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Portada de la novela Mi Luz Al Final Del Túnel

Mi Luz Al Final Del Túnel

Una brillante creadora de joyas y un enigmático director ejecutivo de identidad secreta ven cómo sus caminos se cruzan en un ambiente sumamente adverso. La pareja deberá resistir las crueles maquinaciones de sus propias madres, quienes actúan impulsadas por la codicia y el egocentrismo. Entre los obstáculos de un romance difícil y un futuro incierto, ambos avanzan hacia un destino sorprendente que transformará sus vidas de manera imprevisible.
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Capítulo 3

Agradezco tu amabilidad -me sonrió y entregó a Sara cuando estaba a punto de salir y de pronto-

Espera!

Se acercó a mi tan repentinamente y mis pulsaciones se aceleraron. Me miro un par de segundos hasta que reaccionó.

Tenías una pelusa -dijo seco e hizo como si quitara algo de mi hombro- Sara, portate bien. -habló serio, entró nuevamente al elevador y al momento las puertas se cerraron-

Estaba un poco confundida pero decidí no tomarle importancia. Entré a mi oficina con la pequeña y la senté en el sofá dándole una libreta y colores

Y que edad tienes, Sara? - dije mientras me sentaba en mi lugar de trabajo-

-me miro sonriendo- hace poco cumplí 3! -dijo mostrándome 3 dedos de su mano derecha-

Valla, eso es genial! -sonreí-

A que si? - sonrió mostrando sus pequeños dientes de leche y cerrando los ojos-

Continuamos platicando mientras yo hacia mi trabajo. Es una niña interesante, me habló de lo que más le gusta, lo que le desagrada y en ocasiones me hacía reír con sus ocurrencias de niña pequeña.

°○°○°○ en la oficina del presidente ○°○°○°

Entré a mi oficina y me senté en mi escritorio

Acaso eres idiota? Que crees que haces? Dios... -saqué mi celular y llamé a mi hermana-

Sara está conmigo, puedes venir por ella a la empresa -neutro-

Gracias a Dios! Donde estaba? -dio un suspiro fuerte-

Te cuento cuando llegues -colgue-

Pasaron unos 10 minutos y entró mi hermana a la oficina, al no ver a Sara se preocupó

Leo! Y Sara?! - se acercó a mi-

No me veas así que en primera la irresponsable fuiste tú. - dije serio y miré hacia la pared de cristal detrás de mi-

Leo Lebedev! -molesta-

Presidente Lebedev, para ti! - le di una mirada de autoridad clavando mis ojos en los de ella -

Cállate... donde está Sara? -se sentó en el sofá -

En un momento viene, está con la encargada del departamento de diseño -me senté enfrente de ella-

Desde cuando confías en tus empleados? -me miro confundida-

En realidad ella la encontró antes que yo - dije tranquilo-

Ajaaa? - alzo una ceja-

La iba a traer conmigo pero quiso ir con ella - la mire -

Estoy realmente preocupada... mi hermano, un hombre cruel y prepotente al que todos temen y respetan, dejó ir a su preciada sobrina con una empleada que apenas y él conoce? Cuando ni siquiera en nuestra madre confías. ¿Que mosco te pico? ¿Estás bien? - verificó mi temperatura-

Agh! Déjame! - quite su mano- por supuesto que estoy bien! Además, está en buenas manos. Yo sé en quien confiar y en quien no

Eso lo sé, si no, no la hubieras dejado ir. Pero porqu-

Voy a llamar para que la traiga, dame un minuto. - la interrumpí-

Llamé a la oficina de diseño y le pedí a Kayla que trajera a Sara a mi oficina. No tardó mucho, en menos de 5 minutos ya estaba tocando la puerta

Adelante - hable-

Entró Sara corriendo y abrazo a su mamá

Kayla, ven un momento por favor. -me levanté y Rieta hizo lo mismo- Rieta, ella es Kayla Becket, jefa del departamento de diseño, ella es quien encontró a Sara. Kayla, ella es Rieta Lebedev, mi hermana y madre de Sara.

