Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Nunca juegues con el diablo

Nunca juegues con el diablo

Lo que inició como un romance intenso de un mes se convierte en una pesadilla profesional. Mi antiguo amante regresa como el heredero del bufete y mi principal rival por la dirección general. El control de la firma depende de un contrato millonario, y aquel hombre tierno ahora es un competidor gélido y despiadado. Pese a la atracción que aún despierta en mí, no permitiré que su juego de seducción me venza. En esta batalla de ambición, lo daré todo por ganar.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El domingo tenía pensado pasarlo tranquila en casa, repasando cada momento de la noche anterior, cuando conocí a Alaric, o como a mi me gusta llamarlo, el Dios griego, en cambio, tengo que ir a la oficina. Siempre ocurre algo, algún imprevisto.

Podría no coger el teléfono, pero soy una de las favoritas del jefazo y ya mismo es su jubilación. Sería la mujer más joven en dirigir un bufet de abogados en Nueva York. Tiene un hijo, pero por lo que he podido escuchar tiene sus propios negocios y pasa de los del padre. Y eso me viene genial.

Abro el armario para elegir la ropa que me voy a poner, una falda negra de tubo, una camisa  blanca vaporosa y unos tacones, hasta que llegue a la oficina llevaré mis tenis blancos súper cómodos. Miro mi reflejo en el espejo, el pelo es una lucha diaria. Me imagino a un León recién levantado con toda su melena despeinada, pues así soy yo. Mi pelo es rubio, pero es muy rizado, una melena llena de volumen, que un sábado por la noche está genial, pero en un juicio pues no tanto.

Me lo mojo y lo peino con el cepillo. Me hago un moño para que no se noten los rizos, y ya estoy lista para trabajar un domingo por la mañana. Que asco de vida.

Caminando entre las calles llenas de gente y sus imponentes edificios, suena mi teléfono.  No reconozco el número, aun así descuelgo, podría ser cualquieracualquiera; un compañero, un cliente. Desde que trabajo en Lawyer's Lyon mi teléfono está disponible veinticuatro horas los siete días de la semana.

- Eda Blake, dígame - Contesto.

Tengo que cruzar la calle, al bajar el escalón no me doy cuenta de que hay un charco y meto el pie dentro. La zapatilla está empapada, mis medias también.

- Joder - Susurro estirando el pie para quitarle todo el agua que pueda.

- Hola Eda, Soy Alaric ¿Estás bien?

El Dios griego me está llamando. Me  olvido del zapato, del barro. Estaba completamente segura de que no volvería a saber de él. Cumplía todos los requisitos del buenorro si te he visto no me acuerdo.

- ¿Alaric?

- ¿No te acuerdas de mi? - Ahora parece algo mosqueado.

Puede que a los tíos les atraiga que le machaques el ego. En eso soy especialista y en ser torpe, también  se me da genial.

- ¡Ah! Alaric, si, si, perdona. Que sorpresa tu llamada.

Sigo caminando esquivando a las personas que van en sentido contrario. Mis amigas se quejan del tráfico, pero intentar ir al trabajo andando en hora punta también es un trabajo de titanes.

- Tenía que comprobar que la tarjeta que dejaste era real, como desapareciste en mitad de la noche - Suelta riendo - Te apetece que quedemos para comer.

Me encantaría quedar para comer o para comerte o para mirar una pared blanca contigo a mi lado.

- Me gustaría mucho, pero voy corriendo a trabajar y creo que terminaré tarde.

También puedo llamar a mi jefe y ponerle una excusa, y hasta aquí habría llegado mi carrera en el mundo de la abogacía. Por más bueno que esté este hombre, no puedo anteponerlo.

- Vaya... Una lástima, tenía planes interesantes.

- Podemos cenar si quieres - Contesto rápido. Me tapo la boca, acabo de parecer un poco desesperada.

Cierro los ojos avergonzada. Planes interesantes, espero que sea una noche de sexo.

Como respuesta una risa baja al otro lado del teléfono. Es tan sexy todo lo que hace, cualquier sonido saliendo de sus labios suena a sexo.

- Bien, dime la dirección y te recojo ¿a las nueve te viene bien?

- Perfecto. Nos vemos.

Antes de decir alguna estupidez más, cuelgo el teléfono. Ya has hecho bastante el ridículo por hoy. Espero que mi noche termine igual de bien que la de ayer.

Mi trabajo consiste en asesorar y preparar la documentación necesaria de empresas privadas, problemas de comunicación entre empresas, empleados, despidos, de todo un poco.   Ahora tenemos un problema con una de ellas. Esta empresa nos proporciona más de un millón de dólares al año, ese es el motivo por el que trabajo un domingo.

