Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi amor tardón

Mi amor tardón

Después de un lustro de lealtad, Edwin destierra a Valerie a una sucursal lejana. Lejos de lamentarse, ella abraza su independencia mientras su destino se transforma: surge un galán en su vida y descubre su origen como heredera de una gran fortuna. Al reencontrarse en una gala, el soberbio Edwin cree que ella busca recuperarlo. No obstante, Valerie ya no es su empleada, sino la influyente anfitriona que está lista para darle una lección de realidad.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

En ese instante, Valerie Reese se despertó con el ceño fruncido. Gimiendo incómodamente, se dio vuelta y su mano encontró algo cálido. Solo entonces se dio cuenta de que un hombre estaba durmiendo a su lado.

Con la mandíbula apretada, la mujer se sentó y encendió la luz de la mesita de noche. Junto a ella, el hombre suspiró profundamente, frustrado.

La tenue luz de la lámpara iluminaba su espalda desnuda y parte de su rostro.

Entonces, Valerie se acercó sigilosamente al ropero, se cambió y regresó al borde de la cama, donde extendió la mano para tocar la espalda del hombre con suavidad.

"Señor Layfield, ya son las seis de la mañana. Tienes una reunión a las siete y media".

De inmediato, el hombre apartó su mano de un manotazo y gruñó roncamente:

"¡Largo!".

Valerie, quien desde hacía mucho tiempo se había acostumbrado a su temperamento, se levantó con aire de despreocupación.

En silencio, la joven bajó las escaleras hacia la cocina para preparar el desayuno. Sin despertarlo, terminó de comer y salió de la casa. Tras ello, tomó un taxi hacia la empresa.

Durante el día, la mujer trabajaba como secretaria principal de Edwin Layfield, CEO del Grupo Layfield. Sin embargo, por la noche, era su compañera en la cama.

Valerie llegó a la compañía y preparó todo de inmediato. Su mirada permanecía indiferente mientras esperaba a Edwin fuera de la sala de conferencias. De hecho, todos los que pasaban por su lado se dirigían a ella en un tono respetuoso y adulador.

Dos minutos antes de que empezara la reunión, el ascensor exclusivo del CEO sonó.

En ese instante, Valerie suspiró aliviada pero se mantuvo en su lugar.

La imponente estatura de Edwin, de un metro noventa aproximadamente, contribuía a su autoridad. Además, siempre tenía una expresión fría que lo hacía parecer inalcanzable.

En comparación con él, la altura de Valerie, de un metro sesenta y cinco aproximadamente, parecía algo diminuta.

Al llegar, el empresario la ignoró por completo, como si el hombre con quien ella había tenido relaciones sexuales la noche anterior fuera alguien completamente diferente.

La reunión duró bastante tiempo. La chica tuvo que salir a la mitad para ir a la oficina de la secretaría y pedir el desayuno para Edwin.

Ella estaba revisando el menú cuando su compañera secretaria, Marisa Kendall, se acercó a ella y preguntó:

"Valerie, ¿has revisado el horario de la tarde del señor Layfield?".

Al escucharla, la mujer la miró con ceño fruncido. "¿Hay algo mal con el horario?".

Marisa hizo un ruido con la lengua y murmuró suavemente:

"Más tarde, el señor Layfield tiene programada una cena con Brent, el presidente de SHINE Corporation".

Le llevó un tiempo a Valerie recordar quién era ese hombre.

Brent Clark era conocido por su tendencia a acosar sexualmente a las empleadas. Incluso hubo una vez en la que drogó a una secretaria de otra empresa y la obligó a acostarse con él. Aparte de eso, se rumoreaba que él también intentó acosar a la tía del CEO, Ivanna Layfield, en el pasado.

Como Edwin siempre llevaba una de sus secretarias a las cenas de negocios y las demás no querían acompañarlo, Marisa se acercó a Valerie para preguntarle al respecto.

"No te preocupes. No creo que el señor Layfield nos lleve a ninguna de nosotras", respondió Valerie con despreocupación.

No obstante, tan pronto como terminó de hablar, alguien abrió la puerta de la oficina. Una colega asomó la cabeza y buscó con la mirada hasta que sus ojos se posaron en Valerie.

"Valerie, el señor Layfield quiere verte".

La joven rápidamente completó su pedido y salió de la oficina de la secretaria sin cambiar su expresión.

Ella había sido la secretaria de Edwin durante cinco años. Poco después de unirse a la compañía, tuvieron relaciones sexuales en el salón, marcando el inicio de su extraño acuerdo. Ella había lidiado con varios clientes difíciles en los últimos años, pero él nunca le había pedido que se involucrara en actividades turbias.

