Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela No Más La Ingenua Sofía

No Más La Ingenua Sofía

Sofía aceptó casarse con Marco Velasco para rescatar la empresa de su familia, pero su sacrificio acabó en tragedia cuando él la entregó a sus amigos. Tras una gestación marcada por el maltrato y fallecer durante el parto, ella regresa misteriosamente al pasado el mismo día de su enlace. Frente al verdugo que acabó con su vida, la joven ya no es la ingenua de antes. Renacida y sin piedad, Sofía planea que Marco sufra el infierno que ella vivió.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El dolor me partía en dos, un dolor agudo y brutal que me arrancaba gritos desde el fondo del alma.

La habitación del hospital era fría, blanca y olía a desinfectante.

Afuera, la lluvia golpeaba el cristal de la ventana, como si el cielo llorara por mí.

Estaba dando a luz, pero no había alegría, no había esperanza, solo un vacío inmenso. El hijo que llevaba dentro era una marca de vergüenza, el resultado de una noche de horror.

Marco, mi esposo, el hombre por el que había sacrificado todo, no estaba a mi lado.

Una enfermera de rostro indiferente entró y me revisó sin decir una palabra.

"¿Dónde está mi esposo?", pregunté con un hilo de voz.

Ella se encogió de hombros. "El señor Marco dijo que tenía asuntos importantes."

Asuntos importantes. Más importantes que el nacimiento de su supuesto hijo, más importantes que mi vida.

Las contracciones se hicieron más fuertes, una ola de agonía que me ahogaba. Cerré los ojos y la memoria, cruel y vívida, me arrastró de vuelta a mi noche de bodas.

El vestido blanco, las flores, las sonrisas falsas. Me casé con Marco para salvar la empresa de mi padre, creyendo que su amor era real, que yo era la mujer más afortunada del mundo.

Qué ingenua fui.

Esa noche, en la suite nupcial, Marco me sirvió una copa de champán.

"Por nuestro futuro, mi amor", dijo con esa sonrisa encantadora que me había cautivado.

Bebí, y el mundo empezó a girar. Mi cuerpo se sentía pesado, mi mente nublada. Lo último que recuerdo con claridad fue la puerta abriéndose y los amigos de Marco entrando, sus rostros distorsionados por la risa y el alcohol.

"Miren a la princesita", dijo uno de ellos, su aliento apestando a licor.

"Marco, ¿qué pasa?", susurré, aterrada.

Marco solo se rio. Una risa fría y cruel que no reconocí. "Diviértanse, muchachos. Pero no la rompan, todavía me sirve."

Me arrojaron sobre la cama. Me arrancaron el vestido. Sus manos sucias me tocaron por todas partes, sus risas burlonas resonaban en mis oídos mientras yo luchaba inútilmente, atrapada en una pesadilla inducida por las drogas.

Cuando desperté, estaba sola, con el cuerpo dolorido y el alma rota.

Marco entró horas después, silbando una melodía alegre.

"¿Dormiste bien, querida?", preguntó, sin siquiera mirarme.

El recuerdo se desvaneció y volví al presente, al dolor del parto. Cuando finalmente descubrí mi embarazo, confronté a Marco. Su reacción fue la última pieza que destrozó mi corazón.

"¿Un hijo?", se burló. "¿Cómo sabes que es mío? Después de esa noche, podría ser de cualquiera."

Lloré, le grité, lo golpeé con mis puños débiles. Él simplemente me abofeteó y me encerró en una habitación de la mansión, tratándome como a una prisionera.

"Te quedarás aquí hasta que nazca ese bastardo", sentenció. "Luego veremos qué hacemos contigo."

Y ahora, aquí estaba, muriendo. Lo sentía en cada fibra de mi ser. La sangre se me escapaba, la fuerza me abandonaba. El llanto débil de un bebé llenó la habitación por un instante, un sonido que apenas registré.

Mi visión se volvió borrosa. El rostro de Ricardo, el tío de Marco, apareció en mi mente. El hombre noble en silla de ruedas, el único que siempre me trató con amabilidad, con un respeto que Marco nunca conoció. Recordé su mirada triste cuando me casé, como si supiera la desgracia que me esperaba.

Lo siento, Ricardo. No pude ver la verdad.

Mi último aliento fue un suspiro de arrepentimiento.

La oscuridad me envolvió.

Un instante después, una luz cegadora me asaltó, y un coro de voces ansiosas.

"¡Sofía! ¡Sofía, por Dios, reacciona! ¡Llegarás tarde a tu propia boda!"

