Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi odioso duque omega

Mi odioso duque omega

Lyonhart y Ashary forjaron su enemistad compitiendo por ser el alfa más fuerte del reino. Al volver de la guerra, Lyonhart descubre que su eterno rival es ahora un influyente duque omega con un compromiso pactado. Sin embargo, un rapto y un celo imprevisto derivan en una marca permanente que une sus destinos. Para eludir el deshonor ante la corona, ambos deben trabajar juntos mientras su mutuo desprecio muta en un deseo intenso, tan irresistible como arriesgado.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

El palacio de Cristal.

Una edificación con tantos años que nadie sabía su historia real. Un lugar que destacaba en todo el reino por sus grandes techos y vitrales dignos de la solvencia económica y la supremacía de una larga línea de generaciones de alfas que habían reinado por años y años. Y que, aún con enemigos nunca habían sido aplastados.

Un lugar que había sido escenario tanto de historias de amor, de emparejamientos, de uniones poderosas, de nacimientos brillantes, así como las peleas de las dos criaturas más prometedoras de la actual generación.

-Altezasssss, noooo, suéltense por favor.

-Por favor, busquen ayuda, busquen a los duques.

-Por favor, altezas, no peleen.

En medio de los gritos dos niños de diez años cada uno se estaban revolcando en el suelo enganchado de sus cabellos, junto con moretones en sus rostros y en sus brazos. Esta vez la pelea entre ellos estaba siendo fuerte. Y era normal cuando ambos tenían un objetivo en común y competían en ser el primero en obtenerlo.

Y ese objetivo los miraba desde la sombra de un árbol con una sonrisa de satisfacción, después de todo... no cualquier futuro omega podría jactarse de tener a dos futuros alfas prominentes y con futuros muy prometedores luchando por su atención.

***

JAJAJJAAJAA

Las carcajadas del rey, magnate de todo el Reino de Gless, resonaron en toda la enorme habitación al ver a los niños delante de él, hechos un desastre. La imagen no era nada agradable cuando sus trajes estaban todo sucios, con botones colgando, sus cabelleras toda desordenadas y sus rostros con lo que se volverían manchas notables.

-Por favor majestad no se ría- esta vez la voz que se escuchó fue la del duque Davreles que tenía el ceño fruncido.

El rey, un hombre mayor pero aún fuerte dejó de reírse y enfocó a los dos niños.

-Bueno, esto siempre pasa cada vez que están los tres juntos. Es normal que dos alfas peleen por ver quién va a ser el mejor- sonrió- Y a ver, quien de los dos fue el ganador.

-Yo- rápidamente el niño de cabello oscuro respondió.

-Eso es mentira- el de cabello rubio dorado a su lado dijo con la voz y un semblante más serio, aunque su aspecto desaliñado en nada ayudaba.

La carcajada que soltó el rey fue aún más grande seguido de una risa más disimulada por parte de la hermosa mujer a su lado. Todo lo contrario, a los duques que no podían creer que su hijo, con su firme educación se hubiera peleado nuevamente con el príncipe heredero.

El niño de cabello rubio se estremeció ante la mirada que le dieron sus padres. Ashary Davreles sabía que una vez volvieran a su mansión terminaría siendo regañado de forma fuerte y castigado en la biblioteca. Aun cuando su familia y la del rey eran intimas amigas y tenían años conociéndose no se parecían en nada en cuestiones de crianza.

Desde que había nacido había sido criado bajo una rígida disciplina digna de la primera línea de duques consejeros directo de la corona y del que sería el heredero de ese prestigioso título. Ashary había destacado incluso desde bebé por su belleza. Había heredado el cabello rubio de la parte materna, suave y con leves ondas que resaltaban sus jóvenes rasgos, un rostro con piel de porcelana, ángulos delicados, y un inusual color escarlata en sus orbes que aun los que lo conocían le parecía impresionantes.

Y parte de su misma crianza y su aspecto lo habían hecho tener una rivalidad directa con el príncipe heredero dado que solía ganarle en todo, menos en dos cosas, en su título nobiliario... y en obtener la mano del que sería el omega más cotizado en el reino.

Lyonhart Lancaster era todo lo contrario a él. A pesar de tener su misma edad era algunos centímetros más altos, su rostro ya mostraba rasgos duros y que seguramente sería alfa, su cabello sumamente negro brillaba y se movía de forma hipnótica resaltando su par de orbes con distintas tonalidades de azules solo pertenecientes a la realeza.

Y aunque sus familias los forzaban a pasar tiempo juntos, a estudiar, pero hacerle eso a dos chicos que serían alfa era como intentar unir dos fuegos para que se estuvieran tranquilos. Imposible. Terminar como estaban ahora era parte del día a día de ellos, sobre todo cuando un tercero estaba de visita. Y ese tercero estaba con una leve sonrisa sobre el regazo de su madre.

Milan Stifer, era un chico solo un año menos que ellos, con el cabello ondulado de color cobrizo claro y ojos avellanas, con un cuerpo delgado prometedor a tener hermosas curvas, proveniente de la familia de condes que daba los mejores descendientes omegas y una genética espectacular. Si alguien quería tener una descendencia de calidad y asegurada en la nobleza casarse dentro de esa familia era lo más indicado. Y eso... era lo que tanto los futuros alfas luchaban. Y como digno futuro omega escoger el mejor ejemplar era su misión principal.

