Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Placeres Prohibidos

Placeres Prohibidos

Ricardo, un militar de principios rectos, siempre respetó el vínculo de sus compañeros hasta que Milena, la esposa víctima de los abusos de Lucho, desata en él un deseo irrefrenable. Lo que surge como una transgresión carnal evoluciona hacia un amor intenso y peligroso. Mientras ella protege secretos sombríos, Lucho planea vengarse de antiguas traiciones. En este escenario de celos y pecado, el descubrimiento del romance provocará un enfrentamiento letal.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Me considero un hombre malo, pervertido y sin sentimientos, tal vez un poco despiadado. Nunca me he considerado alguien de buen camino.

Conozco mis errores y estoy consciente de cada uno de los que he tenido, sé que son muchos, tantos, como cualquier otro hombre que sea sincero en aceptarlos.

Tal vez tenga un poco más que otros, tal vez un poco menos que muchos, no lo sé y honestamente, es algo que no me interesa. Me gusta ser como soy y, a decir verdad, no estoy dispuesto a cambiar por nada ni por nadie en lo absoluto, ni que me lo pidan y mucho menos que me lo insinúen.

Desde que tengo uso de razón... o mejor dicho desde mis siete años de edad para ser exacto, tuve la buena fortuna de crecer junto a mis primos y de esa manera, compartir más tiempo en familia, aunque solo tuve una muy buena y profunda amistad con uno de ellos.

Él y yo éramos de la misma edad, quizás por esto de las edades contemporáneas, nos la llevábamos muy bien. Con nosotros, también creció una de nuestras tías, la cual era dos años mayor que nosotros, también nos la llevábamos bien pero por ser un poco mayor y por ser fémina, los gustos y los pasatiempos eran diferentes, aún así ella también iba aprendiendo de las cosas que nosotros íbamos experimentando, de manera que ella podía reconocer a futuro, cuando un chico iba en serio o simplemente jugaba.

Mi primo se llamaba Salomón, él y yo fuimos juntos a la escuela desde el preescolar y desde ese entonces, aparte de ser familia, comenzamos a ser dos amigos inseparables en todo... bueno casi en todo. Los dos nos llevamos muy bien, compaginamos de tal manera que parecíamos una sola persona, dividida en dos cuerpos diferentes, inclusive en alguna parte de nuestras vidas compartimos novias, aunque solo fuera por gusto.

Él a comparación de mí, era muy distinto, pues, yo era el más tímido de los dos, quizás porque no me sentía tan bien parecido, como lo era él. Cuando terminamos nuestros estudios, cada uno de los dos se fue siguiendo su destino por caminos diferentes. Pues, por más amigos, primos o hermanos que pudiéramos ser, cada uno tenía una vida que vivir y muchos otros sueños, por luchar y cumplir.

Desde que era un niño tuve una ilusión en la vida y, ese era ser militar, tal y como lo era mi hermano mayor. Seguí mis deseos y cuando tuve la edad idónea para entrar al Ejército, sin pensarlo dos veces, simplemente lo hice.

Nosotros los militares, estamos mucho tiempo fuera, siempre nos la pasamos lejos de nuestras familias. De soltero nada importa, pues te adentras a una vida de diversión, te enfrascas en un mundo lleno de todo y, a su vez, lleno de nada.

Ser militar tiene muchas carencias, pasamos por situaciones que muy pocos aguantarían, solo aquellos que lo llevamos en la sangre, solemos ser capaces de mantenernos en pie de lucha, como quien dice, pero también gracias a tener ese trabajo, conocemos muchos lugares, a muchas personas que en su mayoría son mujeres. Ser militar para mí fue, ha sido y es lo mejor que me ha pasado en la vida, sin duda, la mejor decisión que he tomado.

Estar en el ejército me enseñó a ser como soy; un hombre que no se enamora, que solo disfruta de la vida y de las cosas que ella trae consigo. En fin, aprendí todo lo que sé, así como también, me ha formado en todo lo que soy, y eso es algo que me llena de orgullo y felicidad.

Como militar o como hombre, no soy el más guapo, tampoco me considero alguien muy agraciado, pero tengo muchas virtudes que exploto de la manera en que me beneficia, según sea el caso. Tampoco es que sea el hombre más feo del mundo, pues tengo "mi gancho", solo soy como muchos militares, quizás como todos o tal vez como nadie, absolutamente nadie.

Dice un dicho muy conocido, que los marineros en cada puerto tienen una mujer, pero, aunque no generalicen, resulta que no solo ellos tienen amores por donde quiera que vayan, nosotros los militares, no solo tenemos una sino todas las que podamos, es por esa razón que nunca estamos solos. Y, ¿para qué estar solo?, si al menos yo, puedo tener a todas las que desee o las que me provoque, sean solteras, divorciadas o casadas.

