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Portada de la novela Orgasmos con el Jefe

Orgasmos con el Jefe

Natalie recobra el sentido en la Casa del Placer, un club bajo el mando del despiadado Sonny Martonne. El gélido CEO y mafioso italiano la mantiene cautiva por error en un régimen de servidumbre total. Todo da un giro cuando el influyente líder descubre que la joven es virgen. Esta noticia desata en él una obsesión posesiva y celosa que lo obliga a reclamarla solo para sí, prohibiendo tajantemente que cualquier otro hombre se acerque a ella.
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Capítulo 2

Natalie corre por aquel corredor sintiendo que puede escapar de ese lugar, con el corazón acelerado anda a toda prisa sin fijarse de nada más que encontrar una salida. Pero aquel trote apresurado y desprevenido la llevo a chocar de bruces contra el pecho de alguien.

La castaña cae de bruces al suelo para luego levantar la mirada y abrir un poco sus ojos al ver la intensa mirada ennegrecida de un hombre alto y grande ante ella, portaba un traje oscuro y una mirada que daba mucho miedo.

Los ojos de Natalie se topan con los de aquel hombre que le pareció una especie de vigilante y si eso era cierto, estaba en serios problemas porque no lograría escaparse.

-Desea escapar -Natalie escucho el chillido de la punta de uso tacones y luego oyó aquella voz que la obligo a tensar su cuerpo mientras que le sostenía la mirada a ese sujeto-. ¡Ella misma me lo dijo antes de salir corriendo!

-¿Escaparte? -la voz de ese hombre mucho más peligrosa que su propia presencia.

-Me trajeron aquí en contra de mi voluntad -le dijo con tono rebelde.

-¿Y que con eso? -Natalie ensancha aún más la mirada cuando oye su respuesta.

De la nada dos hombres robustos aparecen detrás de aquel sujeto tan extraño y terminan por recogerla del suelo de forma brusca.

-¿Por qué me hacen esto? Yo no quiero estar en este lugar.

Pero sus palabras fueron ignoras ya que aquel hombre se da la vuelta y desaparece de aquel lugar, Natalie lo mira y luego ve a aquellos dos quien la miran con el ceño fruncido. Giran con ella en manos y es allí que confronta a esa mujer que la delato.

-¿Creíste que podías escaparte de aquí? -se hace a un lado para permitir que esos hombres la llevaran a la fuerza nuevamente al corredor.

-Nooooo, Noooo, yo no quiero estar aquí -Natalie grita con desespero mientras se retuerce en las manos de esos hombres-. Suéltenme animales.

Ross se ríe entre tanto ve como se llevan a esa idiota que pensó que podría salir de aquel lugar, así como si nada.

El cuerpo de Natalie es llevado nuevamente a la habitación y allí es encerrada, la joven se pone en pie rápido para correr a la puerta, pero escucha como le pasan el seguro a la misma. Golpea un par de veces sintiéndose impotente.

-No.

[...]

Sonny Martonne enciende uno de sus cigarros y le da una calada larga, luego expulsa el humo para luego mirar el bar desde la comodidad de su oficina. Los vidrios reflectivos les impedían a sus clientes que pudieran mirar al interior de su oficina, sin embargo, él podía ver absolutamente todo.

Baja la mirada y observa como sus empleadas trabajaban esmeradamente esa noche, los guardias cuidaban de que ninguno de sus clientes se propasase en público, conocían las reglas del bar, en las habitaciones podían hacer lo que quisieran con ellas.

En eso ve entrar a alguien que lo lleva a fruncir el ceño, era uno de sus clientes, pero a esas alturas no era Sonny no estaba muy contento con él debido a su deuda que extensa.

El CEO no le quita la mirada de encima y nota como toma asiento en la zona vip del bar que lleva a Sonny a negar, se da la vuelta y regresa a su sillón. De la nada alguien toca la puerta y seguido de eso le da paso a Marcelo.

-Señor Martonne, el señor Giancarlo ha llegado.

-¡Lo he visto! Quiero que lo mantengas vigilado toda la noche, y no deseo que le des a ninguna de las mujeres.

-Por supuesto señor, también esta noche los muchachos han traído a una chica nueva.

