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Portada de la novela Mi amante enamorado de mi esposo

Mi amante enamorado de mi esposo

Alexa vive una doble vida marcada por la pasión y el riesgo. Pese a la devoción que siente por su cónyuge, mantiene un romance secreto con Leonel, su antiguo amor. Él, impulsado por el rencor, planea sabotear el matrimonio de Alexa para recuperarla, pero su estrategia se desmorona ante un giro drástico: termina enamorándose del marido de su amante. Atrapado en un triángulo de deseos prohibidos, Leonel lucha por huir de esta inesperada y compleja realidad.
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Capítulo 2

En la noche Alexa y su esposo. Se encontraban viendo televisión. Cuando de pronto se escuchó el sonido de una ambulancia sonar. Alexa se sintió intrigada por saber que sucedía, se levantó e iba a ver que sucedía pero su esposo la detuvo.

—No vas a ver nada. Deja de ser tan chismosa cariño —dijo Teodoro mientras la sujetaba por el brazo.

Alexa se concentró en leer un libro en su tablet mientras su esposo estaba viendo televisión.

—Mi amor cuando será que veré el día en que tú...—le cuestionó.

Alexa se detuvo y resopló. Teodoro supo que iba su esposa a decir porque siempre indagaba en esas peticiones que a él no les agradaba.

—No me gustan esos tipos de cosas. Además deja de estar viendo tantas cosas indebidas que transmiten en la TV y de leer libros con contenidos escandalosos. Acostúmbraste ya a mi manera de amar, hemos hablado sobre eso una infinidad de veces amor —les respondió Teodoro.

—Eres un aburrido 4 años de casados y no me quieres complacer —protestó Alexa.

Teodoro besó a su esposa con amor y ternura dejándose llevar por sus sentimientos.

—Te quiero a pesar de todo —le dijo Alexa.

—Tenemos que conversar sobre algunos asuntos pero serán después, no tengo cabeza para más —dijo Teodoro dejando su móvil a un lado —. Buenas noches amor.

Alexa le devolvió las buenas noches con una sonrisa.

Al día siguiente Alexa se levantó a orinar y aún su esposo estaba en la habitación buscando unos papeles, este al percibirse giró su cabeza y le sonrió.

—Amor —pronunció Teodoro.

—Sí cariño —Alexa contestó desde el baño.

—Nada de chismes, por favor. No andes por ahí averiguando lo que sucedió con los vecinos. No quiero que te metas en problemas —le advirtió —. Mejor sal a pasear o a visitar a alguien. No sé. Lo que tú quieras.

—Vete a trabajar —sugirió Alexa.

Teodoro respiró, conocía esa respuesta. Y se marchó.

Más tarde Alexa se encontraba limpiando la cocina cuando de pronto se escuchó el timbre de la casa, dejó de hacer lo que hacía y fue a abrir. Abrió la puerta y vio a Paola en frente de ella.

Paola cruzó los brazos mientras que Alexa la observaba con determinación.

—¿No me vas a dejar pasar? Tenemos algo de que hablar y a ti te conviene —espetó Paola.

Alexa arrugó la cara y la invitó a pasar. Paola sonrió, entró y se sentó en un mueble sin dejar de sonreír. Alexa rodó los ojos y se quedó parada.

—¿Qué quieres Paola? ¿Amenazarme? ¿O qué? — inquirió Alexa.

—No vengo precisamente a eso. Sabes que tengo problemas —Paola entrelazó los dedos de sus manos para continuar hablando —. Mira preciosa, ambas tenemos que ayudarnos. Yo sé algo de ti... Y tú sabes algo de mí. Pero en tu caso... Tú esposo no lo sabe. Lo que quiero es que tú me ayudes, yo necesito encontrarme con mi otro hombre y tú eres la clave para ayudarme en estos momentos tan delicado, además será temporal.

«Pero que cuerva es está tipa, culebra venenosa, pretende que yo sea la Celestina, pero sino la ayudo me podría meter en problemas».

—Paola tú y yo nunca hemos sido amigas —cruzó sus brazos Alexa —. ¿Recuerdas qué muchas veces me metiste en problemas con mi esposo? ¿Y ahora eres tú la que impone tus límetes?

—Eso no viene al caso, lo que importa es que ambas estamos en problemas. Si tú no me ayudas, entonces tendré que soltar mi lengua a tu esposo y mi esposo es testigo ¿lo olvidas? —habló Paola con descaro, Alexa tenía ganas de abofetearla pero se contuvo.

Alexa la reprendió entre dientes, estaba entre la espada y la pared.

—Dime qué diablos es lo que quieres y lárgate —dijo Alexa desafiante.

Paola sonrió y se levantó quedando frente a frente a Alexa.

—Mi esposo y yo nos hemos dado una oportunidad y... No puedo salir del perímetro. Eso quiere decir que... —sonrió Paola y miró la casa —. Que me gustaría verme aquí en tu casa con mi otro amor.

Alexa la miró confusa y estupefacta.

—¿Qué diablos dijiste? —Alexa —masculló.

—Lo que escuchaste querida, así que prepárate. Mi esposo me tiene vigilada. Y ya hablé con tu vecino de atrás —respondió Paola mientras caminaba hacia Alexa y le dio un beso en las dos mejillas, luego se marchó.

Cerró Alexa la puerta de golpe. No podía creer el descaro de su vecina pero de hecho sino lo hacía, podría meterse en problemas. Quería usar su casa de guarira. Recordó que mencionó al vecino de atrás pero ella desconocía esa persona.

Horas más tarde llegó Teodoro, Alexa lo recibió con un beso en la boca y una sonrisa enorme, lo ayudó a quitarse la corbata y el saco dejándolo a un lado.

—Mi amor Pablo y Tomas vienen más tarde, vamos a jugar dominó —le avisó Teodoro de la visita de sus vecinos.

—No voy a preparar cena para ustedes, así que compren lo que van a preparar para cenar y se harán algo para ustedes —demandó Alexa —. Yo no tengo deseos de hacer nada.

Teodoro tomó la cara de su esposa con las dos manos para darle un beso.

—Quiero invitar a Noel pero no sé si él está de buen humor —añadió Teodoro.

Se apartó de su esposa y subió las escaleras. Alexa se quedó pensando en Noel y Paola. Tomas y Pablo llegaron con comida preparada. Luego apareció Noel y se sentaron juntos a conversar en la sala.

Pablo miró a Noel.

—¿Por qué no trajiste a tu esposa? —le preguntó Pablo a Noel.

—Ella no quiso venir —respondió Noel.

—Pero los vecinos fueron testigos del espectáculo que tuvieron ayer —dijo Tomás con sarcasmos.

Noel alzó una ceja.

—No toquemos temas personales hombres —pronunció Teodoro.

—Y los cuernos entre nosotros rondan como si nada —comentó Noel.

Pablo se rio.

—Si tú lo aguantas es tu problema —mencionó Pablo mirando a Noel.

—Si hablo de los matrimonios de ustedes se derrumbarían en un segundo —dijo Noel mirando a todos —. Algunos de ustedes tienen cosas que saber.

Los hombres se quedaron confundidos y se rieron pensaron que fue un chiste.

Alexa se asustó, tragó saliva, sus pupilas se dilataron. Su corazón bombeaba con fuerza, se puso nerviosa y se retiró. No pudo soporta un segundo más permanecer ahí junto a ellos.

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