Una lucha que por el momento era de cachorros jóvenes que parecía infantil, pero los adultos bien sabían que el futuro de la nación estaba en las manos de ellos tres. Pero dos alfas y un omega... ¿qué podría salir mal?

-Ya verás Asha- Lyonhart le gruñó al chico a su lado al cual odiaba desde que se había dado cuenta que solo podría ganarle en este tipo de asuntos. Su contraparte siempre destacaba en los estudios, en su porte, en las relaciones con los demás, en todo, pero no le permitiría ganar la mano de Milan. Él sería de él- Nunca podrás ganarme en esto. Yo seré al final el vencedor.

Ashary solo lo miró de reojo y soltó un bufido.

-Estaré esperando eso. Al final el mejor jugador será el que se mantenga en pie- sonrió fríamente.

También te puede gustar

Portada de la novela Cruel inocencia Libro 2
8.1
Con Marcus fuera de escena, Alex Silva toma las riendas del poder mafioso en Chicago. El nuevo líder, caracterizado por su frialdad y control absoluto, ve su mundo tambalearse al conocer a una mujer cuya pureza confronta su propia sombra. En esta continuación de Cruel Venganza, el implacable jefe criminal deberá equilibrar su dominio en el hampa con un inesperado instinto protector. Una trama intensa donde la pasión y el peligro se entrelazan.
Portada de la novela El Regreso Gélido del Amante Mancillado
9.0
Lo di todo por Damián de la Vega, siendo su protectora y amante en la sombra. Sin embargo, mi devoción fue pagada con la peor traición: su compromiso con mi mejor amiga y la difusión de un video para humillarme. Tras ser tildada de estorbo por el hombre que salvé, decido abandonar mi rol de víctima. Contactaré con mi verdadera familia para desaparecer y ejecutar mi venganza. Mi antigua lealtad ahora es hielo; el juego de Damián ha terminado.
Portada de la novela La alfa DANNA, reina de los lobos sin humanidad
9.0
La vida de la dulce Danna cambia drásticamente al ser rechazada por Eros, el gélido alfa que debía ser su compañero. Tras ser traicionada por él con su amante Lamia, Danna huye embarazada y encuentra refugio entre lobos sin humanidad guiados por la diosa Selene. Convertida ahora en la imponente Reina del Norte, regresa cinco años después. Mientras el sur sufre una terrible maldición, ella planea ejecutar su venganza contra quienes la despreciaron.
Portada de la novela La broma que la destrozó
8.6
Leonardo rescató a una huérfana de un asalto, pero el acto heroico ocultaba una farsa tramada junto a su hermana Kenia. Tras sufrir la muerte de su mascota, la exposición de su privacidad y un aborto causado por Kenia, la joven es obligada a donar un riñón. Sin embargo, sus verdugos desconocen que ella ha recibido una herencia inmensa. Convertida en una poderosa heredera, usará toda su riqueza para destruir a quienes tanto daño le causaron.
Portada de la novela LA OTRA CARA DEL CEO
9.5
La existencia perfecta de una mujer se desmorona cuando una explosión acaba con su marido, un influyente empresario. Sin preparación, ella asume el mando del imperio corporativo mientras combate traiciones de enemigos que ansían su caída. Convencida de que la tragedia fue un atentado, ignora que un hombre despierta herido y amnésico en un hospital remoto. En un entorno de ambición y misterio, ella arriesgará todo por la verdad y la justicia.
Portada de la novela Otávio
9.7
Uno de los hombres más poderosos del mundo. Su nombre era Octavio. Cruel, de sangre fría y completamente inalcanzable. El diablo con traje de Brioni. El mero susurro de su nombre fue como un veneno letal que quemó los corazones de millones. Ojos ámbar claros y penetrantes que hacían llorar a los hombres adultos y arder a las mujeres con seducción. Detrás de las cortinas, nadie sabía cómo se veía, pero él siempre tenía el control. Fue una reputación que luchó por establecer, una que le trajo poder, riqueza y casi... todo. Cuando una serie de eventos desafortunados la lleva a los brazos muy fuertes y poderosos de Octavius, es todo lo que le advierten. El guapo bruto, Otávio, temperamental y controlador en todos los sentidos. Nunca había conocido a un hombre tan brutal y fanfarrón como él, alguien a quien no podía evitar soltar frases salvajes al azar y ofrecer abrazos. Un hombre que siempre consigue lo que quiere porque así es como funciona su vida. Hasta que no. Hasta que tropieza con un ángel de cinco pies con la sonrisa más dulce y firme sobre ser amigos. presentación previa "¿Alguna vez un hombre te volvió tan loca que pensaste que morirías si no metías su polla dentro de ti?" ¿Si no pudieras sentir sus dedos clavándose en tus muslos mientras te abría y te devoraba por completo? ¿Alguna vez te has corrido una y otra vez, con tanta fuerza y ​​tantas veces que no podías estar seguro de dónde terminaba una y empezaba la otra?" Sus manos fuertes y venosas agarraron la parte posterior de mi muslo desnudo, trazando un camino sobre mi piel. me picaba más y más fuerte y podía sentir un dolor profundo dentro de mí... Mi boca se abrió, sin palabras, todo lo que pude hacer fue gemir suavemente bajo sus toques posesivos. - Respóndeme. - Manos grandes y fuertes acariciaron mi barbilla, casi agarrando mi cuello, solo estremeciéndose cuando dejé escapar un pequeño suspiro sin aliento. Sus profundos ojos de color ámbar oscuro resplandecían con una sexualidad carnal que nunca antes había visto. "Usa tus palabras.