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Portada de la novela Orgasmos con el Jefe

Orgasmos con el Jefe

Natalie recobra el sentido en la Casa del Placer, un club bajo el mando del despiadado Sonny Martonne. El gélido CEO y mafioso italiano la mantiene cautiva por error en un régimen de servidumbre total. Todo da un giro cuando el influyente líder descubre que la joven es virgen. Esta noticia desata en él una obsesión posesiva y celosa que lo obliga a reclamarla solo para sí, prohibiendo tajantemente que cualquier otro hombre se acerque a ella.
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Capítulo 3

Marcelo observaba la conversación entre Ross y Giancarlo, debía asegurarse de que no tuviera oportunidad con ninguna de las chicas del bar. De pronto ve que Ross recoge las copas vacías y se dispone a abandonar la mesa de aquel sujeto.

Cuando la morena se aproxima a la barra donde se encontraba Marcelo le sonríe de medio lado, pero él le dedica una mirada severa que la paraliza.

-¿Qué tipo de trato has hecho con Giancarlo? -la joven parpadea varias veces para luego negar rápidamente.

-Ninguno, no ha querido de mis servicios.

-Esta noche el señor Giancarlo no obtendrá el servicio de ninguna de las chicas de la casa del placer.

La joven se tensa cuando oye aquella información de la que no estaba informada, traga saliva y niega en seguida para luego avanzar hacia la barra.

Giancarlo se encontraba excitado por la oportunidad de oro que se le presentaba en ese bar, no era frecuente encontrar a una chica virgen, era muy extraño que le llegara al bar una mujer virgen a Sonny Martonne.

Sin embargo, era una oportunidad que no pretendía desaprovechar. Busca con la mirada a Ross, solo debía esperar su señal indicándole que podía hacer de las suyas con esa inocente chica que se encontraba en alguna parte de aquel bar.

[...]

Gabi sonríe abiertamente a su cliente mientras que este desliza la mano por el medio de sus muslos hasta alcanzar tocar la tela de sus pantaletas. El hombre frota un poco su coño provocando que la joven sonría un poco más.

Sin embargo, mientras seducía a su cliente, el cual era su maldito trabajo, sus ojos estaban puestos en su amiga Ross, hablaba muy secretamente con Giancarlo y hasta logro ver que ese sujeto le propino una cantidad de dinero que introdujo en sus tetas.

La joven no deja de acariciar a su cliente quien se encontraba con su rostro metido en su cuello, logra sentir como pasa la lengua por su piel provocando que le erice los vellos del cuerpo. Cierra un momento los ojos y luego de eso siente los labios del sujeto contra los de ella y aquello era como sellar el trato.

-Quiero meterte mi polla por ese culo, Gabi-el hombre jadea las palabras contra la boca de ella para luego introducir su lengua hasta lo más profundo de su garganta.

-¡Oh, cariño! Esperaba toda la noche porque me lo pidieras.

Ambos se ponen en pie y con pasos apresurados y juguetones se encaminan hasta lo que es el cuarto de Gabi bajo la atenta mirada de Marcelo quien asiente cuando el cliente le hace una seña de compra.

La joven rubia lleva a su cliente con pisadas apresuradas por el corredor de los dormitorios hasta que ingresan en la habitación de ella. Gabi gira el cuerpo para besar a su cliente y tratar de alargar el momento del sexo ya que le proporcionaría más dinero.

-No vine aquí para que seas cariñosa conmigo-pero él la sujeta por las muñecas y la termina alejando un poco hasta que la empuja hasta la cama-. He venido aquí para follarte como la puta que eres, si quisiera amor se lo pido a mi esposa.

Él empieza a soltar el botón de su pantalón mientras que no aparta la mirada de Gabi, la joven, medio sonríe y se maldice por dentro ya que odiaba a ese tipo de clientes tan pedantes y malditos.

-Vamos nena, abre esa boca que tienes -el cliente se despojó de sus pantalones para luego tomar su pene por la base y empezar a masajear.

-Claro cariño.

El cliente la sujeta por la nuca y de manera brusca la acerca hasta su pene hasta los labios abiertos de Gabi, mete su verga en el interior del cuerpo de ella hasta que la rubia siente la cabeza de la polla de ese sujeto en su garganta.

