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Portada de la novela Selección Antinatural

Selección Antinatural

Nacido del vínculo entre una divinidad y una mortal, un joven marcado por la tragedia y el aislamiento debe enfrentar las pruebas más despiadadas del destino. En un entorno hostil de combates feroces contra criaturas de poder inmenso y seres bidimensionales, su vida se convierte en un acto de resistencia constante. Esta crónica narra la lucha de los oprimidos frente a la tiranía, donde quien fue visto como el más débil busca trascender su doloroso legado.
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Capítulo 2

Pasaron 4 meses desde que la humanidad fue restablecida, todo estaba increíblemente bien para Lucy Grey una chica de 19 años de edad, era una chica pacífica y a la vez de carácter fuerte de buena educación y proveniente de una familia un poco adinerada, era nueva en el vecindario y era el primer día de la universidad donde conoció un chico que tambien era nuevo.    Pasaron los días ya habia hecho amistades nuevas en la universidad, Lucy tenía un poco de intriga por conocer al chico nuevo, siempre lo veía a él muy callado y eso le hacía pensar que él era un poco diferente, pero Lucy no era una persona de estar confiando mucho en las personas, hasta que un día habia trabajo en equipo y por razones de mala suerte Lucy quedo sola, al voltear hacia a atrás pudo ver al chico que tambien estaba solo.   

   «No puede ser —pensó Lucy—. Ahora tendré que hacer equipo con él y ni siquiera se su nombre»   

   —¡Lucy! —exclamo una amiga—. Ya que estas sin equipo deberías hacer uno con el chico nuevo.   

   —¿Estas segura? —pregunta Lucy dudosa.   

   —¡Claro que sí! —exclama la amiga—. Además no tienes más opción.   

   —Tienes razón, le preguntare si quiere ser de mi equipo —respondió Lucy con entusiasmo.   

   Lucy se aproxima entusiasmada al chico nuevo y le pregunta con una sonrisa por su nombre.   

  —Me llamo Max, Max Johnson —le responde a Lucy seriamente.   

   —¿Me preguntaba si podríamos formar equipo? —le pregunta Lucy un poco desconcertada y penosa por la seriedad de Max—. Ya sabes para lo del trabajo.   

   —Por supuesto que si —le responde este con serenidad.   

   —¡Oh! Me parece maravilloso, nos vemos en mi casa a las 3:00 PM —le dice Lucy con mucho entusiasmo.

   Aquí se marca el comienzo de una nueva amistad, pasaron los días y los meses y Lucy comenzó a sentirse cada vez más atraída hacia Max.

   Por su puesto Max no lo sabía y para él no era necesario saberlo ya que él era diferente a los demás.   

   Lucy se sentía frustrada por él y los sentimientos ocultos de Max hasta llego a pensar que este mismo no los tenía, él era demasiado inteligente y se podía notar que lo contenía, Lucy presentía que el ocultaba algo.   

   «¿Qué es lo que oculta? —se preguntaba Lucy con mucha frustración—. Hay algo extraño en el, es como si su presencia me tratara de decir algo»    

   Ya ha pasado un mes desde entonces, Lucy solo puede pensar en Max, no podía aguantar más las ganas de confesarle lo que sentía por él, en lo más profundo de su ser sentía que era necesario, era el sentimiento más frustrante que habia sentido Lucy en toda su vida.   

   «¿Esto se llama estar enamorada? —se pregunta Lucy con dudas aquella noche de insomnio—. Esto no me gusta»   

   Al día siguiente, luego de tanto pensarlo, decidió confesarle sus sentimientos hacia él. Luego en la universidad Lucy se da cuenta de que Max no estaba en clase.      

   «Qué extraño, el nunca falta a clases —piensa Lucy un poco frustrada—. No hay ni un día que él no falte, ni uno»

   Ella les pregunta a todos sus compañeros por Max, pero las respuestas que recibía no la llevaría al paradero de él.   

   «Yo sí que soy tonta —Piensa Lucy despreocupada de los hechos—. De seguro se encuentra en casa, de seguro está enfermo por eso no asistió a clases hoy»   

   Al salir de clases Lucy se dirige a la casa de Max decidida a confesarle todo, mientras más se acercaba a su destino sus sentimientos y su emoción eran indescriptibles, ya en la puerta de la casa de él su corazón no paraba de latir con mucha fuerza, con el simple hecho de estar en frente de su puerta a punto de tocar el timbre hacía que sus nervios perdieran el control, su cuerpo lo sentía 10 veces más pesado, su corazón le gritaba a que fuera a por todo y su mente le gritaba a que saliera de allí y ella estaba allí, en una confrontación entre su corazón y su cerebro no sabía qué hacer, no sabía cómo actuar, no sabía si huir o seguir en lo que ya estaba considerando como una locura.        

   «Inhala, exhala, todo saldrá bien —se dijo—. Tengo que confiar en mi misma»  

   Luego, exactamente cuándo se propuso a tocar el timbre la puerta es abierta repentinamente por la madre justo antes de tocar el ya mencionado timbre. l observar el rostro de preocupación supuso que algo malo debió haber pasado.   

