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Portada de la novela Un heredero de sangre

Un heredero de sangre

La familia Rúales custodia su patrimonio con normas estrictas: el heredero debe concebir un sucesor antes de los treinta años para conservar su mandato. Tras perder a su gran amor por una enfermedad terminal, Santiago se encuentra en una situación desesperada. Si no logra casarse y asegurar la descendencia pronto, las leyes internas le arrebatarán su poder en favor de otro pariente. Ahora, el tiempo corre en su contra para cumplir el pacto de sangre.
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Capítulo 1

Erika Intriago de dieciséte años, contemplaba su cuerpo frente al espejo, el cual, se había deformado al transcurrir nueve meses, pero eso a ella no le importaba, lo único que anhelaba, era conocer el rostro de su pequeño bebé, que crecía dentro de su vientre, con una sonrisa dibujada en sus labios, recorrió sus manos al rededor de su panza.

Al tiempo que imagina el rostro de su hijo, también recordó parte de su pasado, ese pasado que dolió en su momento, sin embargo ahora, ahora la había llevado a sentir las sensaciones más bonitas dentro de su vientre.

Lo único que la ponía triste, era saber que su pequeño, no tendría papá, una solitaria lágrimas rodó por su mejilla y reprimió las demás con esfuerzo.

Hace meses atrás se enamoró por primera vez , y se entrego aquel hombre, en cuerpo y alma, quien juró amarla sobre todas las cosas y llevarla el altar. No obstante, el hombre desapareció, un día después de haberle entregado su pureza, desapareció de su vida sin previo aviso, sin despedirse, sin decir adiós.

Desde ese día, su vida se volvió llena de penurias y dolor, no saber nada de él, la mató por dentro, su único Consuelo era, aquel pequeño que le faltaba días para nacer.

Sollozo, y con el dorsal de su mano, limpio las rebeldes lágrimas que se escaparon de su ojos claros. Al escuchar la puerta abrirse, escuchó la voz de una mujer, quien caminó a pasos firmes hasta ella, y reprochó.

__ Mi niña, ¿otra vez estas llorando?

Piedad, la mujer que acababa de ingresar, colocó la charola de comida sobre la cama, para luego inclinarse frente a ella. Con sutileza, limpió el delicado rostro de Erika, sonrió, al verla hermosa, como todos los días.

__Ven, te traje algo de Cenar. Erika, intento levantarse, pero la enorme barriga no la dejó. __No te levantes cariño. Solicito Piedad, al tiempo que tomaba la charola de comida y la llevaba hasta la adolescente.

Erika Intriago llevaba siete meses encerrada en la oscura habitación de la enorme mansión Intriago.

En la planta baja de la misma mansión, se encontraba una mujer y su esposo de edad media, el silencio perdurará en las cuatro paredes.

Diego Intriago, sin ganas de llevar nada a la boca, revolvia la cuchara en el plato, aquel sonido, estaba colmando la paciencia de Gisela. Esta última, era una mujer de carácter fuerte, difícil de dominar.

Entre ellos, habia una relación donde no se dirigían la palabra, tenían discusiones como toda pareja, las de ellos incrementó, cuando su hija de solo dieciséis años, quedó embarazada.

Para ellos, era una aberración, que una niña de esa edad, estuviera embarazada y sin haberse casado. Aquella situación, afecto su matrimonio, llevándoles a culpándose del uno al otro.

Que Erika estuviera embarazada a temprana edad, sacó el monstruo que Gisela llevaba por dentro.

FLASHBACK.

__Señora, me temo que los mareos de su hija, son porque está embarazada.

__Que dices insolente, mi hija apenas tiene dieciséis años, ni si quiera sale de casa, más para ir a la iglesia, te vuelvo a escuchar decir algo así, y te hecho de patitas a la calle.

__Señora, yo solo digo lo que veo, y si quiere, puede hacerle una prueba, yo nomás le digo para que no pase la vergüenza de que toda la sociedad, hable de la señorita Erika.

Intrigada con lo que dijo aquella mujer, Gisela se dirigió a la farmacia, y compró una prueba de embarazo.

