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Portada de la novela No eres para mí

No eres para mí

Dante y Calipso sellaron una promesa: si a los veinticinco años continuaban solteros, formalizarían su amor secreto. Mientras tanto, disfrutan de una pasión desbordante y sin compromisos. Todo cambia cuando Dante se marcha y, a su regreso, descubre que el pacto ha expirado. Determinado a no alejarse de ella, su obsesión física y un afecto profundo lo obligan a aceptar cualquier condición, incluso ser el amante, para permanecer en su vida.
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Capítulo 3

Dejo caer mi chocolate y correspondo a sus besos, saben dulces, suaves, Cali sabe muy bien.

Apoyo mis manos en su cintura y el contacto con su piel es estremecedor y demasiado genial.

— Cal.. estás...

— Segura, ¿Vos? ¿Estás...— Me pego a ella para que sienta mi erección — Oh, creo que estás muy bien, ¿No... no te

— No me duele — respira agitada y su boca abriendose en busca de aire me genera una necesidad muy grande de besarla y seguir con esto hasta el final.

— Dante... hay que hacerlo bien y... poco a poco — asiento y vuelvo a besarla.

— Poco a poco, despacio y muy importante que me digas todo lo que sentis Cal, así aprendemos — asiente y se ve demasiado sexy.

Cal siempre es muy alocada pero verla así debajo de mi con su mirada tan penetrante y hasta diría que dócil para lo que suele ser ella, es extraño, pero no puedo decir que me desagrada por completo, siento que soy demasiado suertudo de que ella confíe en mí para esto.

Paso mis manos por su espalda debajo de su camiseta y desabrocho su sosten.

— Cal, me duele — abre los ojos asustadas — No te asustes, me duele porque tengo muchas ganas de hacerlo — jadea suave muy suave y bajito cuando mis manos aprietan sus pechos — Malditas hormonas que me tienen muy caliente Cal — solo me mira y abre su boca en un murmullo al sentir mis manos masajeando sus pechos con ganas.

— Mmm Dan... Dante — Beso sus labios suave y despacio.

— Cal ya puedo sacarte la ropa ¿no? — asiente con un sonido.

— Ujum — le saco la camiseta y el brasier dejándola solo con sus pantalones.

— Ni siquiera en pijama estás fea Cal, eso no debería ser justo para el resto de las chicas — mete sus manos debajo de mi remera y levanto mis brazos para que me la quite.

— Dante me duele— agarra mis manos y las baja hasta el elastico de sus pantalones posicionandolas en su abdomen bajo. — Creo que es de las ganas — Mierda, así no será fácil que no me vuelva a lastimar cuando quiero dejarme llevar tanto.

— Oh Cal, ya no seas así — Bajo sus pantalones junto a su ropa interior con ansiedad y ella hace lo mismo conmigo.

— Ya estas curado, nada pasará, solo... solo seamos... mmmm oh que... que.. — tartamudea cuando siente mis dedos acariciar su humedad y la verdad que se siente tan suave, tan húmeda, Cal tiene una vagina demasiado genial.

Nunca había tocado una y es demasiado increible la sensacion.

— Estás muy suave — me estira del brazo para besarme.

— Eso... eso que haces se siente demasiado bien — estiro mi mano para la mesita de luz y buscar un condón.

Lo tomo en la mano y se lo muestro.

— Vamos a hacerlo ya Cal — asiente mordiendo su labio inferior.

Me alejo de ella y comienzo a ponerme el condón, ella solo me mira generandome mucha ansiedad.

Succiona su labio inferior y dejo de mirarla porque así nunca podré ponermelo bien.

Termino al fin de ponermelo y me pego a ella apoyando las manos a los lados de su cara.

— Cal...

— Con cuidado, tengamos cuidado Dante, no quiero quedarme con estas ganas otras vez — asiento mientras tomo mi miembro pasándolo arriba y abajo sobre su centro — Mmm eso... eso

— ¿Te gusta? — pregunto y ella asiente mientras sus ojos que se ven muy oscuros.

— ¿A vos te gusta? — asiento seguro.

Tomo la punta y abre más las piernas para que yo tenga un acceso más comodo, hago una pequeña presión y siento como la punta de mi miembro entra, se siente increíble.

— Oh Cal, mmmm — se siente demasiado demasiado bien.

— Aahhh — un pequeño gemido sale de sus labios y mierda ella gime demasiado lindo.

— Cal gemis lindo — entro solo un poco más.