   —¡Lucy! —exclama la Sra. Johnson—. Que sorpresa encontrarte aquí, ¿de casualidad no has visto a Max?   

   —Yo creí que él estaría aquí —respondió Lucy preocupada por lo que acaba de escuchar—. No asistió a clases hoy y pensé que estaría enfermo.   

   —¡No asistió a clases! —exclama con mayor preocupación la Sra. Johnson—. Pero si salió de la casa a la hora de siempre, no puedo creer que no ha aparecido, eso no es normal en él.   

   —Espere, tengo su numero de teléfono, lo llamare.   

   —Espero que Max conteste, esto no es propio de él, lo llame hace rato y no me contesto.   

   —No contesta —dice Lucy ahora más preocupada—. Tendremos que ir a buscarlo ya.   

   —Iremos en mi auto —responde rápidamente la Sra. Johnson—.   

   Ya en el auto Lucy solo podía pensar en la situación.   

   «¿Que estará haciendo? ¿Dónde estará? ¿Se encontrará bien?»   

   La búsqueda fue extensa pasaron horas y horas, pero no se encontró el paradero de Max, ya sin esperanzas Lucy saca su celular para llamar a emergencias.   

   —¡No lo hagas! —exclama la Sra. Johnson— no es necesario que lo hagas.   

   —¿Pero porque no hacerlo? —le responde Lucy dudosa de las palabras de la Sra. Johnson—. Max lleva desaparecido todo el día, necesitamos ayuda para encontrarlo.   

   —No es necesario llamarlos —responde la Sra. Johnson—. Yo sé porque lo digo Lucy, asi que no te preocupes por él.   

   —¿Ya lo ha hecho antes? —pregunta Lucy desconcertada.   

   —No —le responde la Sra. Johnson con seriedad—. Te repito, yo sé porque lo digo, no me pidas detalles.   

   —Pero —dice Lucy antes de ser interrumpida.   

   —¡Pero nada! —exclama la Sra. Johnson—. No le des muchas vueltas, no te preocupes, el estará bien... Te llevare a casa ya es muy tarde.   

   —Está bien Sra. Johnson —responde Lucy desconcertada por el cambio de personalidad repentino de la Sra. Johnson.   

   Ya en su casa Lucy piensa con preocupación en medio de la noche sobre el paradero de Max. Repentinamente siente la necesidad desesperada de ir a la casa de Max, rápidamente baja las escaleras y sale de su casa. Camina directamente a la casa de Max sin pensar en nada, lo único que la mantenía en el camino era esa sensación extraña, tranquila y sabor a fresas que la abrumaban. Ya cerca de la casa de Max ella se da cuenta de el mismo sentado en la orilla de la acera observando las estrellas de la fría noche de una manera muy serena.   

   —¡Max! —exclama Lucy emocionada.   

   —Lucy —dice Max despues de levantarse con una sonrisa de gran tranquilidad.   

Ella no aguantaba las ganas de abrazarlo, corrió deprisa y cumplió su gran deseo con broche de oro al abrazar fuerte y cálidamente a Max mientras que este mantenía sus brazos extendidos, pues este no se esperaba tal acto de afecto.    Las lágrimas ya se hacían recorriendo el rostro de Lucy, su emoción y sentimientos actuaron como detonante para sus lágrimas.   

—¿Dónde estabas? —exclama Lucy—. Me tenías preocupada, preocupada de que te pasara algo estuve pensando en ti todo el día, ya no sabía que hacer no sabía en qué pensar no sabía si buscarte otra vez o gritar o...   

—Shh tranquila —responde Max con serenidad—. No es necesario que te preocupes por mí.   

—¿Cómo no lo voy hacer? —exclama Lucy—. Si tú me importas mucho.   

—Te entiendo —responde Max—, yo tambien me preocuparía por ti, despues de todo somos amigos.   

—Sobre eso —dice Lucy sonrojada—. No quiero ser solo tu amiga, Max.   

—No entiendo —dice Max con naturalidad.   

—Es que —responde Lucy con nervios—. Max...   

—Lucy —interrumpe Max con seriedad—. Ya hemos hablado de esto y sabes que me lo puedes contar todo con confianza.   

Los nervios y el temor por un posible rechazo abrumaban las palabras de Lucy, el nudo en la garganta actuaba como un muro impenetrable para las palabras, el temblor de sus manos actuaba como detonante para sobre pasar los límites de los nervios.   

—Yo tambien quiero ser la persona que te acompañe en las buenas y en las malas —dice Max con serenidad—. Yo también quiero ser la persona que te defienda ante los prejuicios, yo tambien quiero ser el motivo de tu despertar y tu sonrisa, yo tambien quiero ser la luz que guie tu camino, yo tambien quiero ser... Todo para ti.   

—Max —le responde Lucy atónita—. No sabes cuánto tiem...   

—Pero no puedo —le interrumpe Max.    Lucy al escuchar tales desgarradoras palabras se aparta para luego correr dejando lagrimas a su paso y las próximas palabras en la boca de Max.   

—¡No Lucy espera!

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