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Portada de la novela One Last Time [+18]

One Last Time [+18]

Tetsu despreciaba la fama de los hermanos más populares de su instituto, viéndolos solo como chicos guapos rodeados de fanatismo vacío. Para ella, su atractivo no justificaba el revuelo que causaban entre las demás estudiantes. No obstante, su perspectiva cambia radicalmente cuando ambos fijan su interés en ella. Al acercarse con intenciones inesperadas, estos jóvenes desafían sus prejuicios y transforman su monótona realidad en algo complejo.
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Capítulo 3

CAPÍTULO TRES

Pesado,

A duras penas Tetsu entró a su salón de clases. Kioko giró su rostro al escuchar ruido, encontrándose así con su amiga, quien parecía no haber dormido bien la noche anterior, lo que le causó risa.

— ¿Qué te sucedió?

— No me jodas. — Yamagawa se dejó caer sobre su silla, cerrando sus ojos no más apoyar su cabeza sobre la mesa. — Espero que no le encienda el auto a la profesora de matemáticas.

— Siempre le deseas el mal a los profesores ¿Hay alguna excepción? — Preguntó Kioko mientras dibujada alguna cosa en su cuaderno.

— No, no la hay. — Kioko se giró al sentir mucho silencio, encontrándose con su amiga quien se encontraba ya dormida.

— Deberías de faltar a clase si te vas a estar durmiendo. — Yamada suspiró negando y continuando con su dibujo.

Un leve escándalo le hizo levantar su cabeza, sus ojos se abrieron con total sorpresa viendo a un chico apoyado en el marco de la puerta mientras le miraba con una pequeña sonrisa.

— Hey... ¿Kiyoko? — Preguntó el chico, sin recordar el nombre de la chica.

— Kioko. — Corrigió, asintiendo algo nerviosa.

Los ojos violetas del chico se movieron rápidamente hacia la chica detrás de Yamada, quien continuaba durmiendo, parecía que el ruido de las chicas chillando fuera del salón no era impedimento para su descansar.

— Parece que tu amiga cayó. — El chico se adentró al salón, acercándose hasta las dos chicas. Su mano se estiró, intentando tocar la cabeza de la mayor de las mujeres, pero antes de hacerlo sintió como de un manotazo su mano era apartada.

Tetsu se reincorporó, limpiando un pequeño rastro de saliva que comenzó a bajar por una de sus comisuras.

— Espero que sea la última vez que intentes tocarme mientras esté durmiendo, imbécil.

— ¿Entonces te hacías la dormida? — Ran se inclinó, mirando con diversión a la chica.

— Si lo hacía o no, no es de tu incumbencia. ¿Podrías alejarte? Este espacio de aquí me pertenece. — Señaló la chica los alrededores de su asiento. El más alto solamente dio un paso hacia atrás, al lado de la menor quien le observaba embobada.

— ¿Aquí estoy bien? — Yamagawa rodó sus ojos. — Oye, Tetsu. — Pronunció el chico con tono divertido. — ¿Estás libre en el almuerzo?

— Si planeas pedirme o invitarme a algo, no aceptaré. — La castaña miró al chico a los ojos. — ¿Acaso no entiendes las señales? No te quiero cerca, fuera de mi vista, vete a la verga, Stay away from me. ¿Te lo digo en otro idioma?

— De todas formas lo haré. — Ran se apoyó en otra mesa, mirando a la chica sin borrar su sonrisa. — ¿Almorzarías conmigo? No dejaré de insistir hasta que aceptes.

Yamagawa quiso levantarse y golpear al chico, pero recordar que ese sujeto era un pandillero le hacía retroceder, quizá era fuerte contra otras mujeres, pero contra un tipo como él definitivamente no se metería. Tampoco tenía ánimos para pelear con él, quizá solo debía aceptar y comer lo más rápido posible y después irse.

— Bien.

La expresión de sorpresa en el rostro del chico se dejó ver, no creía que la castaña aceptaría tan rápido su invitación.

— Pero no quiero preguntas incómodas.

— No las habrá. — Tetsu giró su rostro para mirar a Kioko, esperando que dijera algo.

