Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi jefe, mi Alfa

Mi jefe, mi Alfa

Clara Rojas llega a Wolf y Asociados anhelando un nuevo comienzo tras sufrir una tragedia. Sin embargo, su encuentro con el imponente Hernán Selton desata una conexión inexplicable. Mientras ella intenta adaptarse a su entorno laboral, ignora que su jefe es un hombre lobo que la reconoce como su pareja predestinada. Entre conspiraciones y secretos corporativos, Clara enfrentará un mundo sobrenatural donde deberá decidir si acepta este vínculo o escapa de su destino.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

POV HERNÁN

Sus zapatos hacen eco en la oficina ni bien entra. Sus labios, pintados de un rojo intenso bastante llamativo, tiemblan un poco en cuanto me ve. Su cabello oscuro, largo hasta la cintura, hace contraste con su tez pálida y sus ojos, de color pardo, me miran con una mezcla de interés y temor.

Le hago un gesto con la mano para que tome asiento frente a mí y alisa su camisa color verde agua antes de sentarse.

Me aclaro la voz antes de hablar.

—Bien, soy Hernán Selton, dueño de la compañía Wolf y asociados —me presento. Ella asiente con la cabeza—. Usted es Clara Rojas, ¿verdad?

—Así es —responde en un murmullo apenas audible.

Estiro mi mano para estrechársela y, en cuanto tengo contacto con su piel, una corriente eléctrica me invade de pies a cabeza, provocando que retire mi brazo con rapidez y brusquedad. Trago saliva con fuerza.

—¿Está bien, señor? —me pregunta, notando que quedé paralizado.

—Sí, perdón, voy a buscar algo de agua… —respondo levantándome con torpeza.

Me dirijo al dispenser de agua y lleno un vaso, el cual vacío de un trago.

¿Es posible que ella sea mi pareja? No, no puede ser, es humana. No huelo a su loba, y mucho menos tiene un aura reconocible.

Sacudo la cabeza, quizás es sensación mía, debe ser que solo me parece atractiva. Sí, seguro es eso.

Acomodo mi corbata antes de volver a sentarme frente a ella y dirijo mi atención a los papeles que tengo sobre el escritorio.

—Bueno, señorita Rojas, comience por explicarme porqué desea el puesto como mi asistente y porqué debo dárselo —exijo.

Ella se remueve en el asiento, está un instante en silencio y suelta un suspiro.

—Deseo el puesto porque necesito el trabajo y debe dármelo porque soy responsable, diligente, capaz y muy trabajadora. Puedo trabajar haciendo horas extras ya que no tengo cosas en mi vida personal que me roben el tiempo —replica con seguridad.

Anoto esas cosas en mi libreta y la miro con interés.

—¿A qué se refiere con “cosas que me roban el tiempo”? —quiero saber.

—No tengo hijos, no estoy casada ni en pareja, tengo mucho tiempo libre —contesta encogiéndose de hombros.

«Eso me interesa», pienso.

—¿Tiene algún título universitario? —inquiero.

—Tengo conocimiento en administración de empresas, pero no tengo el título… —Antes de que le pregunte el motivo, ella prosigue—. Tuve un accidente hace unos años, paralizó mi vida por completo y tuve que dedicarme a mi recuperación al cien por ciento, por lo que me hizo dejar los estudios de lado, y ahora no puedo volver ya que necesito trabajar para pagar los gastos médicos.

—Lamento mucho que haya pasado por eso, señorita Rojas… —digo con sinceridad.

—Gracias, pero, de todos modos, no quiero el trabajo por lástima, sino porque realmente estoy capacitada para el puesto —agrega con tono seguro. No se parece en nada a la mujer tímida de hace unos minutos, lo cual me deja sin palabras.

—Bueno, en ese caso, voy a leer nuevamente su currículum y recursos humanos la estará llamando en el transcurso de los días para avisarle si queda en el puesto o no —contesto.

Ella asiente y nos ponemos de pie al mismo tiempo.

Evito darle la mano, pero ella la extiende y no puedo ser descortés.

Ahí está de nuevo, la maldita corriente eléctrica.

—Hasta luego, señor Selton —expresa, dando media vuelta.

No puedo evitar mirar las curvas que su falda lápiz deja a la vista. Sin dudas, tiene un cuerpo perfecto.

Ni bien desaparece por la puerta, suelto toda mi respiración en una exhalación pesada, y masajeo mis ojos para calmar mi estrés.

¿Qué mierda es esa corriente eléctrica que sentí al tocarla? Según dicen, esa sensación es la que el lobo tiene cuando encuentra a su pareja, ¡pero ella es humana! ¿Cómo la diosa me va a emparejar con una humana? Imposible, no hay casos así en el mundo sobrenatural.

Además, decidí alejarme de la manada y vivir en el mundo real para no tener pareja, ni compromisos, y mucho menos dejar un legado.

Me recuesto en mi silla, tratando de ordenar mis pensamientos. No puedo permitir que una simple entrevista de trabajo me perturbe de esta manera. Pero esa sensación, esa extraña corriente eléctrica al tocar a Clara, sigue retumbando en mi mente, desafiando toda lógica.

Me obligo a concentrarme en los documentos frente a mí. Reviso el currículum de Clara, pero mi mente sigue divagando. ¿Qué está pasando? ¿Por qué reacciono así ante ella? Es solo una humana, una empleada potencial, nada más. Aunque algo en su presencia me perturba profundamente.

