Portada de la novela La cruel obsesión del multimillonario

La cruel obsesión del multimillonario

9.6 / 10.0
En La cruel obsesión del multimillonario, Alina Montes busca escapar del cautiverio de Ricardo de la Vega para salvar a su hermano. Tras sufrir crueles traiciones en esta modern novel, su objetivo es la libertad. No te pierdas este billionaire romance books cargado de acción y misterio.
Resumen de La cruel obsesión del multimillonario
Alina Montes intentó proteger a su hermano autista, David, pero solo halló la crueldad de su prometido. Ricardo de la Vega, un magnate obsesionado con la manipuladora Karla, somete a Alina a un cautiverio atroz donde cada capricho de su amante castiga al inocente David. Tras ser forzada a donar sangre y sufrir la pérdida de su caballo Lucero por una mentira, Alina abandona su sumisión. Una ira lúcida la consume, decidida a huir de las garras de ese monstruo.
Leer más

La cruel obsesión del multimillonario Capítulo 1

Alina Montes reservó en secreto una función de cine sensorial para su hermano autista, David, un raro acto de rebeldía contra su prometido controlador, Ricardo de la Vega.

Ricardo, un poderoso heredero inmobiliario, se enteró y se vengó torturando a David a distancia con luces estroboscópicas y chirridos discordantes, obligando a Alina a ver el terror de su hermano.

La mantuvo cautiva, haciéndola presenciar la agonía de David, todo porque su nueva obsesión, una becaria llamada Karla, afirmó que Alina le había hecho una "mala cara".

La crueldad se intensificó, siempre ligada a los caprichos de Karla. Si Karla se quejaba, David sufría. Cuando Karla fingió un accidente de coche, Ricardo obligó a Alina, que era anémica, a donar sangre para Karla, solo para que la desecharan.

El mundo de Alina se hizo añicos. Se dio cuenta de que Ricardo veía a David como un arma y a ella como una posesión desechable.

El golpe final llegó cuando Ricardo, ante una falsa acusación de Karla, mató brutalmente al amado caballo de Alina, Lucero, justo delante de ella. Este acto monstruoso encendió una ira fría y lúcida en el interior de Alina, llevándola al límite. Sabía que tenía que escapar, no solo por ella, sino por David.

Capítulo 1

Alina Montes reservó la cita en secreto. Era para una función de cine sensorial, un evento poco común diseñado para niños como su hermano, David. Usó una tarjeta prepagada y un correo electrónico desechable, cubriendo sus huellas con la precisión de una espía. Era un pequeño acto de rebeldía, una diminuta burbuja de normalidad que intentaba crear para él.

Ricardo de la Vega se enteró de todos modos. Siempre se enteraba.

Estaba de pie en el umbral de la sala de su penthouse, una silueta contra el resplandeciente horizonte de la Ciudad de México. La sonrisa en su rostro estaba mal. No llegaba a sus ojos.

—¿Planeando una salidita, corazón? —preguntó.

El monitor en la pared mostraba la habitación de David. Su hermano, de diecisiete años pero con la mente de un niño pequeño, se mecía de un lado a otro en su cama, tarareando suavemente mientras alineaba sus bloques de colores. Estaba tranquilo. Estaba a salvo. Por ahora.

Ricardo caminó hacia el panel de control montado en la pared. Era un sistema personalizado que había mandado a instalar, uno que podía manipular cada aspecto del entorno de David.

—Conoces las reglas, Alina —dijo Ricardo, su voz peligrosamente suave—. Si quieres hacer algo con él, primero me preguntas a mí.

Pulsó un interruptor.

En la pantalla, la habitación de David explotó en un caos. Luces estroboscópicas parpadeaban erráticamente, y un chirrido agudo y discordante llenó el aire. David se encogió, llevándose las manos a los oídos. Soltó un gemido de puro terror, su cuerpo acurrucándose en una bola apretada sobre la cama.

—¡Detenlo! —gritó Alina, abalanzándose sobre el panel.

Ricardo la sujetó por la muñeca, su agarre como el acero.

—Todavía no. Él necesita aprender. Y tú también.

La mantuvo en su sitio, obligándola a mirar. Los gritos de David resonaban a través de los altavoces, un sonido que le partía el corazón a Alina en mil pedazos. Podía sentir su terror, su confusión, su dolor. Estaba atrapado en un infierno sensorial, y el hombre que una vez creyó amar era el diablo que movía los hilos.

