Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Negocios Placenteros

Negocios Placenteros

Alice Warner no ha logrado superar un viejo amor de hace una década, pero su realidad cambia por un contrato legal que la obliga a casarse con un desconocido. Para cumplir el pacto, debe darle un heredero a su nuevo esposo, sacrificando sus anhelos personales y el recuerdo del hombre que aún ama. Lo que inició como una fría transacción comercial pronto se transformará en el reto más complejo de su existencia, desafiando todas sus emociones.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Alice.

¿Que era una herramienta? Sí, claro, ¿cómo iba a olvidar eso? Lo tenía bastante presente, pero no podía decirle nada en ese momento, no me podía arriesgar a que alguien me escuchara o me leyera los labios. Así que mejor me quedé callada y seguí con mi actuación: me mostré totalmente enamorada porque así era justo como me sentía en ese momento, además de confundida, sorprendida, enojada, feliz, deprimida… todo eso, sí.

No podía creer que ahora que había encontrado por fin al amor de mi vida, al que había estado buscando por tantos años, este me hablara tan fríamente como si no tuviera corazón. ¿Acaso no se acordaba de mí? ¿Se había olvidado de todo? ¿Por qué se le había congelado el corazón?, porque antes sí tenía, y era uno bien grandote. No, no estoy hablando en doble sentido, él y yo no tuvimos una relación sexual ni pasional ni de amor siquiera.

Todos esos años soñando con nuestro reencuentro se fueron al caño en un par de segundos. Alguna vez lo había pensado, claro, que yo para él no significara nada, que solo había sido un momento que había olvidado al día siguiente, pero seguía aferrada en que lo más probable era que él también estaba enamorado de mí, así como yo de él.

Tremendo cubetazo de agua fría que me cayó al oírlo hablar.

Nos retiramos a pasos lentos por el pasillo mientras sonreíamos y saludábamos a todos nuestros conocidos. Llevábamos nuestras manos entrelazadas, como debíamos de llevarlas, pero su mano estaba fría, mientras que la mía temblaba un poco y sudaba. No me importaba notarme así frente a él, le diría después que había sido mera actuación.

Al salir una limosina blanca nos esperaba. Entramos y en el momento en que cerramos la puerta y la visión hacia el interior quedó cegada por el gran papel negro que cubría las ventanillas, Harvey se deslizó hacia la otra orilla alejado de mí, y sacó su celular para ya no prestarme más atención. Me sentí pequeña. No me preocupaba, pero su indiferencia dolía.

Llegamos al hotel en donde sería la recepción un poco más tarde y en cuanto entramos, él se desapareció. Oh, vaya, otra decepción más.

—La acompaño, señora. —Una joven bastante simpática y guapa se me acercó y me guio hacia el ascensor—. Tenemos que subir hasta el último piso, al penthouse, señora Harrison.

—Mi esposo llevaba prisa, le dije que se adelantara —dije para excusarme de ir sola recién casada.

—No se preocupe, yo la acompañaré para que no vaya sola. ¿Le ayudo con el vestido?

—Sí, gracias, pesa una tonelada. Mi esposo se enfermó del estómago. —Bien, esa era mi manera de vengarme, y la disfrutaba—. Pobrecillo, espero se le pase pronto para que pueda disfrutar de nuestra fiesta.

—Enseguida pido que le lleven medicamento al señor —dijo la amable y tonta señorita.

—Sí, por favor, y toallas extras por si tiene que bañarse varias veces. Tú sabes cómo es eso de estar con diarrea. Es embarazoso, pero natural —dije y me carcajeé mentalmente. La chica solo ocultó una mueca de asco—. Más si no te controlas con la comida grasosa.

—Nosotros nos encargamos, no se preocupe.

Una vez llegamos al penthouse, la despedí en la puerta y entré. Era una maravilla de habitación. De seguro el costo debía ser elevadísimo solo por el par de horas que estaríamos ahí.

Fui hacia la recámara principal y me acerqué a un espejo de cuerpo completo. Ahí estaba yo, mi reflejo más bien; en un vestido blanco y hermoso, con mi cabello rojo y rizado atado a lo alto y con el velo colgando. Me imaginé a mis padres, ¿estarían felices por mí?, ¿tristes? Suponía que estarían felices porque el acuerdo que hice con mi abuelo era confidencial, y si mis padres hubieran estado vivos, no se hubieran enterado de que todo era mentira.

Escuché una voz en el balcón y me asomé por la persiana. Era Harvey, mi marido. Estaba sentado y sostenía el celular frente a él mientras hablaba con alguien por videollamada.

—No te preocupes más —dijo él—, pronto terminará.

No supe con quién estaba hablando pues enseguida me alejé porque no quería ser descubierta, pero advertí que con quien hablaba era alguien importante para él.

