Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Me Niego a ser la Protagonista

Me Niego a ser la Protagonista

Tras una vida marcada por el dolor de la piel de cristal y el cáncer, una joven de dieciocho años fallece frente a su familia tras pedir el fin de su agonía. Inesperadamente, despierta en un mundo desconocido habitando el cuerpo de la heroína de una novela. Al comprender que su existencia está ahora ligada a un guion preestablecido, decide desafiar su destino. Determinada a no ser un títere literario, luchará por escribir su propio camino y libertad.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

— ¿Qué?… ¿Por qué no duele? —Se preguntó la joven mientras tomaba la túnica y se levantaba de la cama.

Lidia camino hacía un pequeño espejo sobre un escritorio en la habitación y pudo ver su hermoso rostro reflejado en este “Mi… Mi cara, ¿Qué? ¿Qué es esto? ¿Esta soy yo? Imposible”. La joven que había sido llamada Lidia anteriormente miro su rostro, sus manos y su cuerpo y se sorprendió al ver que en él no se encontraba ni la más mínima cicatriz, ella frotó una mano sobre su brazo con miedo a sentir dolor, pero nada sucedió, solo sintiendo en ella la calidez de su mano sin salir herida. “No, no duele” las lágrimas en el rostro de Lidia comenzaron a brotar incontrolablemente al darse cuenta de que se encontraba en un cuerpo diferente, pero que al parecer su enfermedad ya no estaba con ella, fue entonces que se escuchó la puerta nuevamente y se abrió apareciendo frente a Lidia nuevamente la joven que había estado allí anteriormente.

—Lidia, vamos por favor, no me metas en problemas, apresúrate, la misa está por comenzar. — Dijo la joven que camino hacia una cama dentro de la habitación y saco una cinta para afirmar su cabello.

— ¿Misa? —Pregunto Lidia confundida.

—Claro, es la misa de las cuatro, debemos apresurarnos, vamos tarde. —Respondió la muchacha mientras ponía un velo en el cabello de Lidia.

Lidia se miró en el espejo mientras se veía vestida de una manera tan inusual. Fue entonces que ella le tomó mayor atención a su entorno, dándose cuenta de que el lugar parecía bastante humilde, solo había tres camas, una mesa de escritorio de madera bastante antigua, papeles sobre esta, tres baúles, uno debajo de cada cama, cobijas de cama bastante ásperas y gruesas. Al salir de la habitación, Lidia miro su alrededor siendo llevada por su compañera de cuarto a un gran salón donde se encontraba un sacerdote frente a varias personas que hacían una fila frente a él vestidos con la misma ropa que llevaba ella “¿Qué es todo esto?” Se preguntó Lidia sin entender nada, fue entonces que la fila comenzaba a avanzar más y más, y cuando apenas quedaban dos personas frente a ella escucho lo que el sacerdote les decía a las personas frente a ella.

—Que la diosa ilumine tu camino y ponga en tus manos su favor para hacer el bien y guiar a cada alma del imperio con sus enseñanzas…— Dijo el sacerdote mientras vertía con un cuenco de oro agua sobre las jóvenes frente a él.

—Juro no defraudar las enseñanzas que se me han dado, viviré con humildad y brindaré mi cuerpo y alma al futuro de los más necesitados, juro en nombre de la Diosa del imperio, quien brilla más allá del sol. —Concluyeron las dos personas delante de Lidia, mientras que el sacerdote vertía agua en las cabezas.

Fue entonces que el turno de Lidia llego quien nerviosa, dio un paso al frente mirando al sacerdote, quien comenzó diciendo las mismas palabras que le había dicho a los anteriores dos personas, pero Lidia no contesto e hizo que el sacerdote repitiera lo que acababa de decir.

—Que la diosa Ilumine tu camino y ponga en tus manos su favor para…— El sacerdote siguió hablando sin escuchar respuesta.

Lidia miró sus manos mientras que el sacerdote seguía hablando “Esas palabras, las… sé que las escuché o leí en alguna parte antes, ¿Dónde? ¿Dónde las…? ¡Claro! Estaban escritas en ese libro, fueron las palabras que le decían a la protagonista el día que se le declaró santa” Lidia levanto su cabeza y miro al sacerdote directamente a los ojos “Cabello blanco largo y ondulado, piel blanca y ojos azules, cuerpo esbelto y saludable, una apariencia completamente hermosa era lo que representaba a Lidia, la Santa de la novela {Bajo la corona imperial}” Lidia dio un paso atrás mientras miraba al sacerdote al darse cuenta de lo que estaba sucediendo.

—Esto es imposible… —Dijo Lidia en voz alta dejando sorprendido al sacerdote.

—Lidia, ¿de qué estás hablando? Vamos, debes terminar tu proceso de bautismo para convertirte en sacerdote del templo, aparte esto es obligatorio para todo quien quiere pertenecer al templo… Vamos debemos terminar esto. —Dijo El sacerdote dando un paso adelante.

Lidia, asustada, dio un paso atrás haciendo que el sacerdote la sujetara por la muñeca, botando unas cuantas gotas de aquella agua sobre el brazo de Lidia, sorprendiendo a todos cuando el agua tomo el color del oro al tocar su piel.

