Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Te Derrotaré Ladrona

Te Derrotaré Ladrona

Sofía contempla con dolor cómo Isabella Vargas, su propia prima, alcanza el éxito televisivo tras usurpar su receta secreta. Abandonada por su familia y hundida en la miseria tras la muerte de su padre, Sofía se rinde ante el destino. No obstante, la vida le otorga un giro inesperado al despertar un año atrás, previo al gran engaño. Con la ventaja de conocer el futuro, iniciará una lucha decidida para resguardar su herencia y reclamar su lugar.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

La pantalla del televisor del restaurante barato iluminaba mi cara, pero no sentía el calor de la luz, solo un frío que me calaba hasta los huesos. En la tele, mi prima Isabella Vargas sonreía, una sonrisa perfecta y brillante para las cámaras de su programa de cocina, "El Sabor del Alma". Hoy presentaba su nueva creación, el "Mole de los Secretos Familiares". Mi mole. La receta que mi abuela me susurró en su lecho de muerte, la que pasé años perfeccionando en la pequeña cocina de nuestro restaurante familiar, ahora perdido.

"La clave", decía Isabella con esa voz cantarina que todos amaban, "está en tostar los chiles con paciencia, un legado que mi familia ha protegido por generaciones".

Mentira. Ella nunca tuvo la paciencia. Siempre estaba demasiado ocupada con su imagen, con sus contactos. Yo era la que pasaba horas frente al comal, con los ojos llorosos por el humo, buscando el punto exacto que mi abuela llamaba "el suspiro del chile".

Mi teléfono vibró sobre la mesa pegajosa. Era un mensaje de mi mamá en el grupo de la familia.

"¡Qué orgullo, Isabella! ¡Estás llevando el nombre de la familia a lo más alto! Tu abuela estaría tan feliz".

Seguido por los aplausos y felicitaciones de tíos y primos, los mismos que me dieron la espalda cuando intenté decir la verdad, los que me llamaron envidiosa, una simple aficionada que quería colgarse de la fama de mi prima. Mi reputación se hizo polvo. Mi sueño de abrir mi propio restaurante, un homenaje a mi abuela, se convirtió en una broma cruel.

Nadie me creyó. Isabella era la estrella, la carismática, la que salía en la tele. Yo era la sombra, la cocinera de un pequeño local que ya ni siquiera existía, cerrado por las deudas y el escándalo. Me acusó de querer robarle sus "creaciones originales", y todos, absolutamente todos, le creyeron.

Una noticia de última hora interrumpió el programa de Isabella. Un reportero hablaba de un repentino declive en la popularidad del programa. "Fuentes cercanas a la producción", decía el reportero con seriedad, "mencionan que la chef Vargas parece haber perdido su toque creativo. Sus nuevas recetas carecen de la profundidad que la hizo famosa".

Una risa amarga se escapó de mis labios. Claro que perdió el toque. La fuente de sus "creaciones" estaba aquí, hundida en la miseria, comiendo quesadillas frías en un lugar anónimo. Su éxito estaba directamente conectado a mi existencia, a mi trabajo.

El recuerdo de esos últimos meses antes de perderlo todo era una película de terror que se repetía en mi mente. Las acusaciones de Isabella en redes sociales, los artículos en blogs de chismes de gastronomía que me pintaban como una farsante. "Sofía Romero", leí una vez, "una cocinera sin talento que intenta plagiar a su exitosa prima". La gente en la calle me señalaba. Los proveedores dejaron de fiarme.

El golpe final llegó una tarde lluviosa. El banco nos notificó del embargo del restaurante. El corazón de mi padre, ya débil, no lo soportó. Murió esa noche, sosteniendo una vieja foto de mi abuela en la puerta del local que ella había levantado con tanto esfuerzo. Mi madre, rota de dolor, me culpó. "¡Todo esto es por tu envidia, por tus mentiras!", me gritó, con la cara bañada en lágrimas. "Arruinaste el legado de tu abuela, arruinaste a esta familia".

Esa fue la última vez que hablé con ella. Me fui de la casa con una pequeña maleta y el corazón hecho pedazos. Sin familia, sin restaurante, sin honor.

