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Portada de la novela No eres para mí

No eres para mí

Dante y Calipso sellaron una promesa: si a los veinticinco años continuaban solteros, formalizarían su amor secreto. Mientras tanto, disfrutan de una pasión desbordante y sin compromisos. Todo cambia cuando Dante se marcha y, a su regreso, descubre que el pacto ha expirado. Determinado a no alejarse de ella, su obsesión física y un afecto profundo lo obligan a aceptar cualquier condición, incluso ser el amante, para permanecer en su vida.
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Capítulo 2

Pov: Dante

Me aprieto las sienes tratando de aguantar el dolor ¡Mierda mierda!

El medico me revisa y solo quiero gritar, esto duele, duele ¡Maldición!

— No es tan grave — ¿Qué no es tan grave? ¿Acaso no vio toda esa sangre? Además me duele como si me fuera a quedar sin pene.

— Deberá aplicarse esta crema cicatrizante durante 7 días, mantener la zona higienizada, evitar tener erecciones recurrentes ya que el frenillo de estirara y no ayudará a la cicatrización, no puede tener relaciones sexuales al menos por el plazo de cicatrización, si se enrojece o se hincha deberá venir con urgencia — mi papá asiente a todo mientras sostiene en su mano la receta que le dio el médico — Recomiendo que cuando intentes tener relaciones sexuales nuevamente, seas cuidadoso, además de que un lubricante podría ayudar para que la fricción no vuelva a causarte inconvenientes, solo hasta que gane elasticidad el frenillo — asiento y el médico se marcha.

Trato de acomodar en la camilla mientras el analgésico que me dieron hace efecto.

Mi papá me mira y miro a cualquier lado para no verlo.

— Dante...

— Papá no me digas nada, no es ilegal, aún no soy mayor y.... solo estabamos... estábamos practicando — digo mirándolo, arquea una ceja.

— ¿Practicando? — lanza una risa divertida y suspira. — ¿Cómo debería decirle a mi amiga y a mi amigo que mi hijo practicaba con su hija? Ah y que su hija le corto el frenillo del pene a mi hijo — lo miro incomodo sin saber que decir.

— Papá, no vas a decirle, somos.... somos amigos con Cal, no hicimos nada malo, además....

— No te creo si me decis que no van a volver a hacerlo, ustedes son dos maquinas de hacer cagada — sonrío de lado. — Estaba muy preocupada Cali, solo decía que te lo rompió, estaba asustada — suspiro porque nos salio todo, mal malisimo.

— ¿Está afuera? — pregunto y mi papá asiente. — Deja de mirarme así, el sexo es legal, solo tuve mala suerte y Cal..

— No quiero saber tanto por favor te lo pido — mi papá rueda los ojos y camina a la salida — El sexo es legal eso lo sé, pero al menos usen condones no seas idiota, Cali tiene 16 años y vos 17 se responsable — solo agacho la cabeza porque tiene razón, ni siquiera íbamos a usar condón

— Lo sé papá, no...

— No voy a decirle a nadie, secreto profesional — sale sin decir nada.

Suspiro pensando en mi mala suerte.

Veo la puerta abrirse despacio y Cal asoma su cabeza dudosa, se ve culpable y sus ojos se ven azul oscuro, está asustada.

— ¿Qué pasa asesina? — se frota la nuca y entra riéndose nerviosa.

— Me siento mal, creo que te lo rompí y ni siquiera lo pudiste usar de verdad — se acerca a la cama sentándose en una silla.

— Tranquila no se rompió, una semana y estará listo para usarse otra vez, eso espero, sino Cal tendrás que quedarte conmigo para siempre por habermelo roto — me mira afligida — Una lastima — me mira confundida y anonadada.

Me acerco para quedar mi rostro frente a ella.

— No seas tonta — golpeo con mi frente la suya y se aleja.

— Animal, bruto y tonto — dice mientras se ríe sin dejar de frotar su frente.

— Ya estamos a mano, tranquila Cal me recuperaré, solo que dijeron que debo ser cuidadoso ¿Vos estás bien? — me olvide por completo que esto fue un dolor mutuo.

— Si, bueno me asuste tanto que no pude pensar en lo mucho que me dolió, solo... solo siento un poco incómodo pero ya se me pasará — me razco la nuca.

— Lo siento, fue una mierda — sacude su mano restandole importancia.

— Por favor Dante, la cagamos, pero bueno al menos te paso conmigo y no con otra persona, lamento haber sido tan bruta, es que no sabía — acaricio su pelo y le doy un golpe suave en la mejilla.

— Ya paso Cal, ya podremos intentar de nuevo — sonríe divertida ante mis palabras.— Ahora vayamos a casa, que no estoy lisiado, puedo hacer todo normal, menos el sexo — ella me ayuda y hago mi caminata de la vergüenza hasta el auto de mi papá sosteniendome la entrepierna para que no me duela.

