Portada de la novela Me convertí en la Luna de otro Alfa

Me convertí en la Luna de otro Alfa

7.8 / 10.0
Tras romper su vínculo con un traidor, Sylvie abandona su clan en Me convertí en la Luna de otro Alfa. En esta historia de werewolf romance novels, ella se une a Victor Wilson, el mayor rival de su ex, enfrentando desafíos de poder y lealtad en esta cautivante romance novel.
Resumen de Me convertí en la Luna de otro Alfa
Después de siete años de lealtad, Ethan Hudson traiciona a Sylvie por una loba más joven. Sin dudar, ella rompe su vínculo y huye de la manada esa misma noche. Ethan y su círculo apuestan que regresará humillada en pocos días, pero el tiempo transcurre sin noticias. Al intentar localizarla, Ethan descubre una realidad devastadora: Victor Wilson, su mayor enemigo, ya la ha reclamado. Sylvie ahora pertenece a otro, dejando a su ex sumido en la miseria.
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Me convertí en la Luna de otro Alfa Capítulo 1

Estuve con Ethan Hudson durante siete años, pero él cansó de mí.

Encontró a una licántropa joven en el clan.

Esa vez no le rogué que se quedara.

Boté la piedra que representaba el vínculo de compañeros, quemé el brazalete de protección que había hecho y dejé el clan esa noche.

Sus amigos se burlaron de mí, apostando cuánto tiempo tardaría antes de ir a suplicar que nos reconciliáramos.

Ethan, con el brazo alrededor de su nueva chica, se rió y dijo: "Tres días como máximo. Volverá llorando".

Pasaron tres días, luego otros tres, y nunca regresé.

Ethan no pudo esperar más y me contactó primero. "Sylvie, ya basta de berrinches...".

Victor Wilson, su rival, interrumpió por teléfono. "Ethan, deberías haberla recuperado antes. Ella es una buena chica, pero ya es muy tarde, se ha ido".

El aullido de Ethan casi rompe el teléfono. "¡Que Sylvie atienda la llamada!".

Victor me besó suavemente y dijo: "No puede. Está agotada por lo de anoche y acaba de quedarse dormida".

...

Llegó mi séptimo aniversario con Ethan.

Sostenía un brazalete de protección recién hecho, listo para proponerle matrimonio.

Pero lamentablemente llegué unos minutos tarde a una reunión clave del clan.

En la entrada del salón, se escuchaban risas.

"¿Sylvie? Es una aburrida", dijo Ethan casualmente. "No como la nueva chica que me interesa".

Un hombre lobo se rió y le dijo: "¡Llevan siete años juntos! Es normal que se vuelva monótono".

Ethan le dio un sorbo a su whisky. "Al tomar su mano es como si estuviera tocando mi propia piel".

Los hombres lobo en la sala rugieron con risas. "Siete años, amigo. Sylvie ha durado mucho contigo".

"Pero ella realmente es hermosa. Muy pocas en el clan pueden igualarla".

"Su figura es espectacular. Cuando se puso ese vestido rojo en la última reunión, todos los hombres lobos la miraban".

"También es una cazadora feroz. En el último concurso, disparó limpiamente a la cabeza de un jabalí. Muy impresionante. Me encantan las lobas así".

Ethan permaneció en silencio ante sus burlas.

Alguien preguntó: "Alfa, en aquel entonces pretendiste a Sylvie con tanto fervor, ¿de verdad la vas a dejar ir?".

"¿Por qué no la dejaría ir?". El tono de Ethan se volvió indiferente. "Después de siete años, cualquiera se vuelve aburrida".

"Sí", añadió otro. "¿La misma carne todos los días durante siete años? La odiarías".

"Alfa, si tú y Sylvie se separan, ¿puedo intentarlo con ella?".

"Hazlo", respondió Ethan, bebiendo nuevamente, despreocupado. "Cualquiera que la quiera puede tenerla".

No levantó la vista.

"Ay, por favor", alguien se burló. "Con tantas lobas jóvenes en la manada, ¿qué necesidad hay de buscar una que está más que usada?".

Las risas sacudieron el salón.

Apreté el brazalete en mi bolsillo y la piedra de luna mordía la palma de mi mano.

Le envié un mensaje a Ethan. "Surgió algo. Voy a regresar primero a casa".

Al girar, mi falda barrió las hojas en los escalones, creando un suave susurro.

De vuelta en la casa vacía, arrojé el brazalete al fondo de un cajón.

Esa noche, la luz de la luna se deslizó por las rendijas de las cortinas, y miré al techo hasta el amanecer.

Esa fue la noche en que decidí irme.

En pocos días, la noticia se difundió por el clan.

