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Portada de la novela ¿Tu distracción?

¿Tu distracción?

La vida rutinaria de Camille cambia drásticamente cuando inicia una relación con uno de los mejores amigos de su hermano. Este joven, con mayor experiencia, le muestra lo que implica el amor verdadero mediante actos significativos, poniendo a prueba los lazos familiares. Camille enfrenta tensiones con su hermano y el temor de que este vínculo sea solo algo temporal. Ahora debe decidir si lo que siente es real o una simple distracción de verano.
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Capítulo 2

Habían pasado quince largos días desde que mamá me dio la noticia, Alex hasta hace dos días seguía actuando como si nada y a mi me carcomían las ganas de decirle muchas cosas al respecto.

—Me gusta verte emocionada, luego de lo de Mary pensé que estarías un poco apesadumbrada.— Dice Lila viéndome de manera no muy sutil, hace dos días mi madre y yo nos enteramos de que nuestra tía más querida, hermana de mi abuela, enfermó y se siente muy mal. Estamos todos preocupados.

—Intento ver el lado bueno en todo lo que está pasando y pensar en que ella se recuperará. La he estado visitando mucho y a veces la llamo por teléfono, dice que ya se está hartando de mi.—Digo con una media sonrisa.

—Se recuperará, mientras reciba apoyo ya verás que todo saldrá bien. Tienes razón, piensa en que ahora estará Alex contigo. Además Nina y yo estamos a solo una llamada de distancia. Disfruta de la emoción de ver a tu hermano.

...

—Hey, ¿Qué tal bebé?.— Escucho su voz a través del teléfono, se escucha agitado.

—Me quedé esperando ayer.— Digo con voz entre seria y triste.

—Lo siento, después del trabajo estuvimos moviéndonos para otro lugar y estaba muy cansado, caí muerto.

—¿A dónde se mudaron?

—¿Qué tal si bajas a abrirme la puerta y te cuento mejor?

—Ooooohhh, voy.— Digo, acto seguido cuelgo y después de ponerme ropa decente para bajar me dirijo al ascensor, al abrirle la puerta me impresionó lo que ví, estaba dos veces más relleno de lo que recordaba, pero seguía teniendo esa infantil cara de emoción cuando nos vemos.

—Holaaaaa.— Lo abracé de inmediato y duramos varios segundos así hasta querer despegarnos.

—¿Qué hay?, es un lindo edificio.

—¿Cómo supiste llegar?

—Hablé con tu mamá y me dio las indicaciones, resulta que por casualidad el apartamento que estamos alquilando es de los que quedan detrás de este, puedes ver el edificio desde tu ventana.— Dice sonriendo como respuesta a mi cara de emoción y sorpresa.

—Aaaaaaaaa.— Grito mientras doy saltitos.— ¿quieres decir que podré verte cuando quiera?

—Claro, vendré a dormir aquí todos los días, prefiero dormir aquí que con los revoltosos aquellos. Tú también eres una revoltosa pero al menos a ti te puedo controlar.

Le doy un golpe en el brazo y me rio antes de abrir la puerta del apartamento.

—Oh vaya, me gusta, está lindo. Se ve muy del estilo de ambas.— Dijo después de haberle enseñado todo.

—¿Qué estilo?

—Ya sabes, con cositas delicadas por todos lados, limpio y acomodado, es bonito.

—Mamá me obliga a limpiar cada semana aunque no esté sucio, es un fastidio.

—Porque eres floja y a parte un desastre con la limpieza.— Dice mamá pasando por la sala y yendo directamente a abrazar a Alex.— Hola mi bebé.— Le dice.

—Hola mami.— Dice abrazando a mi mamá, aunque no sea su hijo ellos se quieren a más no poder.

—Estás más gordo, te ves bien, aunque te pareces a su padre. Espero no se te pongan los ojos más grandes y saltones.

—Mamaaa.— Digo mientras me rio y el pone cara de asco, odia que lo comparen con nuestro padre.