— Yo creo que paso porque es algo grande Dante — dice Cali en mi oido.

— Cal — la miro avergonzado y ella se encoje de hombros riendo.

— Es verdad, solo decía — ruedo los ojos y subimos al auto.

No quiero ni pensar en lo que paso, porque me acuerdo de Cal desnuda y no puedo tener erecciones.

****

— Dante, vamos ya deberíamos poder vernos, te juro que no traje vestido, ni falda — no contesto y quiero reírme — Ay por favor, no es mi culpa la genética, no seas traumado que así jamás recuperaras el pene — lanzo una carcajada.

— Cal la otra vez, viniste a ver una serie y estabas con esa minifalda que no dejaba nada a la imaginación, me dolió demasiado, te dije no puedo tener erecciones — Comienza a golpear la puerta para que le abra.

— Eso ya fue hace una semana, sos malo, dejas a tu mejor amiga así sola y sin dejarla pasar. — me levanto y abro la puerta despacio — ¿Ves? Solo tengo un pijama, nada provocativa, aunque la verdad si no fueras tan libidinoso no te pasaría eso — ruedo los ojos y la hago entrar cerrando la puerta de mi habitación.

— ¿Estaba mi mamá? — niega divertida y se sube a mi cama como si fuera la de ella.

— Estaba cuando llegue, me dijo que hay postre de vainilla en la heladera — sonrie como niña consentida — Soy la preferidad de tu mamá — se tira el pelo hacia atras presumida.

— Porque sos la más pesada, solo quería saber porque me llega a pasar algo no quiero que ella se entere — Cal rueda los ojos y se rie.

— Dale tonto, no vas a tener una ereccion por verme en pijama — comienzo a reirme y me siento en la cama.

— Eso es verdad, no hay riesgo, además se supone que ya estoy curado pasaron mas de 2 semanas. — ella se encoje de hombros y mete sus manos debajo de su pijama, sube su camiseta enseñando su brasier rodado palido en el proceso.

— Traje chatarra, no quería que tu mamá supiera que soy quien deja las envoltura por doquier así que los escondí — no la miro y solo me río.

Tiene en el elástico de su pantalones varias barras de dulces y chocolates.

— ¿No te parece que apenas llegaremos a los 40 años si seguimos comiendo tan mal? — se encoje de hombros despreocupada.

— No seas dramático, yo pienso hacer mucha actividad — levanta las cejas sugestivamente. — Supongo que a los 40 años ya voy a ser sexualmente activa así que cardio no me faltará — lanzo una risa divertida por lo que piensa Cal.

— En serio solo pensas en sexo Cal — asiente mientras come una barra de chocolate ensuciandose todo los labios, los dedos — Cal vas a ensuciar la cama y me voy a enojar — me saca la lengua y me extiende su barra a mi también.

— No seas amargo, el chocolate genera el mismo placer que el sexo, bueno eso dicen, así que vamos a comerlo al menos, algo es algo para calmar mis hormonas — ruedo los ojos y le doy un mordisco a su barra de chocolate.

— Entonces si comemos chocolate sería como que tuviéramos sexo juntos — Cal me mira pensativa.

— No lo había pensado así, pero si, ten sexo conmigo — pestañea y ruedo los ojos porque Cal es así, ella siempre me convence.

La tumbo en la cama y me mira sorprendida, abre sus ojos azules muchisimo, me da risa cuando Cal es así vergonzosa.

Levanto su blusa y pasa mi mano por su vientre bajando hasta el elástico de sus pantalones y tomo un chocolate.

¡Mierda Cal, que ganas de terminar lo que dejamos la otra vez!

— Acepto, tengamos sexo juntos — le guiño un ojo y abro el chocolate.

Comienzo a comerlo tratando de sacar todos los pensamientos impuros de mi mente.

Cal me mira aún acostada en la cama, su mirada se ve intensa y está muy seria.

— La verdad que está muy bueno, ¿Se supone que así debería sentirse el sexo? — pregunto mientras tomo otro pedazo de chocolate y la miro fijamente.

Cal solo me observa y muerde un pedazo de chocolate sin dejar su posición, acostada con su camiseta subida solo mostrando su vientre.

Trago grueso y dejo de mirarla, no puede ser que ya no podamos estar en la misma habitación, antes no me pasaba esto, pero es como si lo que quedo pendiente, como si haberla visto desnuda no me dejara descansar en paz porque quiero volver a verla y saber como debió sentirse lo que fue un fracaso.

— Cal...

— Si creo que es una buena idea que lo hagamos de verdad — me estira de la camiseta haciéndome caer sobre ella y me besa.

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