— Tetsu, puedes ir tranquila, quizá vaya con las chicas del club a comer, te veré en clases después del almuerzo de cualquier forma y podemos ir a comer algo al salir. — La castaña asintió.

— Bien, vendré por ti a la hora del almuerzo. Nos vemos, preciosa.

Una vena se resaltó en la frente de la mayor al escuchar como el más alto le llamaba, provocándole unas incontrolables ganas de golpearlo hasta morir.

— ¿Preciosa...? — Kioko palideció totalmente. — ¿¡Te llamó preciosa!?

— Me duele la cabeza y gritas de esa forma. — Yamagawa cerró sus ojos, dejando caer su cabeza nuevamente sobre la mesa. — Despiértame cuando llegue la profesora.

[...]

Tetsu miró la hora en su reloj, por primera vez en su vida escolar deseaba que no fuera la hora del receso, no quería estar cerca de esos dos hermanos, pero no estaba en su ser escapar y romper una promesa hecha, podría parecer irresponsable, pero realmente cumplía sus promesas siempre que las hacía.

— ¿Nos vemos después? — Preguntó Kioko, mientras guardaba sus cosas en su mochila, Tetsu asintió.

— Te veo aquí en el salón ¿Bien? — La menor asintió. — No hagas ninguna locura, Kioko María de la santísima Virgen de los Ángeles. — Su amiga rio, estaba más que segura de que sería otro nombre raro en español que su amiga había inventado para llamar su atención.

La campana del receso del almuerzo sonó, fue sorprendente para Yamagawa como casi al instante un par de hermanos se aparecieron en la entrada, llamando la atención de todos los estudiantes presentes. Tetsu hizo una mueca, caminando hasta la salida.

— ¿Nos vamos?

— Claro. — Ran sonrió con inocencia, comenzando a caminar cada hermano a un lado diferente de la chica.

— ¿Qué diablos hizo mi hermano para que aceptaras? — Preguntó Rindo, Tetsu le observó por unos segundos antes de suspirar.

— En realidad nada relevante, no quería tenerlos jodiéndome la existencia, así que es mejor aceptar y así poder continuar con mi año escolar felizmente. — Ambos le miraron ofendidos, en especial Ran. — Dejen de mirarme así.

— Eres realmente amargada. — Comentó Rindo. Tetsu se detuvo de golpe, llamando la atención de ambos hermanos.

— Comeré solo con Ran, tú puedes irte a la mierda. — El chico de lentes frunció su ceño, mirando acusatoriamente a su hermano mayor, quien rio.

— Está bien, preciosa, no debes de ser tan dura con él, Rindo es algo idiota a la hora de hablar con mujeres.

— ¿Perdón? — Ran le hizo una seña, su hermano solamente bufó, siguiéndolos.

— Deja de llamarme preciosa, me pone de mal humor. — Ran asintió, sonriente.

— Claro, bonita. — Nuevamente Tetsu sintió como una vena se hinchaba en su frente.

Al llegar al comedor, Tetsu maldijo por lo bajo al ver a un gran grupo de chicas acercarse velozmente a los hermanos. Sus ojos buscaron alguna opción para huir de aquella estampida de mujeres locas, pero no encontró nada. Fueron un par de brazos los que le salvaron de ser golpeada, y al elevar la mirada se encontró con el rostro inexpresivo de Rindo, quien le apegaba a su cuerpo para evitar ser lastimada por tantas 'locas'.

Tetsu sintió sus mejillas picar levemente, nunca había estado tan cerca de un hombre que no fuese un familiar suyo, y aquella cercanía con el contrario definitivamente era asquerosamente agradable.

Ran giró su rostro, sorprendiéndose de igual manera al notar a Rindo caminar con sus brazos alrededor de la menor, alejando a las chicas un poco hasta librarse del grupo. A su vez, el hermano mayor pudo escuchar como los murmullos se hacían presentes.

'¿Quién es ella?' '¿No es Yamagawa Tetsu de segundo año?' '¿Es algo de mi Rindo?' '¡Estoy tan celosa!'.

El hermano mayor rio, esta vez había sido Rindo quien había avanzado un paso antes y llevaba la ventaja, que lástima que el chico de las trenzas no se quedaría solamente de brazos cruzados.

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