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Portada de la novela Trampas Amorosas

Trampas Amorosas

Lo que debía ser la boda soñada de Tracy se torna en una pesadilla cuando Toby, su esposo, confiesa que solo busca vengarse de los crímenes de su suegro. Tras ser martirizada y usada cruelmente como el reemplazo de un viejo amor, ella escapa decidida a no regresar jamás. Sin embargo, el destino los cruza de nuevo cuatro años más tarde. Tracy enfrentará el dilema de sucumbir a la oscura obsesión de Toby o lograr superar las heridas de aquel pasado traumático.
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Capítulo 1

Brody Ye, el director ejecutivo de 27 años de YT Group, y Tracy Su, la hija de 21 años de SU Group, celebraron su boda el decimoséptimo día del octavo mes lunar. En este auspicioso día, la lujosa mansión de la familia Ye fue magníficamente decorada para celebrar la alegría y las expectativas del evento.

Más tarde esa noche, a las 11:30, la joven recién casada, vestida en su vestido blanco, subió a trompicones las escaleras y abrió la puerta de su dormitorio de golpe. Cuando estaba a punto de cerrarla, vio a un hombre de rostro muy apuesto pero diabólico.

Quedó inmóvil de inmediato ante la sorpresa, incapaz de quitar la mano del pomo de la puerta, mientras el miedo se expandía en sus ojos. Quería correr, pero sus pies parecían estar clavados al suelo.

"¡Corre, huye! ¿Por qué no escapas?", dijo Brody inexpresivamente sin moverse de su lugar. Al oírlo, la chica sintió su voz fría llegarle hasta los huesos, helándola hasta la médula.

Tras volver a sus sentidos, retiró la mano del pomo, se dio la vuelta y corrió hacia la ventana.

Sin embargo, justo después de abrirla, oyó la voz enojada del otro ordenarle:

"¡Vuelve aquí!".

El hombre tiró de ella con fuerza, haciéndola chocar contra su pecho fuerte.

La ventana se cerró de golpe al instante.

"¡Suéltame, Brody! ¡¿Por qué me hiciste esto?! ¡¿Me odias tanto?!", gritó ella, luchando por soltarse de su agarre.

A pesar de lo miserable que se veía y las lágrimas que brotaban de sus ojos, no logró conmover a su nuevo esposo.

Lo miró con temor, recordando cómo apenas momentos él la había tratado irrespetuosamente frente a los sirvientes en la sala de estar. No comprendía cómo se atrevía a tratarla de tal manera en público.

Tenía miedo del tipo de hombre con el que se había casado.

Brody le agarró las manos mientras ella luchaba por escapar y, sonriendo fríamente, soltó: "Claramente, te has sobreestimado demasiado. Si quieres saber por qué hice eso, deberías preguntarle a tu padre. Pero primero, dado que ahora estás casada conmigo, debes cumplir con tu deber como esposa".

"¡No, no hagas esto!", rogó Tracy, llorando lágrimas de inocencia mientras miraba a su esposo horrorizada.

No comprendía qué había querido decirle él. No tenía idea de lo que había sucedido entre su padre y él, o de qué tipo de odio había resultado a causa de ello.

Tampoco entendía por qué su padre le había ordenado casarse con este hombre repentinamente. No esperaba que él le escogiera un marido tan frío y despiadado.

"No me importa si quieres o no. ¡Ya no depende de ti! Soy tu esposo, así que debes complacerme", gritó el hombre, poniéndole los nervios de punta a la chica, haciéndola aferrarse a su vestido instintivamente.

"Brody, no me importa qué rencor le guardes a mi padre, pero este es un problema entre ustedes, y no tiene nada que ver conmigo. Es injusto que me castigues", exclamó Tracy temblando, esperando que él se apiadara de ella.

Sin embargo, él simplemente la agarró con más fuerza. Ella siguió luchando por apartarse de él, impotente, golpeándole el pecho con los puños.

Se sentía agraviada. Era la víctima de un matrimonio al que no había accedido y, además, ahora parecía que todo era su culpa.