Causé alta a mis 18 años de edad, sabía poco del medio militar, aunque siempre había sido mi sueño ser pieza fundamental de este medio, sin embargo, me aventuré a seguir mi destino y conocer lo que era pertenecer al Ejército.

Muchas veces me han preguntado, ¿Por qué me gusta ser militar? Y mi única respuesta de siempre ha sido que era lo que quería y quiero, hoy en día a mis 19 años de antigüedad, y sé que es lo que seguiré queriendo por el resto de mis días, porque ya no es una ilusión o un sueño impalpable, ahora, luego del transcurrir de los años en los que se ha materializado, es una pasión. Amo mi trabajo y las cosas que me ha dado, lo que me ha brindado y todo eso, engloba un sinfín de instantes significativos y grandes placeres.

Entré joven al Ejército. A esa corta edad, uniformado, siendo un joven no feo sino simpático, aunado a eso, con una labia bastante buena, podía tener buenas oportunidades. Nunca me han gustado las mentiras, de hecho, yo considero que no miento, siempre me ha gustado ser alguien recto, que lleve siempre la verdad como su batuta en todo lo que haga o diga.

O acaso, ¿No lo creen? ¡Ja!

Pues, comencemos por lo primordial y la razón de mis placeres...

Mis mujeres.

También te puede gustar

Portada de la novela Cuarenta y nueve libros, un ajuste de cuentas
8.6
Arturo intentó compensar sus constantes infidelidades entregándome cuarenta y nueve libros extraños, pero su última traición cruzó toda línea. Al deshonrar la memoria de mi padre y profanar el legado de mi madre por su amante, Julieta, el perdón se volvió imposible. Tras exponer mis secretos, ahora implora una piedad que no tendrá. Como estratega política, he tomado el control de su vida; el volumen cincuenta no será un regalo, sino su ruina absoluta.
Portada de la novela El beso de despedida de cinco millones de dólares
8.8
Lo di todo por Braulio: renuncié a mis estudios y agoté mi salud para apoyarlo en su peor momento. Pero al triunfar, me pagó con la humillación de su engaño con Jessica Cantú. Tras un accidente fatal, él decidió salvarla a ella, abandonándome a mi suerte. En mi lecho de hospital, incluso me exigió donar mi sangre para su amante. Al verlo marchar con mi vida en sus manos, comprendí que mi amor por él murió. Ahora, mi única misión es rescatarme.
Portada de la novela El Don Robado Volvería
8.5
Sofía despierta tras un accidente con el don de leer mentes, descubriendo una verdad atroz: Mateo, su novio, y Camila, su mejor amiga, usaron magia oscura para arrebatarle su talento en la danza. Mientras finge vulnerabilidad en el hospital, ella comprende que su desgracia fue un plan orquestado mediante un intercambio siniestro. Armada con su nueva habilidad, Sofía inicia una fría venganza para recuperar lo robado y destruir a quienes la traicionaron.
Portada de la novela Isis y Osiris "La Reencarnación de los Dioses de Egipto"
9.0
Egipto se desmorona bajo el dominio de un déspota influenciado por una deidad rencorosa. En medio de esta opresión, dos jóvenes que desconocían su origen descubren que encarnan a los antiguos dioses Isis y Osiris. Como señala una profecía ancestral, su despertar divino es la única fuerza capaz de frenar las tinieblas. Ambos deberán aceptar su destino y poderes sagrados para proteger su tierra y evitar que la maldad consuma su mundo definitivamente.
Portada de la novela La chica de Vincenzo: Venganza por mi traición mafiosa
8.4
Con ocho meses de embarazo, una mujer descubre que su matrimonio es una mentira cruel. Su esposo, buscando favorecer a su propia hermana, la ha manipulado para que geste un supuesto heredero mediante una traición médica oculta. Tras ser humillada y sacrificada en un oscuro juego de ambición mafiosa, ella decide no rendirse. Para destruir a quien juró amarla, contacta a su padre, el único hombre capaz de desatar una venganza letal contra su verdugo.
Portada de la novela Malquerida
9.0
Anais creció bajo la sombra del abandono de su madre y el desprecio de su familia adoptiva. Tras una serie de fracasos sentimentales y un asfixiante triángulo amoroso, decide buscar un nuevo comienzo en Europa. Sin embargo, su viaje hacia la libertad se transforma en una lucha desesperada. En el extranjero, deberá superar peligrosos desafíos y pruebas contrarreloj donde su supervivencia dependerá de su capacidad para resistir en un entorno hostil.