— ¡Ella, mira! —Gritaron algunos sacerdotes que allí se encontraban.

—Lidia tú… —El sacerdote sorprendido sonrió al ver lo que sucedía.

—No, no es así… —Lidia negó lo que sucedía y se soltó de la mano del sacerdote saliendo del gran templo.

Lidia corrió hasta la habitación donde había despertado, al llegar allí escucho la llamada de uno de los sacerdotes de alto rango llamando a la puerta, ella asustada, bloqueo la entrada mientras revisaba el baúl que estaba bajo su cama encontrando en este solo un vestido para cambiarse de ropa. “Esto debería ser suficiente, si esto es como yo creo significa que estoy en el cuerpo de la protagonista de la novela que leía en el hospital, no, no puedo, no puedo ser la protagonista, no estoy dispuesta a pasar por todo los obstáculos que protagonista debe afrontar para un final feliz, por primera vez tengo un cuerpo sano, por primera vez no siento dolor con solo respirar, no estoy dispuesta a seguir un camino que no fue escrito para mí, me niego, esta es una segunda oportunidad para mí así que haré todo lo que siempre desee, seré feliz” se dijo Lidia mientras se colocaba el vestido rápidamente mientras escuchaba al sacerdote gritar fuera de la puerta, Lidia miro cada rincón de la habitación viendo una ventana pequeña en lo alto del cuarto, por lo que arrastro una mesa hasta donde se encontraba la ventana y subiéndose sobre esta salto por la ventana para salir del lugar.

—No dejaré que me atrapen, no pienso seguir el camino que fue escrito para alguien que no soy yo, esta vida es mía…— Dijo Lidia corriendo lejos del templo.

[Tres días después]

Lidia había estado caminando en dirección contraria del palacio para así poder estar lo más lejos posible de los conflictos que se presentarían en la novela origina, “Debo alejarme del palacio, espero no encontrarme con el arrogante príncipe heredero Ryan, se supone que él es el protagonista de la novela, pero jamás pudo gustarme, era muy obsesivo y arrogante, con una personalidad terrible, tenía gran habilidad con la espada y el maná, pero eso lo hacía ver aún peor, siempre tenía todo tan fácil al tener tanto talento, también esta Irene quien es la villana, hija del duque, ella tenía una apariencia hermosa, cabello rojo intenso y un cuerpo voluptuoso, ella jamás bajo su cabeza y murió a manos del príncipe heredero cuando ella intenta matar a Lidia, la protagonista, ¿Por qué debo ser la protagonista? ¿Sería posible llevarme bien con Irene si me alejo del príncipe?” Se preguntó Lidia mientras caminaba por el bosque, al llegar un poco más lejos está respiro profundamente y miro su alrededor viendo lo hermoso que se veía la naturaleza a su alrededor.

—Antes siempre deseaba poder hacer esto, sentarme en el suelo y poder respirar el aire puro de la naturaleza sin sentir dolor alguno… Esto es hermoso. —Dijo en voz alta Lidia mientras cerraba los ojos apoyándose en un árbol.

Mientras Lidia se relajaba escucho un extraño sonido acercarse mientras que el suelo temblaba “¿Qué?” Lidia abrió los ojos y se levantó rápidamente del suelo viendo como unas fuertes pisadas se escuchaban acercarse más y más, hasta que un fuerte gruñido se hizo escuchar en todo el bosque haciendo que las aves salieran volando de los árboles alejándose del lugar, Lidia entendiendo que podría ser peligroso comenzó a ir en dirección contraria al sonido y se esforzó en subir a uno de los árboles que allí se encontraban, viendo claramente como dos grandes bestias que parecían lobos negros dejaban un rastro de sangre con sus patas y varios caballeros en caballos los seguían.

— ¡El primer grupo vayan con su majestad el príncipe, el segundo vayan por los lobos! —Grito un hombre el cual parecía bastante serio.

— ¡Sí, capitán! —Respondieron varios caballeros.

Fue entonces que Lidia, que había subido a las ramas del árbol y se aferraba a ellas, observo y escucho lo que sucedía abajo, viendo a uno de los caballeros que allí se encontraban completamente distraído “Ese tipo… Él no parece prestar atención a lo que está diciendo el capitán…” pensaba Lidia cuando vio que aquel hombre volteaba a mirar hacia arriba, viéndola a ella directamente a los ojos.

—¡!

Lidia se sorprendió abriendo los ojos, asustada al ver que aquel hombre la miraba fijamente para luego sonreírle de manera divertida “¿Qué?” Lidia vio como el capitán se acercaba a aquel hombre, por lo que su nerviosismo comenzaba a aumentar al pensar que sería delatada.

— ¿Qué haces aquí parado? Vamos Cion, deja de andar de vago… —Dijo el capitán.

El joven que había visto a Lidia se comenzó a reír mientras pasaba su brazo por los hombros del capitán y comenzaba a caminar en dirección contraria de donde estaba ella, está confundida miro al joven dándose cuenta de que él volteaba para mirarla y le levantaba el pulgar mientras le guiñaba el ojo divertido “¿Qué fue eso?… Pensé que me iba a delatar” reflexionó Lidia confundida viendo como el joven se subía a su caballo y se marchaba con el resto de los caballeros.