Al final del día dejo a mi asistente terminando de preparar los documentos que yo misma revisaré mañana y los mandaré de manera urgente.

Llego tarde. Son casi las nueve y voy corriendo por las calles. Después de tanto tiempo sin un hombre, me encuentro con la oportunidad de mi vida, sexo sin complicaciones.

Cuando por fin llego a mi casa un coche me pita. Me tiro para contestarle alguna fresca, pero mi sorpresa es que Alaric es el típico tío que prefiere esperar a que le esperen. Ya ha llegado.

- Llego tarde, perdona. Sube conmigo, en cinco minutos estaré lista.

Gira el contacto de la llave y se baja.

- ¿En qué trabajas? - Pregunta mirándome de arriba a abajo.

- Soy scortt - Bromeo. Su expresión cambia al momento, pero no aguanto mucho antes de romper a reír a carcajadas - Es broma, soy abogada.

- Te gusta bromear ¿eh? ¿En que especialidad trabajas? Yo también soy abogado.

Me paro en seco al escucharlo. Podría ser cualquier cosa, no se, pero abogado jamás lo habría dicho. Además de estar bueno es inteligente. Menudo pack.

- ¿En serio?

- ¿A qué creías que me dedicaba? - Pasa sus dedos por el pelo divertido por la situación. Seguro que no es la primera vez que sorprende con esta información.

Abro la puerta de casa, me hago a un lado y le dejo pasar primero.

- Pues no se... Jugador de fútbol americano, modelo, socorrista ¿tu te has visto? No tienes pinta de abogado

Le dejo solo en el salón riendo abiertamente. Me doy una ducha rápida y me pongo algo más informal. Un pantalón pitillo con un top negro. Me paso el difusor por el pelo y lo dejo a lo loco.  Me pongo un poco de rímel y una pequeña línea sobre el párpado para resaltar el azul de mis ojos y vuelvo al salón donde debe estar aburrido de esperar.

- Perdona por hacerte esperar.

Está delante del tocadiscos. Va pasando los dedos por delante de cada uno de ellos mientras lee el nombre de los músicos. Algunos dirán que soy un poco carca, hoy en día con Internet, los CD, s y todas las formas de escuchar música de forma moderna es mucho mejor, yo prefiero la melancolía del vinilo.

- Tienes auténticas obras maestras - Se gira para prestarme atención - Estás guapísima, increíble. Quien me iba a decir que debajo del moño de abogada tenías esa melena.

Me gusta su rollo, es muy parecido al mío, somos bromistas, simpáticos y está bueno que te cagas, eso le da puntos extras.

- ¿Verdad? Soy una caja de sorpresas.

Cojo el bolso, las llaves y el móvil y salimos para comenzar nuestra cita.

La cena la disfruto como pocas veces.  Llego a la conclusión de que sabe llevar una conversación, es increíble la de tíos raros con los que me he cruzado, una vez  cené con uno y me dejó tirada por ir a la caza de un pokemon...

Después de dos horas entretenidas sin parar de charlar y de hacer bromas, me lleva de vuelta a mi casa. Para el coche a un lado de la carretera.

- ¿Quieres subir y tomar un café o una Copa? - Si lo cogiera de la camisa y lo tirara sobre mi cama sería menos descarada. Pero soy una mujer moderna y me da igual quien de el primer paso.

- Me encantaría - Se desabrocha el cinturón y baja.

Nos lanzamos miraditas durante todo el camino desde el ascensor hasta mi casa. Creo que la copa y el café van a tener que esperar.

En cuanto cierro la puerta me estampa contra la pared y aprisiona mi cuerpo con el suyo. Sus labios devoran los míos, anhelantes y exigentes. Nuestras lenguas de fuego juegan entre ellas, mientras nuestras manos tiran de los botones y de la cremallera para quitarnos la ropa

Coloca sus manos bajo mi culo y me levanta. Enredo mis piernas alrededor de su cadera sin dejar de saborear sus labios. Saben a menta, a frescura. Este hombre es simplemente adictivo.

Caemos sobre la cama, puedo sentir su erección, que al momento provoca mil sensaciones en mi, la primera, la humedad en mi entrepierna. Clavo mis uñas en sus hombros.

Separa sus labios de los míos. Tenemos la respiración entrecortada, excitada, el corazón grita deseando tenerlo dentro. Saca un preservativo de algún sitio y se lo coloca mientras yo tiro mi ropa interior por los aires sin ningún cuidado.

Hace el amago de tumbarse encima de mi, coloco la mano sobre su pecho y le ayudo a tumbarse. Me coloco encima de él a horcajadas sin apartar mi mirada de la suya. Poco a poco voy bajando hasta que soy yo la que marca el baile.

