Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Prohibido para el Presidente

Prohibido para el Presidente

Un joven inicia su trayectoria laboral como asistente del CEO más frío y severo de la ciudad. Lo que desconoce es que su implacable jefe es el gran amor de su juventud. Mientras el empleado lucha por sobrevivir al gélido ambiente de la oficina, el poderoso empresario guarda un secreto determinante: jamás olvidó su historia compartida y atesora cada recuerdo del vínculo que los unió, fingiendo indiferencia mientras el pasado resurge con fuerza.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Elías no recordaba haber dormido tan poco en su vida.

Despertó dos horas antes del amanecer con el corazón latiéndole como tambor, repasando mentalmente cada uno de los pasos de su primer día como asistente personal de Alexander Devereux. Había leído decenas de artículos sobre él: su ascenso meteórico, su reputación implacable, su capacidad para hacer crecer imperios... y para destruir a quienes se interponían en su camino. Pero nada, ni la prensa, ni los comentarios del personal de la empresa, ni siquiera las advertencias del propio departamento de Recursos Humanos, lo habían preparado para lo que sintió al estar frente a ese hombre.

Un frío inexplicable. Una sensación de estar desnudo ante alguien que podía verlo todo sin mover un solo músculo.

Y, aun así, había algo más. Una extraña y confusa familiaridad que no lograba ubicar.

Vestido de punta en blanco, con su portafolio bajo el brazo y un café mal preparado en la mano, Elías entró al edificio con puntualidad impecable. 6:48 a.m. El cielo aún conservaba los restos del amanecer, y las luces del rascacielos parecían estrellas invertidas. La recepcionista lo saludó sin entusiasmo, y él tomó el ascensor directo al piso 47. Sabía que debía encontrar a Amelia Varela, la asistente general que le daría instrucciones. Pero no hizo falta buscarla.

Ella ya lo esperaba.

-Puntual -dijo, consultando su reloj con elegancia-. Eso te ganará media sonrisa del jefe... si tienes suerte.

Elías le devolvió una sonrisa nerviosa. Amelia era todo lo que él no: sofisticada, elegante, con una mirada aguda y una voz afilada. Había trabajado con Alexander por más de ocho años, y su sola presencia imponía respeto.

-Acompáñame -ordenó sin rodeos-. Este puesto es absorbente, agotador y emocionalmente exigente. Si sobrevives la primera semana, podemos empezar a hablar de adaptación.

Mientras caminaban por el pasillo de vidrio, Elías intentaba memorizar cada rincón: la sala de reuniones ejecutivas, el despacho jurídico, la oficina de innovación. Todo brillaba como si cada superficie hubiera sido pulida con obsesión. Pero lo que más destacaba era el silencio. A pesar de estar en uno de los pisos más activos de la empresa, reinaba un mutismo casi reverencial.

-¿Siempre es tan... callado aquí? -se atrevió a preguntar.

-En la planta de Devereux, la gente aprende a no hacer ruido. El jefe odia el caos. Y la falta de control -respondió Amelia, sin mirarlo.

Se detuvieron frente a una gran puerta negra con detalles metálicos. Sin golpear, Amelia ingresó y asintió con la cabeza.

Alexander estaba ahí.

De pie junto a la ventana, con las manos cruzadas tras la espalda, observaba la ciudad como si fuera suya. Llevaba un traje gris oscuro, perfectamente entallado, y un reloj minimalista de titanio. No hizo ningún movimiento al escuchar la puerta, ni volteó para mirar a Elías. Solo habló, con esa voz grave y medida que parecía haber sido diseñada para emitir órdenes, no emociones.

-Siete cero uno. Ha perdido un minuto.

Elías abrió la boca para disculparse, pero Amelia levantó una mano como advertencia.

-No lo tomes como algo personal -le susurró-. Para Alexander, cada minuto perdido es una falta de respeto. Pero no se enfoca en las palabras. Obsérvalo. Aprende.

Elías asintió, sintiendo cómo su cuerpo comenzaba a tensarse. Amelia le entregó una tableta con el cronograma del día y se retiró sin esperar respuesta. Quedaron solos.

-¿Tiene acceso a mi agenda? -preguntó Alexander, aún sin mirarlo.

-Sí, señor.

-Hoy tenemos tres juntas externas. Revise los informes, prepare las presentaciones y confirme las rutas de traslado. Amelia le dará los códigos de seguridad. Quiero copias impresas y digitales. Odio errores. ¿Entendido?

-Sí, señor Devereux.

Alexander finalmente se giró.

Y esa mirada... esa maldita mirada.

Elías sintió que algo dentro de él se removía. Era como si esos ojos grises pudieran romper todas sus defensas, como si lo conocieran. Como si lo hubieran visto antes.

