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Portada de la novela Tus labios me rozan

Tus labios me rozan

Después de seis años aguantando un matrimonio lleno de frialdad y desprecio, Stella recupera su libertad cuando Waylon le pide el divorcio por otra mujer. Ella acepta marcharse con la frente en alto, pero el destino los vuelve a cruzar pronto. Al ver que Stella ha rehecho su vida y es feliz con otro hombre, Waylon sucumbe a unos celos incontrolables. Sin embargo, ella lo enfrenta con valentía, demostrando que él ya no tiene lugar en su presente ni en su corazón.
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Capítulo 3

Wesley Clarkson nació en el seno de una familia acaudalada. Era amigo de la infancia de Stella, y crecieron juntos.

Mientras el hombre conducía, tentativamente preguntó: "¿Estás totalmente decidida?".

"Sí. Nunca antes he estado tan segura de algo". Después de salir de la casa de la familia Burton, Stella por fin logró sonreír. Pero no solo eso, su sonrisa era auténtica.

De por sí era una chica hermosa, pero cuando sonreía, su rostro se iluminaba y lucía aún más bella.

Exhalando un suspiro, Wesley comentó: "Pensé que nunca considerarías esa posibilidad. Estuve muy preocupado por ti durante los últimos seis años. Realmente no sé qué ves en ese idiota".

Asintiendo, la chica dijo: "Sí, soy una tonta".

"Afortunadamente abriste los ojos antes de que fuera demasiado tarde. Si perdieras otros seis años con él, serías muy vieja". Dicho lo anterior y a modo de broma, el hombre agregó: "A decir verdad, había decidido que si ya eras demasiado vieja para cuando te echaran, me casaría contigo para que no estuvieras sola. Eso sí, de mala gana. Después de todo, somos amigos de la infancia, ¿o no?".

Poniendo los ojos en blanco, Stella espetó: "¡Cállate! No digas eso".

Entonces Wesley cambió de tema. "Por cierto, aquí está el acuerdo de divorcio que me pediste que preparara. Revísalo".

Después de tomar los documentos, la chica los hojeó y, en un tono casual dijo: "No aceptaré nada de Waylon. No le debí nada en el pasado, y no le deberé nada en el futuro".

Dicho lo anterior, firmó el acuerdo de divorcio sin dudarlo.

Cuando Wesley vio a su amiga firmar el documento tan rápido, no pudo evitar reírse y exclamar: "¡Guau! ¡Eres increíble!".

Después de guardar el bolígrafo, Stella arqueó las cejas, y dijo: "Vayamos al hospital".

"¡Entendido, jefa!", respondió Wesley en tono de broma.

Cuando llegaron al hospital, fueron directamente al último piso, el cual era exclusivo para pacientes VIP.

Una vez que Stella encontró la habitación 1203, llamó a la puerta y la abrió.

La delicada mujer que yacía en la cama pareció asustarse cuando vio a la inesperada visitante. Con lágrimas en los ojos y visiblemente horrorizada, se escondió debajo del edredón.

El rostro de Waylon se ensombreció al ver a Stella. "¿Qué haces aquí?", preguntó con frialdad.

En lugar de responder a la pregunta del hombre, Stella sacó lentamente el acuerdo de divorcio de su bolso y se lo entregó. "Fírmalo, y me iré de inmediato".

Después de que el hombre recibiera el documento y le echara un vistazo rápido, su rostro se ensombreció aún más y preguntó: "¿Quieres el divorcio?".

"Sí. Sé que los últimos seis años han sido realmente difíciles para ti. Una vez que lo firmes, te desharás definitivamente de mí", respondió la chica sonriendo amablemente y en un tono indiferente, mientras se colocaba un mechón de cabello detrás de la oreja.

Ante eso, las cejas de Waylon se fruncieron y puso una cara larga, porque no sabía qué truco estaba jugando Stella.

En ese momento Ayla dijo en un tono débil desde debajo del edredón: "Waylon...".

Eso fue como una insinuación para el aludido, quien después de echarle un vistazo a Ayla, se volvió hacia Stella y le dijo: "Hablaremos de eso cuando regrese a casa. Adelántate. No incomodes a Ayla".

"Estoy hablando en serio. De cualquier forma, la llevarás a casa, ¿o me equivoco? ¿No te parece bueno que me vaya ahora mismo? Sé que no quieres que esté ahí cuando ustedes lleguen".

"¡Stella!", exclamó Waylon con una voz fría y profunda. Era como si su esposa lo hubiera llevado a su límite de tolerancia.

"La señorita Wagner nos está mirando y escuchando. ¿Ya no quieres divorciarte? ¿Por qué? No me digas que te has enamorado de mí". Dicho lo anterior, los labios de Stella se curvaron en una sonrisa elegante y encantadora.

Entonces Ayla miró a Waylon con una expresión lastimera y, tentativamente preguntó: "¿Qué sucede?".

Stella también miraba al hombre con frialdad, esperando a que tomara una decisión.

"Está bien. Lo firmaré", declaró Waylon con los labios fruncidos y con el rostro sorprendentemente frío.

Ante eso, Stella sonrió con satisfacción. Una vez que el hombre firmó el acuerdo de divorcio, Stella lo tomó y se marchó sin dudarlo.

Sin embargo, tan pronto como salió de la habitación, las lágrimas brotaron de sus ojos sin control.

Sus ocho años de amor por él y sus seis años de matrimonio fueron en vano.

Por supuesto, era normal que estuviera tan triste y que sintiera como si su corazón estuviera siendo apuñalado con un cuchillo filoso. El dolor que sentía en el pecho era terrible...

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