Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Una esposa para mi hermano

Una esposa para mi hermano

Daniel es un CEO viudo de 40 años que vive para sus hijos y su empresa, tras haber cerrado su corazón al amor. Su vida cambia cuando Harry, su hermano, convence a Deanna, una joven soprano de 25 años, para fingir un compromiso y evadir una norma familiar. Aunque el trato es una farsa temporal, la química entre ambos surge de forma inevitable. Pese a la diferencia de edad y los secretos que los rodean, este engaño inicial se transforma en una pasión real que los obligará a luchar contra sus miedos y enemigos.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Su dama de compañía había formulado la pregunta con tono triunfal, como si deseara el fracaso de su empresa… algo que sin duda deseaba de corazón. —Sigo siendo lady Paget, ¿o no? —⁠ Replicó con una sonrisa⁠ —Soy la viuda de un barón. Y todavía tengo la ropa elegante y los complementos que Nigel insistía en comprarme, aunque reconozco que están algo pasados de moda. Alice, estamos en plena temporada social. Todas las personas de relevancia están en Londres y todos los días se celebran fiestas, bailes, conciertos, veladas, almuerzos al aire libre y un sinfín de entretenimientos más. No será difícil enterarse de algunos de ellos. Y no será difícil descubrir el modo de asistir a los más importantes.

—¿Sin invitación? —le preguntó Alice, que frunció el ceño.

—Se te olvida que todas las anfitrionas desean que sus fiestas sean lo más concurridas posible. No creo que vayan a negarme la entrada allí adonde decida ir. Me limitaré a traspasar las puertas con gran desparpajo. Con una vez será suficiente. Me bastará para lograr mi propósito. Alice, esta tarde tú y yo iremos a pasear a Hyde Park. A la hora apropiada, por supuesto. Hace buen tiempo y la alta sociedad estará deseando ver y dejarse ver. Me pondré el vestido negro y el bonete con el velo tupido. Estoy segura de que se me conoce más por mi reputación que por mi físico. Hace una eternidad que no pisaba Londres. Pero no quiero arriesgarme a que alguien me reconozca tan pronto.

Alice suspiró y se acomodó en el sillón mientras meneaba la cabeza.

—Déjame escribirle una carta sensata y conciliadora a lord Paget en tu nombre —⁠ sugirió⁠ —Cassie, no tenía derecho a echarte de Carmel House cuando decidió mudarse a la propiedad un año después de la muerte de su padre. Los términos de tu contrato matrimonial no dejan lugar a dudas. En caso de que tu marido falleciera antes que tú, la residencia de la viuda se convertiría en tu hogar. Y te corresponde una suma importante de dinero. Además de una generosa pensión de viudedad procedente de las rentas de la propiedad. No has recibido ni la una ni la otra a pesar de haberle escrito unas cuantas veces reclamando aquello que te pertenece legalmente. Tal vez no lo haya entendido.

—Escribirle no servirá de nada —⁠ replicó Cassandra⁠ —Bruce me dejó muy claro que consideraba mi libertad como un generoso estipendio a cambio de todo lo demás. Que no interpondría cargos en mi contra por la muerte de su padre porque no había pruebas concluyentes de que lo hubiera matado. Pero un juez o un jurado bien podrían considerarme culpable de todas formas pese a la falta de evidencias. Alice, si eso sucediera, podrían ahorcarme. Bruce me aseguró que no interpondría ninguna denuncia si me marchaba de Carmel House para no volver nunca… y dejaba todas mis joyas, además de renunciar a cualquier compensación económica.

Alice no rechistó. Porque estaba al tanto de todo eso. Sabía los riesgos que corría Cassandra si luchaba por sus derechos. Y ella había elegido no luchar. Bastante violencia había sufrido durante los pasados nueve años. Diez, a esas alturas. Había elegido marcharse sin más, con sus amigas y con su libertad.

—No voy a morirme de hambre, Alice —⁠ sentenció⁠ —Ni tú, ni Mary, ni Belinda. Yo me encargaré de cuidaros a todas. Y a ti también, Roger —⁠ añadió mientras le acariciaba la barriga con la punta del zapato, gesto que hizo que el perro golpeara el suelo con el rabo al tiempo que agitaba las tres patas en el aire. La sonrisa de Cassandra se tiñó de amargura… y de algo mucho más tierno⁠ —. ¡Ay, Alice! —⁠ Exclamó mientras atravesaba la estancia para arrodillarse a los pies de su antigua institutriz⁠ —. No llores. Por favor. No puedo soportarlo.

—Jamás pensé que te vería… —⁠ dijo Alice entre sollozos⁠ —que te vería convertida en… ¡cortesana! Porque eso es lo que serás. Una prost… una prost… de lujo —⁠ concluyó, aunque fue incapaz de decir la palabra completa. Cassandra le dio unas palmaditas en una rodilla.

—Será mil veces mejor que el matrimonio —⁠ le aseguró⁠ —¿No te das cuenta? Esta vez seré yo quien tenga el poder. Entregaré mis favores o los negaré según me apetezca. Podré deshacerme del caballero en cuestión si no me gusta o si me desilusiona de alguna forma. Seré libre para salir y entrar cuando quiera, y para hacer lo que quiera, salvo cuando esté… en fin, trabajando. ¡Será diez mil veces mejor que el matrimonio!

—Lo único que siempre he deseado en la vida es verte feliz —⁠dijo Alice mientras sorbía por la nariz y se limpiaba las lágrimas⁠ —Eso es lo que quieren las institutrices y las damas de compañía. La vida pasa a nuestro lado, pero aprendemos a disfrutar con la vida de nuestras pupilas. Siempre he anhelado que conocieras lo que es el amor. Y que amaras.