—Por favor, Ricardo, él no hizo nada malo —suplicó, con las lágrimas corriendo por su rostro—. Fui yo. Castígame a mí.

—Oh, lo estoy haciendo —dijo Ricardo, con la mirada fija en la pantalla. Parecía disfrutar de la escena—. Esto te duele a ti mucho más que cualquier cosa que pudiera hacerle a tu cuerpo, ¿no es así?

Tenía razón. Su propio dolor era un eco lejano comparado con esto. David era su mundo.

—¿Por qué haces esto? —sollozó, con la voz quebrada.

El pulgar de Ricardo acarició el control remoto del sistema. Una pulsación más y el volumen aumentaría, las luces parpadearían más rápido.

—Vi a Karla llorando hoy.

La sangre de Alina se heló. Karla Robles. La ambiciosa becaria de ojos inocentes que se había convertido en la nueva obsesión de Ricardo.

—¿Qué tiene que ver eso con David?

—Dijo que la viste feo en el pasillo. La hiciste sentir incómoda —dijo Ricardo, con un tono casual, como si hablara del clima—. La molestó. Y cuando Karla está molesta, yo me molesto. Y cuando yo estoy molesto… —Hizo un gesto hacia la pantalla, donde David ahora se retorcía, sus pequeños gemidos de dolor apenas audibles sobre el ruido—. Él paga el precio.

El mundo se tambaleó. Una mirada. Estaba torturando a su hermano autista por una mirada que Karla afirmaba que le había dado.

Su cuerpo se aflojó, la lucha se desvaneció. Se deslizó al suelo, con la mirada fija en el monitor. Las lágrimas nublaban su visión.

—Es todo lo que tengo, Ricardo.

—Lo sé —dijo Ricardo, agachándose frente a ella. Le secó una lágrima de la mejilla con el pulgar, un gesto que una vez fue tierno y ahora se sentía como una violación—. Eso es lo que lo convierte en un arma tan perfecta.

Volvió a sonreír con esa misma sonrisa equivocada.

—Ahora, ¿todavía quieres llevarlo al cine sin mi permiso?

Ella negó con la cabeza, un sollozo ahogado escapando de sus labios.

—Buena chica.

Se levantó y apagó el sistema. El silencio cayó, roto solo por el sonido de las respiraciones agitadas y asustadas de David desde el altavoz. Ricardo la miró desde arriba, su expresión indescifrable.

—Deberías haber recordado tu lugar, Alina —dijo—. Estás aquí porque yo lo permito. No lo olvides nunca más.

Se alejó, dejándola hecha un ovillo en el frío suelo de mármol, la imagen de su aterrorizado hermano grabada en su mente.

No siempre había sido así.

Alina Montes era una don nadie de Iztapalapa. Una estudiante de psicología en la UNAM, con dos trabajos para pagar la renta del diminuto departamento que compartía con David después de que sus padres murieran en un accidente de coche dos años atrás. Era feroz y decidida, impulsada por un amor por su hermano que era el sol en su universo. Él era su razón de ser.

Ricardo de la Vega era el heredero del imperio inmobiliario De la Vega. Su apellido estaba en la mitad de los edificios de la ciudad. Era un príncipe de la metrópoli, poderoso, carismático y acostumbrado a conseguir todo lo que quería.

Se conocieron por casualidad en una gala benéfica en la que ella trabajaba de mesera. Él había derramado champaña en su uniforme barato, y en lugar de molestarse, ella simplemente le entregó una servilleta y dijo:

—No se preocupe, es rentado.

Él quedó intrigado. Nunca había conocido a una mujer que no intentara impresionarlo.

Su cortejo fue legendario. Envió mil rosas blancas a su apretado departamento, un gesto tan grandioso que bloqueó el pasillo. Hizo que escribieran en el cielo sobre el Bosque de Chapultepec: "Alina Montes, ¿quieres salir conmigo?". Fue un espectáculo para toda la ciudad.

Alina estaba aterrorizada. Intentó huir. Sabía que no pertenecía a su mundo de jets privados y riqueza infinita. Esto era un juego para él, el capricho pasajero de un niño rico.

