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Portada de la novela Un Bebé Para Mi Ex: El Contrato Con El CEO

Un Bebé Para Mi Ex: El Contrato Con El CEO

Traicionada por su prometido, quien pretendía convertirla en su amante, Isabella rompe su compromiso enfrentando la ruina. En este momento crítico, Jameson Howard, su antiguo primer amor y hoy un magnate poderoso, le ofrece un pacto: un matrimonio de conveniencia y un hijo a cambio de fortuna y revancha. Aunque el trato solventaría sus deudas, Isabella se debate ante el resurgir de sus sentimientos por un hombre cuyo corazón parece estar ocupado por alguien más.
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Capítulo 2

CAPÍTULO 02:

••••••••••

Media hora atrás:

••••••••••

—¡Esto es el colmo! ¡Es un desgraciado! —exclamó Evelyn Miller, la mejor amiga de Isabella—. Está bien, Franklin terminó el compromiso y te despidió, puedes aceptar eso, ¡Pero no te ha dejado en paz por tres malditos meses y eso no es justo!

—¡Es un canalla! —exclamó Isabella que caminaba alterada por la habitación de ese hotel a donde había sido invitada por su amiga para un fin de semana de playa—. Canceló las cuentas que me obsequió, por causa de él no he podido encontrar trabajo.

—¿Estás sobreviviendo con tus ahorros?, pensé que los querías para recuperar la casa que te dejaron tus padres y que vendiste para pagar los estudios.

Isabella asintió decaída, esforzándose por no quebrarse y terminar llorando a mares.

"Tengo que recuperar la propiedad que me dejaron mis papás al morir… Solo tenía 18 y necesitaba mucho dinero para mis estudios… No tuve opción"

Pensó ella.

Seguidamente la hermosa mujer pelirroja se sentó sobre una de las camas en esa habitación sencilla de hospedaje, una donde estaba acostada y profundamente dormida la hija de 5 años de Evelyn que las acompañó en el viaje.

—Por más que busqué trabajo en empresas de turismo me rechazaron y comencé a buscar cualquier trabajo en otras, pero a los días decían que encontraron a alguien más, ¡SÉ que es su culpa! —exclamó Isabella entristecida—. ¡Él dijo que me arruinaría la vida y me haría volver suplicando!

—¡Está loco! ¡No le des el gusto! —exclamó Evelyn frunciendo el ceño y digiriendo sus ojos celestes a su amiga—. El desgraciado ya tenía su fiesta de compromiso esperando por él la misma noche que te dejó. ¿recuerdas que llegaste llorando a mi apartamento?, él no te merece, Isa.

—Tomaré el automóvil, iré un rato a la playa, no quiero pensar en el maldito de Franklin… —decía Isabella poniéndose de pie, cuando en ese momento el teléfono celular de ella timbró.

La mujer pelirroja le desbloqueó y vió la pantalla. Tenía un correo electrónico, el cual abrió de inmediato.

¡Isabella cayó de rodillas en ese mismo instante!

No pudo contener más sus lágrimas, las cuales comenzaron a deslizarse por sus mejillas casi al instante mientras con su mano libre ella cubría su boca.

Evelyn preocupada corrió hacia su amiga y se inclinó hacia ella, tomando el celular vió que había un recibo de retiro del dinero del banco.

TODOS sus ahorros fueron retirados de esa cuenta.

—¡¿CÓMO DEMONIOS LO HIZO?! ¡¿A QUIÉN SOBORNÓ ESE MALDITO?! —gritó Evelyn furiosa— ¡Hay que ir a la policía Isabella!

—¿Y hacer qué?, él es un multimillonario y yo soy cualquier persona, si quisiera me hunde o se inventa algo y me manda a prisión a mí… —lloraba ella cubriendo su rostro con sus manos.

Evelyn suspiró sin saber qué más hacer.

—Te recuperarás de esta amiga. Verás que sí… Conozco al dueño de una cafetería, siempre voy ahí luego de un día agotado dando lecciones en la primaria. Hablaré con él.

—Quizá solo debería buscar a Franklin y ser su aman-

—¡NI LO DIGAS! —la interrumpió Evelyn.

—¿Mamá que pasa? —preguntó la pequeña niña que dormía y despertó ante el escándalo.

—Oh, no es nada cariño~ —le sonrió Evelyn a su hija.

Isabella se levantó limpiando rápido sus lágrimas para no asustar a la pequeña Rose.

—Iré a la playa, necesito estar sola un rato… —dijo Isabella caminando a la salida.

—¡No te dejaré ir sola así! ¡Iré contigo! —exclamó Evelyn.

Poco después de que llegaron a uno de los estacionamientos cercanos a la playa. Rose lloraba pidiendo un helado a su madre.