Exigió a su hija que se la haga, y ella no se rehusó, hizo lo que su madre dijo, al ver el resultado, la mujer se volvió loca de cólera, abofeteó a su hija, mientras le exigía, que le diga el nombre, de quien la embarazó. No obstante, lo joven se negó, puesto que había prometido a su amado, no revelar su nombre, hasta que ella sea mayor de edad, y así poder casar sin que nadie pueda impedirlo.

Fue entonces, que Gisela la encerró en la habitación más oscura de la mansión, y su padre, estuvo de acuerdo, aquello terminó por desgarra su corazón.

FIN DE FLASHBACK.

Después de unos minutos Diego decidió irse, agarró el saco, las llaves del auto y salió del comedor sin despedirse de su esposa, antes de que sucediera lo de Erika, la relación entre ellos no estaba bien, lo sucedió terminó por romper el hogar que habían formaron hace ya dieciocho años.

Antes de salir, soltó un suspiro y dirigió la mirada hacia arriba, en el cuarto más oscuro de aquella mansión se encontraba su adorada hija, aunque le dolía verla ahí, no podía hacer nada para ayudarla, tanto para su esposa, como para el, era una vergüenza que su pequeña hija saliera embarazada.

Mientras tanto en la oscura habitación, Erika intentaba probar el primer bocado de su comida, su nana Piedad se deleitaba viendo su hermoso rostro, Erika era la niña de sus ojos, la hija que nunca tuvo, perdida en su mirada estaba, cuando su querida Erika se quejó, y eso, alertó su corazón.

___puf Nanis me duele. El rostro de Erika se tornó pálido. __Nana ayúdame. Grito apretando con fuerza la mano de su nada.

De apoco, los Dolores se iban incrementando, cada cinco minutos iban más fuertes.

__La hora llegó. Especulo Piedad y corrió escaleras abajo llegando hasta él comedor.

___ Señora, la hora de que nazca el bebé a llegado.

Gisela sintió como si le templaron los pelos, puso los ojos en blanco, a la vez que replicaba.

___ Al fin llegó el día, de que nazca el engendro.

Subieron rápidamente hasta llegar a la habitación, para ese entonces el agua de fuente ya se había roto, los gritos de Erika retumbaban las paredes de aquella habitación.

___ ¡Cierra la boca!, Bramó Gisela __ ¿oh quieres que toda la servidumbre te escuche?

___No me importa. Replico la adolescente, antes de volver a gritar

Rápidamente la acomodaron y empezaron la labor de parto, dentro de unas horas, él bebe nació, dejando a su madre desmayada y las demas con preocupación.

El pequeño, era un niño calvo, con sus ojitos verdes y la piel suave como la seda. Sonrió sin saber lo que la vida le deparaba.

Piedad lo tomó en sus brazos y se acercó a Gisela, intentó mostrarle al pequeño, para ver si cambiaba de opinión y optaba por quedárselo, no obstante, la mujer se giró sin ganas de conocer a su nieto. De espaldas a su empleada resopló.

___ Ya sabes lo que tienes que hacer

___ ¡Pero señora!, exclamó Piedad con su voz quebrada

___vete no quiero verlo

Dicho eso el corazón de Piedad se partió en mil pedazos, miró hacía la cama, donde se encontraba Erika desmayada, quiso gritar, porqué no le parecía justo apartarla de su hijo, sin embargo no tuvo otra opción. Divagaba en lejanos pensamientos, gritando en la cara de su jefa, que no aparte a el niño de Erika, cuando feroz voz, la trajo de vuelta.

__ ¿qué esperas para marcharte junto a ese bastardo?.

Las lágrimas corrían por sus mejillas, salió de la mansión en medio de una tormenta, coloco al niño en una canasta, y se dirigió al auto , mientras manejaba lloraba sin parar, llegó hasta la ciudad y se parqueo frente a un orfanato, tomo la canasta donde se encontraba el bebé, y lloro al palmarle un beso en su diminuta frente, tocó la puerta del antes nombrado, y dejó el recién nacido frente de un orfanato.

Aunque ella no quería hacerlo, tuvo que cumplir con la orden que su patrona , con el Alma rota en mil pedazos regresó a la mansión, no sabía como iba hacer cuando Erika despertara, al abrir la puerta, escucho los gritos desgarradores que salían desde la habitación.

