Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Prohibido para el Presidente

Prohibido para el Presidente

Un joven inicia su trayectoria laboral como asistente del CEO más frío y severo de la ciudad. Lo que desconoce es que su implacable jefe es el gran amor de su juventud. Mientras el empleado lucha por sobrevivir al gélido ambiente de la oficina, el poderoso empresario guarda un secreto determinante: jamás olvidó su historia compartida y atesora cada recuerdo del vínculo que los unió, fingiendo indiferencia mientras el pasado resurge con fuerza.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

La oficina estaba sumida en un silencio casi ceremonial. Las luces tenues bañaban el despacho de Alexander Devereux con tonos fríos, apenas interrumpidos por el resplandor azul que entraba por los ventanales. El bullicio de la ciudad parecía lejano, encapsulado por los cristales blindados que separaban su mundo del resto del planeta.

Sentado en su silla de cuero, Alexander cerró los ojos por un instante. Afuera, el día apenas comenzaba, pero en su mente, algo más acababa de despertarse.

Él.

El chico que lo había mirado esa mañana con nerviosismo, con respeto, incluso con miedo...

Era Elías Vega.

-Maldita sea -murmuró para sí mismo, entre dientes, mientras se pasaba una mano por el rostro-. ¿Cómo no lo vi venir?

Había repasado el expediente, el historial, las referencias. Pero en ninguna parte se mencionaba el internado Santa Helena, el colegio privado donde ambos habían coincidido años atrás. Elías había cambiado de apellido tras la muerte de su madre. Alexander lo había conocido como Elías Navarro. Un apellido común, sí, pero uno que jamás habría olvidado.

Y, sin embargo, ahí estaba. Vivo. Adulto. Trabajando a escasos metros de él. Mirándolo a los ojos sin reconocerlo.

O fingiendo no hacerlo.

El recuerdo fue inmediato. Un pasillo largo de piedra. El sonido del viento colándose por los vitrales. Las risas lejanas de los otros estudiantes. Y ellos dos, de pie frente al aula de literatura, con las mochilas colgando del hombro y los labios aún temblando por el beso robado minutos antes.

-Si me prometes que no me olvidarás, yo también lo juro -había dicho Elías, sonriendo con esa forma suya tan luminosa, tan cierta.

-Nunca podría -había respondido Alexander, con la voz rota y el corazón palpitándole en el cuello.

Pero el día siguiente, Elías desapareció.

Sin cartas. Sin despedidas.

Como si jamás hubiese existido.

Alexander lo buscó. Usó los pocos contactos que tenía entonces, preguntó discretamente en el colegio, presionó a su propio padre para obtener información. Nadie supo decirle nada. Nadie parecía importarle. Y él... había tenido que seguir adelante con el vacío latiéndole en el pecho durante años.

Hasta ahora.

-Volviste -murmuró otra vez, mirando por la ventana como si Elías fuera una estrella distante que acababa de reaparecer en su cielo.

No era justo. Había enterrado ese recuerdo. Había reprimido todo: la dulzura, la rabia, la tristeza. Había construido su imperio sobre una montaña de hielo, alejando cualquier emoción que pudiera hacerlo vulnerable. Y de pronto, ese chico que lo había marcado con una promesa rota, se presentaba en su vida... como si nada.

Peor aún: como si no lo conociera.

¿De verdad no lo reconocía?

¿O fingía no hacerlo para protegerse? ¿Para evitar revivir algo que él sí había tenido el valor de conservar?

Alexander se puso de pie. Caminó hacia un pequeño mueble junto al ventanal. Abrió un cajón que casi nunca tocaba. Dentro, guardado entre viejos papeles y un reloj que ya no usaba, había un objeto que no se atrevía a tirar.

Una nota, doblada en cuatro partes. La caligrafía joven, algo desordenada, seguía intacta.

"Si algún día vuelves a verme, no me dejes fingir que no te amé."

Elías la había escrito con un marcador azul, durante una tarde de tormenta. La dejó en su casillero del colegio, justo antes de desaparecer. Alexander la encontró horas después, empapada por la lluvia que se coló por una ventana rota. La había secado, guardado... y nunca volvió a leerla.

Hasta ahora.

Sus dedos se cerraron en torno al papel, temblando. Lo guardó de nuevo como si fuera un objeto peligroso. Porque lo era. Elías era peligroso. No como amenaza empresarial ni como asistente. Sino como símbolo. Como herida abierta.

Caminó hacia su escritorio. La pantalla mostraba el resumen de actividades del día, pero sus ojos no lo leían. Seguía viendo a ese chico de mirada intensa, con la voz temblorosa y los labios que una vez supieron pronunciar su nombre con ternura.

Alexander Devereux no era un hombre que se dejara afectar. Había despedido a personas por razones más frías de las que los demás soportarían. Había cerrado empresas enteras por un error decimal. Había dejado a amantes en medio de la noche sin mirar atrás. Pero ese muchacho...

