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Portada de la novela Miedo de estar solo

Miedo de estar solo

Bajo una tormenta helada, Ayla intenta desesperadamente rescatar su vínculo con Jeff, pero se enfrenta a una indiferencia hiriente. El dolor se vuelve insoportable cuando descubre que él ya comparte su vida con otra mujer. En un acto de vulnerabilidad final, ella rompe su silencio y confiesa sus sentimientos más profundos. Sin embargo, Jeff responde con una frialdad absoluta, negando su pasado común y dejándola completamente sola ante la adversidad.
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Capítulo 1

Está cayendo una lluvia torrencial, es de noche, el momento donde suelen ocurrir las peores tragedias, me encuentro empapándome afuera del bloque de departamentos de Jeff, estoy llorando desconsoladamente, pero la lluvia puede disimularlo, aunque no puedo decir lo mismo de mi voz entrecortada combinada con el temblor de mi cuerpo por el frío de tener la ropa mojada en una noche tan fría.

Paso entre las rejas tratando de ser lo más discreta posible ya que el oficial de seguridad que cuida los edificios me tiene prohibida la entrada, con el ruido de la lluvia no se dará cuenta que alguien está entrando a escondidas.

Lo observo a la distancia tras los arbustos, veo que está sentado viendo el televisor y tomando un café resguardado en la cabina de seguridad.

Me tranquilizo y salgo de mi escondite caminando rápido en dirección al edificio 4 en donde se encuentra el departamento de Jeff.

Continúo caminando hasta llegar al edificio 3, me detengo cuando veo a la distancia una silueta, no puedo identificar de quien es, se ve borrosa porque la lluvia me cae en la cara obstruyéndome la vista por lo que no puedo ver con claridad.

Aunque claro que podía reconocer ese cuerpo a la distancia, lo conocía bastante bien de vista y tacto.

Jeff se estaba encaminando hacia su departamento a paso lento sumamente despreocupado teniendo en cuenta que estaba lloviendo con gran intensidad.

- ¡No puedes irte como si nada hubiera pasado! –le grité enfurecida a su espalda.

Se dio la vuelta lentamente, tardo unos cuántos segundos en reaccionar, pero yo sentí que fueron minutos en mi mente, segundos que dolían al recordar la última vez que lo había visto.

-Deberías irte a casa, Ayla –me respondió Jeff con un tono enfurecido mientras me fulminaba con la mirada.

- ¡No iré a ningún lado hasta que me aclares que es lo que tenemos! –sé que estaba gritando como desesperada en medio de la noche, pero no podía perderlo de nuevo, bajo esa lluvia torrencial nadie más podía escucharnos.

Solo se me quedó viendo con la mirada congelada, su rostro no reflejaba sentimiento alguno, no tenía ninguna expresión, sabía que en ese momento iba a decir algo que iba a herirme más de lo que ya lo había hecho, era algo que le encantaba hacer últimamente.

-Ayla... –pronunció mi nombre lentamente como saboreando cada letra mientras pensaba que responderme.

-Por favor, Jeff –le suplique acercándome a él– Hablemos tranquilamente, hay que solucionar todos nuestros problemas, por favor, dame una oportunidad para demostrarte que lo nuestro puede funcionar, ya lo hemos hecho antes así que podemos hacerlo ahora, no puedes rendirte, no después de todo lo que hemos pasado juntos.

Estaba acaparando su atención, pero cuando yo daba un paso él retrocedía otro, sería imposible acortar la distancia que nos separaba, esa distancia que se interpone entre nosotros.

-No puedo hacerlo, Ayla –me contestó negando con la cabeza al tiempo que se detenía y yo me acercaba para tratar de tocarlo.

- ¿Por qué no puedes? Sabes que lo que tenemos es único, nadie podrá darte lo que yo te he dado y nadie me dará lo que tú me has dado, somos el uno para el otro... –no quería revivir en mi mente algunos detalles, pero si no lo hacía todo lo que habíamos creado terminaría justo en este momento– sé que lo que pasó hace un rato nos ha afectado demasiado a ambos, pero tienes que darme una oportunidad, dame solo una oportunidad y si no funciona desapareceré de tu vida.

-Ahora estoy con alguien más –me dijo en un tono frío que me causo escalofrío y un dolor en mi pecho, se sentía como si hubieran enterrado un cuchillo en mi corazón.

La lluvia caía aún con más intensidad, me estaba congelando, mi cuerpo entero temblaba y Jeff solo miraba al suelo como si estuviera esperando a que me fuera.

-No dejes que lo que pasó arruine lo que tenemos –le dije mientras casi llegaba a donde él se encontraba, solo nos separaba unos pasos de distancia– Jeff yo... Yo te amo.

Habíamos prometido desde un principio que la frase "Te amo" estaba prohibida en nuestro trato, eso significaba que estábamos enamorados, o al menos yo lo estaba.

-Pero si no tenemos nada, nunca tuvimos nada... –se dio media vuelta y siguió caminando.

Corrí hacia él para tomar su mano, al hacerlo, Jeff volteó a verme y se soltó de mi lastimero agarre.

-Ayla, estoy teniendo una relación seria con alguien, no puedo estar contigo, ya no más –me dijo Jeff mirándome directamente a los ojos para demostrarme que estaba hablando enserio.

Sentí un gran vacío en mi pecho al romperse mi corazón, ni siquiera abrazarme con mucha fuerza podrá llenar ese vacío, caí de rodillas al piso sollozando como nunca lo había hecho en mi vida, lo observé subiendo las escaleras y entrando a su departamento como si nada hubiera pasado.

Inclusive pude escuchar como cerraba la puerta con fuerza para darme a entender que no siguiera molestándolo. No puedo entender en que momento todo lo que teníamos se rompió. Un día estábamos disfrutando una maravillosa aventura que no podré olvidar, aunque quisiera y al siguiente día él simplemente no quiere saber nada de mí.

¿Acaso yo había tenido la culpa? ¿Acaso él fingió en todo momento? No logro comprender en que momento todo se destruyó. No sé si mis palabras o mis acciones lo alejaron, cuando fui a buscarlo en la universidad, ya era muy tarde para nosotros. Lo que vi me rompió por completo, pero no quise creerlo, pensé que mi mente me había hecho una mala jugada.

Jeff solo me vio a lo lejos como si lo que habíamos tenido en un pasado no tuviera importancia, ¿Quién había cometido más errores? ¿Jeff o yo? ¿Cuántas veces nos hemos lastimado, gritado, azotado puertas en la cara? ¿Quién saldría más dañado de los dos? ¿Esto era bueno desde el principio o solo nos engañábamos creyendo que lo era?

¿Alguna vez hubo un nosotros?

Ahora no sé qué responder a todas esas preguntas.

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