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Portada de la novela Son mis hijas

Son mis hijas

La nobleza de Vanessa se desvaneció tras caer en una trampa cruel durante su matrimonio fallido. Ese tormento transformó su bondad en un rencor profundo, dejando a sus dos pequeñas hijas como su único motor vital. Años más tarde, el destino la confronta con el hombre que la traicionó, desatando secretos ocultos. Aunque él ahora vive sumido en el arrepentimiento y busca redención, Vanessa, endurecida por el pasado, no planea ceder ante su dolor.
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Capítulo 2

Capítulo 1

Vanessa

Siento el sonido de mi despertador y me alegro de haber despertado de ese horrible sueño que tengo casi todas las noches. No soporto cuando tengo esos recuerdos que decidí guardar bajo muchas capas de concreto en mi interior y me reprendo mentalmente por dejar que aún me afecten. Recordar el pasado para mí es un trago amargo que prefiero evitar y mientras más profundo lo esconda, más difícil será encontrarlos después.

Me levanto de mi cama y realizo rápidamente mi rutina de ejercicios diarios y después de bañarme, de vestirme y de maquillarme un poco estoy lista para lo siguiente. Necesito hacer todo siempre en tiempo récord para poder ir a la habitación continua a la mía. Es algo que hago desde hace ocho años y perder mi rutina favorita de la mañana no es una opción para mí. No cuando esa me da la fuerza que necesito para salir adelante desde que todo pasó. 

¿Se preguntan por qué verdad? 

Bueno, lo que pasa es que no quiero que nadie más me robe mi mejor momento del día, que es obviamente el poder despertar a mis dos preciosas hijas. Siempre desde que estas nacieron yo he sentido esa necesidad de ser lo primero que ellas ven al despertar y también lo último que ven antes de acostarse a dormir.

Mi nombre como de seguro se preguntarán, es Vanessa; Vanessa Taylor y soy una orgullosa madre soltera desde hace ocho años ¿Qué porque madre soltera? Bueno, pues digamos que al hombre al que me entregue en cuerpo y alma, con el que supuestamente me case para toda la vida y el que pensé que me amaba con todo su ser. Pues prefirió creer en una mentira antes que en mí y en nuestro amor. Una mentira en la que me hacían ver como una zorra que solamente buscaba su dinero y que para colmo que le era infiel con otro hombre. Cosa que sobra mencionar y obvio no era verdad, pero como siempre sucede en estos casos él prefirió creer en los demás antes que en mi palabra y cuando me refiero a los demás. Lo hago específicamente por dos personas; su madre y la arpía insípida de su supuesta mejor amiga Lisandra Vitale. 

Una piraña en todos los sentidos de la palabra, que juró hacerme la vida imposible por haberme casado con en padre de mis hijas y al final de la historia, lo logro. Sin embargo, pese a lo que haya pasado y más haya de mi corazón roto en mil pedazos; logré mantener a salvo a mis dos niñas de esas desgraciadas. Ellas no merecían pasar por los maltratos y las humillaciones por los que yo pase estando en esa casa, además; luego de lo sucedido ni siquiera su padre sabe de ellas. Para él yo solo esperaba un bebé y para colmo piensa que ni siquiera es suyo sino de otro hombre. Él prefirió creer que nuestro bebé era de mi supuesto amante y espero que siga creyendo eso hasta el día de su muerte porque jamás le daría el derecho siquiera de verlas.

No diré que en un principio el verme sola con mis dos bebés no fue duro, pero el mantenerme alejada de ese hombre fue lo mejor que me pudo haber pasado al final de la historia. Esas dos arpías de seguro hubieran intentado lastimar a mis hijas solamente para hacerme daño y ni por encima de mi cadáver dejaría que siquiera las tocaran. Además, no podía estar segura de que su padre las protegería si se hubiesen quedado a su lado, ya que este ni siquiera fue capas de protegerme a mí que fui su esposa y el supuesto amor de su vida.

Salgo de mis pensamientos cuando siento las risas de mis pequeñas terremotos cerca de mí y veo sus cabecitas de color zanahoria saliendo de atrás del gran sofá de nuestra sala.

- ¡Oh, Dios, no lo puedo creer! – exclamo con una sonrisa – Me acaban de decir que hay un monstruo de las cosquillas suelto por toda la casa en este mismo momento ¿Será que el monstruo quiere comer zanahorias el día de hoy?

Un par de chillidos se escuchó por toda la sala y camino hasta donde están ellas escondidas sin hacer ruido. Así que una vez ahí, las sorprendo y comienzo a hacerles cosquillas por todas partes para que rían como locas como tanto me gustan.

- No mamita, cosquillas no – dice mi pequeña Violeta.