Pero él fue persistente. Apareció en su segundo trabajo, una fonda mugrienta, y simplemente se sentó en una mesa durante horas, bebiendo café y observándola trabajar. No presionó. Solo esperó. Una noche, la encontró acurrucada en el callejón, llorando de agotamiento. Se quitó su abrigo de miles de pesos y la envolvió con él, luego la llevó a casa en su elegante coche negro sin decir una palabra.

Ese fue el momento en que sus defensas comenzaron a desmoronarse.

Fue bueno con David. Contrató a los mejores terapeutas, encontró las mejores escuelas. Le compró un caballo, una hermosa yegua que llamó Lucero, cumpliendo un sueño de la infancia que había enterrado hacía mucho tiempo. Le susurró al oído que la cuidaría, que nunca más tendría que preocuparse.

Y ella le creyó. De pie en el panteón en el aniversario de la muerte de sus padres, con el brazo de Ricardo rodeándola, les dijo a sus lápidas que finalmente había encontrado a alguien. Alguien que la amaría y la protegería a ella y a David.

Pensó que había encontrado un cuento de hadas.

Entonces llegó Karla Robles. Era una nueva asistente en su empresa, toda ojos grandes e inocencia fingida. Y Ricardo, un hombre que se deleitaba con la novedad, quedó prendado al instante.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de La cruel obsesión del multimillonario

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Amor Robado, Alma Liberada
8.7
Tras cumplir cinco años de condena por un delito de su hermana Calista, la protagonista sale de prisión solo para enfrentar una nueva traición. Leonardo, su prometido, planea casarse con Calista creyendo que ella le donó un riñón. Él ignora que la verdadera salvadora fue la mujer que ahora desprecia. Antes de marcharse al extranjero para iniciar una nueva vida, ella revelará pruebas médicas contundentes que desmantelarán las mentiras de su familia.
Portada de la novela Casado con mi secretaria
8.9
Oliver Anderson, un joven millonario de veinticinco años, enfrenta un ultimátum: o madura profesionalmente o perderá el control de su empresa. Para salvar su cargo, convence a su secretaria, Alexandra Carlin, de fingir un matrimonio durante medio año. Lo que surge como un pacto estrictamente comercial pronto se complica al convivir bajo el mismo techo. Entre roces constantes y una atracción inevitable, el desprecio inicial se torna en un romance inesperado.
Portada de la novela Encadenada A Tu Amor
9.3
Shelly ha estado enamorada de Harry desde que eran niños, pero su vínculo se forjó sobre una mentira. Manipulada por su tía y movida por un deseo de revancha, ella lo atrajo con engaños para ejecutar un plan siniestro. Tras hallar la verdad, Harry arruinó su compromiso, convirtiendo su cariño en un desprecio profundo. Pese a que los sentimientos aún laten, el peso de la traición lo amarga, forzando a Shelly a pagar por sus errores entre el odio y el deseo.
Portada de la novela Las tres caras del deseo
8.5
Tras terminar su maestría, Tessa regresa al hogar paterno, sumergiéndose con Alan en una vorágine de desenfreno. Ella oculta una existencia tóxica bajo una apariencia impecable, mientras él, su protector, maneja su destino con sigilo. Aunque Alan aparenta integridad, la llegada de Milla pone en riesgo sus secretos más turbios. En un entorno donde convergen la muerte y el deseo, ambos arriesgarán todo en un juego de lealtades sumamente peligrosas.
Portada de la novela SUSTITUTA
8.5
Natalia Brooks se esfuerza por ocultar su embarazo mientras asiste al poderoso Ren Lewis, temiendo por su futuro profesional. No obstante, el magnate descubre su secreto y, lejos de echarla, le plantea una inesperada boda por conveniencia. Pese a la desconfianza que le genera la frialdad de Ren, Natalia accede a ser su asistente exclusiva y esposa. Este pacto cambiará su destino, obligándola a navegar por un nuevo rol en la vida del millonario.
Portada de la novela VIENTRE DE ALQUILER
9.0
Abril García decide alquilar su vientre al poderoso Daniel Gómez con el fin de salvar la vida de su madre. Tras entregar al recién nacido, la joven intenta seguir adelante, pero el destino la reúne nuevamente con el magnate. Daniel, atrapado en una relación fallida con Dana Smith, desconoce el vínculo de Abril con su hijo. Mientras investiga oscuros secretos sobre el origen de su heredero, Daniel deberá enfrentar traiciones para defender su amor por ella.
Capítulos
Leer ahora
Compartir