Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Otra cicatriz

Otra cicatriz

Dash creía haber encontrado al hombre de sus sueños en Owen, un joven atractivo que parecía garantizarle un futuro perfecto. Sin embargo, su ideal romántico se desmoronó tras entregarle su inocencia por primera vez. Ese mismo día, él la abandonó sin piedad, transformando sus ilusiones adolescentes en una pesadilla de soledad. Aquella traición dejó en Dash una herida profunda y una marca imborrable que cambió su vida para siempre tras su partida.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Era día de escuela y amaneció un poco nublado y lloviendo. Hacía ya varios días que no llovía tan intenso así. Y ese Lunes llovió con mucha intensidad, al parecer la noche anterior me había quedado dormida y mi madre aprovechó, entró a mi habitación y puso la alarma por mi, salió tan silenciosamente al punto de que no sentí ni en el momento en el que se introdujo en mi habitación. El puto despertador sonó como siempre a la hora indicada, aunque ya yo estaba despierta minutos antes, para no escuchar el estremecedor grito de mi madre para que acabase de levantarme..

—Asco de día, odio los días así y más si tengo que ir a la insípida escuela —dije frunciendo el ceño.

—Dash, ¡levántate ya!, mira la hora que es, se te va a hacer tarde —gritó mi mamá desde la cocina.

Wtf, ni de eso me escapé.

Después de unos minutos con la mirada fija a la pared, con totalmente la mente en blanco y un sueño infinito, sabiendo que me tengo que levantar porque sino mi mamá aumenta el volumen y la velocidad del grito, logré ponerme de pie y fui a la cocina.

—Mami, ¿en serio me vas a mandar a la escuela con este día así? —le dije con voz soñolienta.

—Obvio que si, ¿para que crees que existen los paraguas? —respondió con voz burlona—. Aparte la escuela te queda solo a dos cuadras, no seas haragana y acaba de entrar al baño Dash Walker —agregó.

—Y para colmo me dice mi apellido, que sabe que no soporto —dije por dentro de mi.

Ya había logrado entrar al baño, me asie y me hice la típica coleta que se basaba en un moño recogido con una felpa y el simple flequillo delante que me caracterizaba, luego miré el horario de turnos de clase que tenía, para así meter los libros que me tocan en la mochila. Era una manía que tenía siempre de hacerlo en la mañana y nunca la noche anterior, mi mamá detestaba esto, pero yo nunca me acostumbré a hacerlo diferente, y así era y siempre tenía la suerte de llegar temprano a la escuela.

Cuando llegué, aún no había tocado el timbre para entrar, y estaba Jaiz con el grupo de los "populares" sentados en el banco de al frente, al verme, se levanta y va hacia mi, en lo que Leiza le dice:

—¿Jaiz, a donde vas?.

—Espera un momento Leiza, voy a saludar a Dash.

Leiza puso cara de desagrado.

—Dash, ¿como estuvo tu finde?, ¿viste la serie que te recomendé? —me dijo.

—Si logré ver algunos capítulos, está bien interesante, me encantó la parte del beso que Matías le dio a Isabela en medio de la fiesta del instituto, me quedé impactada ¡ese chico es un loco!, —Si está muy pro esa serie, en estos días ya la termino, solo me faltan tres capítulos, pero cambiando de tema. ¿Viste como me sigue mirando Leiza cada vez que te me acercas?.

—Si déjala, ella está loca, y como sabe el afecto que te tengo se pone así, y bueno dime, ¿qué tal el simulacro del domingo?.

Ring Ring Ring —tocó el timbre de la entrada a clases.

—Jaiz luego te cuento en el receso, ya tocó el timbre vamos a entrar —le dije.

Los tres primeros turnos fueron de Español, Matemática e Historia, el más agotador fue el de Historia pero como siempre logramos resistir y al fin tocó el timbre del receso.

—Que maravilla que ya se haya terminado este turno —le comenté a mi compañero de puesto.

—Si, gracias a todo lo bueno y grandioso que existe, ya toca el receso —me dijo con voz de alivio y soltando una mini risita.

Jaiz se sentaba dos mesas antes de mi, esta se vira para atrás y me hace una pequeña seña que indicaba ir al lugar en donde nos sentábamos a solas a conversar, donde Leiza y su grupo no nos podían interrumpir. Ya sabía que Jaiz me diría algo importante porque que cada vez que nos sentábamos ahí era porque algo interesante me tenía que contar. Y pues así fue, allá fuimos.

Pero esta vez no fue así, la que debía contar algo importante era yo, y ella enterarse de todo el chisme.

—Dash ahora si, sin más, cuéntame todo del tal simulacro, quiero saber más de este juego, ¿cómo funciona?, cuenta cuenta —comentó con voz emocionada.

—Bueno te cuento que para allá fuimos como alrededor de las cinco de la tarde, Wanda, Vale y yo como todas unas locas desquiciadas a ver a nuestros chicos.

—¿Y los vieron? —dijo desesperadamente.

—Si claro los vimos, estaban los tres todos deliciosos sin pulover, jugando chapita y exhibiendo sus buenos cuerpos sin camiseta —Y bueno lo del simulacro es simple, solo vamos a la pública y simulamos llamadas falsas para poder contemplarlos de lejitos.

—Oh ya entiendo. ¡Oh Dios y sin pulover!, ¿cómo no te desmayaste Dash?.

—Créeme intenté no hacerlo —Pero de veras amiga, mi chico es otro nivel, es que ya tiene otra magnitud de belleza, de actitud, de porte, si hubieras visto esos minutos en que nos miramos, bueno esos minutos en los que yo lo miraba porque su mirada hacia mi solo duró algunos segundos —solté con voz burlona.