Cierra los ojos cuando él empieza a empujar su verga hasta el fondo provocando que ella soltara algunas lágrimas.

-¡Oh, si! Que rico, eres una de las putas de este lugar que más me gusta que me chupe la verga.

El cliente desliza una de sus manos hacia la teta de Gabi, y con brusquedad baja el vestido de lentejuelas que usaba esa noche, deja al descubierto el pezón de la rubia y empieza a frotar siendo poco delicado.

Aprieta la teta de ella mientras que le mete su verga en la boca, el cliente inclina la cabeza hacia atrás entre tanto disfrutar del placer que le provocaba que esa rubia le chupara la verga.

-¡Oh, si! Nena, que buena mamada me estas dando-jadeo justo cuando siente la sensación de eyacular-. Harás que me venga rápido, ¡qué buena eres!

El morboso sonido provocado por la fricción de los labios de ella y el pene del cliente llegando a la garganta de Gabi provocaba que el sujeto se excitara mucho más que antes.

Gabi saboreaba el pene de su cliente ya que lo tenía hasta la garganta, la joven termina por abrir sus ojos al sentir la presión de la mano de ese sujeto contra su nuca que la aproximaba cada vez más.

En eso ve como él baja la mirada y muerde sus labios de manera pervertida para luego abrir su boca y fruncir el ceño lo que le indicaba que ya estaba por eyacular. Segundos después, él saca su pene de la garganta de Gabi para esparcir su semen por el rostro de ella gran parte cae en su lengua.

-Eso sí que estuvo bueno, Gabi, nunca me decepcionas -suaviza su mentón mientras sonríe y termina por escurrir su semen sobre la lengua de ella.

Cuando lo exprimió todo lo que pudo, obligo a Gabi a darse la vuelta y acostarse en la cama boca abajo, levanto la escasa falda de su vestido e hizo a un lado la pantaleta, masajeo un poco su verga con los mismos fluidos del semen y lo encamino hasta el ano de ella.

-Espera, sabes que esto implica que tú me dejes propina.

-Pago una fortuna por follarte, nena, ¿eso no te basta? -dice cuando la cabeza de su verga estaba entrando en el ano de ella.

-Conoces las condiciones que nosotras imponemos cuando... ¡Aaahh! -pero ella no termina de hablar cuando siente la presión en su culo.

-¡Cállate! Solo eres una puta que debe hacer lo que su cliente le ordene.

Gabi se aferra a la sabana de su cama mientras que su cliente la folla por el culo sin piedad, saca y mete su polla una y otra vez como si se la estuviera follando por la vagina, la joven hunde el rostro contra el colchón y el cliente la obliga a elevar más el culo.

-Vamos, eleva más ese culo para mí, sé que te gusta que te folle por el ano, ¿Por qué te pones tan quisquillosa?

El cliente baja la mirada para ver aquel pequeño orificio ennegrecido expandirse cuando saca su pene y achicarse cuando se lo mete de nuevo, escupe un poco de saliva en el mismo y su verga entra con un poco más de facilidad.

-Joder, que apretado se siente cuando te penetro por el culo. Vales cada maldito dólar que pago por ti, Gabi.

-¡Ahhh! -la rubia gime, aunque no estuviera de acuerdo que se la cogiera por el culo, muchos daban propinas buenas, pero otros eran tacaños como ese sujeto.

Sin embargo, le estaba propinando placer el muy maldito, ella misma eleva un poco más el culo y empieza a menear las caderas contra el pene de su cliente provocando que él la sujetase de la cintura con fuerza y empujara su pelvis contra el trasero de ella.

-Vamos nena, mueve ese culo para mí -gruñe con voz ronca y morbosa.

-¡Ah! Si, si, si, más fuerte cariño, más fuerte.

-Si bebé, mueve el culo como me gusta.

El cliente golpea una de las nalgas de Gabi dejando sus dedos marcados en su piel, golpea repetidas veces su cuerpo hasta que ella gruñe y jadea al mismo tiempo del placer.

