Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Me Arrepiento de Haberte Amado

Me Arrepiento de Haberte Amado

Después de que Isabela lo humillara cancelando su boda ante todos, el capitán Arturo Vargas huye a la frontera norte para luchar en la guerra. Mientras ella lidia con la traición de su amante Leonardo, Arturo conoce a Mateo, un noble caído con quien forja un lazo inquebrantable. Entre batallas y misterios, el capitán halla un amor leal que desafía a la capital. Tras salvar al país, Arturo y Mateo eligen vivir en libertad lejos del poder.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El salón de la mansión Montoya estaba lleno de gente importante, todos reunidos para celebrar el compromiso de Isabela Montoya y el Capitán Arturo Vargas. Pero el ambiente festivo se rompió de golpe.

Isabela se paró en medio de todos, con la cara roja de furia.

"¡No me voy a casar con él, papá!" gritó, apuntando a Arturo.

El General Montoya, su padre, un hombre de poder y autoridad, la miró con incredulidad.

"Isabela, ¿qué tonterías estás diciendo? El Capitán Vargas es un hombre de honor, tu prometido."

"¡Mi prometido es él!" exclamó ella, y tomó la mano de Leonardo, un hombre de aspecto elegante y sonrisa burlona que estaba a su lado. "Amo a Leonardo, y no me casaré con nadie más."

La sala quedó en un silencio sepulcral. Todos miraban la escena, algunos con sorpresa, otros con morbo.

El General Montoya se puso pálido de ira.

"¡Estás loca! ¡Has deshonrado a nuestra familia! ¡Guardias, llévensela a su habitación!" ordenó.

Dos guardias se acercaron, pero Isabela no se movió.

"¡No iré a ningún lado! Si me obligas a casarme con Arturo, me quitaré la vida," amenazó, su voz temblando pero decidida.

El General se quedó helado. La amenaza era seria. En su mundo, el honor lo era todo, pero la vida de su única hija también.

Arturo permaneció en su lugar, quieto como una estatua. Había escuchado cada palabra. La mujer a la que amaba lo había humillado públicamente, lo había rechazado por otro hombre frente a toda la élite de la ciudad. El dolor era un nudo apretado en su pecho, pero su rostro no mostraba nada. Era un soldado, entrenado para no mostrar debilidad.

Leonardo, disfrutando del momento, se acercó a Arturo.

"Capitán," dijo con un tono condescendiente, "los tiempos cambian. El amor no se puede forzar con viejas tradiciones de honor y deber. Isabela y yo representamos el futuro, un amor libre y real."

Miró a Arturo de arriba abajo.

"Usted, con su uniforme y sus medallas, pertenece al pasado. Un simple soldado de provincia, sin refinamiento. No puede ofrecerle a Isabela el mundo que yo sí puedo."

Cada palabra era un insulto directo a su origen, a su carrera, a todo lo que él era. Arturo apretó los puños, las uñas clavándose en sus palmas.

Isabela miraba a Leonardo con adoración, como si fuera un dios.

"Leonardo es un poeta, papá. Él entiende mi alma. Arturo solo entiende de armas y de guerra," dijo, su voz ahora suave y llena de admiración por su nuevo amor.

Leonardo sonrió y le acarició la mejilla a Isabela frente a todos, un gesto íntimo que era una bofetada más para Arturo. El contacto visual entre ellos era intenso, excluyendo a todos los demás, especialmente a Arturo.

La humillación era completa.

Arturo dio un paso al frente, su voz sonó grave y clara en el silencio.

"General Montoya," dijo, ignorando a la pareja. "Entiendo la situación."

Miró al General directamente a los ojos.

"Libero a su hija de su compromiso conmigo. El compromiso queda anulado."

El General lo miró, una mezcla de alivio y vergüenza en su rostro. "Capitán, yo…"

"No hay nada que decir, General," lo interrumpió Arturo. "Pero tengo una petición. Por el honor que dice que he perdido, le pido que me asigne a la misión más peligrosa que tenga. La campaña en la frontera norte, contra los bárbaros. Sé que nadie quiere ir. Yo iré."

Su decisión sorprendió a todos. La frontera norte era un infierno, una misión suicida de la que pocos regresaban. Renunciar a la boda más prestigiosa de la ciudad para ir a morir era una locura.