-La he visto -Sonny alza una ceja al recordar a esa chica contestona -. Hace un momento, intento escapar.

Marcelo se tensa al escuchar que su jefe tuvo un encuentro con la joven nueva, eso no solía suceder, por lo general las conocía cuando ellas ya estaban adaptadas a su trabajo.

-No volverá a suceder, señor.

-Ella se quedará en su habitación, hasta que se calme-Sonny responde mientras que firma algunos documentos -. No quiero que comenta errores y yo tenga que pagar las consecuencias por culpa de ella.

-Entiendo señor, ordenare que no salga.

Sonny se queda callado, pero mientras que firma aquellos papeles piensa en esos ojos marrones tan claros, esa chica no se miraba como las demás muchachas que eran traídas a su casa. Frunce un poco el ceño y deja de firmar.

¿Qué estaba pensando?

¿diferente?

Niega, lo que estaba pensando era absurdo.

-Retirare y vigila a Giancarlo.

-En seguida señor.

En cuanto Sonny se queda solo, reclina su cuerpo de la silla y piensa en la manera en la que ella lo miro tan desafiante.

[...]

Natalie continuaba intentando abrir esa maldita puerta, tenía que salir de aquella casa antes de que terminara siendo prostituida sin su consentimiento, había escuchado muchas cosas feas de aquel lugar.

Y por lo que ya ha visto los rumores no estaban equivocados, sigue forzando la puerta hasta que escucha que alguien intenta abrirla y se echa para atrás justo cuando la abren y deja paso a una mujer regordeta pelirroja.

-Hola.

-¿Quién eres tú? -mira sus manos y ve que tiene una charola con comida y a parte una bolsa.

-Me llamo Dori, ¿y tu como te llamas? -la joven le sonríe y camina hasta cama para dejar la charola con comida, el estómago de Natalie ruge, pero se mantiene firme -. ¿acaso no tienes nombre?

La joven pelirroja la mira con una sonrisa curiosa, Natalie sabía que si ella estaba en ese lugar era porque era una prostituta como todas las demás.

-¿Trabajas en este lugar? -Dori inclina la cabeza a un lado y sonríe.

-Si.

-¿Te trajeron a la fuerza? -frunce el ceño y niega.

-Por supuesto que no. Toma, aquí en esta bolsa hay ropa que debes usar, cuando comas, póntela.

-No quiero usar nada de eso, me quiero ir de aquí.

Dori camina hasta la puerta, Natalie observa que lleva un vestido muy corto, dejaba muy poco a la imaginación.

-No debiste venir aquí si quieres irte.

-Yo no vine porque lo deseé, me trajeron a la fuerza -Dori se detiene abruptamente, hacía mucho que no llegaba una chica en contra de su voluntad.

-Lo siento mucho -hace amago de salir.

-Natalie, me llamo Natalie.

La pelirroja gira el rostro y le sonríe, luego cierra la puerta y pasa llave. Natalie suelta el aliento contenido y mira aquella bolsa y la comida. No había comido nada, tenía que alimentarse si deseaba estar fuerte para poder escapar de esa prisión.

[...]

Dori llega a la sala de estar de las chicas, y algunas estaban allí tomándose un descanso de la noche, otras hacían del vago y muchas otras fumaban en un rincón.

-¿Y bien? ¿de dónde es la chica? Es cierto lo que dijo Ross, ¿la trajeron a la fuerza?

-Es cierto, ella no quiere estar aquí.

-¿Por qué han traído a alguien así? Son muy complicadas las chicas así -musita Marla mientras absorbe un poco de su cigarro.

-No sé qué ha pasado, yo solo hice mi trabajo con ella.

Las chicas niegan, hacía mucho que no llegaba una muchacha a la casa del placer a la fuerza. Eran difíciles de tratar y convencer.

-¿y que con eso? -masculla Gabi en un rincón-. Será una puta más del montón al final de la noche, qué más da con eso -se pone en pie, ajusta su vestido y camina hasta la salida.

-No hables tanto, Gabi, y ve a trabajar que solo estás haciendo del vago aquí.

-No me estes dando órdenes Marla, sabes bien que yo si te pongo en tu lugar.

-¿A quién vas a poner en su lugar, maldita puta de mierda? -la rubia se pone en pie y aquella le hace frente.