- Joder, nena - Gruñe.

Coloca sus manos a ambos lados de mis muslos. Me inclino y le doy un pequeño mordisco en el lóbulo de la oreja sin dejar de moverme rítmicamente. Sus manos ascienden hasta mis pechos, aprisiona mis pezones entre ellos. Se me escapa un gemido descontrolado.

Vuelve a colocar sus manos bajo mi culo y me levanta. Esta vez me tira sobre la cama sin ningún cuidado. Quiere mandar él y yo necesito que lo termine porque voy a explotar en cualquier momento.

Las acometidas aumentan el ritmo y la rudeza cada vez más.

- Alaric - Susurro con voz entrecortada.

- Córrete.

Su voz masculina, la exigencia y sus manos sobre mis pechos me llevan al orgasmo una vez más. Unos segundos después Alaric se desploma encima de mi intentando controlar la respiración.

- Que polvazo - Digo sin pensar.

Levanta la cabeza sorprendido por mi comentario.

- Tienes razón, ha sido un polvazo.

Nos quedamos un rato tumbados hasta que el corazón vuelve a su ritmo normal. Después vamos al baño y nos damos una ducha. Yo ya he activado el modo zombie, necesito dormir urgentemente.

- ¿Quieres que me vaya? - se queda de pie mientras yo me tumbo en la cama - Como te gusta desaparecer y estás en tu casa...

No me gustan las ataduras. Desde mi última pareja aprendí que no se puede esperar mucho de los hombres, así que no he vuelto a esperar nada de ellos, hasta ahora....

- Túmbate a mi lado - Pido haciéndome a un lado para dejarle hueco.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor Con Hielo
9.8
Tras la pérdida de su amada en un accidente, la esencia de Logan se quebró, mutando de un joven entusiasta a un magnate frío y distante. Ahora, como un soltero influyente que solo busca relaciones efímeras, su mundo se sacude cuando aquella mujer del pasado reaparece inesperadamente. Al enfrentar el hecho de que ella ya no siente nada por él, este hombre arrogante deberá luchar contra su propio vacío para intentar recuperar un amor que parece perdido.
Portada de la novela Descubriendo el placer – Libro 2.
9.8
Después de sufrir una tragedia, Melissa huye hacia un nuevo comienzo, refugiándose con un pariente lejano. Su destino la lleva a cuidar al hijo de Danilo Gomes Ribeiro, un magnate con inclinaciones sádicas y dueño del Pleasure Club. Aunque ella representa la inocencia y él un control implacable, la química entre ambos estalla. La joven virgen y el sombrío dominador se cruzan en el club, iniciando un vínculo marcado por la pasión y sus mundos opuestos.
Portada de la novela El infierno en su mirada, el cielo en su beso
9.5
Después de ser traicionada por su pareja, Gabriela intenta olvidar el dolor mediante encuentros casuales. Tras una noche de pasión con un desconocido, huye al amanecer esperando no volver a verlo. Sin embargo, su destino se complica al descubrir que el extraño es Wesley, su jefe. Mientras él mantiene una fachada de frialdad profesional en el trabajo, en secreto nutre una obsesión posesiva y celos intensos por el pasado de ella que amenazan con desbordarse.
Portada de la novela El Silencio de mi Venganza
8.2
Sofía Herrera decide orquestar su propia desaparición el día de su boda con el magnate Mateo Vargas. Tras soportar años de infidelidades con Valeria Ríos, quien está embarazada de él, la joven no tolera más humillaciones. Mientras su familia política protege a la amante, Sofía escucha la traición desde la habitación contigua. Consumida por el dolor, fingirá un fatal accidente para renacer, dejando a Mateo sumido en una culpa que acabará con su cordura.
Portada de la novela Esposa a la venta
9.4
Lo que debía ser el festejo de los 21 años de Daniela termina en una pesadilla absoluta. Tras perder la consciencia en su fiesta, despierta secuestrada por delincuentes peligrosos. En medio del caos aparece un magnate implacable que decide comprarla para hacerla su mujer, iniciando un periodo de profundo sufrimiento. Esta narrativa para adultos explora el abuso y el romance lésbico bajo la sombra de un hombre cruel que ahora controla su destino.
Portada de la novela Familia falsa para millonario mandon
8.7
Por un contrato ilegal, accedí a la propuesta de James Leven, un millonario autoritario que necesita una prometida embarazada para consolar a su madre enferma. Mi plan era ser madre soltera, pero la intensa atracción y su lado frágil alteraron mis sentimientos. Tras una ruptura provocada por el pasado de James, escapé a mi pueblo ocultando un secreto trascendental. Ahora, esa verdad oculta promete cambiar el rumbo de nuestras vidas para siempre.