Un par de horas más tarde, al llegar al salón de eventos donde se llevaría a cabo la gran fiesta por nuestro matrimonio, saludamos a todos los conocidos míos y de él, aunque la mayoría iban de su parte. Actuábamos por completo como una feliz pareja de recién casados. Yo de reojo miraba sus hermosos ojos azules y recordaba con cierta tristeza aquella tarde en que lo conocí. Él no me miraba para nada, ni siquiera un gesto, una mirada, nada.

Cuando se llegó el momento de que bailáramos nuestra primera canción, no pude encontrar a Harvey por ningún lado. La gente me miraba, pero yo no sabía qué hacer. ¿Qué se suponía que debía de hacer?, ¿sentarme?, ¿bailar sola?, ¿quedarme de pie esperando a que alguna pareja se animara a bailar por mí?

—Puedes sustituir al novio —dijo un hombre realmente atractivo mientras me tendía la mano—. ¿Bailas conmigo? Es broma lo de sustituir al novio, no creo que sea legal —dijo.

Lo tomé como un buen motivo para que dejaran de verme todos con cara de «miren, la novia fue plantada en la pista por el novio» y la cambiaran por «miren, la novia está bailando con otro». Realmente no me importaba lo que dijeran, por lo que acepté y comenzamos a bailar la canción lenta que sonaba.

El chico era alto, bastante alto en realidad, su cabello negro contrastaba con su piel blanca, y sus ojos color miel brillaban. No quise decir nada, solo me dediqué a bailar sonriendo y mirando a mi alrededor. No quería que pensaran que estaba coqueteando con un completo desconocido el día de mi boda.

«Harvey, ¿dónde estarás? ¿Por qué te atreviste a hacerme esto este día?», pensé mientras miraba hacia todos lados.

También te puede gustar

Portada de la novela Más allá de la traición: Nuestra inesperada historia de amor
8.8
Al despertar de un accidente, Alia descubre que su prometido Cristian y Brenda, su hermanastra, esperan un hijo. Con el respaldo del padre de Alia, los traidores roban su empresa para ganar poder. Sin embargo, ignoran que ella ha obtenido una visión del futuro tras el siniestro. Lejos de rendirse, Alia finge su derrota y entrega su anillo de compromiso. Es el inicio de un plan maestro para manipular a sus enemigos y ejecutar una venganza implacable.
Portada de la novela Cariño, déjalo y ven conmigo
8.1
Daniela dedicó diez años a un matrimonio que resultó ser un engaño. Tras recuperar su libertad y firmar el divorcio, se aleja para reconstruir su destino. Tres meses después, regresa triunfante como una influyente magnate de la minería y referente de la moda. Mientras sus antiguos parientes políticos le ruegan clemencia por su riqueza, ella los ignora. Apoyada por el poderoso Sr. Phillips, Daniela demuestra que su éxito actual es inalcanzable para ellos.
Portada de la novela De Esposa Destrozada a Poder Multimillonario
8.9
La tragedia golpea a Alicia con la pérdida de su hijo, pero Erick, su esposo, responde con crueldad al priorizar a su amante. Tras sufrir humillaciones y un intento de asesinato, ella decide someterse a un borrado de memoria para escapar del dolor. El proceso revela un secreto oculto: Alicia no es una huérfana desamparada, sino la legítima heredera del imperio Mondragón. Ahora, con su poder recuperado, el destino de quienes la traicionaron ha quedado sellado.
Portada de la novela El dulce escape de la esposa sustituta
9.6
Durante tres años, Camila Solís suplantó a su gemela Abril para proteger el legado familiar, soportando el desprecio de su esposo Kael Trujillo y las intrigas de su enemiga Emilia. Tras sobrevivir a traiciones parentales e intentos de asesinato, la virtuosa músico decide poner fin a la farsa. Al confesarle a Kael que su amor nunca fue real, Camila rompe sus vínculos y escapa de esa vida opresiva, decidida a encontrar su libertad y un afecto genuino.
Portada de la novela Enamorarme de nuevo de mi esposa no deseada
9.2
Tras tres años de desprecio y frialdad matrimonial, Belinda descubre que Lucas solo la usó para proteger a su antigua amante. Decidida a terminar con su sufrimiento, firma el divorcio y desaparece. Al pasar el tiempo, regresa convertida en una exitosa cirujana y pianista de prestigio. Su asombrosa transformación despierta un profundo arrepentimiento en Lucas, quien ahora la persigue bajo la lluvia, suplicando el perdón de la mujer que tanto lastimó.
Portada de la novela La Niñera de las Hijas del CEO: Arthur Zaens.
9.2
Tras enviudar, el frío magnate Arthur Zaens se refugia en su trabajo mientras intenta criar a sus gemelas. La necesidad de una niñera lo lleva a contratar a Lía, una exeditora recomendada por un amigo cercano. Aunque su primer encuentro fue desastroso y la relación comienza llena de conflictos, la presencia de la joven empezará a derribar las barreras emocionales del CEO. Lía no solo se ocupará de las pequeñas, sino que transformará la vida de toda la familia.