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Portada de la novela Mi profesor es un psicopata

Mi profesor es un psicopata

La vida de Sofía, una estudiante ejemplar, se desmorona tras recibir una nota injusta de su profesor. A sus dieciocho años, este incidente la despoja de su inocencia y la sumerge en una pesadilla orquestada minuciosamente para destruirla. Sin escapatoria aparente, se ve obligada a resistir un destino atroz plagado de violencia, secuestro y abusos. En medio de este perverso juego de manipulación, ella deberá luchar por sobrevivir y burlar a su captor.
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Capítulo 2

Saqué la prueba de mi mochila antes de entrar, él me espera de pie cerca de la puerta.

-pasa, toma asiento – dijo, en cuanto me senté el cerró la puerta con llave.

Espera… ¿por qué cierra con llave?... Me empecé a poner nerviosa… ¿podría ser que cristal tuviera razón? No… no puede ser, “cálmate Sofía, solo vamos a revisar la prueba y luego me iré a casa tranquilamente, todo esta bien” intenté tranquilizarme.

-bueno… profe… como le dije en la mañana, hay un error con la prueba… mis respuestas están correctas – dije dejando la hoja sobre el escritorio para que la viera. Él se acercó a mi por atrás y puso sus manos en mis hombros con suavidad.

-lo sé perfectamente – dijo con una voz que me dio escalofríos – pero si quieres que te ponga la nota que corresponde tendrás que hacer algo por mi.

-¿a qué se refiere? Yo estudie mucho para esa prueba, no puede bajarme la nota solo porque si – dije girando mi cabeza para mirarlo.

-tranquila – dijo acariciando mi cabello – tendrás tu 7 pero, como dije, primero tendrás que cooperar conmigo – agregó y empezó a desabrochar mi blusa.

Me congele un momento, no podía creer lo que estaba pasando ¿Quién se creía que era? ¿A que se refería con cooperar con él?.

-suélteme – dije alejando sus manos de mi, me puse de pie – no sé que pretende, pero conmigo no – agregué, el rio a carcajadas.

-todas dicen eso… “le diré a mi papi”, “no me toques”, “haré que te despidan”… pero la verdad es que solo eres una niña tonta… - me pescó de los brazos violentamente y me acorraló contra la pared – hay dos formas de hacer esto… o cooperas o te haré cooperar – dijo – te recomiendo que lo hagas por las buenas si no quieres perder el ramo una y otra vez… si sabes que soy el único profesor de matemáticas ¿verdad? Si repruebas tendrás que repetir el ramo conmigo año tras año.

Me congelé de miedo ¿Qué pretendía? ¿Qué quería hacerme exactamente? ¿Por qué tal nivel de amenaza?. Acercó su cara a mi y empezó a besar mi cuello, sin soltar mis brazos.

-no hagas eso, ¡suéltame! – grité, el me dio una bofetada y luego me tapó la boca.

-grita otra vez y te juro que desearás no haber nacido ¿entendiste? – amenazó, afirmé con la cabeza mientras lo miraba llena de miedo.

Al ver que ya me había amedrentado terminó de abrir mi blusa y comenzó a acariciar mis pechos con brusquedad por debajo del sostén, quería salir de ahí, correr, gritar, golpearlo o algo pero no me podía mover, tenía demasiado miedo. Cuando sus manos empezaron a explorar debajo de mi falda intenté detenerlo, empujarlo, alejarlo de mi pero no pude, sin pensarlo demasiado le di un rodillazo en las bolas que lo hizo doblarse de dolor, aproveché el segundo para correr a la puerta y abrir el seguro pero el me tomó del pelo antes de que pudiera salir.

-esto no termina aquí, zorrita y… por si lo habías pensado… si le dices a alguien sobre esto te mataré, lo digo muy en serio ¿entendiste?.

-si, sí… déjame ir por favor – respondí.

El me soltó y salí corriendo sujetando los bordes de mi blusa desabrochada para que no se abriera, me alejé del colegio sin fijarme hacia dónde iba, solo quería alejarme lo más posible de ese infeliz, corrí hasta perder el aliento entonces me detuve… ¿dónde estaba? No reconocía nada, empecé a llorar como una niña pequeña, entonces mi celular sonó en el bolsillo de mi blazer, era mi mamá.

-Sofía ¿Dónde estás? – dijo con voz preocupada.

-emm… la verdad no sé… - dije, solo entonces me di cuenta que había dejado mi mochila en la oficina del profesor – alguien me robo la mochila, me dio miedo y salí corriendo – mentí.

-¿te robaron? ¿Pero estás bien? – dijo preocupada.

-sí, mamá, estoy bien, no te preocupes – dije aunque en realidad estaba muy lejos de estar bien. No puede evitar volver a sollozar.

-¿estás llorando?

-no, solo es alergia, en serio estoy bien – dije sintiendo que me derrumbaría en cualquier momento.

-envíame tu ubicación, iré a buscarte – dijo con seriedad.

-te la envío altiro, gracias mamá, eres la mejor – dije con los ojos llenos de lágrimas.

-ahora soy la mejor… eso si es grave – bromeó – quédate ahí y envíame la ubicación.

-si mamá, gracias, nos vemos – dije.

Corté, le envié la ubicación por WhatsApp y me acurruque en una esquina a esperar, me di cuenta que mi blusa seguía abierta, me la cerré hasta el último botón, me alegré de al menos tener mi celular y mis cigarros en los bolsillos, saqué un cigarro y empecé a fumar mientras esperaba.

Después de unos minutos sentí que alguien me observaba desde la otra esquina, pero al mirar hacia allá no había nadie. Entonces un mensaje de un número desconocido entró en mi WhatsApp decía:

“la temporada de caza ha empezado y tu eres la presa, no puedes escapar” me quedé mirando el mensaje por varios minutos hasta qué lo borró.

“¿Quién eres? ¿Qué quieres?” escribí luego de eso me bloqueó sin decir nada más. Recordé lo que había dicho Cristal… después de unas semanas desaparecieron todas… ¿también me pasaría lo mismo?... Tenía que decirle a alguien pero me daba mucho miedo… él había dicho que me mataría si hablaba y era imposible saber si los mensajes eran o no de él.

15 minutos después llegó mi mamá, al verme puso su cara de “¿Qué mierda pasó aquí?” pero no dijo nada, se lo agradecí porque tampoco quería hablar de eso.

-mañana te compraré una mochila y cuadernos nuevos ¿si?... Lo importante es que no te pasó nada – dijo mi mamá.

-si, tienes razón – respondí pero en realidad si me había pasado algo… quizás otras personas creyeran que no era gran cosa, solo me acarició, no era como si me hubiera violado pero estaba segura que si no fuera por el rodillazo que le di, lo hubiera hecho… esa no era la forma en que quería perder mi virginidad…

Cuando llegamos a casa me fui directo a mi pieza. En eso me llegó otro mensaje, era del profe (lo sabía porqué tenía los teléfonos de todos los profesores en caso de emergencia) enviaba una foto de mi mochila y escribía abajo “¿quieres recuperarla?” Me dio mucha rabia, no sé si con él o conmigo “quédesela, no me importa” escribí. Luego me fumé como 4 cigarros seguidos y me quedé dormida.

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