Abrí los los ojos de golpe.

El rostro preocupado de mi madre estaba a centímetros del mío. A mi alrededor, damas de honor revoloteaban, ajustando los últimos detalles de un vestido blanco. Mi vestido de novia.

Miré mis manos. No había marcas, no había cicatrices. Mi vientre estaba plano.

Me toqué la cara, el cuello. Todo era real.

La puerta se abrió y entró él. Marco.

Lucía un traje impecable, su cabello perfectamente peinado, su sonrisa arrogante en su lugar. La misma sonrisa que me había engañado, la misma sonrisa que se había burlado de mi sufrimiento.

"Mi amor, te ves hermosa", dijo, acercándose para besarme.

Un asco profundo, violento, subió por mi garganta.

Me aparté de él como si su contacto quemara.

En mis ojos no había amor, no había ilusión. Solo había el hielo de la tumba de la que acababa de regresar.

Él me miró, confundido por mi reacción.

"¿Sofía? ¿Qué te pasa?"

Lo miré fijamente, viendo al monstruo detrás de la máscara. Vi a mi violador, a mi carcelero, a mi asesino.

He vuelto, Marco. Y esta vez, el infierno lo vas a vivir tú.

También te puede gustar

Portada de la novela El amor tardío del Alfa
9.6
Vanessa Price entregó su vida a Timothy Oliver, ignorando que él solo buscaba destruirla. Bajo el pretexto de vengar a su madrastra, Timothy la sometió a torturas sistemáticas y desechó sus sacrificios médicos. Tras orquestar cien actos de crueldad, la abandonó a una muerte trágica en una mina. El hallazgo de su cuerpo y una prueba de embarazo desatan un remordimiento inútil en el Alfa. Sin embargo, Vanessa regresará para reclamar justicia por cada traición.
Portada de la novela Ella lo construyó, luego lo destruyó.
9.2
Fui el cerebro que llevó a mi esposo a la cima del poder, pero él me pagó con infidelidad y desprecio. Tras descubrir que su ambición provocó la muerte de mi hermano y que ocultaba un fraude masivo, intentó manipularme para proteger su imagen pública. Fingí ceder ante sus súplicas, pero mi verdadera intención es otra. Usaré cada secreto y mi astucia estratégica para desmantelar su carrera y asegurar que su caída sea absoluta y definitiva.
Portada de la novela La Huida Ardiente de la Esposa Trofeo
9.6
Alejandro Garza buscaba moldearme como su esposa trofeo perfecta mediante el sometimiento. Tras sufrir castigos crueles, humillaciones en agua helada y tormentos en un cuarto de pánico a manos de mi hermanastra, entendí que vivía en una cárcel. El día del enlace, harta de su sadismo, logré escapar: envié a mi rival al altar y reduje su mansión a cenizas antes de huir. Él creía haberme quebrado, pero mi venganza contra su tiranía apenas comienza.
Portada de la novela La Resurrección de Ximena
9.6
Ximena ha muerto noventa y nueve veces a manos de Sebastián, quien siempre la sacrificó por salvar a su amante, Valentina. Atrapada en un ciclo de agonía, despierta una vez más enfrentando el desprecio inhumano de un hombre que le exige sumisión mientras planea diseccionarla. Sometida a humillaciones y alergias letales, ella anhela su centésima muerte para escapar. No obstante, la obsesión de Sebastián revela un destino oscuro donde la libertad parece imposible.
Portada de la novela Los Bebés del Médico Mafioso.
7.9
El neurocirujano y mafioso Shin-yu desprecia profundamente a Do-hee, a quien culpa por el fallecimiento de su hermano. En un giro cruel, su antigua pareja orquesta una venganza terrible: inseminar a su enemiga con el material genético de él. Ahora, el médico debe lidiar con la inminente llegada de sus gemelos y un vínculo forzado que no puede romper. Entre traiciones y secretos, el odio inicial se transforma mientras buscan redención y perdón.
Portada de la novela Malquerida
9.0
Anais creció bajo la sombra del abandono de su madre y el desprecio de su familia adoptiva. Tras una serie de fracasos sentimentales y un asfixiante triángulo amoroso, decide buscar un nuevo comienzo en Europa. Sin embargo, su viaje hacia la libertad se transforma en una lucha desesperada. En el extranjero, deberá superar peligrosos desafíos y pruebas contrarreloj donde su supervivencia dependerá de su capacidad para resistir en un entorno hostil.