Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi vida con Jack

Mi vida con Jack

Lucy Wilson, una camarera de difícil carácter marcada por un pasado amargo, vive sumida en la soledad hasta que el enigmático Jack Thomas irrumpe en su rutina. Debido a un error imprevisto, este hombre tan imponente como seductor termina instalándose en su casa contra su voluntad. Obligados a convivir bajo el mismo techo, la pareja deberá enfrentar una atracción inevitable mientras sus más oscuros secretos amenazan con salir finalmente a la luz.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Se encontraba allí junto a mí en la barra, atendiendo con la coquetería que lo caracterizaba, a un grupo de chicas que suspiraban por su espectacular aspecto.

Debía admitirlo, Rhys era el chico más guapo que había conocido en la última semana o bueno, el único apuesto que había ido en toda la vida a ese estúpido y recóndito bar, dado que desde que había puesto un pie en ese lugar, todos aquellos en quienes una vez pensé eran muy guapos, dejaron de serlo de sopetón.

Rhys, si es que ese era el nombre real, porque aún lo dudaba bastante, había puesto mi vida de cabeza en solo siete días.

¿Increíble, verdad?

No solo su físico, un poco más alto que yo, con su cabello castaño rojizo, y sus ojos color caramelo, eran lo más impactante de él, su personalidad era todo un sinfín de sorpresas, siempre estaba sonriendo a pesar de las dificultades que había mencionado días atrás y que ya ni me molestaba en recordar.

Era un chico alegre por lo poco que veía, parlanchín como ninguno otro, y mujeriego, un completo donjuán.

Esas eran las tres únicas cosas que había visto de él en los últimos días y que deseaba con todo mi ser nunca haberlas conocido.

— ¿Qué edad tienes, Rhys? — preguntó una de las chicas que estaban sentadas en las sillas frente a la barra, con una inusual picardía.

—La misma edad que Lucy — contestó con una brillante sonrisa, para acto seguido, pasar junto a mí a despeinar mi rosado cabello, obligándome a fulminarlo con la mirada por sus acciones.

—¿Cuál es tu edad? —me pregunto la misma chica de cabello rubio, con desagrado.

—Veintiuno —bufé, mientras limpiaba uno de los tantos vasos en donde servíamos el trago—. Pero creo que él es mayor que yo, no estoy del todo segura.

—De acuerdo, gracias. —susurró su amiga la de cabello negro, la más atractiva desde mi punto de vista; para juntas marcharse a otras sillas más cerca del dichoso chico, que ahora estaba al otro lado de la barra intentado evitarlas, quizás porque se había aburrido con sus preguntas.

La noche termino sin contratiempos, las chicas obtuvieron el número de Rhys como era de esperarse, mientras yo como una completa idiota, tuve que lidiar con los borrachos que se me abalanzaban a decirme sus tonterías o a coquetearme, además de tener que hacer el aseo de los baños totalmente sola.

Cuando salimos del local después de obtener nuestra paga, comenzamos a caminar en silencio, después de todo, aquel chico que para mí era un completo desconocido aún, ahora vivía en mi casa.

¿Cómo rayos había llegado hasta este punto?

Puse mis ojos en blanco, y de inmediato metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, satisfecha con el silencio de la madrugada en aquella desolada calle que conducía a mi apartamento, mientras recordaba aquel fatídico día en que Rhys había aparecido a perturbar mi calma.

Era un lunes bastante acogedor, las mesas en el lugar estaban un tanto vacías, en toda la estancia había solo un grupo de chicos que llevaban tomando desde que habíamos abierto, mientras que al otro lado una pareja no dejaba de manosearse en la oscuridad, mientras se embriagaban con cervezas de mala calidad.

Respiré profundamente, agradecida de que la música no estuviera tan alta, después de todo, al jefe tampoco es que le gustase mucho el alboroto, por ende, apenas llegaba se marchaba, dejando todo en mis manos, la única camarera y "barman" que tenía por el momento.

La mayoría habían sido despedidos debido al mal tiempo que estaba teniendo aquel horrendo lugar, y con justos motivos, ya que era el peor pub de todo el pueblo.

Los televisores seguían siendo de los antiguos, al igual que las mesas y cada rincón al que se mirara, entrar allí era como tele transportarse cincuenta años atrás en el tiempo sin hacer el más mínimo esfuerzo.

Dejé caer mi cabeza entre mis manos, aburrida con el partido que pasaban en la televisión, recuerdo que en el justo momento en que Alemania metió el primer gol al equipo de Holanda, la puerta de la entrada se abrió, dejándome ver aquel chico que sería desde ese momento, mi peor pesadilla.

