dijo Leonor la de la limpieza.

―Empiecen sin mí, me siento indispuesta para esta ocasión ―dijo Arday sintiéndose fatal.

―Lo siento, pero no podemos faltar ninguno de nosotros ya sabe que el señor Morsen al igual que el joven Weinzettel se molesta cada que falta alguien a la celebración que le llevamos a cabo ―dijo Leonor abriendo la puerta de la habitación de Arday.

―Leonor por favor, vete en este momento de mi habitación ―dijo Arday con su rostro rojo y sus ojos ligeramente hinchados de llorar.

―Entiendo lo que sucede aquí, le diré a los demás que te has enfermado repentinamente del estómago y no podrás asistir a la celebración que le haremos al joven Weinzettel ―dijo Leonor, marchándose de la habitación de Arday.

―Gracias señora Leonor, en cuanto me sienta mejor saldré para estar ahí con todos los demás ―mintió Arday.

Aquello la estaba matando, quería decirle a Brigdoyoon lo que sentía por él, pero no podía y no debía hacerlo él era solamente su jefe.

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Tabla de contenidos de Un trato con el CEO Weinzettel

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