Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi Luz Al Final Del Túnel

Mi Luz Al Final Del Túnel

Una brillante creadora de joyas y un enigmático director ejecutivo de identidad secreta ven cómo sus caminos se cruzan en un ambiente sumamente adverso. La pareja deberá resistir las crueles maquinaciones de sus propias madres, quienes actúan impulsadas por la codicia y el egocentrismo. Entre los obstáculos de un romance difícil y un futuro incierto, ambos avanzan hacia un destino sorprendente que transformará sus vidas de manera imprevisible.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Estaba profundamente dormida hasta que escuche sonar el despertador, me estiré y lo golpee para apagarlo. Me levanté y fui directo al baño, cepille mis dientes y después me deshice de mi ropa para entrar a la ducha. Pasaron unos 20 minutos y salí, fui al closet y me puse una polera negra, un pantalón de vestir color café y con cuadros de diferentes tonos y tamaños, unos tenis blancos de suela gruesa y una chaqueta negra, dejé mi cabello suelto y bajé a preparar algo, terminé del desayuno y alguien llamó a la puerta.

Voy! -grité mientras me quitaba el mandil (obvio para no ensuciar mi ropa) y lo ponía sobre la silla-

Volvieron a tocar, pero ahora más fuerte. No tenía idea de quien sería a esta hora.

Si? Quien es? -dije mientras abría la puerta-

Entró una mujer mayor y sin decir nada se sentó en el sofá.

Que haces aquí... m-mamá? -

Muchos sentimientos me invadieron, no pensaba verla aquí, hacía años no la veía y sólo enviaba un mensaje o llamaba cuando necesitaba más dinero.

Mamá? A quién llamas mamá?! -me miró con desprecio-

Lo siento, Marta...

Cerré la puerta y fui a donde estaba sentada. Me quedé parada esperando a que dijera algo, pero nada...

○°○°○ 8 años atrás ○°○°○

Hola mamá! Ya llegué!

Dejé mi mochila en el sofá y fui a abrazarla. Mi padre estaba en el extranjero por cuestiones de negocios.

Que bien... ve a cambiarte y vienes. Ya vamos a comer. -me revolvió el cabello dándome una sonrisa-

Le devolví la sonrisa y me giré para irme, entonces vi una pequeña bolita negra, pachoncita y brillosa. Era mi pequeño perrito Blackie. Lo abracé como si no lo hubiera visto en años y fui con él a mi habitación. Me cambié rápido y bajé con él siguiendome cuando de repente...

Mira a quien tenemos aquí! Hola Blackie! -cargó a mi perrito-

David... déjalo, ya no le hagas nada -dije lo más tranquila que pude estirando mis manos para que me lo diera -

Vamos!! Sólo lo estoy saludando! No es así? -miro a Blackie, como si fuese a responder- Ahora que lo pienso, los perros vuelan?

David, deja de decir cosas... damelo...

Vamos a ver... -caminó hacia la ventana que estaba cerca de las escaleras y sacó su brazo que estaba sosteniendo a la pequeña bola negra- a ver Blackie! Si logras caer en 4 patas jamás te molesto de nuevo, trato?

En ese momento mis piernas se helaron, vi que la soltó y mi cuerpo reaccionó por si sólo, no me di cuenta como, de un momento a otro estaba en la ventana con medio cuerpo hacia afuera, una mano sosteniendose del marco y la otra... la otra sosteniendo una patita de mi Blackie.

Comencé a llorar... tenía muchos sentimientos encontrados, pero entre todos, predominaba el enojo.

Lo lleve adentro nuevamente y por primera vez, sin pensarlo, golpee a mi hermano en la cara haciendo que de su nariz brotara un líquido rojo oscuro. Enseguida corrí a mi habitación y cerré la puerta con llave.

Pasaron unos minutos y alguien intentó abrir con brusquedad

Kayla! Abre la maldita puerta! -gritó mi madre-

Me levanté con Blackie en brazos y abrí lentamente, sentí un dolor punzante en mi mejilla. Mi madre me había golpeado.

Maldita mocosa! Prefieres a un estúpido animal antes que a tu hermano?!. Intenté tratarte bien! Como una hija! Pero no te permitiré esto! -volvió a golpear mi mejilla-

No entendía sus palabras... el porqué había dicho eso. Sentí como mis lágrimas corrían por mis mejillas una tras otra.

P-pero... él intento... -sentí otro fuerte golpe en mi rostro-

Cállate! No me interesa!! Nunca te quise pero tenía que hacerme cargo de ti! Y así me pagas?! Maltratando a mi hijo?!