—Yo soy mucho mejor, soy más genial y guapo. ¿Crees que él podría hacer esto?.— Dice antes de empezar a hacer pasos extraños de baile. Movía las piernas a lado y lado y los brazos de manera circular.

—Jajajajajajajaja no, no creo que tenga tanta confianza para hacer eso.

—Mala.— Dijo entrecerrando los ojos con una sonrisa boba.

—¿Hoy no tienen que trabajar?.— Dice mi mamá.

—Nah, nos dijeron que descansáramos hoy y mañana y empezamos fuerte el lunes.

—¿Qué tal el apartamento?

—Es bastante cómodo, en el edificio tienen una piscina, ya eso es suficiente para ganarse mi respeto.

—Oh, divertido.— Digo con una sonrisa.

—Los chicos quieren ir ahorita a la piscina un rato, quería preguntarte si quieres ir, sino podemos quedarnos.

—Claro, vayamos, igual tenemos mucho tiempo de sobra para nosotros.—Le digo sonriendo.

—¿Y ya compraron comida y todo lo que necesitan?— Dice mamá en modo mamá.

—Si, Jason salió hoy a encargarse de todo eso. Oye te ves más delgada mamá, me gusta.

—Cam odia admitir que tiene una madre tan bella como yo.— Dice mi madre con fingida prepotencia y agita el cabello para más efecto dramático.

—No necesito admitirlo, ya todos mis amigos me lo recuerdan cuando te ven y dicen que no tendrían problema en ser mis padrastros.

—¿En serio dicen eso?, jajajajajaja.— Dice Alex.

—Los deslumbro.— Dice mamá.

—Más que eso es que se sorprenden por lo diferentes que somos, y yo tengo que explicar que me parezco más a mi padre, por culpa tuya que no pudiste conseguirte otro hombre más alto o con los ojos un poco más pequeños.

—Pues para mi ambas son hermosas.

—¿Quieres que me aliste para irnos ya?

—Claro, ve.

Nos acercamos a su edificio, es como una residencia con dos edificios, supongo que la torre 1 y la torre 2. Ambos eran de color salmón y tenían el estacionamiento alrededor, a diferencia del mío que es subterráneo.

A penas llegando y ellos se iban acercando. Primero venía Marco, el mejor amigo y socio de Alex, era un chico delgado y alto, con una bonita sonrisa y ojos achinados, a su lado estaba su hermano John, él es alto igual, con ojos grandes y expresión somnolienta, no sé por qué siempre se ve así, creo que pueden ser sus ojos que están como caídos, entonces o se ve con sueño o drogado, es un poco más robusto pero no tanto como Jason, quien venía detrás pero se adelantó para abrir la puerta porque él tenía la llave, cabe destacar que veía muy distinto a las fotos que vi y a lo que recordaba, tenía el cabello largo y le caían pequeños mechones a los lados, su barba estaba un poco desaliñada, me sorprendí, pero aun así estaba lindo.

—Hey, ¿Qué hay?— Saludó a mi hermano,.

—Hola chica, ¿Cómo estás?— Me saludó después a mi.

—Hola, todo bien, ¿y tú?— En ese momento él levantó la mano para que yo la chocara, yo puse la mía debajo para que él la chocara hacia abajo pero no entendió y terminó solo estrechándomela, aaggg ya esto se está poniendo raro.

En eso me saludan igual Marco y John y vamos hacia los ascensores para subir. Ya hasta había olvidado que ellos también estaban ahí.

Llegamos al apartamento, es bastante espacioso, después de la entrada está la sala donde hay dos muebles grandes y al fondo una ventana grande desde donde se pueden ver los edificios, centros comerciales que hay cerca y la piscina del edificio, estábamos en el piso cuatro así que es suficiente distancia para que se vea una buena vista. En la sala también hay un comedor de cuatro sillas y un pasillo pequeño que lleva hacia los cuartos, al otro lado queda la cocina, que es bastante espaciosa para ser de un apartamento promedio, tenía al fondo unos ventanales grandes del techo hasta el piso.