Es un gusto conocerla -sonrió Kayla-

El gusto es mío señorita, agradezco que haya cuidado a Sara, me disculpo si le ocasionó algún problema. -sonaba preocupada-

Para nada, es una pequeña muy tranquila, fue un gusto cuidar de ella. -le sonrió a Sara y Sara también-

Gracias nuevamente -estrecho la mano de Kayla y ella hizo lo mismo-

Bueno, si me disculpan, paso a retirarme - sonrió -

Por supuesto, puedes hacerlo. -dije tranquilo-

Salió de la oficina y Rieta mando a Sara a jugar al escritorio mientras nosotros volviamos a sentarnos

-me miro con una sonrisa - que fue lo que pasó? Acabas de presentar a una persona?

Es porque ella fue quien encontró a Sara... ya te lo dije, Rieta. - serio -

Ajá, si hubiese sido otra persona al momento que entró Sara le hubieras dicho que podía retirarse. - alzo una ceja -

Ah, si? -respondi sin prestarle atención-

Pero eso no es todo. Hablaste con amabilidad? - Me miró-

Estas loca, son sólo tus ideas - la mire con él ceño fruncido-

Es una chica muy linda... enserio -sonrio con ternura-

No he puesto atención. - dije sin interés-

Por favor, señor jugador! No te hagas! Ella te gusta, no es así? -rió-

Me quedé en silencio viendo la pared con el ceño fruncido

Venga, tío! Hasta que alguien atrapó a mi querido hermanito!! Pero... Leo... mamá quiere que te cases con la hija de la familia Kellerman - me miro con decepción-

Rieta, en primera, Kayla no me gusta. Es una buena empleada, es todo. En segunda, no pienso casarme con la hija de los Kellerman. - dije firme-

Si no lo haces nuestra madre llevará a tu empresa a la banca rota... -trataba de hacerme entender-

Yo sólo logré todo lo que tengo hasta ahora, nadie me ayudó. Así que esa mujer a la que tú llamas "madre" no tiene ningún derecho para disponer sobre mi empresa, mucho menos en mi vida. No voy a permitir que me arruine así como lo hizo contigo, hermana. - serio-

Gracias a ese matrimonio arreglado existe Sara, Leo... - parecía lastimada -

Si, y yo amo a mi sobrina, pero dime, aún vives con él padre de ella? No. Su pequeña "familia" arreglada se destruyó meses después de que ella nació. Yo no quiero esa vida, Rieta. -molesto-

Valla que si tienes el corazón de piedra... - sonrió y tomo mis manos - sabes? Tienes razón, Leo... y por eso tienes mi apoyo en la decisión que decidas tomar. -se levantó - Sara, despidete de tu tío!

-corrió a donde estaba y me dio un abrazo y un beso- nos vemos luego tío!!

Claro, princesa! Cuídate mucho, si? - le sonríe y le di un beso en la frente- Y tú! -mire a Rieta- más te vale que no vuelva a pasar esto! Es la primera y la última vez! - le di una mirada fulminante-

No pasará! Deja de mirarme así! El menor regañando a la mayor, valla mundo! Vamos Sara -tomo de la mano a la niña y salieron-

Menor mi pie... -reí- quien decía que no le tenía miedo a mi mirada -dije para mi mismo-

Fui a mi escritorio y me senté. Me quedé pensando en todo lo que hablamos.

Venga, deja de pensar y ponte a trabajar. - dije dejando de lado mis pensamientos y encendí la portátil-

°○°○°○ en la oficina de Kayla ○°○°○

Regresé a mi oficina, fui a mi escritorio, me senté y me quedé mirando el dibujo que Sara me regaló, era ella y yo. Para tener 3 años dibuja bien.

Toc! Toc! Toc!

Adelante! -guardé el dibujo y la puerta se abrió - Ren, que sucede? Esta todo bien? - sonreí al verla-

Claro! Toma, te traje un americano. - sonrió y me dio el café -

Gracias, necesitaba uno - sonreí y si un sorbo -

Lo sé, cariño! - sonrió - oh! Por cierto! Quien era la pequeña?

