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Portada de la novela Prisionera entre tus brazos

Prisionera entre tus brazos

Nicole, una joven de 18 años, termina en la habitación de Bruno Leone tras una trampa de su hermana. Luego de que la prensa difunde su encuentro, el multimillonario es obligado por su padre a casarse con ella. Bruno, marcado por una traición pasada y convencido de que Nicole lo engañó, jura convertir su vida en un calvario como venganza. Sin embargo, el odio inicial se transforma en un amor inesperado. ¿Logrará ella perdonar todo el sufrimiento que él le causó?
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Capítulo 2

Momentos antes

Nicole no podía creer que su hermana Sondra insistiera en que la acompañara a una fiesta, le extrañó que lo hiciera, ella no era de acudir a fiestas y su hermana no era de invitarla, por eso no pudo negarse cuando se lo pidió.

Llegaron a la fiesta , después de convivir un rato con su hermana y sus amigos, un mesero que pasaba por accidente tiró una bebida sobre su vestido.

—¿Nicole qué le ha pasado a tu vestido? — exclamó alterada su hermana —Es mejor que subamos para que te cambies, Brando ha dispuesto una habitación para nosotras, nuestras cosas ya se encuentran ahí.

—Está bien Sondra, subiré a cambiarme —siempre hacia lo que su hermana pedía.

Subieron a la habitación, al llegar Sondra simplemente la empujó dentro y cerró con llave, no entendía qué pretendía al encerrarla, la habitación se encontraba a oscuras, buscó el interruptor para encender la luz, pero de pronto sintió que unos fuertes brazos la jalaron y la empujaron sobre la cama.

Escucho la voz ronca de un chico —si este es tu juego, pues vamos a jugar los dos— el hombre aquel de un solo tirón rompió su vestido, no podía creer que eso le estuviera pasando ella, trató de gritar pero él cubrió su boca con la mano, ella no aceptaba que así fuera su primera vez.

Él besó desesperadamente su cuello, sus grandes manos recorrían su cuerpo, ella solo temblaba, sintió un dolor terrible cuando invadió su cuerpo, solo quería despertar de esa pesadilla, ese hombre destruyó su sueño de llegar virgen al altar, no sabía si podría superarlo.

Shelsy subió a buscar a Bruno, esperaba que no se llegara a enterar de que ella le pagó al barman para que pusiera afrodisiaco en su bebida, entró en la habitación que se encontraba a oscuras, de pronto sintió que la jalaban hacia la cama.

Siempre había querido estar con Bruno cuando eran novios, pero él siempre se negó, quería esperar hasta el matrimonio para que fuera una noche especial, ella pensaba emborracharlo en la noche de bodas para que no se diera cuenta de que ya había estado con otro, está vez esperaba que con la droga en su sistema no lo notará.

Por la mañana, Bruno despertó sobresaltado, tenía una resaca tremenda, escuchó sollozos a su lado, en ese momento lo recordó todo, esa estúpida chica lo drogó para meterse en su cama, no entendía porqué había decidido dar su primera vez de esa manera.

Nicole no había podido dormir después de lo que sucedió, el miedo la paralizaba, había decidido no salir de la habitación, si alguien se daba cuenta podría pensar que ella buscó lo que sucedió.

El hombre a su lado se despertó, toda la noche ella le dio la espalda, al voltear notó que la observaba, por fin podía ver el rostro del animal inhumano que la tomó por la fuerza, él la veía claramente enojado, justo cuando iba a decir algo, la puerta se abrió, su hermana Sondra entró en compañía de varios reporteros, Nicole sabía que su hermana no la soportaba, pero no la creyó capaz de hacerle esto.

Bruno furioso por instinto intentó cubrir la cara de la chica con la sábana, sabía que era tarde, los reporteros ya habían tomado varias fotos de ella, corrió de muy mala manera a la pelirroja y a los reporteros.

—¿Que se han creído para invadir así mi privacidad? —les gritó con furia.