También te puede gustar

Portada de la novela Adrián's Awakening: Despierta en el mundo mágico
8.2
Tras perder la batalla contra un cáncer terminal, Adrián Evans fallece a los doce años para despertar en una dimensión mágica de cielos color pastel y gigantes temibles. En este peligroso paraje, el niño une fuerzas con Ally, un impulsivo guerrero que carga con un pasado difícil. Juntos enfrentarán grandes desafíos en un mundo de combates y hechicería, donde Adrián descubrirá que su renacimiento es la clave para reescribir su destino.
Portada de la novela Calma mis demonios, Odyseuss
8.0
Criada en un internado para jóvenes especiales tras ser vendida por sus padres, Aneka Edouard emprende un viaje para hallar sus raíces. Su rastro la conduce hacia Lenore Wright y su manada, donde el destino la vincula con Odyseuss Hummer. Él, futuro Alpha marcado por conflictos familiares, se revela como su mate y 'tua cantante'. Aunque Odyseuss rechaza el vínculo, Aneka luchará por ganar su amor mientras descubre los oscuros secretos que envuelven su origen.
Portada de la novela El alfa prisionero
8.2
Emma y su hermano dejan atrás su retiro para establecerse en Silvershade Summit, una localidad de Alaska que esconde una trampa mística. En este enclave conocen a Asher, un alfa cautivo hace siglos por el hechizo de una bruja. Pese al rencor que él siente hacia su especie, la presencia de Emma desata una atracción salvaje en su interior. Prisionera en este sitio maldito, ella enfrentará la furia y la pasión de un guerrero que se resiste a aceptarla.
Portada de la novela El Corazón Traicionado
8.6
El aire del santuario vibraba con el poder del Corazón de la Tierra, un zumbido que sentía hasta en mis huesos. Era la ceremonia anual de bendición, y como curandera y elegida, canalizaba su energía para sanar a mi gente, hasta que un grito rompió la solemnidad. "¡Traición!" Era Estrella, mi propia hermana, señalándome con un dedo tembloroso, su voz llena de un dolor que parecía real. "¡Luna! ¡Has profanado este lugar sagrado!" Me acusó de entregarme a las artes oscuras, de traer un chamán de la sombra para robar el poder del Corazón. Un murmullo de horror recorrió la sala y el Gran Consejo de Ancianos se levantó. Miré a mi hermano Sol, buscando apoyo, pero sus ojos reflejaban horror y duda. El Anciano Sol sentenció: "Has traicionado nuestra confianza, has traicionado a la Tierra misma." No hubo juicio, solo la acusación de mi hermana y la condena del Anciano. Fui declarada culpable y desterrada por quinientos años a las Tierras Áridas, ese infierno del que nadie regresa. "¡No! ¡Soy inocente!" grité, pero los guardias ya me sujetaban. Me arrebataron mis dones curativos, mutilaron mis manos, y quemaron mis tatuajes sagrados, despojándome de todo. Quinientos años fui una vasija para espíritus de arena, pariendo criaturas deformes. Cuando el Anciano Sol vino a rescatarme, no era más que una bestia salvaje y rota. De vuelta en el templo, me arrastré para comer como un perro, mientras mi hermano Sol y el Anciano Sol me veían con asco. "¿Qué te pasa? Deja de actuar así", me dijo Sol. Me tildaron de actriz, incapaces de comprender mi trauma. Fue entonces cuando la verdad me golpeó: en los ojos de Estrella no había dolor, sino triunfo. Ella lo había orquestado todo, por envidia, y ahora sus cómplices me sometían a nuevas crueldades. Me golpeé la cabeza contra la pared, deseando el fin. No morí, pero la vieja Luna sí. Años después, cuando la verdad sobre Estrella salió a la luz, Sol y el Anciano Sol me buscaron. Pero ya era una chamana errante, libre, y los rechacé. "Algunas heridas, simplemente, no se pueden perdonar."
Portada de la novela EL LIBRO DE LAYKOS - la otra historia del hombre lobo
8.7
Tras siglos de censura y olvido, surge la auténtica crónica sobre los licántropos. Considerada por muchos una simple alucinación, esta historia ha sido rescatada de lenguas muertas por valientes cronistas para exponer una realidad perturbadora: seres fantásticos convivieron con los humanos y podrían seguir ocultos hoy. ¿Son creaciones originales o un fenómeno posterior? Explora el misterio de estos pergaminos y descubre la verdad sobre los hombres lobo.
Portada de la novela Fürsten
9.6
Nacidos como un milagro de la corona, los príncipes gemelos destacan por su intelecto y un vínculo inquebrantable. Su destino cambia drásticamente al descubrir que deben compartir a la misma Luna. Esta revelación pondrá a prueba su temperamento y lealtad mientras enfrentan peligros externos. En una travesía llena de acción e instintos, los hermanos lucharán por proteger lo que aman bajo un mismo sino, enfrentando amenazas que acechan su futuro y su unión.