Ethan estaba pretendiendo a una chica loba que apenas había alcanzado la adultez, joven e inocente, la cual nunca había salido con nadie antes.

La pretendía con audacia, como lo había hecho conmigo años atrás, asegurándose de que todo el clan y toda la comunidad lo supiera.

Le dio una casa en el punto más alto del bosque del clan, donde el brillo plateado de la luna llena era más brillante.

El carro que le regaló tenía el escudo del clan en la puerta, el mismo modelo que una vez me prometió.

Incluso las raras flores de acónito, tan difíciles de recoger, llegaban diariamente en ramos a su casa.

La chica, que no estaba acostumbrada a semejante cortejo, se sonrojó y aceptó ser suya en pocos días.

En una reunión de amigos del clan, Ethan la llevó consigo.

El momento en que entraron, la sala quedó en silencio.

Algunas lobas que tenían una relación cercana conmigo, me miraron con preocupación, queriendo acercarse pero permanecieron inmóviles.

Tiré de mi falda y sonreí. "¿Qué pasa? ¿Por qué todos me miran?".

Ethan, con el brazo alrededor de la cintura de la chica, se sentó en el sofá y finalmente me miró. "Sylvie, ya que estamos aquí, aclararé las cosas".

"Adelante", le dije. Tomé una copa de vino y mis dedos trazaban círculos en su borde. Sentí una mezcla de pánico, desamor y extraño alivio, como un peso que se asentaba.

"Llevamos siete años juntos. Estoy aburrido. La chispa se ha ido". Habló con franqueza, sin titubeos. "Ya no es divertido".

Mis uñas se clavaron en la palma de mi mano, pero no sentí dolor.

Mi corazón parecía entumecido, y mi cuerpo también lo estaba.

"Lily es joven, acaba de llegar a su adultez, es dulce e inocente. Realmente me gusta, y no quiero que se sienta fuera de lugar en el clan". Ethan sonrió y tocó la mejilla de la chica. "Quiero darle un estatus adecuado como mi compañera en el clan".

Tomé un sorbo de vino y su amargura llenó mi boca.

Pero aún sonreí y dije: "Suena bien". Ethan habló: "Podemos seguir siendo amigos. Si necesitas algo en el clan, te ayudaré".

"No hace falta", dije, dejando mi copa y levantándome. "Separémonos como es debido. No hay necesidad de incomodar a Lily".

El hombre se detuvo, mirándome.

Después de unos segundos, dijo: "Eso es lo mejor".

"Continúen ustedes. Me voy".

"¿Quieres que mi chofer te lleve?".

"No, yo misma conduje".

Al salir de la habitación, escuché a un hombre lobo preguntar: "¿Cuánto tiempo crees que Sylvie aguantará esta vez?".

"¿Dos o tres días?".

"Apuesto a que una semana. Esta vez realmente se ve molesta".

Ethan miró el borde rojo de mi falda en la puerta y se rió a carcajadas. "Solo esperen. En tres días, estará llorando y rogándome que la acepte de vuelta".

"Sí, después de todos estos años, este drama ya se ha tornado aburrido".

"Jaja, Alfa, sabes que Sylvie está tan enamorada que no puede dejarte ir. Por eso la tratas así".

Sus palabras apuñalaban mis oídos como agujas y cada una goteaba burla.

Forcé una sonrisa llena de amargura y me apresuré a alejarme del lugar que donde quedé humillada frente al clan.

Cuando regresé a la casa que Ethan y yo compartíamos, ya era de noche.

Entré al dormitorio y saqué el brazalete de protección de las profundidades del cajón.

La piel de lobo tejida en él provenía de las transformaciones de Ethan, recolectada secretamente por mí. Las piedras de luna fueron pulidas por mis propias manos.

Cada detalle era meticuloso y perfecto.

Tradicionalmente, los hombres lobo los hacían, pero Ethan nunca planeó hacerlo.

Debería haberlo sabido entonces y no haber esperado.

Lo miré por un momento, luego tomé unas tijeras y lo corté.

El brazalete cayó al suelo, como una cola cortada.

Recogí las piezas y las arrojé a la chimenea de la sala de estar.

Antes de irme, me quité la piedra de vínculo de compañeros de mi cuello y la coloqué en la mesita de noche.

Al hacer las maletas, llevé solo lo que había comprado yo misma y dejé todo lo que Ethan me había dado.

Lo pensé y dejé una nota con las llaves en la mesa de la entrada.

La casa y todo lo que había en ella eran suyos y podía hacer lo que quisiera con ellos. No necesitaba preguntarme.

Después de eso, me alejé del clan.

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Tabla de contenidos de Me convertí en la Luna de otro Alfa

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