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Portada de la novela Mi profesor es un psicopata

Mi profesor es un psicopata

La vida de Sofía, una estudiante ejemplar, se desmorona tras recibir una nota injusta de su profesor. A sus dieciocho años, este incidente la despoja de su inocencia y la sumerge en una pesadilla orquestada minuciosamente para destruirla. Sin escapatoria aparente, se ve obligada a resistir un destino atroz plagado de violencia, secuestro y abusos. En medio de este perverso juego de manipulación, ella deberá luchar por sobrevivir y burlar a su captor.
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Capítulo 1

Antes de empezar quiero advertir que esta novela contendrá escenas de violencia sexual y física, violaciones, secuestro y demases. Como autora quiero aclarar que estoy en contra de todo tipo de violencia y acto sexual no consensuado, mi intención más que nada es retratar la mirada de la víctima ante estos hechos.

Espero disfruten la lectura.

Mi nombre es Sofía, tengo 18 años recién cumplidos, estoy cursando cuarto medio en el colegio monte verde, vivo con mi mamá y mi hermanito, Dani, de 11 años, mi padre murió en un accidente cuando mi mamá estaba embarazada de Dani yo era demasiado pequeña como para entender lo que significaba la muerte, le preguntaba constantemente a mi madre cuando iba a volver mi papá hasta que un día me explicó que no iba a volver, que se había ido al cielo pero ella sabía que nos cuidaba desde allá arriba.

En cuanto a mis estudios soy realmente una muy buena alumna, quiero estudiar medicina y especializarme en cirugía para salvar la mayor cantidad de vidas posibles, siempre pensé que mi padre hubiera podido recuperarse con un mejor tratamiento ya que había llegado vivo al hospital, quizás no era así pero no podía sacarme esa idea de la cabeza. Bueno, por eso me he esforzado desde el primer día para tener buenas notas y un buen puntaje en la PTU (prueba de transición universitaria) para poder conseguir una beca ya que era la única manera de poder cumplir mi sueño.

Ese día fui al colegio como siempre, la primera clase del día era matemáticas. Nunca me había gustado ese profesor, lo tuve el año pasado también, hacía bien su trabajo pero tenía una actitud extraña y conmigo aún más, me miraba de una forma que me incomodaba, como si fuera comida, como si él fuera un lobo y yo una débil oveja, era un poco espeluznante… en fin, ese día nos entregaron las pruebas que habíamos hecho la semana pasada, la primera del año, al ver la mía casi me da un infarto, tenía un cuarto, mis calificaciones nunca bajaban del 6,5. El profesor anotó las respuestas en la pizarra para que revisáramos, todas mis respuestas eran correctas ¿por qué mierda me había puesto un cuatro?, me acerqué a su escritorio.

-profe… hay un error con la corrección de mi prueba – dije con timidez.

-¿si? Déjame ver… - dijo tomando la hoja de cuaderno donde había escrito mi prueba, tanto las preguntas como las respuestas estaban escritas a mano ya que no había podido imprimir los cuestionarios – ya veo… ¿podrías pasar por mi oficina después de clases para hablar sobre tu calificación?

-eeh… si, claro – respondí aunque no entendí por qué no podía corregirla ahí mismo.

-bien, entonces vuelve a tu puesto – dijo, en cuanto me di vuelta me tocó el trasero por encima de la falda, nadie lo notó porque estaban metidos en sus asuntos viendo si había algún punto que pudieran pelear, decidí ignorarlo, no quería hacer un escandalo.

Me senté pegando la vista en la mesa, me sentía avergonzada por lo que acababa de ocurrir ¿y si alguien se había dado cuenta? ¿Pensarían mal de mi por no haberlo enfrentado? Quizás podrían pensar que me gustaba, aunque eso era imposible, el profesor era un hombre de 40 años, tenía el pelo negro con algunas canas, ojos cafés con esa mirada de mierda que daba miedo, bajo y creo que tenía por lo menos 20 kilos de sobrepeso.

Luego salimos a recreo, mi amiga Cristal se sentó a mi lado en un escalón mientras compartíamos las galletas que había traído.

-escuché que el profe Roberto te llamó a su oficina para revisar tu prueba – dijo.

-si, me puso un cuatro y tenía buenas todas las respuestas, no sé que onda – contesté.

-yo que tu me quedo con el cuatro – me dijo como si temiera que me pasara algo.

-¿cómo me voy a quedar con el cuatro? Tengo las respuestas correctas, no es justo, además me bajaría el promedio.

-un cuatro no te va a perjudicar tanto, pero ir a su oficina si podría – me dijo con seriedad.

-¿a qué te refieres? – pregunté confundida.

-¿no te has preguntado por qué todos los años desaparecen niñas de cuarto medio?

-la verdad no… además no es como que sea todos los años ¿o si?

-el año pasado cristina López fue a su oficina a finales de marzo para discutir sobre una guía, dos semanas después, desapareció, a final del primer semestre la Coni herrera fue a su oficina para discutir una nota, una semana después también desapareció, a mitad del segundo semestre la Laura Peña también fue y desapareció 3 semanas después, y no son las únicas ¿no te parece demasiada coincidencia? – dijo con voz de detective, yo me reí.

-en serio debes dejar de leer tantas novelas de misterio, Crista, te estás volviendo paranoica… - dije risueña.

-es en serio, no te rías, el 2019 también desaparecieron 4 niñas de cuarto, todas, después de ir a su oficina, el 2018 fueron 3, el 2017 5 más, el 2016 otras 4 y el 2015 dos – insistió.

-¿y tú como sabes eso? – le pregunté.

-ya sabes que me gusta investigar aquí y allá, en serio, ese tipo es raro, además he visto como te mira, solo ten cuidado ¿si? – me dijo en serio muy preocupada.

-tranquila amiga, lo tendré – le prometí.

En eso sonó el timbre y tuvimos que volver a clases. El día pasó sin mayor novedad, Cristal seguía insistiendo en que no fuera a la oficina del profe pero yo no me iba a contentar con una calificación que no correspondía así que de todas maneras fui.

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