Segundos más tarde, cuando Valerie entró a la oficina de Edwin, este ni siquiera la miró. El empresario siguió firmando documentos mientras le ordenaba:

"Prepárate. Me acompañarás a cenar esta noche".

Al escuchar esas palabras, Valerie se quedó inmóvil.

Y como no respondía, Edwin finalmente levantó la cabeza y la miró frunciendo el ceño.

"¿Valerie?".

La joven salió de su ensimismamiento y finalmente respondió:

"Sí, señor".

En seguida, el hombre le lanzó una carpeta y exigió:

"¿Cuánto tiempo llevas trabajando para mí?".

En realidad, ella no sabía por qué le preguntaba eso, pero de todos modos respondió:

"Cinco años".

"Llevas mucho tiempo trabajando, así que deberías saber cuál es tu lugar a estas alturas. Haz bien tu trabajo, ¿entendido?".

"Por supuesto, señor".

Luego, Valerie salió de la oficina con el rostro serio, con sus manos frías y temblorosas.

Parecía que Edwin se había cansado de ella y estaba buscando una excusa para entregarla a otro hombre.

Con eso en mente, la chica regresó a su oficina, donde estuvo comiendo uvas toda la tarde. Antes de que llegara la hora de salir, la mujer metió un puñal en su bolso, pensando en que si Brent la drogaba, ella se apuñalaría para despertar.

También te puede gustar

Portada de la novela AMOR Y VENGANZA
8.4
Arthur confiesa una verdad devastadora: Leah es su esposa legítima. Gracias a un plan urdido con Ruth, ella firmó un acta matrimonial camuflada en un contrato previo. Él intenta defender su engaño alegando temor a perderla, pero Leah solo siente rabia. Tras confiarle su vida a quien ya conocía sus secretos, no logra perdonar que Arthur controlara su futuro con mentiras. La traición del hombre que dice amarla marca una ruptura total en su relación.
Portada de la novela Anal en la oficina
8.4
Desesperada por liquidar mis deudas, acepté un pacto turbio: entregarme a los caprichos de hombres poderosos bajo un anonimato absoluto. Con la vista cubierta y el miedo latiendo en mi pecho, un desconocido comienza a reclamar mi cuerpo según el contrato. Sin embargo, el pánico se transforma en sospecha cuando su voz me recuerda a la de mi jefe. Aunque tengo prohibido mirarlo, su exigencia de ir tras el sexo oral me deja paralizada de terror.
Portada de la novela Cincuenta Mil Razones para Vengarme
9.1
Al intentar salir del restaurante de su hermano, una joven inversionista es retenida por una nueva gerente que le exige pagar una ridícula cuenta de cincuenta mil dólares, llena de cargos absurdos. Pese a identificarse como la hermana del dueño, solo recibe burlas y desprecio. Determinada a no dejarse humillar en este drama de romance multimillonario y alta sociedad, ella decide lanzar un ultimátum a su asistente para que su hermano despida a la empleada o perderá todo su respaldo financiero.
Portada de la novela Del Amor al Odio: Su Caída
7.9
Después de cinco años de matrimonio con Mateo Garza, descubro que mi vida es una farsa. Su exnovia Valeria no murió; ella es su esposa legal y yo solo fui un reemplazo. Al regresar ella, Mateo me cautiva y provoca la tragedia de perder a nuestro hijo Agustín al negarle medicinas. Impulsada por el rencor, aprovecharé un poder notarial que él me entregó por soberbia. Destruiré su imperio y ejecutaré mi venganza tras perderlo todo por su crueldad.
Portada de la novela Diamante disfrazado: Ahora mírame brillar
9.5
Tras ser víctima de una cruel trampa, Elena pasó de heredera privilegiada a paria social, rechazada por sus padres y humillada por su novio. Sin embargo, su caída solo fue el inicio de una transformación asombrosa. Ahora, convertida en una poderosa magnate de talentos ocultos, enfrenta a sus antiguos tutores y desprecia las súplicas de su ex. En medio de su ascenso, un misterioso multimillonario le propone matrimonio. El mundo verá su brillo final.
Portada de la novela Dijiste que muriera en silencio, y así lo hice
8.3
Con una enfermedad terminal y solo un mes de vida, descubro que Dante Villarreal, el poderoso líder de la mafia de Monterrey, espera un hijo con su amante. El hombre que amé en la miseria ahora ignora mi agonía, tachándola de simples celos. Siguiendo su cruel orden de desaparecer sin hacer ruido, firmo el divorcio y preparo mi entierro. Dante solo comprenderá su error cuando encuentre mis restos y un diario que detalla su frialdad ante mi muerte.