El morbo estaba asentado en las penetraciones que el cliente le estaba propinando a Gabi ya que provocaba un sonido que les calentaba la sangre a ambos.

-¡Ohh, Siii! Te voy a llenar por dentro de mi leche-jadeo al mismo tiempo que baja la cabeza y es allí cuando se viene dentro del culo de Gabi, sin embargo, continúa penetrándola hasta saciarse.

-Si, dame más cariño, quiero que me des más fuerte.

Gabi mordía la sabana mientras que su cliente se la follaba por el culo, cierra los ojos y termina por correrse soltando el aliento contenido, de la nada desploma su cadera contra el colchón y es allí cuando el cliente extrae su verga.

-Maldición, coger contigo siempre es un placer.

-Es por eso que debes ser bueno conmigo, cariño -ella gira el cuerpo para componer su pantaleta y ponerla en su lugar, ve como su cliente toma uno de sus cigarros y lo enciende.

-No pienso darte una mierda, al salir de aquí pagare una fortuna por haberte cogido.

Ella borra su sonrisa, aunque disfruto la cogida su cliente era una mierda que le estaba fumando los cigarros.

-Nos estamos viendo linda -dice una vez que se sube los pantalones.

-Adiós, cariño. Me saludas a tu mujer -ella se desploma sobre la cama para mirar el techo de su habitación, esa vida que llevaba era una mierda, pero al menos tenía un maldito techo seguro-. Ross, me pregunto que estará planeando esa perra.

Se pregunta ya que recuerda lo que vio minutos atrás, decide ponerse en pie e ir a por ella, todavía tenía tiempo libre.

[...]

Ross se mantuvo en alerta esa noche para que Marcelo no la pillara haciendo de las suyas, pasar a Giancarlo por el corredor no era una tarea fácil, pero por el dinero que le proporciono no podía dejarlo sin que viera a esa estúpida nueva.

Mientras fuma su cigarro pone sus ojos en Giancarlo quien no le quitaba la mirada de encima, luego mira a Marcelo y esta conversaba con la idiota de Dori, esos dos se traían algo.

-¿Qué demonios haces aquí? -la joven morena da un respingo al escuchar la voz de Gabi a sus espaldas, la mira por encima de su hombro y le voltea la mirada para ver a Marcelo -. ¿Por qué lo estas espiando? ¿Qué tramas?

-Nada que te importe -le da otra calada a su cigarro y ve que era su oportunidad cuando Dori le saca juego a ese idiota.

-¿Qué tipo de convenio has hecho con Giancarlo? -Ross ensancha la mirada, Gabi era muy astuta y cotillera, nada se le escapaba, de hecho, podía meterla en serios problemas era una víbora.

-¿De qué hablas?

-No me tomes por idiota, Ross.

La joven rubia susurra las palabras a espaldas de la morena mientras se percata de que no le quitaba los ojos a Marcelo.

-Hiciste un trato con Giancarlo, he visto que te ha dado una suma importante de dinero-le dice para luego deslizar su mano por el costado de la teta de ella, pero Ross coloca su mano sobre la de ella y le impide avanzar.

-¡No estorbes, Gabi! Esto no va contigo.

-Quiero ser parte, quiero parte de ese dinero que te dieron.

-¿Y si no quiero?

La morena le musita al poner el rostro de medio lado, ambas se miran a los ojos mientras permanecen muy cerca.

-Marcelo estará muy interesado en saber lo que vi, o mejor aún, Sonny.

-Maldita perra.

-Todas somos unas putas, querida.

-Tendrás que hacer tu parte, estúpida metiche y luego de esto estarás involucrada.

Gabi frunce el ceño ya que no entiende en qué demonios se había metido Ross, pero por esa cantidad de dinero que vio que le dio Giancarlo, era capaz de matar a quien sea.

-¿Y qué debo hacer?

-llevar a Giancarlo al corredor, pero Marcelo no puede verlo, al parecer tiene prohibido follarse a alguna de nosotras.

-eso es muy difícil.

-Marcelo esta entretenido con Dori, yo me acercare y los voy a entretener más, allí harás tu parte del trabajo, ¿lo entiendes?

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