Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi propio cliché

Mi propio cliché

La idea del amor tóxico me persigue sin descanso. Tras dudarlo mucho, decidí unirme a un grupo de apoyo para mujeres atrapadas en vínculos destructivos. Lo que inicialmente me pareció una tontería, se convirtió en un pilar esencial: un refugio donde la empatía y la escucha son la clave para sanar. En este espacio seguro y libre de críticas, compartir el dolor rompe mi soledad y me enseña que el respaldo mutuo es el único camino para poder avanzar.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Estoy dando clases como todos los días. ¡Amo mi trabajo!

Sorprendentemente todo está en total silencio, a pesar de ser una clase de primer grado de primaria, solo que esta no es cualquier clase. He ganado el premio a mejor maestra del condado, por tres años seguido y aunque no sea un premio muy importante, en mi mundo significa mucho.

Doy clases en la primaria San José, una escuela privada de mucho prestigio en esta ciudad, aquí vienen los hijos de las personas más adineradas.

Respiro profundamente ante la paz que se siente en el salón de clases. Mis alumnos están muy concentrados dibujando a sus familias y ninguno arma alboroto. Lo que me da tiempo para recostarme en mi escritorio y dormir un poco. No he dormido bien a causa de mis vecinos y una fiesta ruidosa que hicieron anoche.

Se que esto no me deja como la mejor maestra, pero juro que tengo sueño.

-¡Maestra! – el grito de una de mis alumnas me sobresalta.

-¿Qué pasa Susi? – pregunto asustada.

Corro hacia donde esta la pequeña niña que esta con la cara roja, a punto de llorar y me agacho para quedar a su altura. Me el nombre de todos mis alumnos, soy una maestra muy dedicada.

-Jorge se comió mi crayón azul – lloriquea.

Suspiro aliviada. Ese es un problema menor.

-Susi, Jorge. A mi escritorio, ambos – me incorporo.

Camino de regreso con los dos niños siguiéndome. Ambos tienen la cara roja, pero solo uno de ellos tiene la boca manchada de azul.

-Jorge, por favor discúlpate con Susi – pido calmadamente.

-Lo siento – dice con la cabeza gacha.

-A mi no me lo digas. – espeto firme – te comiste el crayón de Susi, no el mío.

Con tristeza se voltea a mirarla.

-Lo siento, Susi – balbucea.

-bien – sonrío.

Abro la primera gaveta de mi escritorio. Allí fácilmente podría tener otra entrada a Narnia.

Esta repleto de cosas, desde colores, creyones, pinceles, lápices y toda esa clase de cosas, que compro con un bono adicional que me ofrecen sus padres. ¡Ya saben! Para tener todo bajo control por aquí. De allí saco un crayón azul y se lo entrego a Susi.

-Aquí tienes, Susi. Vuelve a tu asiento – digo calmada.

La niña asiente y se va. Jorge intenta hacer lo mismo, pero lo detengo.

-Jorge ¿A dónde vas? No hemos terminado – alzo una ceja.

Agacha la cabeza, como esperando mi regaño, que nunca llega. La verdad es que, si soy estricta, pero también soy cariñosa y por eso los niños me aman.

-¿Por qué te comiste el crayón? – intento parecer comprensiva.

-Tengo hambre – balbucea.

Dibujo una sonrisa amable, para que me tenga confianza. Y busco en otra de mis gavetas, una manzana. ¡Si! También tengo frutas y golosinas para estas ocasiones. A parte de eso, tengo mi propio botiquín de primeros auxilios y cosas de costura por si un niño tiene problemas con su uniforme.

Parezco estar loca, pero esta escuela es mi vida.

-Toma – le entrego la manzana. – Pero no vuelvas a comer crayones.

-Gracias – sonríe

Saco una toallita húmeda y me dedico a limpiarle la cara.

-Listo, ya puedes ir a terminar la tarea. – doy un beso en su cabello.

Sinceramente me siento como si cada uno de estos niños fueran mis hijos. Con la ventaja de que los tienen que mantener otros.

El día transcurre bien, hasta que suena la campana de salida.

-Ok, niños. Una fila y no se separen – tomo al primero de la mano y nos dirigimos a la entrada.

Todos los días hago esto, espero a que los padres los busquen a todos. Cuando el ultimo niño de mi clase es recogido, yo me dispongo a irme. Este día es diferente, todos se han ido menos Violetta Espinoza, una alumna que se acaba de incorporar a mi clase. Y eso que vamos a mitad de año escolar.

-Creo que a tus padres se les olvido venirte a buscar, corazón – le sonrío.

Ella tiene un semblante triste. Yo lo estaría si me dejaran en la escuela por una hora más.

-¿Sabes donde vives? – pregunto con cautela, no muchos niños lo saben.

-No, pero tengo esto – me enseña una pulsera en su mano.

La detallo bien y tiene algo grabado. Me doy cuenta que es su nombre, dirección y alergias. Eso es muy útil, pero también es preocupante si cae en manos de un acosador.

