
Oscuro Paraíso
Capítulo 2
La noche está malditamente fría, subo la ventanilla del auto, Marcus maneja con tanta paciencia que me siento aburrido y con ganas de llegar a mi destino.
-Debería tener mucho cuidado señor Vega, los periodistas están al tanto de cada movimiento que usted haga-Observó a Marcus y serio replicó
-Es jodidamente cierto lo que tú dices, pero solo cuida de mi culo, no permitas que nadie me vea, es todo-Marcus asiente si decir ni una sola palabra más. Por esta noche necesito respirar, necesito a una mujer estoy aburrido ya no me aguanto. Al llegar a nuestro destino me coloco una gorra unos lentes de sol, observo la ropa casual, Jean azulón, camiseta polo junto a un jaquets negro, Marcus entra directamente al garaje del club, cuando estaciona baja, pero observa todo alrededor, le doy una miradita a mi móvil y son más de las 10 de la noche, según Candelaria me tiene algo muy bueno para esta noche. Ya estoy duro de solo imaginarme a alguna chica virginal, estoy aburrido de probar esas expertas ya no me quitan las ganas. Mi escolta me hace señas en que ya puedo bajar, cuando salgo camino con pasos firmes hasta llegar directamente a los cuartos del club, observo el lugar con astio.
-Señor Vega, bienvenido sea Usted- Asiento elevando las cejas- Le tengo un delicioso manjar, de esas que aún no han hecho absolutamente nada.
-Estas seguras o solo es uno de esos cuentos para sacarme mucha plata. -Candelaria sonríe coqueta, hace señas para que entre en la habitación, al entrar observo a la chica sentada en la orilla de la cama, su cabello cubre su rostro, en su mano tiene una copa, esta vestida con poca ropa.
Se ve encantadora.
-Nena, espero que ya estas listas, el guapo hombre será tu primer cliente. -La chica asintió sin decir nada, no logro verla bien, quizás porque la luz es muy tenue, pero tiene un hermoso cabello negro.
-Candelaria, esta chica no está drogada, es su voluntad lo que haremos, porque no me agrada jugar sucio y lo sabes, verdad.
-Tomada seguro debe estar, pero drogada no, tampoco tengo chicas sin su voluntad, todas las que vienen a este lugar es porqué lo desean, señor Vega usted sabe que no le haría a eso, sería incapaz de obligar a una mujer trabajar aquí, ellas vienen por sus propias necesidades. -Asiento observando a la hermosa chica, ella es delgada y parece que es tímida también.
-¿Dakota, puedes atender al señor? -Dakota, será ese su nombre.
La chica asiente, se levanta de la cama para dirigirse a la mesa, deja la copa mientras prende la música, Candelaria se retira guiñandome el ojo. Entro a la habitación, cierro la puerta con seguro, me sente en la gran cama sin quitar la mirada de la chica, aún no me fío de nadie, debo estar más que alerta, se que soy exagerado, pero siempre me aparecen chicas locas, que empiezan a gritar a llorar y hacer estupideces, espero que Dakota no sea así. Al sonar la música ella empieza a bailar exóticamente, sin querer verme a los ojos se pone de espaldas y me baila, tampoco quisiera que me vea, de echo dudo que sepa quién soy. Dejo que siga bailando quiero tocarla, pero se aleja, va hasta la pequeña mesa y apaga la lamparita.
-¿Porque has hecho eso?- inquiero molesto. La chica se tira encima de mí tratando de quitar mi ropa, de un rápido movimiento la giro dejándole sobre la cama -Lo siento señorita, seré yo el que manejé este asunto así que calladita que así te veras más excitante.
La chica solo jadeo sin decir ni una palabra, me levanto para prender la luz, pero ella me toma con fuerzas del brazo.
-Solo acaba de una vez-susurra con asentó diferente, de echo me pareció tan rara, debe ser fea, pero con un cuerpo muy bien moldeado. No importa no pienso besarla, solo necesito tener sexo y ya.
-Vaya estas ansiosa, espero que después de esto te largues sin ningún problema, aunque hueles mucho a alcohol, estas consienten que tendremos sexo. Espero que no estes drogada.