Ambas se enfrentan y es cuando la puerta principal es abierta y todas se inquietan al ver a Marcelo en la entrada.

-¿Qué demonios hacen todas aquí reunidas como si esto fuera un salón de conferencias? Salgan ahora mismo las que les toca su turno, o prefieren que imponga serios castigos.

-Si, si, enseguida -todas las de turno se ponen en pie y salen por la puerta despavoridas, Marcelo las mira por encima de su hombro y luego mira a Dori.

-¿Le llevaste ropa y comida a la nueva?

-Si, como me ordenaste.

Ambos se dedican una mirada y es cuando ella baja la mirada, Marcelo enfoca sus ojos en las otras chicas y seguido de eso se da la vuelta para desaparecer de allí. Todas las presentes sueltan el aliento contenido.

Pero la única que no lo hizo fe Dori quien aún miraba la puerta por donde él se fue.

[...]

Ross le sonríe dulcemente a Giancarlo ya que cuando fue a servirle sus tragos, él la atrajo para él y termino sentada en sus piernas. La joven morena le propina caricias al hombre para agradarle y que la pidiera, mientras más hombres se follara esa noche más dinero podía reunir.

-esta noche estas muy caliente, Ross. ¿acaso nadie te ha cogido esta noche? -pregunto mientras acaricia una de sus tetas hasta apretar su pezón con los dedos.

-¡Ahh! Pero mi amor, si usted sabe que es el único que me encanta como folla el coño, nadie como tu -musita contra sus labios, pero sin besarlo, ya que el beso indicaba que el trato estaba hecho.

Pero es Giancarlo quien se aleja de los labios de ella para tomar su vaso y tomarse un trago, la joven se percata de que la estaba rechazando y eso la cabreaba.

-Ya me enteré que ese gordo seboso que no me quita la mirada de encima te ha follado esta noche, es un bastardo -ella mira al cliente y se tensa, cada vez que ese maldito la pedía nadie más deseaba follarse en toda la noche.

-No te preocupes cariño -ella acaricia su mejilla, pero él la obliga a levantarse bruscamente.

-¡No! No quiero. A menos que me digas si esta noche hay alguien que si valga la pena, podría darte una buena propina, sé que te gustan las buenas propinas.

-¿Qué valga la pena?

Pregunta confundida, todos los clientes se conocían de memoria a las chicas de la casa del placer.

-¿No han reclutado a nadie nueva? -la joven ensancha la mirada al darse cuenta de lo que buscaba, exclusividad.

-¡Eso está prohibido aquí! Sabes que puedo terminar muerta por darte ese tipo de exclusividad.

Aquellas palabras llevaron a Giancarlo a levantar la mirada y mirara al joven con una sonrisa morbosa.

-Significa que si hay alguien nuevo -Ross se lo piensa bien antes de responder, sabía que podía meterse en problemas con su jefe -. Responde, maldita sea, ¿la hay? Te pagare muy bien si me estas esta información.

-llego una chica nueva, y sospecho que es virgen.

Giancarlo abre sus ojos y se muestra muy interesado por aquella información.

-¿Dónde está ella? -Ross empieza a recoger los vasos vacíos mientras que mira hacia todos lados, debía cuidar bien lo que hacía.

-Eso te costara mucho mi amor, no es una información que pueda darte así tan fácil -Giancarlo aprieta la muñeca de ella con fuerza provocando que ella lo mira con recelo.

-Te pagare una buena propina por esa información, quiero ser el primero que se folle a esa virgen.

-En ese caso, quiero que me des el dinero antes de decirte nada. No es por desconfiar mi amor, pero así son los negocios en este lugar.

Giancarlo saca un pequeño fajo de dinero que introduce en medio de las tetas de Ross provocando que ella sonría abiertamente al ver todo aquel dinero.

-Más te vale que me digas la verdad y no me mientas, porque todo este dinero que te estoy entregando no será en vano, puta.

-cogerás con una virgen por muy poco dinero, debes estar agradecido conmigo por ayudarte.

Ross piensa que esa pequeña puta inocente necesita que alguien le enseñe a lo que se va a dedicar y quien mejor que el mismo Giancarlo, el más bruto y cerdo que puede existir.

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