No podía asimilar lo que decía... miles de preguntas daban vueltas en mi cabeza y sentía el pecho apretado.

Te odio por el simple hecho de que hayas nacido... no eres nada! Sólo un estúpido error que quiero olvidar... -me miró con odio y cerró la puerta de golpe-

Sentía como mi corazón se partía en miles de pedazos, cada vez era más complicado para mi respirar y mis lágrimas salían como si de un huracán se tratara.

Desde ese momento mi vida cambió por completo, la madre que creía me amaba en realidad me odiaba y mi padre se divorció de ella rompiendo toda clase de comunicación. Cuando cumplí la mayoría de edad me independize, fue un poco complicado pero logré sobrellevarlo. Mi padre que en realidad no lo era me siguió apoyando con mis estudios y me visitaba de vez en cuando, cada que tenía tiempo.

Yo trabajaba a tiempo parcial porque no quería depender completamente de alguien, aunque a él le molestara.

Desde que me fui de casa Marta nunca me visitó, sólo me pedía dinero por mensaje o llamada, pero sólo eso.

Por supuesto, Renata siempre me apoyó y después de la Universidad se fue a vivir conmigo. Mi padre, como regalo de graduación me dio el departamento donde vivimos ahora y de vez en cuando aún me visita.

°○°○°○ de vuelta al presente °○°○°○

Que haces ahí parada? Ni siquiera un vaso de agua me vas a ofrecer? -seria-

Cuando habló me sacó de mis pensamientos

Claro... -me giré para ir a la cocina- el té negro es su favorito -pense-

Deja! Deja ya! Tan... distraída como siempre! Nada que ver con tu hermano -se cruzó de brazos y comenzó a mirar todo dentro de la casa-

Como supiste donde vivo? -pregunté mirandola-

No es de tu incumbencia -aun mirando alrededor-

Bueno, a q-que se debe... tu visita?

A que vine? - comenzó a reír- no es obvio? -me miro- se me terminó el dinero! Hace un mes no me depositas nada y tuve que vender el celular que compraste! Con lo poco que quedaba vine! -molesta-

Pudiste llamarme en lugar de venderlo...

Necesitaba el dinero rápido! Mocosa desalmada... -me miro de arriba a abajo y se volteó-

Me dolía bastante que mi madre sólo tuviera comunicación conmigo por esto... porque sólo soy alguien de quien consigue dinero.

Que hay de David?

Tu hermano me ayuda con lo que puede, él ya tiene familia y no puedo ser una carga más! Pero tú?... quien te viera... disfrutas de la vida como si nada! -me miro por el rabillo del ojo-

Marta... en este momento tengo prisa, te depositare el dinero más tarde.

Puedes hacerlo con tu celular!

Lo haré más tarde... por favor.

Como sea! Me voy a quedar aquí hasta que tenga el dinero!

Lo siento mucho, pero eso no será posible señora, ya que Kayla no vive sola -dijo Renata bajando las escaleras-

Tú no te metas! Mocosa metiche!! -se giró hacia mi- Y tú! Dame las llaves!

No me molestó para nada la respuesta de Ren, estaba de acuerdo con que no se quedara, seguramente vendería algunas cosas

Lo siento... pero ya nos tenemos que ir... -abrí la puerta- Marta... por favor... te dejaré en un hotel.

Salimos y fuimos al estacionamiento, minutos después llegó Renata. Nosotras íbamos enfrente y Marta iba molesta en los asientos de atrás. Todo el camino fue silencioso hasta que llegamos a un hotel, pagué una habitación y la dejamos ahí, no tenía mucho dinero en efectivo pero le deje un poco por si necesitaba algo.

Volví al auto y subí.

Kay... estas bien? -me miró preocupada-

Claro que si... -le di una sonrisa fingida-

Sabes que estoy aquí para apoyarte -me dio un beso en la frente- por qué a pesar de como te trata le das lo que quiere? -me miro con tristeza-

Ren... sea como sea es mi madre, siento que le debo algo... a pesar de todo me cuidó y crió. Quisiera retribuirle un poco lo que ella me dio en mi niñez -le sonreí-

Eres una persona muy buena... ese es el problema mi niña. -tomó mis manos entre las suyas- no te importa si te lastiman, tú no haces lo mismo y nunca dudas en ayudar a quien te hiere.

No te preocupes... de verdad estoy bien. - reí leve-

Encendí el auto y comenzamos a avanzar, él camino era silencioso, pero esta vez no era incómodo, sino cálido. Llegamos a la empresa y lo mismo, Renata se bajó en la entrada del edificio y yo fui al estacionamiento.