-Hablé menos y actué mas.- expresa en susurro, negando molesto la pongo de espalda, quito su ropa y empiezo a tocar su piel, ella se estremece por unos segundos, a lo que bajo mis labios a su cuello.
-Espero que realmente seas virgen, porque he pagado mucho por ti.
-Señor es mejor que actué y compruebe. -sonrió y la pongo de frente, masajeo sus pechos pequeños y redondos, estoy más que excitado, sus delgadas manos viajan por mi abdomen, quiere bajar el cierre de mi pantalón, a lo que me alejo.
Esta chica no anda con rodeos y son las que me encanta. Sin tanto preámbulo, abro sus delicadas piernas, juego con su clítoris, suavemente meto un dedo haciendo círculos, a lo que ella se retuerce de seguro excitada, me encantaría hacerle de todo, pero no estoy para eso, no sin verla bien, al parecer ambos estamos ansiosos, introduzco otro dedo en su interior, trato de no ser brusco, hago masajes a lo que ella suelta pequeños jadeos, me levanto de la cama quitando mi estorbosa ropa, la dejo sobre el sofá, la música se detiene para reproducirse nuevamente, pero en ese preciso momento suena mi móvil a lo que me desconcentro, muevo la cabeza ignorando la llamada, estoy urgido por devorarme a esta mujer. Llego hasta ella me coloco un preservativo y la penetro lentamente, ella se arquea y definitivamente está más que estrecha, quito el preservativo al no sentir gusto, nuevamente entro en ella, a lo que se queja por mi invasión, no soy un idiota a lo que no me muevo hasta sentirla lista, después de unos minutos siento sus fluidos mojar mi pene me muevo despacio con ganas de hacerlo más rápido. Sin embargo sigo despacio con tanta paciencia, mis manos masajean sus pequeños pechos, estoy en las nubes por sentirla tan apretada, hasta mi amigote está sufriendo de ardor. Los dos gemimos por sentir qué el orgasmo nos golpea, me salgo de ella antes de acabar en su interior me recuesto sobre la cama, estiro la mano para prender la lamparita, la chica se tapa rápidamente a lo que frunzo el ceño. Espero que esta chica sea mayor de edad, no estoy para más problema.
-¿Cuántos años tienes?-pregunto con ganas de ver su rostro, ella se levanta de la cama con dificultad, se nota que esta algo tomada, se sirve una copa y me lo entrega sin levantar la mirada. -Te hice una pregunta. -Vocifero enojado.
- Tengo 22 años señor.
Su edad no está mal, me pregunto que la llevo a entrar en este mundo, tomo un sorbo de wiski, ella no dice nada, la tomó de la cintura acercándola a mí, luego la subo encima de mí, observo su rostro es una chica asiática, sus ojos son verdes mesclados con gris, jamás había visto esa combinación de iris. La tomo del cuello para besarla, al juntar sus labios con los mios, me vuelvo a poner duro, estos son suaves y pequeños pero deliciosos, su boca sabe a wiski y de repente me siento mareado.
Joder, que demonios...
Estoy viendo borroso, la asiática sonríe de lado, se levanta de mi regazo, pero la sostengo fuerte del brazo.
-¿Qué demonios has echado en la bebida?
-No te preocupes, no morirás tan fácilmente, solo necesito esto-Susurra sacando mi móvil del bolsillo de mi pantalón que esta en el suelo, quiero levantarme pero no puedo. Ella me a puesto una maldita droga para adormecer mi cuerpo.
-Maldita bruja, corre muy rápido porque si te encuentro será tu fin...
La asiatica chasquea los dientes y niega. Se viste rápidamente y tirándome un beso con una sonrisa malévola, sale de la habitación llevándose mi celular. Maldita sea, no puedo moverme, quiero gritar, pero mi lengua esta entumida, los párpados me pesan, cierro los ojos quedando en la inconsciencia pero antes me gravo ese rostro muy bien para encontrarla y hacerla pedazos por hacerme esto.
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