Pero no, no era posible. Estaba nervioso. Su mente le jugaba trucos. El hombre frente a él no tenía nada que ver con su pasado. Era simplemente un jefe frío, estricto y poderoso. Solo eso.

-Una cosa más -añadió Alexander, acercándose un paso más-. En esta oficina no hay espacio para emociones. No quiero que intente caerme bien. No me interesa su simpatía ni sus halagos. Lo contraté porque su perfil es funcional. Si se vuelve un problema... lo reemplazaré.

Elías contuvo el impulso de tragar saliva en seco. No sería la primera vez que alguien lo subestimaba, pero había algo más agresivo en esa amenaza. Algo que sonaba más personal de lo que debería.

-Entendido, señor.

Alexander se mantuvo en silencio unos segundos más, mirándolo. Demasiado. Como si buscara una grieta, una verdad oculta, un recuerdo enterrado.

Y luego, sin más, dio media vuelta y regresó a su escritorio.

-Empiece ahora. Tiene veinte minutos para organizar todo.

Elías salió de la oficina como si le hubieran robado el aliento. Se apoyó en la pared más cercana y dejó caer la cabeza hacia atrás. No lloraría. No en su primer día. Pero lo que sí sabía era esto: trabajar con Alexander Devereux sería como caminar por una cuerda floja en medio de una tormenta.

Lo que no sabía...

Es que aquella tormenta había comenzado diez años atrás.

Y que el hombre al que todos temían no era solo un jefe imposible.

Era su primer amor.

Aquel al que le rompió el corazón.

Y que ahora parecía decidido a no dejarlo escapar.

También te puede gustar

Portada de la novela Atracción Incontrolable
8.9
Amanda aprendió que la salvación tiene un precio muy alto tras entregarse a Danny para sobrevivir. Él cumplió su parte: la protegió de la mafia y costeó las deudas de su padre con un cheque de cien mil. Sin embargo, lo que ella considera el cierre de un trato forzado, para el millonario es solo el inicio. Danny no está dispuesto a dejarla marchar; su obsesión se ha desatado y planea reclamarla de nuevo, demostrando que su vínculo está lejos de concluir.
Portada de la novela De Niñera a Esposa del CEO
9.3
El poderoso Paul Romano vive bajo la presión de un secreto oscuro que podría arruinar su reputación de magnate. Su destino se cruza con el de Valeria Williams, una joven estudiante de arte que acepta trabajar cuidando a su hija, Abril. Al instalarse en su mansión, Valeria empieza a descifrar los enigmas que oculta su jefe. Entre el lujo y el misterio, una pasión imparable nace entre ellos, desafiando sus realidades y el hermético mundo del CEO.
Portada de la novela El Accidente Amoroso De Mi Vida
8.2
Tras un trágico choque, Lvy pierde la memoria y despierta bajo una identidad falsa. Un poderoso magnate la convence de que es Cassie, su prometida, sumergiéndola en un matrimonio de ensueño. Al descubrir que ha suplantado a su hermana gemela, Lvy decide huir pese a las súplicas de su esposo. Cinco años después, el destino vuelve a cruzarlos. Él, incapaz de olvidarla, hará lo imposible por recuperar el corazón de la mujer que marcó su vida para siempre.
Portada de la novela Escapando de la locura hechizante de su corazón
9.3
Madelyn ha vivido cuatro años en las sombras junto a Bryson, pero su mundo se derrumba cuando él anuncia su compromiso con otra mujer tras solo un mes. Mientras él la humilla públicamente cuestionando su integridad, ella planea su huida en silencio. Todo cambia con la reaparición de un antiguo amor de Madelyn; la indiferencia de ella se transforma en el detonante de una obsesión desesperada en Bryson, quien ahora se niega a dejarla marchar.
Portada de la novela Esposa Mafiosa, Indigna de un Heredero
7.9
Despreciada por su marido, un influyente subjefe de la mafia, una mujer sufre la humillación de ser reemplazada por no poder darle herederos. Tras ver cómo él mete a una amante en su propia casa y la abandona ante el peligro, ella se niega a ser una víctima pasiva. En un mundo criminal sin escapatoria, decide orquestar su propia desaparición para vengarse. Su objetivo es destruir al hombre que la traicionó, usando su supuesta muerte como arma final.
Portada de la novela La guardiana de un millonario
8.0
La detective Sophie Gates, antigua agente, se adentra en una red criminal para resolver un caso de la mafia. Su labor se complica al tener que custodiar a Tomas Clark Henderson, un magnate señalado por el asesinato de la hija de un capo. Para hallar al culpable y protegerlo, Sophie simula ser su pareja y se muda con él. Bajo el asedio de sicarios y normas estrictas, deberá cumplir su misión sin ceder ante las provocaciones del millonario.