Cuando estacione el auto me quedé un momento ahí. La tristeza me abrazó y sin darme cuentas pequeñas gotas cristalinas comenzaron a acariciar mis mejillas. Después de unos minutos las seque, retoque un poco el maquillaje y salí para irme.

Kayla! -gritaron detrás de mi-

Si? -me giré hacia la dirección de donde provenía la voz- Oh! Carlos! Que sucede?

Nada en realidad -sonrió mientas caminaba hacia mi- sólo quería saludar. Llegaste temprano.

Será porque alguien me da sermones que duran horas? - reí -

Valla! Quien será? - Me miro como si no supiera-

Comenzamos a caminar juntos y subimos al elevador. Llegué a mi piso y estaba a punto de salir.

Espera, tienes tiempo después del trabajo? - Me miró metiendo las manos en sus bolsillos-

Claro, por qué?

Prefecto! Te parece si vamos a cenar algo? -sonrió-

Me parece bien, entonces nos vemos después! - sonreí y fui a mi oficina-

Entré, me senté en mi escritorio y lo mismo... trabajo, trabajo y más trabajo.

Ya eran las 12:00 del dia y comencé a tener hambre, salí y fui a un restaurante de comida italiana que estaba cerca de la empresa, amaba las pastas que servían ahí, eran una delicia.

Iba caminando y vi a una pequeña niña parada en la orilla de la banqueta, se veía asustada. Me acerqué y note que estaba llorando.

Hola... te encuentras bien? -me agaché un poco para estar a su altura- como te llamas?

Sara... -dijo entre lágrimas-

Donde están tus papis? -mire alrededor-

Me solté del bolso de mami... y ya no la vi... -secaba sus lágrimas pero detrás de estas salían más-

No llores... quieres comer algo? Después buscaremos a tu mami. -sonreí y le extendí mi mano-

De acuerdo... -tomó mi mano-

Bien... que te gustaría comer? - la mire-

Me gusta el pastel de chocolate con fresas... -dijo tímida-

Muy bien... vamos.

Cambio de planes, ya no comería en el restaurante, iría a una cafetería.

Llegamos y pedí una rebanada de pastel tal como ella lo dijo con una taza de leche con chocolate, yo sólo pedí un americano.

Tomamos asiento y nuestro pedido llegó en poco tiempo.

En ese momento su semblante cambió, ya no se le veía triste, más bien una sonrisa apareció en su rostro.

**** en la oficina de Leo ****

Estaba sentado en la silla de mi escritorio hablando con un inversionista por llamada, acordamos la hora de nuestra reunión y colgué.

Que fastidio... -agotado-

Me recargue en el respaldo de la silla y deje el celular en el escritorio. Pero más tarde en dejarlo que en lo que sonó.

Que sucede?

...... ..... .. ......

Que demonios dices? -frunci el ceño-

... . . . ....... .... .. ..

Pero que clase de madre eres?! - estaba molesto- cuando te diste cuenta que no estaba contigo?!

.... ... .. ...

Media hora?! Eres tonta acaso?! No me la creo! Enserio! -colgue y salí de la oficina para buscar a Sara, una niña de 3 años-

Fui al estacionamiento por el auto y mande a algunos de mis hombres para que la buscaran también. Estaba preocupado. Encendí el auto y comencé a conducir.

**** en la cafetería ****

Terminé mi americano y ella también terminó. Limpie los restos de pastel que estaban alrededor de su boca y pagué.

Te gusto? -sonreí-

Si! Estuvo muy rico!! Gracias! - sonrió -

Es bueno saberlo, ahora vamos a buscar a tu mami -acaricie su cabello-

Ella asintió, la tomé de la mano y salimos. Tenía pensado en ir a la estación de policía... pero escuche que alguien gritó detrás de nosotras, ambas volteamos y no podía creer lo que veía.

Princesa, estas bien? - la examinó de pies a cabeza y la abrazó -

*Valla! No sabía que tendría una hija. Eso explica el parecido*

Si! Ella fue buena conmigo... - sonrió y me señaló- me compró comida deliciosa!

Kayla Becket, cierto? Muchas gracias, mi hermana me llamó preocupada diciendo que había perdido a la pequeña Sara -miro a la niña y la abrazo aún más- gracias al cielo no te pasó nada...

Tío! Ya no soy una bebé!! - se cruzó de brazos -

*Ah... equivocación... es su sobrina. Ups...*

Me disculpo si te dio problemas -sonaba tranquilo-

Para nada señor, no se preocupe...

