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Portada de la novela Tus labios me rozan

Tus labios me rozan

Después de seis años aguantando un matrimonio lleno de frialdad y desprecio, Stella recupera su libertad cuando Waylon le pide el divorcio por otra mujer. Ella acepta marcharse con la frente en alto, pero el destino los vuelve a cruzar pronto. Al ver que Stella ha rehecho su vida y es feliz con otro hombre, Waylon sucumbe a unos celos incontrolables. Sin embargo, ella lo enfrenta con valentía, demostrando que él ya no tiene lugar en su presente ni en su corazón.
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Capítulo 2

Como en aquel entonces, el médico informó que las posibilidades de que Ayla se despertara eran muy escasas, Waylon accedió a la petición de Stella, y se casaron.

Sin embargo, desde el día de su boda él siempre fue muy frío con ella.

Después de levantar la barbilla, Stella miró directamente a Waylon. Luego, sin pestañear declaró: "Soy tu esposa. ¿Por qué debería irme de aquí cuando ella vuelva?".

El hombre miró a la chica, y su rostro se ensombreció lentamente. Sus ojos se volvieron cada vez más aterradores mientras respondía: "¡Porque Ayla me dijo que hace seis años la atropellaste con tu coche!".

Stella se quedó atónita por un momento. Luego sonrió amargamente y preguntó: "Si te dijera que no fue así, ¿me creerías?".

Waylon se acercó a la chica lentamente, hasta que esta se quedó atrapada en un rincón. A continuación, con frialdad le preguntó: "¿Cómo podría creerte?".

Luego, mirándola con sus ojos oscuros que destilaban repulsión, agregó:

"Eres una mujer muy perversa. ¿Sabes lo que deseo en estos momentos? Quiero que experimentes todo el sufrimiento que ha padecido Ayla". Mientras Waylon hablaba, su rostro lucía tan frío como el hielo.

Stella se sorprendió por el odio y la crueldad que reflejaban los ojos del hombre.

Seis años era mucho tiempo. A pesar de eso, el corazón de Waylon seguía siendo muy frío con ella.

"Yo no le hizo daño", declaró Stella con firmeza, tras lo cual apretó los labios con fuerza.

El hombre miró con desprecio a la chica, a la vez que con frialdad decía: "Como eres una mujer muy inteligente, deberías saber lo que es mejor para ti".

Dicho lo anterior, se fue, dejando la habitación en silencio.

Una vez que Stella se quedó a solas, se miró en el espejo, solo para descubrir que su rostro lucía pálido y cansado.

¿Era todavía ella?

En el pasado solía ser una chica muy orgullosa, pero se volvió humilde después de casarse.

¿No era eso algo absurdo?

Después de un rato, respiró hondo y susurró para sí misma: "Es hora de irse. Déjate llevar, Stella".

Al día siguiente, Waylon fue al hospital por la mañana y acompañó a Ayla a su revisión de seguimiento.

Stella, por su parte, se paró frente al espejo, se quitó el delantal que había usado casi todos los días en los últimos seis años, y se puso un vestido blanco. Poco después bajó las escaleras con su maleta.

Adrian se encontraba en la sala de estar, sentado en el sofá con las piernas cruzadas, viendo la televisión. Cuando levantó la mirada y vio a Stella, preguntó: "¿A dónde vas?".

Sin embargo, la chica no respondió. Simplemente lo miró con indiferencia y caminó hacia la puerta.

Al percibir que algo no andaba bien, Adrian corrió hacia Stella, agarró su maleta y le preguntó: "¿Estás sorda? ¿No escuchaste lo que te pregunté? ¿Ya limpiaste mi habitación y ya preparaste el desayuno? ¿A dónde vas tan temprano?".

Ese chico de dieciséis años no le mostraba a Stella ningún respeto, a pesar de que era su cuñada. Siempre fue muy descortés con ella.

Stella separó los dedos de Adrian de su maleta, a la vez que con frialdad decía: "¡Pequeño idiota, a partir de ahora no te serviré más!".

A pesar de que la chica no usó mucha fuerza, Adrian gritó deliberadamente: "¡Mamá! ¡Mamá, ven aquí! Esta perra está intimándome".

"Hijo, ¿por qué estás gritando? ¿Qué ocurre?".

Tan pronto como Zoey bajó las escaleras y vio la escena, se enojó tanto, que agarró el plumero y comenzó a golpear a Stella con él. "¡Dios mío! ¿Cómo te atreves a intimidar a mi hijo? ¡Te daré una buena lección!".

Desde siempre Zoey había golpeado a Stella, quien solía aguantarse por Waylon.

Sin embargo, después de que le pidiera que se fuera de esa casa, ya no tenía por qué continuar soportando esa situación.

Después de arrojar el plumero al suelo, Stella declaró con frialdad: "Si continúa golpeándome, me defenderé".

Zoey se quedó atónita, porque obviamente no esperaba que la chica la refutara.

Cuando volvió en sí, gritó: "¿Cómo te atreves? Le diré a mi hijo que se divorcie de ti".

En el pasado Stella siempre evitó los conflictos con Zoey por el bien de Angelina Burton, la abuela de Waylon, y porque no quería que este se enojara con ella.

Solía tener miedo de pelear con su suegra. Pero como en esos momentos ya no le importaba nada, con indiferencia replicó: "Sí, como usted lo diga".

Luego, arrastrando su maleta salió de la casa de la familia Burton, ignorando la reprimenda de Zoey, quien continuaba gritando detrás de ella.

En esos momentos un Ferrari rojo se encontraba estacionado afuera de la casa, esperando a Stella. Dentro del vehículo había un hombre muy apuesto, quien al ver a la chica, agitó una mano hacia ella, a la vez que decía: "Stella, súbete".

En cuanto la chica se subió al auto, se alejaron...

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