— Aaahhhh — que linda es gimiendo ¡Maldición!

Pasa sus manos en mi cuello y me aprieta a su cuerpo.

—Se siente increíble, demasiado genial — eso es muy bueno, porque yo me siento mejor que nunca.

— Sos muy suavecita — entro lo que falta y aprieta mi espalda con fuerza.

— Aahhhhh ahhhh Da... — aprieto mis manos contra la cama porque está ajustada, siento que aprieta mi miembro demasiado fuerte.

— ¿Te duele? — asiente y niega — Cal... estás apretandome mucho y...

— Me duele bien — responde jadeando, sus mejillas se ven rojas y su frente suda.

Puta madre, Cali es demasiado sensual.

— Quiero moverme Cal, muero por moverme, se siente demasiado bien — asiente y me besa, un beso húmedo y con este comienzo a moverme.

Salgo solo un poco y vuelvo a entrar sin poder evitar gemir.

— Ahhh Cal, por favor — ella gime conmigo, sus gemido hacen que mi miembro se hinche demasiado y siento que voy a venirme.

— Ahhhh Dante — me muevo de nuevo y ella gime más, esto es genial, demasiado genial.

No me detengo y me muevo de nuevo.

— Ca... Cal decime.... deci... me si te gusta — trato de hablar pero las sensaciones me hacen tartamudear como tonto.

—Me encanta, me gusta mucho... Ahhh si así movete — me aprieta de la espalda y me muevo hacia afuera y cuando vuelvo hacia adentro froto con mi pelvis su centro.

Ella acompaña ese movimiento sincronizandolo conmigo.

— Oh Cal, sos demasiado genial — sigo moviendome y ella me aprieta, razguña mi espalda, pero solo puedo concentrarme en no venirme, porque creo que no aguantaré.

— Dante por favor no te vengas todavía — asiento tratando de no pensar lo bien que se siente estar dentro de ella.

— Eso intento Cal — sigo moviendome y es imposible no querer venirme y es que no podré aguantar.

La miro apretando sus labios concentrada.

— Cal... Cal no pue... — mierda .

—Ahhhhhh ahhhhh — lanza unos gemidos muy muy geniales y su cuerpo comienza a temblar mientras mi miembro palpita con demasiadas ganas.

— Ah Cal lo... lo siento — ella respira con dificultad y me besa.

— Sos muy bueno en esto — jadea sobre mis labios.

— Pudiste.... — asiente con una sonrisa y sonrío complacido porque esto es lo más genial e increíble que hice.

— Deberías aprender a saber cuando eso pasa — lanzo una risa mientras salgo despacio de ella.

¡Mierda me duele el pene!

Jadeo cuando lo saco completamente.

— ¿Estás bien? — pregunta Cal.

— Increible Cal, esto fue demasiado genial — sonríe y asiente.

— Si fue genial — me acuesto a su lado boca arriba.

Nos quedamos así unos momentos tratando de respirar bien, de terminar de disfrutar todas las sensaciones que invaden nuestro cuerpo.

—Dante, el sexo es genial— dice mirando el techo con una sonrisa amplia.

— Si Cal, el sexo es genial — la miro y ella igual.

— Tendremos que practicar mucho — dice con una sonrisa pícara.

— Oh si, vamos a practicar mucho, pero ahora siento que mi pene está muerto — se empieza a reír.

— Debemos averiguar como mejorar ese rendimiento — la miro confundido y lanza una carcajada. — No me mires así — se acerca a mi muy cerca y ahí está desnuda.

Esta demasiado buena, ella es demasiado sensual.

— Cali...

— Esto que paso fue demasiado bueno para ser la primera vez y la verdad que ahora si estoy algo cansada pero luego cuando ya no lo este, estoy segura que querré más.— pentañeo confundido sin saber que decir.

— Yo practicaría ahora otra vez — digo divertido y Cal me tira una almohada.

— Mañana quiero caminar, tonto — me cubre con la colcha de la cama. — Menos mal que estaba muerto.

Me cubro y sonrío juguetonamente.

— Lo siento al parecer se curo muy bien — Cal agarra mi remera y se la pone para levantarse.

— Me giusta tu ropa, es muy cómoda ¿Cómo nunca la use? — me encojo de hombros.

— ¿Será porque nunca te había follado? — asiente divertida y camina al baño.

Me sonrío acostado en la cama, esto es genial, no pensé que el sexo sería tan genial.

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