Muy bien, entonces regresemos. Sara, tu madre pasará por ti a la oficina.

Se dirigió a su auto que estaba estacionado en la orilla de la calle y abrió la puerta del copiloto.

Sube, te llevaré como agradecimiento. -sonrió-

Ah... no es necesario se-

Para nada, sube. -insistió-

Subí y por fin llegamos al edificio, dejó el auto en el estacionamiento, bajamos y fuimos al elevador.

Trabajas aquí? -preguntó una Sara sorprendida-

Así es... - le di una sonrisa-

Waaaw!! -miro a Leo- tío... puedo esperar a mami con ella?

No Sara.... -dijo sin mirarla-

Pero... ella es buena... - se agachó-

Sara... -serio-

Tío... - se le veía triste -

Quería decirle al chico guapo que con gusto la cuidaría, pero era el presidente, no me atrevía a hacerlo. Sólo me limitaba a sonreirle a la pequeña

-me miro como si buscara una respuesta-Señorita Becket... podría quedarse contigo? Por supuesto te pagaré el doble.

No es necesario eso, señor. No tengo ningún problema con llevarla conmigo.

Sii!! -Sara comenzó a aplaudir y a sonreír-

Agradezco tu amabilidad. -dijo mirándome-

Me sonrió y entregó a Sara cuando. El elevador se detuvo y las puertas se abrieron, salí con la niña tomada de mi mano y....

Espera! - detuvo la puerta para que no se cerrara-

Salió un poco y se acercó a mi tan repentinamente, estaba demasiado cerca y mis pulsaciones se aceleraron...