—¿Cuántos cuartos hay?— Le pregunto a Alex.

—Hay dos, uno para Jack y el otro donde dormimos nosotros.— Dice Marco.

—Al menos ese era el plan hasta que la cama se rompió.—Me dice Jason riendo.

—El gordo de tu hermano se fue a acostar en la cama y se rompió la madera que aguanta el colchón, así que tuvimos que acomodarnos en los muebles, menos mal no estabas aquí Alex, te hubiese mandado a dormir en el baño por gordo.— Dice Jason.

—Debo decir que esa cama ya estaba a punto de romperse, yo sólo le di el golpe de gracia, además no estoy tan gordo.— Dice Alex.

—Alex, ¿Qué te parece si traes unas cervezas de la cocina?

—¿Por qué yo?

—Porque eres el esclavo, ahora has tu trabajo.

—Uy, ¿Vas a ponerme cadenas?— Dice Alex mientras pone cara coqueta y se voltea hacia la cocina.

—¿Tú vas a querer?— Me pregunta Jason, a lo que le niego con la cabeza.

—¿Por qué no?— Me dice Marco.

—No soy fan de la cerveza, mucho menos a esta hora.

—Nunca hay una hora perfecta para tomarte una buena cerveza, no seas aburrida.

—No gracias.— Me río, así soy cuando no sé qué hacer o decir.

—Cuidado, no vaya a ser que Alex piense que queremos emborrachar a su hermana.— Dice Jason con gesto burlón.

—Alex es un tonto, no le presten atención.

—Tranquila, no lo hacemos— Dice Marco y se ríe.

—¡Escuché eso!

Todos reímos, John estaba sentado a un lado en el teléfono y parece que Jason y Marco se dieron la tarea de hablarme, genial.

—Alex pasó todo un día recriminándome que por mi culpa te enteraste que estábamos aquí.— Dice Marco, estaba sentado en el mueble de que estaba diagonal y Jason estaba a mi lado.

—En realidad no, si vi la foto pero primero vi la de él.— Señale a Jason.

—Ooohh, yo que pensé que no la habías visto, fue cuando a penas habíamos llegado papá y yo antes que ellos, subí la foto como por media hora y ya tu hermano me estaba bombardeando el teléfono diciendo que la quitara, que tú podías verla. No pensé que si la hubieses visto.

—Si, fue por casualidad, estaba pasando estados y de repente me topé con ese y empecé a sospechar.— “Que buena mentirosa soy”, pienso para mis adentros.

—Te lo dije Jason, eres un idiota.— Llega Alex con las cervezas.

—En realidad eso estuvo bien, porque luego obligue a mi mamá a que me dijera qué estaba pasando, si ella sabía algo, ya que le tenía un regalo preparado y debía hacerlo antes de verlo, por lo que lo tuyo fue como un aviso.— Le digo a Jason.

—Ahora me siento como un héroe.— Dice mientras ríe egocéntrico y yo solo me río y ruedo los ojos.

—¿Estamos listos para ir a la piscina?

—Si, déjame buscar las toallas. Ya parezco su padre, estando pendiente de todo.— Dice yendo hacia los cuartos, no pude evitar ver sus piernas tonificadas, se veían bien en esos pantalones cortos.

—Para eso te trajimos querido.— Dice John mientras se sienta en el mueble con las manos detrás de la cabeza con una sonrisa de presunción.

Cuando me encamino hacia la puerta Marco se para a mi lado y charla conmigo, Alex estaba en la cocina guardando unas cosas.

—Tu hermano estaba muy emocionado por venir, cuando se enteró de que vendríamos a trabajar aquí no paró de hablar de ti.

—Que vergüenza.—Me río nerviosa al pensar en lo que pudo haber dicho.

—En realidad no dijo nada malo, hablo de que son muy buenos amigos desde hace mucho y que eres como su hija. Nos advirtió que no intentáramos nada.

—A veces puede ser muy tonto.

—No puede obligarnos a no cumplir con su advertencia.

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