Me quedé observándolo fijamente, se veía como alguien unos años más grande, quizás a punto de cumplir los 30, sin embargo, su sonrisa le reducía un poco la edad, además de su aspecto tan despreocupado, vestía unos jeans rasgados, y un desgastado suéter azul.

Caminaba campante con ese cigarrillo entre las manos que apagó en el cenicero de la barra justo cuando se sentó frente a mí, dejándome casi sin aliento debido a la belleza que emanaba.

— ¿Qué desea tomar? — le pregunté al chico, al ver que se mantenía en completo silencio, sonriéndome divertido.

—Lo más fuerte que tenga, sorpréndame.

—Sí, señor. — asentí, preparando un potente cóctel, con un poco de todos los tragos que se me ocurrieron, a fin de cuentas, parecía que tenía bastante dinero, dado el reloj de marca que llevaba en su muñeca izquierda—. Disfrútelo.

—Gracias. — dijo antes de beberlo de un sorbo—. Soy Rhys. ¿Y tú?

—Lucy —susurré, volviendo mi mirada al televisor, con cierto desagrado.

Me irritaba cuando comenzaban aquellas charlas que en verdad no me entretenían en lo más mínimo, solo era una pérdida aún más grande de mi tiempo.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor, Amistad y algo más
9.4
Brit Su regresa a Shanghái con la firme intención de hallar a sus padres biológicos y resolver el misterio de su pasado. En esta búsqueda personal, la joven cruza su camino con Daniel Ye, un influyente y sombrío CEO que ha renunciado a las relaciones sentimentales. La alegría de Brit impactará profundamente en la solitaria realidad del empresario, logrando que recupere la esperanza. Juntos explorarán una conexión única que cambiará sus destinos para siempre.
Portada de la novela El CEO que no creia en el amor
9.5
Lo que parecía un matrimonio perfecto entre Aitana Ferrer y el influyente Nicolás Valverde no es más que un frío acuerdo por conveniencia. Obligado por su padre, él ignora la verdadera identidad de su mujer. En su aniversario, la llegada de una antigua amante impulsa a Nicolás a exigir el divorcio, destrozando a Aitana justo cuando iba a anunciar su embarazo. Ahora, ella deberá enfrentar traiciones mientras protege el secreto de su origen y el futuro de su hijo.
Portada de la novela El Mariachi Quebró Mi Amor
8.2
Ricardo Mendoza dedicó siete años a impulsar la carrera de su novia, la chef Sofía Del Valle, olvidándose de sí mismo. Sin embargo, todo se desmorona en una gala de Ciudad de México, donde Sofía lo humilla públicamente al refugiarse en los brazos de Alejandro Sánchez, su antiguo amor. Ante este desprecio, el lobo interno de Ricardo despierta con furia. Decidido a no sufrir más, rompe su sumisión y abandona a la mujer que amaba para recuperar su dignidad.
Portada de la novela El matrimonio a Salario
8.1
Héctor, un magnate de 55 años que vive retirado, es confundido por Clara con un acompañante profesional. Buscando librarse de las exigencias de su familia, la ejecutiva de 34 años le propone una boda por contrato y un sueldo mensual. Héctor decide ocultar su inmensa riqueza y acepta el rol de humilde pintor. Mientras ella intenta ayudarlo, él usa su influencia para protegerla en las sombras, hasta que la verdad sobre su fortuna sale a la luz.
Portada de la novela Esposo cruel
8.3
Christian está consumido por la sed de venganza contra el responsable de la ruina de su padre, ignorando el dolor que causa a su paso. Su camino se cruza con las gemelas Lynnet y Linda: una es perversa y calculadora, mientras la otra es un ser bondadoso que ha sufrido maltratos sistemáticos. En un entorno de mentiras y ambición, él tendrá que desentrañar la identidad real de cada hermana. ¿Podrá ver la verdad antes de destrozar la vida de una mujer inocente?
Portada de la novela Mi Amor Sacrificiado Recibe Nada
9.5
Después de salvar a Máximo, un poderoso magnate, ella solo cosecha desprecio. Él la juzga como una oportunista, ignorando que padece una insuficiencia renal terminal y deudas atroces. Pese a su agonía, Máximo la humilla públicamente con su prometida y rechaza sus informes médicos. Sin opciones para costear su diálisis, ella arriesga su único riñón bebiendo alcohol por dinero. ¿Podrá resistir la crueldad del hombre por quien dio la vida?