Decido que necesito respuestas. Me levanto de mi escritorio y camino hacia la ventana, mirando hacia el bullicioso paisaje urbano más allá. Mis pensamientos están en un torbellino, tratando de encontrar alguna explicación lógica para lo que acaba de suceder.

¿Y si… y si ella no es solo humana? ¿Podría ser posible que haya algo más en ella, algo que no puedo percibir de inmediato? Mi mente se llena de dudas y preguntas sin respuesta, pero antes de que pueda profundizar en mis pensamientos, mi teléfono suena, interrumpiendo mis reflexiones.

Es mi asistente, la cual está embarazada y por eso necesita un reemplazo, recordándome mi próxima reunión. Respiro profundamente, tratando de despejar mi mente de pensamientos intrusivos. No puedo permitir que esta situación interfiera con mi trabajo. Debo mantenerme enfocado en los negocios, en el éxito de mi empresa.

Con un esfuerzo, vuelvo a mi escritorio y me sumerjo en la preparación para mi próxima reunión. Pero a pesar de mis mejores esfuerzos, la imagen de Clara Rojas y esa inexplicable corriente eléctrica persisten en mi mente, como un enigma sin resolver que se niega a desaparecer.

Necesito más información. Tal vez haya algo en el historial de Clara que arroje luz sobre esta situación. Abro mi computadora y comienzo a buscar su perfil en línea, revisando sus perfiles en redes sociales y cualquier otra información disponible.

Sin embargo, mientras navego por las páginas web, una voz en mi mente me advierte que estoy cruzando una línea. ¿Qué derecho tengo de investigar la vida personal de alguien de esta manera? Pero a pesar de mis reservas, no puedo evitar sentir una urgencia desesperada por comprender lo que está sucediendo.

Finalmente, después de una hora de búsqueda que no dio frutos, cierro la computadora con frustración. No he encontrado ninguna respuesta, esta mujer ni siquiera tiene perfil en redes.

Me siento agotado y confundido, pero también determinado a descubrir la verdad detrás de esta misteriosa conexión con Clara Rojas.

Y es por eso que la voy a contratar.

También te puede gustar

Portada de la novela El enemigo oculto del Ceo
8.9
Connan Gallagher llora la supuesta muerte de su esposa Sadie, sin sospechar que su amigo Ian la mantiene cautiva. Tras ocultarla en Malasia bajo el nombre de Ayhandra Walkers, Ian explota su amnesia para liderar una red criminal vinculada a los negocios de Connan. Sin embargo, una crisis familiar los obliga a regresar a Berlín años después. Un encuentro fortuito en un hospital despertará sentimientos que la traición y las mentiras no pudieron borrar.
Portada de la novela Enamorado de la diosa vengativa
9.7
Tras dos décadas fuera, Sabrina vuelve y descubre la traición de su prometido con su propia hermana. Decidida a cobrarse la ofensa, seduce a Carlos, el tío de su antiguo amor, logrando que el poderoso hombre rompa su luto. Aunque él intenta alejarse, ella lo desafía hasta integrarse en su familia como su tía política. Frente a las críticas de la alta sociedad, Sabrina impacta al revelar su inmensa riqueza, probando que su éxito no depende de terceros.
Portada de la novela La mujer a la que nunca debió amar
8.0
Elena Brooks se ve obligada a casarse con el frío Sebastian Blake, el implacable heredero de un gran imperio. Atrapada en una mansión de desprecio, ella vive una unión sin afecto. Aunque Sebastian considera el matrimonio un simple trámite, la convivencia despierta una pasión prohibida. Entre traiciones y enemigos, este amor inesperado amenaza con destruirlos mientras los oscuros secretos de sus familias salen finalmente a la luz en un entorno hostil.
Portada de la novela La Obsesión Del Millonario
7.8
Tras un lustro lejos de su hogar, Eloísa vuelve para visitar a su hermana Helena, pero halla una realidad desoladora. El esposo de esta, Henrick Collen, ha fingido ser un hombre ejemplar; en verdad, es un magnate despiadado que la somete a constantes desprecios. No obstante, la hostilidad del millonario es apenas la superficie de un enigma mayor. En la penumbra de su mansión, él guarda un secreto siniestro que sale a la luz durante sus inquietantes visitas nocturnas.
Portada de la novela La sumisa del Ceo
8.9
Con solo 19 años, la tranquila vida de Maya Stone en el hotel de su familia cambia drásticamente al conocer al imponente Ares Bailey. Pese a su inexperiencia y a la diferencia de edad, el magnetismo entre ambos es inmediato. El CEO, fascinado por la joven, planea con paciencia su iniciación en el mundo de la dominación. Juntos, deberán enfrentar prejuicios sociales y diversos obstáculos externos para poder consolidar su intenso vínculo amoroso.
Portada de la novela Los Hijos del CEO
7.9
Aitana Quiroga, una profesional de 29 años, llega a la principal textil de Europa decidida a demostrar su valía. Su vida da un giro cuando los hermanos Zlemberger, herederos del consorcio Zerax, se proponen conquistarla. Mientras un pacto formal une a la joven con el imponente y controlado Brant, el carismático Andreas pierde el juicio ante la competencia. En este triángulo de tensión y ambición, Aitana deberá elegir entre la frialdad alemana o la impulsividad.