También te puede gustar

Portada de la novela Atraído por mi mujer de mil caras
8.6
Marissa es una mujer excepcional que oculta identidades como cirujana de élite y mercenaria. Para casarse con quien creía un hombre sencillo, escondió su gran poder, pero él resultó ser un heredero que la humilló al cancelar su compromiso. Tras revelarse la verdadera grandeza de Marissa, su ex busca recuperarla con arrepentimiento. Sin embargo, un imponente magnate surge para protegerla, reclamándola con firmeza como su única y legítima esposa.
Portada de la novela Casada por venganza
7.8
Para evitar la caída financiera de su hermano, una joven acepta casarse con un poderoso multimillonario. Ella cree que este vínculo es la salvación de su hogar, pero ignora que ha caído en una red de engaños. Su marido, impulsado por un odio antiguo, busca destruir a su familia mediante una venganza fría y calculada. Atrapada en un matrimonio basado en el rencor, ella deberá luchar contra un destino oscuro y los secretos de un pasado ajeno.
Portada de la novela CEO y la niña inocente
9.7
Ana es la hija chofer de la rica familia Furlan. A los 18 años, ella se escapa de casa después de una discusión con su padre. Un año después, cuando regresa a la fnca, llama la atención de Julián, el más joven Furlan playboy, de quien estuvo enamorada a principios de adolescencia. Pero Erik, el medio hermano mayor, no quiere verlos. juntos. La ambición lleva a Erik Furlan a obligar a su hermano a casarse un importante ejecutivo, involucrado en la fusión entre las empresas de las dos familias. Sin embargo, Erik cree que Ana puede estropear tu plan. Luego necesita sacarla del camino de Julian. Para ello, le propone un trato comercial a la pobre chica a través de un matrimonio de conveniencia, protegiéndola contra los ataques de hermano. Todo lo que Erik, a sus 44 años, quiere es cerrar el trato que vale millones aunque tenga que casarse con una chica que le fastidia y lo excita en igual medida. Y lo único que quiere Ana es mejorar su vida y sentirse protegida. Tal vez ella no debería aceptar el trato. Tal vez termine amando al hombre al que más temió en toda su vida. su vida. Quizá pague caro aceptar ser la falsa novia de un millonario con un corazón de piedra. Se bajó del autobús con su mochila a la espalda y caminó pocos metros hasta llegar a la entrada no reconoció la vaquero que se acercó. Él le dedicó una leve sonrisa y se presentó: - Buenas noches. Mi nombre es Ana, soy la hija de Igor, el conductor. de doña Aurelia. Él la miró de arriba abajo, escudriñándola. verdadero. -No creo que sea una buena idea, muchacha. - ¿Qué? No entendí. ― Mejor regresa a la parada del autobús. - él dijo, sacudiendo la cabeza con pesar. Sintió una punzada en el estómago. A lo largo del viaje, ella estaba apoyando íntimamente a su padre para que la aceptara. los quería hacer un nuevo comienzo. Alguien tenía que dar. "¿Podrías llamarlo aquí, por favor?" - Mantuvo su voz. frme, nadie respetaba a un llorón. "Soy nuevo en la fnca, no sé qué pasó antes y No quiero complicarme. Pero, justo en mi primer día, Igor dijo que no dejara pasar a una Ana así por la puerta... Ana Marina, ¿no? Sí, me resulta difícil que autorice su entrada. Miró el camino iluminado por las lámparas amarillas. los postes públicos, luego dirigió su atención a las puertas de hierro, imponente, bajo el arco que decía GRANJA Y SELLO FURLAN. - ¿Eres padre? "Sí, un niño de dos años. - presumió con orgullo. perdiendo un poco de la postura severa. ― Mi papá jugaba al fútbol conmigo cuando era niño. No sé lo que te dijo, pero todavía me siento como su hija. - Estaba sincero. - Mire señora, yo no me voy a meter en esto, no. "Solo quiero la oportunidad de hablar con él. - insistió, sintiéndome como si estuviera pisando terreno resbaladizo. El hombre miró hacia adelante, más allá de ella, entrecerrando los ojos. párpados como si estuviera rumiando un dilema. - Está bien lo intentaré. - Muchas gracias. Asintió vagamente con la cabeza y se retiró. Se sentó en un tocón, miró hacia arriba y vio un mundo de estrellas en el cielo despejado. La brisa fresca hizo su vestido una chaqueta de punto. Hace un año, Ana salió de la casa donde vivía con su padre, un hombre que se ha vuelto amargado y resentido desde que lo dejaron por la esposa La mujer no solo lo abandonó, sino que se fue. trae a la única hija. Pero él nunca fue tocado por su pérdida, se encerró en su propio dolor y se cubrió de espinas para apartarlo. Ocupado dejando su trabajo como maestro de escuela servidor público en la ciudad para establecerse en una fnca, sirviendo como chofer privado de la matriarca de una familia ligada a la agroindustria. Escuchó pasos arrastrados detrás de él. volteó a ver el vaquero en sus botas. - El jefe quiere hablar contigo, muchacha. Por un momento, ella no asimiló la frase pronunciada. La cabeza inmersos en pensamientos de retorno, redención y perdón. En el fnal, ella hizo mucho mal. Una de ellas, por ejemplo, era salir de casa sin dejar una carta de explicación o una mera nota de despedida. Simplemente tomó la mochila y se dirigió a la parada de autobús que llevó a la estación de autobuses. Me fui de la ciudad, me mudé con un amigo, pasó hambre, sufrió, pero también se divirtió, se enamoró, no correcto, salió de nuevo, no funcionó de nuevo, comenzó a salir trabajo, me despidieron, probé otro trabajo, está bien, salario abajo, puta exploración, pero vamos! Pero cuando ella y amigo perdió su trabajo al mismo tiempo, el barco se hundió giro. Ana se preguntó si esto no sería una señal del universo para volver y tratar de recuperar al hombre amoroso que su padre una vez estaba. Hasta los siete años tuvo un padre que la mimó y, aun con el exceso de trabajo como profesor, encontré la
Portada de la novela Destino de amor, bajó el velo del acuerdo
8.1
Sapphira Valmont huyó por amor, pero solo encontró una cruel traición en el extranjero. Sin recursos y con el corazón herido, regresa para toparse con un soberbio magnate, quien además es el jefe de su hermano. Él le propone un matrimonio falso para asegurar la herencia del imperio hotelero familiar. Aunque inicialmente se desprecian, este acuerdo forzado pronto despierta una pasión incontrolable que pondrá a prueba sus sentimientos más profundos.
Portada de la novela DOBLE VIDA
9.4
Un encuentro apasionado con Alberto Weber, un prestigioso abogado mayor que yo, transformó mi existencia por completo. Aunque su estatus de soltero inalcanzable parecía una barrera, el destino nos unió mediante un embarazo sorpresa. Tras sufrir un accidente que me exige reposo total, me veo forzada a convivir bajo el mismo techo con él. En esta intimidad obligatoria, empiezo a descubrir el lado más humano y oculto del hombre que cambió mi destino para siempre.
Portada de la novela El padre de mi hija
8.4
La abogada Carolina asume la tutela de sus sobrinas tras una tragedia, enfrentando una batalla legal por una fortuna y la custodia frente a la tía paterna. Su situación se vuelve crítica al trabajar para su exnovio, el jurista más poderoso de la nación. Entre el resurgir de viejos sentimientos y la presión profesional, un secreto oculto durante años sale a la luz, obligándola a decidir entre su propio corazón o el futuro de las niñas.