—Ayy Dashita que mal que vivamos tan lejos, si viviéramos más cerca pudiera conocer a ese chico que te tiene así de loquita, ver como actúa, conocer a los otros, y nadie sabe quizás aparezca otro para mi, ya que por lo visto ese barrio tiene muy buenos pretendientes.

—No te preocupes que cuando seamos novios oficiales obvio serás unas de las primeras en conocerlo —presumí—. Y las dos soltamos largas carcajadas, ya que sabíamos que era difícil que eso pudiera suceder, y que decir difícil, era más que imposible.

—Ahora dime tú, ¿cómo estuvo tu fin de semana?.

—El mío fue un tanto ajetreado, ya que fui a visitar a mi papá al otro lado del pueblo, ya hacía un tiempito que no lo veía. Este está cambiado, más avejentado de lo normal, lleva una vida dura entre el trabajo y la casa, y la mujer que tiene no lo ayuda mucho, mejor dicho en nada, entonces es él solo para todo, yo en cuanto llegué lo ayudé a limpiar y a organizar la casa mientras el hacía el almuerzo, gracias a Dios esa desagradable mujer que tiene como esposa no estaba allí, así que fue más fácil desenvolverme y ayudar a mi padre en todo lo que necesitaba, la casa era un desastre y la dejé brillando, pero back the wait amiga, ¿quién creés que llegó en ese momento?.

—¿Quién?, no me digas que tu hermanastro el guapote del cual siempre me hablas, él que siempre me dices que es muy guapo, pero nunca me describes, ¿fue él?.

—Exactamente Dash, hace ya más de un año que no lo veía, ahora está el doble de hermoso, ya no es el flaco desnutrido con ojeras que solía ser, ahora está apuesto e interesante, ha crecido pero no tanto, tiene unos ojos carmelitas claros muy profundos y al parecer ha empezado a ir al gimnasio porque está musculoso y más atractivo, y pues que te digo Dash, Owen ya no es el mismo de años atrás, realmente está bastante cambiado.

No sé porque, pero cada vez que iba escuchando cada palabra que decía Jaiz más me venía a la cabeza mi chico, el chico que me estaba volviendo loca, el chico que con tan solo una mirada me hacía estremecer, y que cada vez más coincidía con las características que esta me daba. Mi cabeza solo hacia visualizarlo, cada rasgo que Jaiz me daba me hacía pensar más en mi platónico. Las características que me dió coincidían mucho pero mucho mucho con este. Pudiese ser que me estuviese volviendo loca y que cada vez que me hablasen de un chico mi cerebro lo convirtiese en él, pero está vez algo muy profundo en mi me decía de que era Owen.

—¿Que es esto? —no me lo puedo creer. ¿Mi chico es su hermanastro?.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Amor Eterno Para Ti
9.0
Raymond reaparece tras dos años con una exigencia tajante: el divorcio inmediato. Al enterarse del embarazo de su esposa, el hombre la acusa falsamente de traición para obligarla a firmar la separación. Tras caer en su engaño y obtener una herencia imprevista, ella decide indagar en los motivos ocultos de su exmarido. Pronto descubre una realidad aterradora: el hombre que amaba lidera en secreto una peligrosa organización criminal de alcance global.
Portada de la novela El día que mi amor por él murió
9.8
Lo que debía ser un festejo de cumpleaños termina en traición cuando Mateo, esposo de la protagonista, entrega la joya familiar a su cuñada Isabela, anunciando que ella gesta a su heredero. Expulsada de su propia vida por la ambición de un linaje ajeno, su devoción se vuelve un gélido deseo de revancha. Tras simular fallecer en una explosión en el mar, contacta a su padre para iniciar el divorcio y ejecutar la ruina total del imperio de los De la Torre.
Portada de la novela Dejé que mi esposo estuviera con su antiguo amor de sesenta años
8.2
Al cumplir sesenta años, descubro que mi sacrificio de cuatro décadas no ha valido nada. Mientras mi esposo y mi familia me desprecian, centran toda su devoción en Nina, su antiguo amor que ha regresado con Alzheimer. Soy tratada como una extraña en mi propio hogar mientras ellos se desviven por una mujer que ni siquiera me reconoce. Ante tal humillación y falta de gratitud, he decidido romper los lazos y abandonar una vida de entregas ignoradas.
Portada de la novela la esposa del mafioso ruso
9.0
Maxim Borisyuk, el frío y metódico subjefe de la mafia rusa en Estados Unidos, vive sin emociones bajo una lealtad inquebrantable a su líder. Sin embargo, su estricto orden se desmorona al recibir la misión de proteger a la joven Anastacia. Para mantenerla a salvo durante una violenta guerra contra un cartel mexicano, Maxim se ve obligado a contraer matrimonio con ella. Lo que empieza como un deber transforma su realidad al reclamar a la chica como suya.
Portada de la novela La venganza del pintor: Amor redimido
8.7
Alana Myers sufre su tercer fracaso matrimonial cuando Damián Ávila la deja en el altar por Elena. Tras ser raptada y agredida por ambos en un bosque, ella recuerda un año de tormentos donde Damián arruinó su arte para satisfacer a su amante. Decidida a proteger el legado de su familia, Alana sobrevive y busca ayuda internacional desde el hospital. Para escapar del país y comenzar su revancha, accede a pactar un matrimonio por conveniencia.
Portada de la novela Mis Dos Daddys
9.2
Melody Roberts habita un humilde apartamento, marcada por la soledad tras perder a su padre y sufrir el desprecio de su madre, quien priorizó su nueva boda. Desde los quince años, la joven ha enfrentado la vida sin apoyo, sumida en una existencia austera. Todo cambia cuando decide asistir a una gala exclusiva de Sugar Daddies y Sugar Babies. En este singular evento, Melody intentará dejar atrás su precariedad para transformar su futuro de forma radical.