Te lo digo después -sonreí- que bueno que viniste, toma... - le entregué las llaves del auto -

No irás conmigo?! A donde te escapas? - Me miró con tristeza -

Carlos me invitó a cenar. Quería rechazarlo pero no se me ocurrió nada... - dije con pesar -

No sé... yo sigo pensando que le gustas, además, sólo es mayor que tú por 4 años. - me miro sonriendo -

3... son 3 años - la corregí -

Bueno... y es simpático, deberías conocerlo. -sonrió-

No, Ren... solo es un buen amigo para mi, no puedo verlo como algo más.

Sé la razón... pero deberías darte la oportunidad de conocer a alguien más. - dijo tranquila-

Lo voy a pensar... - sonreí - toma, las llaves.

De acuerdo -tomó las llaves y las guardo en la bolsa de sus jeans - te veo en la casa, Kay! - salió de la oficina cerrando la puerta, pero volvió a abrir y se asomó - pásala bien!

- reí por lo que hizo - vale! Tú ve con cuidado.

Sólo me sonrió y volvió a cerrar la puerta. Mire la ciudad a través del vidrio que había por pared, era hermosa.

Terminé mi trabajo, eran ya las 5:47, sólo quedaban 13 minutos y terminaba el horario de trabajo.

Saqué mi celula y deposite 10,000 dólares a la tarjeta de Marta.

Me dejarás en banca rota, mamá... -pensé-

Después de eso le mande un mensaje a Carlos

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

+ Hola, Carlos! Te parece si te veo afuera del edificio?

- Hola! Por supuesto. Iré por el auto al estacionamiento y te veo en unos minutos

+ Perfecto!

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Recogí mis cosas y salí de la oficina, subí al elevador y este bajó. Pasaron unos segundos y las puertas se abrieron permitiendome salir. Me dirigí a la salida y ahí estaba Carlos, recargado en el auto, esperando. Como todo un caballero abrió la puerta y me sonrió

Gracias... - sonreí y subí -

Al momento en que subí, cerró la puerta y después subió él, el auto comenzó a avanzar.

Llegamos al restaurante, bajamos del auto y entramos. En todo momento se portó como todo un caballero, pero yo estaba nerviosa. Desde que nos conocemos era la primera vez que me invitaba a un lugar así.

Una señorita nos guió hasta un salón privado donde había hecho la reservación, entramos y tomamos asiento.

Bien, pide lo que gustes. - me sonrió y miro la carta del menú -

Claro, gracias... - sonreí e hice lo mismo -

Llegó el mesero y tomo nuestra orden, dejando algunas bebidas mientras esperábamos.

Y que tal tu nuevo puesto en la empresa? - sonrió -

Es más responsabilidad, pero me va muy bien, realmente me gusta - sonreí dando un sorbo a mi bebida -

Es bueno saberlo, sabía que te acoplarias rápido - parecía satisfecho -

Ya me conoces - sonreí -

Nos quedamos charlando unos minutos más, hasta ahora todo va bien, sólo hablamos de la empresa. Poco después llegó la comida.

Muy bien, buen provecho, Kay! - sonrió y comenzó a comer -

Igualmente, Carlos!

Terminamos de cenar y seguimos platicando un rato más. Todo era risas y más risas. Carlos me agradaba, pero sólo como un buen amigo. Lo veía como mi hermano mayor.

Kay, para ser sincero... te traje aquí porque tengo algo que decirte - se quedó pensando por unos segundos como si buscara las palabras adecuadas -

En ese momento el corazón se me detuvo, quería salir corriendo y al día siguiente inventar alguna buena y convincente excusa, pero no tenía el valor para hacerlo.

Renata! Maldita lengua de brujo!! -maldije en mis adentros-

Traté de mantener un semblante relajado esperado a que hablara.

La verdad es que... - fue interrumpido-

Gracias a Dios mi celular sonó por una llamada entrante.

Adelante, responde - sonrió -

Tomé rápido mi celular y respondí, era Renata, debía ser algo importante ya que ella no suele ser imprudente.

Que sucede, Ren? - pregunté preocupada -

... . .. ... ..

¡¿QUE?! - no podía creerlo -

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