—Conozco las dos cosas, tonta —⁠ replicó ella al tiempo que se sentaba sobre los talones⁠ —. Alice, tengo tu amor. Y el de Belinda. Y el de Mary, creo. Por no hablar del de Roger. —⁠ El perro se había acercado a ella y estaba golpeándole una de las manos con el hocico a fin de que siguiera acariciándolo⁠ —Y yo os quiero a todas. De verdad. Las lágrimas aún resbalaban por las mejillas de su antigua institutriz.

—Lo sé, Cassie —afirmó—. Pero tú sabes a lo que me refiero. No te hagas la tonta. Quiero verte enamorada de un hombre bueno que te corresponda. No pongas esa cara. Últimamente siempre te enfrentas con ella al mundo, así que cualquiera podría confundirla con tu verdadera personalidad. Conozco muy bien ese mohín despectivo y esa mirada cínica, que tienen muy poco de agradable. Existen hombres buenos. Mi padre fue uno de ellos, y estoy segura de que no es el único que ha creado el Señor.

—Bueno —replicó Cassandra mientras le daba unas cuantas palmaditas más en la rodilla⁠ —, tal vez elija sin saberlo a un hombre bueno como protector que acabe enamorándose locamente de mí. No, retiro eso, bastante locura ha habido ya en mi vida. Que acabe enamorándose profundamente de mí y de quien yo me enamore profundamente, tras lo cual nos casaremos y viviremos felices para siempre con nuestra docena de niños. Tú podrás encargarte de todos ellos y les enseñarás todo lo que quieras. No voy a negarte el puesto solo porque hayas pasado de los cuarenta y estés ya en la vejez. ¿Eso te haría feliz, Alice?

La aludida estaba riendo y llorando a la vez.

—La parte de los doce niños no mucho, la verdad —⁠ contestó⁠ —Pobre Cassie, acabarías consumida. Ambas estallaron en carcajadas mientras Cassandra se ponía en pie.

—Además, Alice —añadió—no hay ningún motivo por el que tu felicidad y tu vida dependan de las mías. Vivir a través de los demás es una noción espantosa. Tal vez vaya siendo hora de que empieces a vivir por tu cuenta. Y a amar. Tal vez seas tú quien conozca a un caballero que se percate de que eres una joya y que se enamore de ti y tú de él. Tal vez seas tú quien acabe viviendo ese «felices para siempre».

También te puede gustar

Portada de la novela 172 días con la gordita
9.1
Amador le niega la herencia a Marcos debido a sus prejuicios y falta de sensibilidad. Para recuperar el control de la empresa, Marcos finge una transformación personal y obliga a Roxanna, una empleada con sobrepeso a la que antes humilló, a simular un noviazgo de 172 días bajo amenaza de despido. Lo que comienza como una farsa forzada se convierte en un camino lleno de conflictos y tristezas que terminará desafiando sus propias convicciones.
Portada de la novela el jefe de mi padre
8.4
Lorenzo Giordano Jefe de la Mafia Italiana y CEO en su tiempo libre, se ve en una encrucijada al encontrar amor en la hija de su empleado, Isabella Miller una joven dulce y soñadora, que tiene el enorme sueño de cursar Derecho. Un hombre frío que siempre vivió rodeado de bellas mujeres y que podía tener a la mujer que quisiera, estaba allí enamorado como un adolescente de 15 años por una muchacha, la cual no escatimará esfuerzos para tenerla a su lado, y ahora que la encontró no la dejará ir, nunca más.
Portada de la novela Mi dulce Amor ¡Dejate Querer!
9.1
Tras una noche de pasión inolvidable, Sebastián Myers, un poderoso magnate, y Britania Rossi, una joven universitaria, se separan creyendo que su encuentro fue algo pasajero. Mientras ella intenta escapar de un matrimonio arreglado por su padrastro, él huye de cualquier compromiso emocional. Sin embargo, el destino los vuelve a cruzar bajo circunstancias críticas. Con un secreto impactante por revelarse, ambos deberán decidir si luchan por su amor.
Portada de la novela Mi Escape de las Sombras del Pasado
8.1
Al despertar en el pasado justo el día de su examen, la protagonista decide cambiar su trágico destino y evitar a Patrick Lawrence. Acepta con calma el rechazo de sus padres, quienes prefieren a su hermana Sasha, y accede a ser exiliada para casarse con el misterioso Máximo Sullivan. Determinada a no sufrir otra traición, aprovechará esta segunda vida para huir de las sombras de su antigua realidad y buscar la justicia que tanto anhela.
Portada de la novela MI VILLANO AMOR
9.0
Morelia Dalas, una empleada de naturaleza retraída, ha mantenido un amor secreto por su jefe durante un año entero. En el transcurso de una celebración laboral, la bebida le otorga la audacia necesaria para proponerle a Kenny Stewart un vínculo íntimo. Él es un magnate que renunció a su linaje para crear MS Company, ocultando una historia de hostilidad. Pese a su imagen amable, Morelia conoce su faceta más sombría. ¿Aceptará este villano el afecto de quien conoce su verdad?
Portada de la novela REGÁLAME UN BESO
7.9
La periodista Chiara deja Milán para iniciar una nueva etapa laboral en un diario de Boston. Su principal desafío profesional consiste en conseguir una entrevista exclusiva con un magnate inaccesible. Tras su llegada, conoce al enigmático Joshua, quien se vuelve fundamental para cumplir su ambiciosa meta. Entre risas y el ambiente festivo de la Navidad, Chiara deberá lidiar con la soledad de una ciudad desconocida mientras descubre un romance inesperado.