El tono que usó para decir esto alertó a los periodistas de que un gran problema se acercaba si no salían de ahí inmediatamente, Sondra salió de la habitación junto con ellos, una gran sonrisa se dibujaba en su rostro.

Nicole no podía parar de llorar, eso desesperó a Bruno.

—Puedes parar de llorar, ya me canse de tu juego, lo tenías todo muy bien planeado, lárgate de inmediato o no respondo.

—Yo no he planeado esto, al igual que tu, no sé lo que ha pasado, creo que mi hermana lo ha planeado.

—LARGATEEEE.

Leandro fue despertado por los ruidos en la habitación contigua, la luz del día se filtraba por la ventana, se disponía a observar al amor de su vida que yacía entre sus brazos, observó una cabellera rubia, esa chica claramente no era Nicole.

—¿Quién demonios eres tú? —preguntó extrañado.

—Lo mismo digo ¿Cómo te atreviste a usurpar el lugar de Bruno? —Reclamo Shelsy furiosa.

Los dos callaron para no ser descubiertos ¿Quién demonios hacía tanto ruido en la otra habitación? No podían creer que se habían equivocado.

Más tarde ya en su oficina, Bruno llamó a su asistente para que investigara y detuviera la publicación de esas fotos, estaba hablando con ella sobre eso, cuando de repente la puerta de su oficina se abrió intempestivamente, entrando en el lugar Noah Williams un amigo de su padre, quien se encontraba completamente furioso.

—Señor Williams ¿Qué lo trae por aquí? —preguntó con curiosidad.

—No puedo decir que es un placer verte Bruno, vengo a exigir que respondas por la reputación de mi hija Nicole.

Aventó un diario de escándalos sobre su escritorio, Bruno palideció al observar que en primera plana estaban las fotos donde se encontraba en la cama con la chica, pensó que en verdad eran rápidos para publicar ese tipo de noticias, sabían que trataría de impedir que se publicaran, no pensó que esa chica fuera la hija de uno de los amigos de su padre.

—Entiendo perfectamente su molestia señor Williams, si me permite usted explicarle —dijo intentando que el hombre lo escuchara.

—No hay nada que explicar, la reputación de mi hija ha sido dañada y tienes que reparar el daño que has provocado.

Iba a contestar cuando entró su padre, por la cara que traía no estaba nada contento, esa chiquilla si que la había armado.

—Espero que Noah ya te haya dicho lo que te mereces hijo, imagino que estás dispuesto a solucionar esto de la mejor manera.

—Y según ustedes esa manera será casándome con la caprichosa de su hija —dijo molesto al recordar lo sucedido.

—Hijo no se que estabas pensando para hacer lo que has hecho —René se tallaba el pelo con ambas manos, no podía ver a la cara a su amigo.

—Padre no es lo que parece, esa chiquilla me ha drogado y se ha metido a mi habitación, para colmo se ha puesto de acuerdo con la prensa para dañar mi reputación.

—¡Basta! No permitiré que te expreses así de mi hija, no se de que mañas te has valido para llevarla a la cama —estaba conteniéndose para no soltarle un golpe a Bruno, cómo se atrevía a hablar así de su hija.

—Noah, por nuestra amistad de años te aseguro que mi hijo va a responder a tu hija como debe ser —ese hijo suyo tenía que aprender.

Después de discutir algunas horas, Bruno aceptó casarse con la que él consideraba era una desquiciada, después de todo había sido su primera vez, pero nunca le perdonaría lo que había hecho para atraparlo, juró hacerla pagar cada día.

Un mes después los periódicos anunciaban la próxima boda, el soltero más codiciado, a sus treinta años por fin sentaría cabeza, contraería nupcias con Andrea Nicole Williams una chica de diecinueve años, la hija más pequeña del magnate de la tecnología, Noah Williams, Bruno aventó su teléfono a un lado después de leer la noticia.

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