"¿Dices que estoy siendo injusto? ¿Tu padre no te ha contado todo lo que ha hecho? Él es peor que una bestia. Me pregunto por qué no se atreve a contarte sus fechorías. Es él quien es injusto en esta situación, no yo", gritó Brody.

Como la joven no dejaba de forcejear para liberarse de su agarre, la arrojó a la cama sin piedad.

"¡Suéltame!", gritó la chica, intentando apartar al hombre, quien se había colocado encima de ella. Desesperada, intentó moverse, presa del pánico, tratando de escapar; sin embargo, su cuerpo permanecía inmóvil, ya que él la presionaba, como si fuera una piedra enorme.

Finalmente, exhausta, levantó los ojos llorosos y, débilmente, dijo: "Ya has dicho que no te agrado, has dicho que me odias, así que no me toques. No me hagas...".

"¡Tengo que hacerlo! ¡Debes cumplir con tu deber como esposa!", la interrumpió el otro antes de que pudiera terminar de hablar.

Tracy soltó un bufido al comprender lo que estaba sucediendo.

A sus ojos, ella era simplemente una herramienta que él podía usar.

Sorprendida al darse cuenta de la realidad, un sentimiento de escalofrío la invadió. Impotente, dejó de luchar por completo.

"¡Está bien!", susurró con tristeza, cerrando los ojos con resignación mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.

Debido a que su matrimonio simplemente había sido el resultado de una decisión absurda que surgió de la nada, no tenía sentido que albergara ninguna esperanza.

"¿Todavía estás desesperada? Este es solo el comienzo. Me aseguraré de que tu vida sea un infierno".

Segundos antes, el repentino silencio de Tracy había sorprendido al hombre que estaba abusando de ella, pero su insensibilidad regresó momentos después.

Ella no se movió más, y dejó que sus lágrimas corrieran libremente por su rostro. Las comisuras de sus labios formaron una mueca de resignación y autoburla, mientras el lápiz labial que pintaba su boca se deshacía cuando las lágrimas lo tocaban.

Él podía hacer lo que quisiera. Ella debió haber sabido desde un principio que no sería feliz después de entrar en la guarida del ogro.

Pronto, lo único que se escuchó en el dormitorio fueron sus gemidos.

————————

Al día siguiente, mucho después del mediodía, Tracy abrió lentamente los ojos, sin siquiera molestarse en mirar a su alrededor. Su hogar se había convertido en una casa desconocida, con un dormitorio desconocido, lleno de gente desconocida. Todo le recordaba a lo que había pasado la noche anterior. Cuando finalmente se movió un poco, se dio cuenta de que sentía un intenso dolor en todo el cuerpo, especialmente en la entrepierna.

Luchó por sentarse, soportando el dolor. De repente, descubrió que estaba vestida en pijama y resopló, burlándose de sí misma, al comprender que era él quien se la había puesto.

Al recordar las frías palabras de Brody, adoptó una mirada taciturna, sintiendo que sus oídos zumbaban. "¿Todavía estás desesperada? Este es solo el comienzo. Me aseguraré de que tu vida sea un infierno".

Después de un largo rato, se acostumbró al dolor y, tambaleándose, se paró de la cama para lavarse la cara y enjuagarse la boca. Sin embargo, al oír un sonido proveniente del estudio, se detuvo en seco.

Era Brody, quien estaba hablando por teléfono. "Horace Su, ¿quieres saber cómo disfrutó tu hija su noche de bodas?", su voz fría expresaba crueldad y odio.

"¿Qué? ¿Qué le hiciste a mi hija?", una voz temblorosa y preocupada sonó desde el otro extremo de la línea.

Al percatarse de lo mortificado que estaba el otro, Brody sonrió con frialdad y satisfacción. "¿Recuerdas cómo trataste a Juliet en el pasado? Así mismo traté yo a tu hija".

"¡¿Qué?! Está bien, admito mis errores. Todo es mi culpa. Pero Tracy es inocente. Por favor, no la lastimes", rogó el hombre al otro lado de la línea.

"Cuando la empujaste por esas escaleras hace tres años, deberías haber sabido que este resultado era inevitable".

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