Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela No Soy Tu Hija

No Soy Tu Hija

El horror de morir asfixiada en una caja para que su hermano obtuviera un balón marcó el fin de la inocencia de la protagonista. Vendida por sus propios padres tras el crimen, despierta milagrosamente el día de su fallecimiento. Cuando su progenitor intenta encerrarla de nuevo, el miedo cede ante una ira letal. La pequeña obediente pereció en las sombras; ahora, impulsada por recuerdos brutales, luchará con ferocidad para evitar que la asesinen de nuevo.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El recuerdo de mi muerte es un fantasma que no me abandona, se siente como un peso frío en el pecho, una opresión constante en la garganta.

La oscuridad dentro de la caja era absoluta, el calor se acumulaba con cada kilómetro que el camión avanzaba hacia la Ciudad de México, y el aire se volvía espeso, casi imposible de respirar, olía a sudor y a tela vieja. Mis pequeños pulmones ardían, luchando por encontrar un poco de oxígeno que ya no existía, y mis dedos, ya débiles, arañaban la tapa de cartón sin fuerza, un último intento desesperado por vivir. Escuchaba las voces de mis padres afuera, tranquilas, discutiendo el dinero que ahorrarían con mi pasaje, un dinero destinado a comprarle un balón de fútbol nuevo a mi hermano Mateo.

"Con esto nos alcanza para el balón de piel, Mateo va a estar feliz" , dijo mi madre.

La voz de mi padre sonó satisfecha, "Claro, para mi campeón lo mejor."

Sus palabras fueron lo último que escuché antes de que el mundo se desvaneciera en un silencio negro y profundo. Morí asfixiada, sola, en una caja de cartón, todo para que mi hermano tuviera un juguete nuevo.

Cuando el camión finalmente llegó a su destino, mis padres bajaron con Mateo, emocionados por el partido al que lo llevarían, y en su prisa y alegría, la caja, mi ataúd de cartón, quedó olvidada en el compartimento de equipaje. Pasaron todo el día fuera, riendo, comiendo, celebrando los goles de Mateo, mientras mi cuerpo se enfriaba en la soledad del autobús.

No fue hasta la mañana siguiente, cuando preparaban el viaje de regreso, que mi padre recordó la caja.

"¡La niña!" , exclamó, no con preocupación, sino con fastidio.

Abrieron la caja sin ninguna ceremonia, y encontraron mi cuerpo pequeño y rígido, con el rostro azulado. Mi madre suspiró, un sonido de molestia, no de dolor.

"Siempre dando problemas, hasta para morirse" , dijo, y mi padre asintió.

Para ellos, yo no era una hija perdida, era una carga, un problema que ahora tenían que resolver. No derramaron ni una lágrima, su única preocupación era cómo deshacerse de mi cuerpo sin llamar la atención. La solución llegó en forma de Doña Elena, una mujer del pueblo cuyo hijo había fallecido recientemente. Mis padres, con una frialdad que helaba los huesos, le contaron una historia inventada sobre cómo yo no tenía a nadie en el mundo y le cobraron cinco mil pesos para que me enterrara junto a su hijo, para que "no estuviera solita".

Doña Elena, con el corazón roto por su propia pérdida, aceptó, creyendo que hacía una obra de caridad. Mis padres tomaron el dinero y nunca más volvieron a mencionar mi nombre.

Pero entonces, algo increíble sucedió, abrí los ojos.

Estaba en mi cama, en mi pequeño y gastado cuarto, el sol entraba por la ventana exactamente igual que el día de mi muerte. Escuché las voces de mis padres en la sala, y mi corazón se detuvo al oír sus palabras.

"Ximena, apúrate, que se nos hace tarde" , gritó mi madre.

Mi padre entró a mi cuarto, arrastrando la misma caja de cartón, la misma que había sido mi tumba. La dejó en el suelo con un ruido sordo.

"Métete, ya sabes para qué es" , dijo con su tono de siempre, el que no admitía réplicas.