Ese maldito muchacho podía deshacerlo todo.

Y ahora estaba a su lado, tomando notas, preparando reuniones, respirando el mismo aire.

Era imposible no verlo. No recordar.

Un golpe sutil en la puerta lo sacó del trance.

-Pase -dijo, retomando su tono habitual.

Elías asomó la cabeza. Tenía una carpeta entre las manos y la expresión tensa.

-Disculpe la interrupción, señor Devereux. Tengo las copias de los informes que solicitó. La primera reunión con el consorcio australiano está confirmada. Reagendé la videollamada con Japón para evitarle el cruce de horarios y... traje café. Doble espresso. Sin azúcar.

Alexander lo observó en silencio. Era extraño. Verlo tan profesional, tan distante. ¿De verdad no lo reconocía? ¿Cómo podía no sentir nada?

¿O acaso él era el único que nunca lo superó?

-Déjelo sobre la mesa, señor Vega -respondió finalmente-. Y hágame un favor: no vuelva a llegar tarde.

Elías asintió, depositó los documentos con cuidado y retrocedió hacia la puerta.

-Lo haré, señor.

Y justo antes de salir, Alexander notó algo. Algo mínimo. Una fracción de segundo.

Elías volteó a verlo... y por un instante, muy breve, su expresión cambió.

No fue miedo. No fue respeto. Fue... desconcierto. Como si hubiera visto algo en su rostro que le resultaba vagamente familiar.

Como si su inconsciente hubiese murmurado una verdad que su memoria todavía se negaba a aceptar.

La puerta se cerró suavemente.

Alexander se quedó inmóvil.

-Lo recuerdas -susurró, apenas audible-. Aún no sabes de dónde... pero me recuerdas.

Y en ese momento lo supo.

El juego no iba a ser sencillo.

Pero ya no tenía vuelta atrás.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Atracción Incontrolable
8.9
Amanda aprendió que la salvación tiene un precio muy alto tras entregarse a Danny para sobrevivir. Él cumplió su parte: la protegió de la mafia y costeó las deudas de su padre con un cheque de cien mil. Sin embargo, lo que ella considera el cierre de un trato forzado, para el millonario es solo el inicio. Danny no está dispuesto a dejarla marchar; su obsesión se ha desatado y planea reclamarla de nuevo, demostrando que su vínculo está lejos de concluir.
Portada de la novela De Niñera a Esposa del CEO
9.3
El poderoso Paul Romano vive bajo la presión de un secreto oscuro que podría arruinar su reputación de magnate. Su destino se cruza con el de Valeria Williams, una joven estudiante de arte que acepta trabajar cuidando a su hija, Abril. Al instalarse en su mansión, Valeria empieza a descifrar los enigmas que oculta su jefe. Entre el lujo y el misterio, una pasión imparable nace entre ellos, desafiando sus realidades y el hermético mundo del CEO.
Portada de la novela El Accidente Amoroso De Mi Vida
8.2
Tras un trágico choque, Lvy pierde la memoria y despierta bajo una identidad falsa. Un poderoso magnate la convence de que es Cassie, su prometida, sumergiéndola en un matrimonio de ensueño. Al descubrir que ha suplantado a su hermana gemela, Lvy decide huir pese a las súplicas de su esposo. Cinco años después, el destino vuelve a cruzarlos. Él, incapaz de olvidarla, hará lo imposible por recuperar el corazón de la mujer que marcó su vida para siempre.
Portada de la novela Escapando de la locura hechizante de su corazón
9.3
Madelyn ha vivido cuatro años en las sombras junto a Bryson, pero su mundo se derrumba cuando él anuncia su compromiso con otra mujer tras solo un mes. Mientras él la humilla públicamente cuestionando su integridad, ella planea su huida en silencio. Todo cambia con la reaparición de un antiguo amor de Madelyn; la indiferencia de ella se transforma en el detonante de una obsesión desesperada en Bryson, quien ahora se niega a dejarla marchar.
Portada de la novela Esposa Mafiosa, Indigna de un Heredero
7.9
Despreciada por su marido, un influyente subjefe de la mafia, una mujer sufre la humillación de ser reemplazada por no poder darle herederos. Tras ver cómo él mete a una amante en su propia casa y la abandona ante el peligro, ella se niega a ser una víctima pasiva. En un mundo criminal sin escapatoria, decide orquestar su propia desaparición para vengarse. Su objetivo es destruir al hombre que la traicionó, usando su supuesta muerte como arma final.
Portada de la novela La guardiana de un millonario
8.0
La detective Sophie Gates, antigua agente, se adentra en una red criminal para resolver un caso de la mafia. Su labor se complica al tener que custodiar a Tomas Clark Henderson, un magnate señalado por el asesinato de la hija de un capo. Para hallar al culpable y protegerlo, Sophie simula ser su pareja y se muda con él. Bajo el asedio de sicarios y normas estrictas, deberá cumplir su misión sin ceder ante las provocaciones del millonario.