- Mamá siempre nos encuentra – dice ahora mi pequeña Valentina

¿Qué porque le puse esos nombres a mis hijas? ¿Valentina y Violeta? Pues resulta que esos nombres representan cosas muy importantes para mí, uno es el color violeta que es mi favorito y Valentina es porque mi pequeña es una guerrera muy valiente. Ella de las dos fue la última en nacer y casi la pierdo en el parto, pero su valentía para estar en este mundo con nosotras la salvó. Ella demostró que había venido para quedarse y por eso su nombre. Además, también siento que son nombre muy hermosos para pequeñas tan especiales como ellas y las tres empezamos con la letra V.

De un momento a otro se abre la puerta de la entrada y por esta aparece el hombre más importante de mi vida, además, es el único que siempre confió en mí y jamás me dio la espalda. Mi padre, un padre que ha estado ahí para mí en los momentos buenos y en los malos, sin importar de que se trate su apoyo incondicional nunca me ha faltado.

- ¿Dónde están mis dos zanahorias hermosas? – dice este y mis hijas salen corriendo de atrás del sofá para ir a recibirlo.

- ¡Abuelito! – gritan las dos al mismo tiempo.

- Vean nada más, aquí están – dice y las abrasa a las dos. 

Mi padre es el tipo de abuelo que todo lo consciente y cuando yo trato de regañarlo, este siempre me dice que él va a seguir consintiendo a las niñas porque esa es su tarea en esta vida. Además, este siempre dice que si madre que en paz descanse estuviese viva, ella también haría lo mismo con sus nietas y se lo creo. 

– Niñas, déjenme sola con el abuelo y vayan a lavar sus manos. Díganle a la tita Grisel que les vaya sirviendo que hoy nos quedamos en casa del abuelo.

– ¡Que bien! Ahora volvemos mamita – dijeron las dos tomando el camino al baño.

- Que bueno que llegaste papá. Te estábamos esperando para cenar ¿Cómo te fue todo en el trabajo después de que te envié la campaña de publicidad? – digo dejando un beso en su mejilla.

- Pues la verdad todo fue muy bien hija. Perdona que las haya hecho esperar por mí tanto tiempo, pero tenía que firmar el contrato con los estadounidenses. Ellos amaron tu propuesta para su nuevo producto y quieren que nosotros manejemos absolutamente todo lo de su campaña publicitaria. 

- No sabes lo feliz que me hace escuchar eso papá, me esforcé mucho para que todo saliera perfecto y que la empresa obtuviera ese contrato. 

- Lo sé hija, sé que te esforzaste mucho y por eso no entiendo por qué después de tanto esfuerzo no quieres que se reconozca tu trabajo. Ya han pasado ocho años y las personas aún no saben que eres tú quien está detrás de tan buenas ideas, nadie conoce tu rostro. 

– Papá, ya hemos hablado de esto. No volvamos a lo mismo de nuevo.

– No Vanessa, en esta ocasión no será como tú quieres y es una decisión tomada cariño. Eres una excelente publicista y estudiaste muy duro para lograr lo que tienes ahora, es tiempo de que el mundo entero sepa quien eres en realidad. Todos te conocerán por tus increíbles ideas. Se acabó eso de trabajar desde casa como una ermitaña solamente por miedo a aquel hombre y a su familia. 

- Lo sé papá, sé que nadie me conoce, pero no quiero eso y lo sabes. No quiero que las personas me conozcan y piensen que me gané lo que tengo por ser tu hija y llevar tu apellido. Yo solamente necesito que tú sepas de quienes son las ideas y todo estará bien, no necesito que medio mundo me conozca. Tampoco necesito que él vuela a saber de mí y mucho menos quiero que vea a mis hijas si el lente público las descubre.

- Tonterías Vanessa, no voy a permitir que sigas ocultándote del mundo y mucho menos por aquel incidente. Eres mi hija y mereces que el mundo entero te conozca, no voy a permitir que sigan diciendo que no tengo herederos cuando tú estás aquí. Así que sin importarme lo que digas, en el próximo proyecto que tengamos tú serás la cabeza y todos sabrán de ti. 

– ¡Pero papá!

– Pero papá nada Vanessa, tu madre y yo no criamos a una cobarde. Es tiempo de que superes lo que te pasó y vuelvas al mundo real mi vida. A partir de mañana comenzaré a arreglar una oficina para ti en la empresa con todo lo necesario y esa es mi última palabra. Cuando yo ya no esté en este mundo tú serás la dueña de todo y no lo vas a dirigir desde la casa.

- Está bien papá, como tú digas – digo derrotada mientras este deja un beso sobre mi frente para cerrar la discusión. 

No pudo creer como después de tantos años esto me está pasando justo ahora y sobre todo de esta manera. Siendo obligada por mi propio padre a salir a la luz solamente para ser la cara de mis propios proyectos.

¿A quién quiero engañar? ¿Qué posibilidades hay de que en algún momento ellos se enteren de quién soy en realidad? La repuesta es una en un millón, pero si eso llegara a pasar no iban a encontrar a aquella muchacha estúpida de años atrás. Aquella que se dejó pisotear y humillar incontables veces para no destruir su matrimonio. Además, entre nosotros hay medio mundo de por medio y miles de cosas que jamás me dejarán perdonarlo.

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