Fue como si un rayo me partiera en dos, el terror y el recuerdo de la asfixia me inundaron, un frío helado recorrió mi espalda y mi respiración se atoró en mi garganta. Era el mismo día, la misma situación, la misma caja. El destino, o lo que fuera, me estaba dando una segunda oportunidad.

Una voz dentro de mí, una voz que nunca antes había escuchado, gritó con una fuerza que me sorprendió a mí misma. Era la voz de la niña que había muerto por falta de aire, la niña que había sido olvidada y vendida. Era la voz de la desesperación más absoluta.

Y esa voz decía una sola cosa, una y otra vez, como un mantra que me anclaba a esta nueva realidad: no volveré a meterme en esa caja, no voy a morir otra vez, no voy a permitir que me maten de nuevo. Esta vez, las cosas serían diferentes, tenía que ser así, porque no soportaría vivir esa pesadilla una segunda vez, no dejaría que mi vida terminara de una forma tan miserable y olvidada.

También te puede gustar

Portada de la novela Broma Mortal De Mi Compañera
8.5
Tras fallecer por una reacción alérgica causada por Valentina y ocultada por Rodrigo, la protagonista regresa al pasado. En su anterior vida, la tragedia la rodeó con el suicidio de su madre bajo presión legal. Al despertar antes de su examen de ingreso, descubre a sus amigos intentando sabotearla. Con frialdad y ansias de justicia, opta por dejarlos atrás en una cima letal, ignorando sus gritos mientras permite que el destino dicte su sentencia final.
Portada de la novela Cuando vuelvas conmigo
9.0
Nancy halla de forma inesperada un amor tan genuino y profundo que supera cualquier fantasía previa. No obstante, este vínculo se ve amenazado por un contexto violento y una realidad llena de matices peligrosos. Lo que debería ser plenitud se convierte en una lucha marcada por la incertidumbre y el riesgo constante. Para salvaguardar esta conexión vital, ella se verá obligada a enfrentar sus temores y sobrevivir en un entorno hostil que pone a prueba su valor.
Portada de la novela De Esposa a Rival
9.2
Una década de esfuerzo construyendo un imperio con Carlos terminó en ruinas por Gema Cantú. En un secuestro crítico, él prefirió rescatarla a ella, dejándome morir. Aunque sobreviví, la traición me arrebató al hijo que esperaba y destruyó mi devoción. Decidida a renacer, quemé los recuerdos de mi matrimonio y entregué mi poder empresarial a Elías Garza, el gran rival de mi exesposo. Mi amor se ha extinguido; ahora solo busco libertad y justicia contra quienes me dañaron.
Portada de la novela El ascenso de la Luna fea
8.4
Lyric ha soportado una vida de humillaciones y traiciones tras ser utilizada por un compañero ambicioso. Su realidad se transforma al encontrar a un hombre que, por primera vez, la valora y la protege. No obstante, este protector esconde una naturaleza siniestra y secretos letales. Vinculada a un criminal poderoso, Lyric termina sumergida en un oscuro mundo de mafias. Para sobrevivir, deberá reclamar su fuerza y buscar libertad en un abismo sin salida.
Portada de la novela El día de mi muerte
8.9
Cansada de una existencia monótona y predecible, una mujer decide orquestar su propia muerte para huir de la rutina. Aunque su objetivo era alcanzar la libertad absoluta, el plan se complica peligrosamente cuando Carson Palmer aparece en su camino. Su presencia la sumerge en una trama oscura y llena de riesgos que no había previsto. Ahora, atrapada en un juego de consecuencias inciertas, descubrirá que abandonar este nuevo laberinto tiene un precio único.
Portada de la novela Esposa desechada: La heredera multimillonaria secreta
9.6
Después de tres años de sacrificio, mi esposo Evertt me pide el divorcio en mi cumpleaños para estar con su amante. Me ofrece dinero con desprecio, convencido de que soy una mujer pobre e interesada. Él desconoce mi verdadera identidad como heredera. Tras romper su cheque y firmar con mi nombre real, el poderoso imperio Stafford acude en mi búsqueda. Se acabó la sumisión: regreso a mi familia para reclamar mi lugar y castigar a quien se atrevió a humillarme.