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Portada de la novela PRÉSTAME TUS DÍAS

PRÉSTAME TUS DÍAS

Defne ha visto cómo su optimismo se desvanece ante una enfermedad autoinmune implacable. Sin esperanzas de cura, la joven se rinde y aguarda el final de su sufrimiento. Sin embargo, su destino cambia al conocer a André, un fisioterapeuta recién titulado que inicia un servicio social obligatorio en su zona. Conmovido por la agonía de Defne, André asume el reto personal de combatir su desesperanza y ayudarla a recuperar la voluntad de seguir adelante.
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Capítulo 1

Un prado verde, árboles frente a la ventana, un de coco al fondo, uno de mamon a la derecha y hay otro de ciruelas frente, aún con los ojos cerrados no logro imaginar otra cosa, mi cerebro sigue reproduciendo la misma imagen que tengo en frente de mi habitación, a lo mejor y ya se fundió de verla por cinco meses consecutivos. Estoy cansada y agotada; ya no quiero seguir aquí.

Mi madre entra a mi habitación, me observa con confusión en los ojos, toma una silla y se sienta frente a mí con expresión preocupada.

—¿Qué sientes?, pregunta con ternura.

 —Nada, estoy pensando.

—¿En qué piensas?

 —En que no siento nada, no me siento feliz, mami. Reprimo las lágrimas que quieren salir.

El rostro de mi madre pierde el color, se ve pálida y sus ojos denotan mucho miedo. ¿Qué pasa, mami?, ahora la que está confundida soy yo.

—oh no, no puede ser. Exclama con angustia.

—¿Qué pasa, que es? Me urge saber lo que está pensando.

—Estás cayendo en depresión; no puedes dejar que los malos pensamientos y la tristeza te consuman, Defi.

Estoy en shock, ¿yo depresiva?, no tiene sentido, no estoy triste, no tengo pensamientos suici… una ráfaga de recuerdos de los pensamientos que tuve las últimas dos semanas atacan mi mente, y descubro que en efecto no ha sido buenos. Sensaciones de no querer seguir con vida, no aches sin dormir, el sentimiento de soledad profunda, la mente diciéndome que me tome todo el bote de pastillas a ver qué sucede, la constante idea de sentirme una carga para mi familia, las ganas incontrolables de llorar por la madrugada.

Miro a mi madre y no se que decir, no quiero darle la razón y expresarle todo lo que he estado pasando, eso solo la preocuparía aún más. Ella ya lo sabe, lo ha descubierto, pero suficiente carga con tener una hija postrada y moribunda. Trataré de salir de esto por mi cuenta, puedo hacerlo, creo; jamás creí que algún día, yo, la chica más brillante del instituto, la más sana, simpática y feliz podría alguna vez en la vida estar el la situación que me encuentro. Creo que estar más anonada ahora por saber que estoy depresiva que cuando recibí el diagnóstico de mi enfermedad. Contengo las lágrimas con todas mis fuerzas, pero mi madre mi mira con esos ojos, de pena, de dolor, de amor, de impotencia y, no puedo más, me duele verla sufrir por mi; no quiero que ella esté sintiéndose así, desde que enferme ha hecho de todo para que yo me recupere, pero ha sido en vano, porque mejore por temporadas pero volví a recaer ya varias veces y no tengo fuerzas para seguir intentándolo, ¿de qué me sirve pelear contra algo que puede más que mi, algo que no tiene cura?, ese algo que me consume día a día y acaba con mi cuerpo.

Madre se da cuenta que ya no estoy prestándole atención, que necesito espacio para procesar lo que acabo de descubrir, sabe que quiero estar sola y decide marcharse. Me siento débil, sin fuerzas; las lágrimas se deslizan como cascada por una pendiente aún teniendo los ojos cerrados.

Que irónica es la vida, que cruel, y que desgraciada y desdichada es la persona que se encuentra frente a frente con ella. Quisiera salir corriendo, pero sorpresa, no puedo ni siquiera pararme —ya se lo que estás pensando y no, no estoy paralítica— muevo los pies muy bien, pero si, efectivamente utilizo una silla de ruedas. ¿Alguna vez han escuchado hablar del Lupus? ¿no?, bien, si quieres saber qué es, cómo funciona y mil cosas más, quédate a leer esta historia; no te prometo diversión —así que puedes irte si no quieres quedar sin estabilidad emocional— prometo una historia realista y detallada de la vida de una persona que está viviendo en carne propia su muerte a paso de tortuga.

 Nota: holiss, espero tod@s estén sanitos, rechonchitos y felices. Esta historia habla sobre la depresión, enfermadad crónica y la lucha contra ellos. Espero te ayude de alguna forma a encontrar vida y esperanza si estás luchando contra la tristeza o si estás conviviendo con una enfermedad crónica.

Definiciones:

Crónico: dicho de una enfermedad larga, Se refiere a algo que continúa durante un período de tiempo prolongado e indefinido.

 Lupus: es un tipo de enfermedad autoinmune, crónica (de larga duración). Las enfermedades autoinmunes ocurren cuando su sistema inmunitario ataca las células y tejidos sanos por error. Este ataque causa inflamación.

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