Mentalmente me ubico en esa dirección y me rio al darme cuenta que su casa esta frente a la mía. Debe ser hija de mis nuevos vecinos. Los ruidosos de anoche. Se mudaron ayer e hicieron una fiesta para invitar a todo el vecindario y conocerlos.

-Yo te llevare a casa – informo.

Nos toma unos diez minutos llegar a la casa. Toco la puerta, el timbre y por un rato creo que no hay nadie, hasta que de la nada sale una mujer. Parece haber estado haciendo ejercicio, porque esta toda sudada y con ropa deportiva.

-¿Qué se le ofrece? – pregunta incomoda.

Yo me aparto hacia un lado, dejando ver a Violetta. La mujer se sorprende al verla y la abraza.

-¿Y usted, es..? – cuestiona.

-Soy su maestra, creo que olvidaron ir por ella a la salida – espeto seria.

-Pensé que tenían transporte – se defiende.

-Ese servicio es solo para los de tercero en adelante – explico.

-Entiendo. ¿Cuánto le debo? – pregunta.

Me sorprende escuchar eso. No la traje para que me pagaran, no soy un taxi.

-No se preocupe. También soy su vecina, así que de igual forma venia para acá – trato de no parecer ofendida.

-Ok, bueno gracias – cierra la puerta.

Frunzo el ceño. ¡Pero que grosera es!

Apenas la conozco y ya me cae mal. ¿O es envidia?

No puedo creer que sea madre y tenga semejante cuerpo, esta toda perfecta, parece una modelo. Aunque pensándolo bien, creo que su cara me es familiar. Si supiera su nombre, la buscara en Google.

En fin, espero que vayan a buscar a Violetta mañana, porque no me convertiré en su transporte personal.

¿A quien engaño? Soy tan boba que, si me lo pediría, le dijera que sí. Solo por ser mi alumna.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor & Castigo
9.4
Con veinte años, Rubí Killer escapa de un pasado oscuro para empezar de cero en el extranjero. Pese a buscar una vida discreta junto a su familia y ocultar un secreto vital, su destino se ve alterado al conocer a un hombre de gran poder. Él desarrolla una obsesión incontrolable y se resiste a dejarla ir, forzándola a una encrucijada emocional. ¿Será capaz Rubí de rendirse ante este sentimiento implacable y aceptar la realidad que él le impone?
Portada de la novela Amor y Sangre: Venganza Inevitable
9.5
Tras la muerte de Isabella a manos de Ricardo Morales, un conductor ebrio, el mundo de Sofía se derrumba. La influencia política del padre del culpable y la complicidad policial aseguran su impunidad, dejando a la joven sin beca, sin casa y bajo asedio. Decidida a no dejarse silenciar por el poder corrupto, Sofía emprende un viaje a la capital con la medalla de su padre. Allí, frente a la Policía Federal, iniciará una peligrosa cruzada para obtener la justicia que le negaron.
Portada de la novela El refugiado.
8.2
Una mujer ejemplar ve su futuro destruido por las deudas que su padre alcohólico contrajo con la mafia estadounidense. Tras sobrevivir a un ataque letal derivado de estos errores ajenos, logra escapar, aunque el trauma le provoca una amnesia total. Sin saber quién es ni por qué la persiguen, inicia una huida desesperada por su vida. En este camino de incertidumbre y peligro constante, descubrirá un romance imprevisto mientras intenta recuperar su identidad.
Portada de la novela La prisionera quiere la Libertad
9.5
Isabella se ve forzada a suplicar el apoyo de su esposo, Álex, para salvar la vida de su madre. Él, consumido por rencores de una existencia previa, le impone un trato cruel: perder sus bienes y tolerar su romance con Lorena. Sometida a maltratos constantes y acusada de un crimen que no cometió contra la familia de Álex, Isabella vive un calvario de venganza. Sin más opciones para escapar de su control, decide simular su propio deceso para recuperar su vida.
Portada de la novela La decisión del destino: casarse con el hombre al que llamaban infame
8.3
Sofía reemplaza a su hermana en un matrimonio con un hombre marcado por la infamia y un rostro desfigurado. Entre el rechazo de su familia y el desprecio público, ella logra el éxito profesional mientras su relación conyugal se vuelve inquebrantable. La verdad surge cuando Adrián revela ser un magnate de fama global que ocultaba su poder tras una máscara. Tras haber intentado alejarla, ahora el poderoso CEO le ruega amor, ofreciéndolo todo por su afecto.
Portada de la novela Mi cumpleaños, su cruel traición
9.2
El cumpleaños número veintiocho de la protagonista se convierte en el fin de su relación de siete años. Javier, un actor de renombre, la deja sola para acudir al lado de su colega Karla. Tras publicarse una foto de ambos, él intenta ocultar su engaño bajo la excusa de la actuación de método, llamándola paranoica. Agotada por la manipulación y la traición emocional, ella elige romper el vínculo con dignidad, sin llanto y lamentando el tiempo perdido con él.