La vida se volvió una sucesión de días grises, de trabajos mal pagados para apenas sobrevivir. La pasión por la cocina se extinguió, reemplazada por un profundo sentimiento de injusticia y una pregunta que me torturaba cada noche: ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo supo cada detalle, cada secreto que yo guardaba con tanto celo?

En mi pequeño y frío apartamento, la soledad era mi única compañera. La desesperación se convirtió en una manta pesada de la que no podía escapar. Una noche, con el olor a gas llenando el aire y una última lágrima rodando por mi mejilla, cerré los ojos, cansada de luchar. Sentí una extraña paz, un silencio final. No entendía nada, pero al menos el dolor se detendría.

De repente, un rayo de sol me golpeó la cara. Abrí los ojos, confundida. El olor a gas había desaparecido, reemplazado por el aroma familiar del café de olla y los frijoles refritos de mi mamá. Estaba en mi cama. En mi cuarto de la casa de mis padres. El calendario en la pared, el que tenía un gatito para cada mes, marcaba una fecha.

24 de mayo.

Un año. Había regresado exactamente un año en el tiempo, al día antes de que Isabella hiciera su primera aparición en televisión nacional, el día antes de que mi mundo comenzara a derrumbarse.

El aire se atoró en mi garganta. Estaba viva. Y tenía una segunda oportunidad.

También te puede gustar

Portada de la novela Alpha
8.0
Benjamin Black lidera la manada de Montana con rigor, pero el rapto de su pareja desata la furia de Onix, su lobo. Bajo una fachada de unidad, Benja oculta que él y su bestia son seres distintos conviviendo en un solo envase físico. Mientras el lado animal toma el mando para ejecutar su venganza, Claire debe adaptarse a una realidad peligrosa, marcada por el mando implacable y el temperamento salvaje del hombre que está destinado a protegerla.
Portada de la novela Corazones del Olimpo: Hija de Cupido
7.8
Axelia, heredera de Eros y Psique nacida en el seno de Afrodita, es una deidad de la atracción con dones excepcionales. Dotada con la sabiduría de Atenea y una belleza sin igual, la joven diosa debe abandonar el Olimpo para cumplir una tarea vital en el reino de los hombres. Al asumir el rol de su padre como nuevo Cupido, su objetivo es eliminar el egoísmo de la humanidad y forjar vínculos auténticos que logren superar cualquier interés personal.
Portada de la novela Culpable, su majestad
9.3
La caída de la realeza comenzó con una traición devastadora. Mientras la princesa suplicaba piedad, el príncipe se hundía en el engaño. Freya, obligada a robar en las calles para no morir, halló un nuevo propósito tras sufrir una condena injusta. Aquella mañana de tortura y falsas acusaciones cambió su rumbo: tras ser declarada culpable, juró dedicar cada segundo de su vida a desmantelar la corona y obtener su anhelada venganza contra el reino.
Portada de la novela El heredero del Dios de la medicina
9.5
William, humillado por ser el esposo inútil de la hermosa Felicity, cambia su destino tras el divorcio. El fallecimiento de su abuelo desvela una herencia oculta: un tratado de medicina y combate que causó la muerte del anciano. Decidido a vengarse, William deberá acumular una riqueza colosal mientras sobrevive a letales asesinos. En esta odisea de acción, buscará recuperar el corazón de Felicity y forjar un imperio legendario como el nuevo Dios de la medicina.
Portada de la novela Herederos
9.2
Emma y Deavid son obligados a casarse por imposición de sus progenitores, iniciando una relación marcada por el desprecio mutuo. No obstante, él desarrolla pronto una obsesión posesiva y un control asfixiante sobre ella. En medio de las intrigas palaciegas, ambos comprenden que el reinado es una condena devastadora. Este romance oscuro revela cómo la ambición y el poder real consumen a quienes portan la corona, exigiendo sacrificios que amenazan con destruirlos.
Portada de la novela La Misión Imposible
8.8
Diego ha muerto ocho veces bajo la crueldad de Isabella y Alejandro. En su novena vida, un sistema lo obliga a seducir a su tía para sobrevivir, pero él rechaza el mandato. Tras sufrir torturas, encuentra en Sofía, una artista víctima de los mismos verdugos, la fuerza para rebelarse. En lugar de cumplir la misión, Diego desata una venganza letal contra sus opresores. Al eliminarlos, destruye el sistema y alcanza la paz que tanto anhelaba.