—Lleva a la niña por un helado, yo caminaré un rato por la playa, estaré bien~ —sonrió Isabella fingiendo tranquilidad, mientras se quitaba sus ropas quedando en bikini.

—Bueno, también te compraré uno a ti y te alcanzamos luego~

Isabella asintió viendo como su amiga se alejaba llevando de la manito a Rose.

••••••••••

Solo unos minutos después de que Isabella comenzara a caminar a solas, escuchó que alguien la llamó.

Una grave voz masculina.

La mujer de bellos ojos verdes esmeraldas, volvió a ver atrás de inmediato.

"Wow… ¡Que Hombre!… Es bastante apuesto…"

Tuvo ella un pensamiento fugaz.

—¿Quién es usted? —le preguntó Isabella, que desconoció por completo al alto hombre castaño frente a ella.

—¿No me recuerdas?, yo sí te reconocí de inmediato~ —dijo ese hombre mostrando una sonrisita que dejó ver sus bellos hoyuelos.

Isabella se quedó viendo fijamente el rostro de ese hombre… Para solo segundos después reaccionar con nerviosismo.

—¿Jameson…? ¿Eres… Jameson Howard?

El hombre asintió de inmediato.

—Ha pasado mucho tiempo, Isabella, ¿por qué no me acompañas y vamos al bar por unos tragos?

—¿Eh?, no, no puedo… Vine con una amiga y-

—Yo también estoy con un amigo —interrumpió Jameson a Isabella—, pero son adultos, no les pasará nada si se quedan un rato solos~

"Yo… ¿Debería ir?, después de todo vine aquí a disfrutar y distraerme…"

Pensó Isabella mostrando una sonrisa a ese hombre de su pasado.

—Sí~ vamos.

…….

Adrián, que tomaba de su cerveza unos metros detrás de ellos, se quedó viendo confundido a Jameson.

"Pensé que estaba con el corazón roto por su divorcio…"

"Y el desgraciado ya ligó con una mujer en minutos, aunque quién sabe, quizá es su forma de afrontar la separación"

Tras esos pensamientos, Adrián se marchó sin darle mayor atención a quién era esa mujer a la que Jameson se acercó.

•••••••••••

Una vez que llegaron a un bar cercano en esa playa.

—¿Hace cuánto volviste al país? —preguntó Isabella casualmente.

—Una semana atrás. He querido hablar contigo desde hace mucho.

—¿Si…? —preguntó Isabella sorprendida.

—Me fuí del país en malos términos contigo. Éramos tan jóvenes… pero lo que sucedió entre nosotros fue hace tiempo~ ya dejé el pasado atrás y espero tú también —habló él viendo fijamente a Isabella que se sintió nerviosa ante esos ojos azules.

—Si… Yo tambien… Para mí también es solo pasado… —sonrió ella que se sentía incómoda.

¿Cómo no estarlo?

Fue Isabella la que terminó la relación con ese hombre hace 10 años…

Ella lo veía vestido bastante formal, aunque él no llevaba su traje completo.

La mirada de Isabella comenzó a analizar a ese hombre, hasta que sus ojos se detuvieron en el anillo que Jameson llevaba en su mano izquierda.

"¿Casado?"

"¡Por supuesto que debería estarlo!, han pasado diez años…"

"Alguien como Jameson… Esa mujer… Ha de ser muy afortunada"

Pensó Isabella teniendo un incómodo sentimiento.

"Mi vida es un caos actual y como si fuera poco, me muestra lo feliz que es el hombre con el que una vez… Me rendí y huí"

—Es un bonito anillo de matrimonio~ felicidades Jameson~ —forzó Isabella una sonrisa.

Él hombre que tomaba de su bebida, dejó la misma sobre la barra de ese bar, él se quedó viendo el anillo en su dedo anular y simplemente lo cambió a otro dedo.

—No significa nada… —dijo él viendo seriamente a esa mujer.

Isabella guardó silencio.

"¿Nada? ¿Se está divorciando o acaso está separado?"

Pensó ella.

Sin embargo, sabía que ese gesto, dejaba claras las intenciones de ese hombre…

Después de todo ambos eran unos adultos que se conocían de antes.

—Mi Yate está bastante cerca. ¿Quieres ir a dar un paseo? —sonrió él levantándose de la silla.

Isabella sintió su corazón emocionarse. Sabía lo que Jameson le estaba insinuando.

¿Debería ir o no?

¿Y si estaba casado?

¿Y si no lo estaba?

Al menos podría distraer su mente.

Olvidar el infierno por el que Franklin la estaba haciendo pasar… Al menos unas horas.

Isabella se levantó de la silla.

—Vamos…

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