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Portada de la novela Si Te Tengo Por Delante

Si Te Tengo Por Delante

Con apenas trece años, el mundo de una niña se derrumba tras la muerte de su madre y la rápida boda de su progenitor. En medio de su dolor, un beso imprevisto transforma su vida para siempre. Él se convierte en su protector, ofreciéndole un amor incondicional que repara su alma rota. Mientras él la rescata de la tristeza, la pureza de la joven surge como la única esperanza para salvarlo a él de su propia y oscura desesperación.
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Capítulo 3

En casa, el padre de Kara le solía decir que era muy linda y siempre le daba un beso rápido como muestra de cariño. Incluso sus familiares y amigos cercanos le hacían lo mismo todo el tiempo, así que para ella era una reacción natural. Fue por eso que besó abruptamente a Ryker.

Con el tiempo, se había acostumbrado a la idea de que si se encontraba con una persona linda, tenía que expresarlo dándole un beso.

Ella inclinó la cabeza, lo miró con curiosidad y, parpadeando con sus hermosos y grandes ojos negros, sonrió. La boca de ese chico era muy diferente a la de su padre. La del adulto apestaba, pero la de él tenía el aroma de su gelatina preferida.

Pensando en esto, sintió de repente un poco de hambre y ganas de comer algo dulce. ¿Qué debería hacer? Tenía tantos deseos de morderle la boca que, al final, no pudo contenerse. Lentamente sacó su pequeña lengua y lamió con suavidad los húmedos y delgados labios del chico.

El hermoso rostro de Ryker se sonrojó en un instante mientras quedaba petrificado por lo que ocurría. Estaba tan asombrado, que solo pudo mirarla incrédulo por esa travesura tan audaz a la que se atrevía. Por un momento, aún inmóvil, se olvidó incluso de apartarla de él o separarse de su boca.

Kara, por su parte, le lamió los labios con tanta fuerza que se mojaron más y brillaban haciéndolos ver muy atractivos. De repente, los mordió con sus dientes blancos como si comiera gelatina. Fue ese el momento en el que, finalmente, el chico reaccionó.

"¡Ay!", gritó Ryker haciendo una mueca de dolor. Estaba completamente perdido, pero cuando sintió que ella no tenía intención de aflojar su mordida, rápidamente la empujó con fuerza y gritó: "¡Basta! ¿Por qué me mordiste?".

"¿Qué? Yo no te mordí, solo quería comer gelatina", Kara parpadeó con inocencia. Estaba aturdida por su reacción, le sorprendía que la gelatina no pareciera dulce en absoluto.

"¡Eres una pequeña tonta! ¡Mordiste mis labios, no tu gelatina barata!", Ryker reclamó enojado mientras se cubría los labios heridos y palpitantes con ambas manos.

"Yo... ¿No puedo comerlos?".

"¡Por supuesto que no puedes comerlos! ¡Son mis labios! ¿Cómo se te ocurre?".

"Oh... Bueno, está bien", Kara hizo un puchero y volteó la cabeza decepcionada. Ryker suspiró en silencio mientras veía cómo el rostro de la niña se transformaba en tristeza, sin saber qué decir. ¿Qué pasaba con ella? Su actitud era demasiado extraña. Seguro era muy joven para entender las cosas, incluso sus propias palabras las confundía.

Entonces, la miró con atención. Tenía la piel clara y era rellenita, resaltaban sus grandes ojos negros y redondos, enmarcados por unas hermosas pestañas largas y rizadas naturalmente hacia arriba. Sin duda, era una niña muy linda.

"Tu nombre es Kara, ¿verdad? ¿Cuántos años tienes?", le preguntó esta vez con amabilidad. Aún sosteniéndola con sus brazos, se movió a una posición más cómoda por el peso.

Kara apoyó la barbilla en el brazo de Ryker y contó con sus dedos regordetes lenta y cuidadosamente hasta que, cuando terminó, levantó la mano y le mostró tres dedos. Pero pronto, con duda, agregó otro dedo para hacerlos sumar cuatro en total.

Al ver que ella estaba en un dilema porque no sabía bien cuál era su edad, él se echó a reír encantado. Le tocó la cabeza cariñosamente con sus delgados dedos y dijo entre risas: "¡No puede ser! ¿No sabes cuántos años tienes? ¿O es que todavía no sabes contar?".

Las bromas de Ryker hicieron que Kara se enojara ofendida, haciendo pucheros le respondió de inmediato: "¡Claro que sé contar! Ya estoy en el jardín de infancia. Ahora tengo tres años y nueve meses, simplemente no tengo suficientes dedos para contarlos".

Otra carcajada ruidosa salió de la boca del chico: "Realmente eres muy divertida".

Ryker comprendió de inmediato lo que Kara quería decir y por qué le había costado hacerlo. Simplemente quería usar sus dedos para mostrar que tenía tres años y nueve meses con exactitud, pero le faltaban dos dedos más, así que tuvo dificultades para poder mostrarle el número. Su lógica infantil no estaba del todo errada, y por eso le causaba al chico tanta gracia. Las comisuras de su boca no pudieron evitar levantarse ligeramente en una sonrisa de burla. Formaba un arco tan hermoso con sus labios, que hacía que su ya bello rostro pareciera aún más encantador que nunca.

¿Por qué esa pequeña Kara era tan adorable?

Mientras la miraba pensativamente, algunas ideas extrañas comenzaron a surgir en su cabeza. Como ella tenía tres años y él trece, solo era diez años mayor. Así que su diferencia de edad no era tan grande, después de todo. Además, a muchas chicas les gustan los hombres maduros.

De repente, Ryker sacudió la cabeza totalmente sorprendido por sus propios pensamientos.

¿En qué diablos estaba pensando? De hecho, incluso se estaba imaginando a sí mismo casándose con la pequeña Kara cuando ella creciera y fuese una mujer. ¿Qué le pasaba hoy? ¿Había perdido por completo la razón? Tenía que dejar de pensar en esa loca idea.

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