___ ¡Devuélveme a mi hijo!, Grito Erika mientras se paraba de la cama, Gisela la fulminó con la mirada.

___ Tú hijo está muerto, acabamos de enterrarlo. Soltó sin.

___ ¡Mientes!, gruño Erika __ yo lo escuché llorar, no te creo, eres cruel y despiadada. Resopló con lágrimas en sus ojos.

___Tras de ser una suelta ¡ahora alucinas!, debes agradecer que se murió – refutó la mujer ajustando sus dientes.

La joven no tenía fuerzas para llorar, pero sintió ganas de ahorcar a su madre por decir la muerta de su bebé, al darse cuenta que su madre no le iba a dar explicaciones claras de donde estaba su hijo optó por llamar a su nana.

____nana, nana, nana.

Con la mano en él pecho y un nudo atascado en su garganta Piedad subió al llamado de su niña. Al verla entrar Erika se dirigió hasta ella,

___ ¿Donde está mi hijo? ¿Dime que es mentira? ¿dime que está mujer miente? – con sus rostro empapado de lágrimas tomó las manos de su nana y le suplicó que le traiga a su hijo. Tragando grueso y evitando llorar Piedad asintió que era verdad. Aquello desgarró el corazón de ambas mujeres, ya que mentirle a Erika era un dolor fuerte para Piedad.

Aún estando débil por el parto reciente Erika se dejó caer, arrodillada frente a su nana suplicó que no la engañe.

___ ¡Tú no Nanis, tú no puedes mentirme!

Erika no aceptaba lo que decían, ella recordaba claramente el llanto de su hijo, Piedad reprimió las ganas que le producía llorar y gritar que aquel niño estaba vivo, Unas cuantas lágrimas rodaron por sus mejilla, miró a su jefa quién apretaba con fuerzas sus puños, luego respondió.

___ Lo siento mi niña pero es la verdad - sintió su estómago revolverse y a la vez sintió ganas de arrojar por lastimar el corazón de Erika.

Gisela se sintió satisfecha con la respuesta de Piedad, luego al fijarse en su hija y el bochorno que estaba haciendo, se sintió fastidiada ante el teatro que hacía.

___ ¡Ya vasta de teatros! vuelve a la cama o te desangraras - agarró a su hija por el brazo y está se rehusó a ir.

___ ¡Suéltame!, ¡ que más da si muero! - gruño la adolescente

___ Eres una mocosa grosera.

___ ¡No me toque! , ¡te odió con toda mi Alma! no quiero que me vuelvas a tocar - gritó con fuerzas haciendo que los oídos de su madre se sientan adoloridos.

___ ¡Eres una mal agradecida! - resopló Gisela mientras golpeaba el delicado rostro de su hija, con su cachete enrojecido Erika miró a su madre con odió, la mujer le había encerrado por 7 meses en una oscura habitación donde solo entraba su nana y nadie más, quería tapar la vergüenza que según ella producía Erika con su embarazo. Ante la mirada penetrante de su hija Gisela sintió escalofríos, ella era una mujer fría y calculadora, pero esa mirada de odió que ardía en los ojos de su hija la hizo estremecerse, se retiró de la habitación sin ganas de continuar peleando con ella.

Piedad abrazo a Erika quién lloraba desconsoladamente.

___ ¿quiero a mi bebé? ante esa súplica el corazón de la mujer se arrugó, se sentía la mujer más despreciable del mundo por arrebatarle el hijo a su niña.

Cuando se dio cuanta de la sangre caída en el suelo se preocupó por Erika y la recostó sobre la cama, luego se dirigió a la puerta para llamar a su jefa, Erika le tomó de la mano antes que saliera

___ ¡Déjame morir!, ya no tengo fuerzas para vivir, Adrián me abandonó y mi hijo murió ___ no le digas nada a mi madre, ella me odia desde el día que se enteró de mi embarazo, si muero o no, le daría igual porque no me quiere.

___ Claro que te quiere, no dejaré que mueras, exclamó con angustia Piedad, jamás permitiría que algo malo le ocurra a Erika.

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