Pero para Arturo, era su única salida. Quedarse en la ciudad significaba enfrentar la burla y la lástima todos los días. La guerra, al menos, era un enemigo honesto.

El General Montoya lo observó, viendo la determinación de acero en los ojos del joven capitán. Este no era un hombre roto, era un hombre que había canalizado su dolor en un propósito mortal.

"Capitán, esa misión es… extremadamente peligrosa," dudó el General.

"Es lo que pido," insistió Arturo. "Mi lealtad siempre ha sido para con usted y para con la nación. Permítame servir donde más se me necesita."

El General asintió lentamente, impresionado por la valentía y la lealtad de Arturo, incluso después de una humillación tan grande.

"De acuerdo, Capitán Vargas. Su petición está concedida. Partirá al amanecer."

Arturo hizo un saludo militar. "Gracias, General."

Se dio la vuelta para irse, pero se detuvo. Miró de nuevo a la autoridad.

"Tengo una última petición," dijo.

Todos esperaban que pidiera alguna compensación, alguna venganza.

"El nuevo prometido de su hija," dijo Arturo, sin mirar a Leonardo, "es un civil. Un poeta. La vida en la ciudad es peligrosa. Le pido que le asigne una escolta personal. Para que esté seguro."

El salón quedó en un silencio aún más profundo. Nadie podía creer lo que escuchaba. Después de ser humillado, su único pensamiento era la seguridad de su rival.

Isabela lo miró, confundida por primera vez. Leonardo frunció el ceño, sintiéndose ridiculizado por la inesperada nobleza de Arturo.

Sin esperar respuesta, Arturo se dio la vuelta y salió del salón, con la espalda recta y la cabeza en alto, dejando atrás el murmullo de la multitud y el amor que había perdido.

También te puede gustar

Portada de la novela Cautivado, no quiero nada más que a ti
9.0
Traicionada por su prometido y su mejor amiga, ella muere en la miseria absoluta, pero el destino le otorga una segunda oportunidad. Despierta en el pasado justo cuando su esposo intenta asesinarla. Tras conseguir el divorcio y enfrentar la incertidumbre, descubre una herencia materna que la convierte en millonaria. Decidida a vengarse, asciende hacia el éxito profesional mientras su antiguo marido regresa para perseguirla en esta nueva y peligrosa realidad.
Portada de la novela Despertar en 1987: Mi Regla
8.5
Elena despierta en 1987, justo el día en que comenzó su desgracia. Tras sufrir la traición de su prometido Ricardo y su prima Sofía en una vida anterior, donde perdió todo y murió en la miseria, ahora busca justicia. Conociendo el romance secreto de los traidores, finge ser sumisa y permite que Sofía se mude con ellos. Mientras los amantes se confían, ella manipula el entorno para desenmascararlos. Elena ya no es una presa, sino la estratega de su propia venganza.
Portada de la novela el viudo
8.9
Bajo una falsa identidad y ocultando su pasado, una mujer pelirroja se instala en un apacible pueblo de Minas Gerais. Aunque aparenta ser una psicóloga infantil, su vivienda es un búnker fortificado y ella permanece armada. La delegada Miriam vigila de cerca sus movimientos mientras la protagonista intenta integrarse sin revelar su verdadera naturaleza. En este entorno rural, la tensión de su misión secreta define un inicio cargado de peligro y misterio.
Portada de la novela Ella Volvió, Él Lamentó
9.1
Al renacer justo el día de su trágica muerte, Sofía vive su cumpleaños número veinticinco enfrentando la traición de Isabella y Alejandro. Sin embargo, la intervención de su tío Fernando revela la verdad: ella fue la auténtica salvadora de su padre. Tras limpiar su nombre y ser aclamada como una brillante Diseñadora Urbana, Sofía rechaza la propuesta de un Alejandro arrepentido, eligiendo forjar su propio camino y dejar atrás el pasado.
Portada de la novela Enlazados
8.0
Cristian, un leal beta, recibe el encargo de custodiar a la empresaria Alisha Meyer tras ser amenazada. Durante su misión, descubre con asombro que ella es su alma gemela. Alisha, tras sobrevivir milagrosamente a un ataque armado, comienza a manifestar una energía interna inexplicable. Ahora, se ve inmersa en una realidad de hombres dominantes y licántropos, enfrentando un oscuro peligro que desafía la lógica mientras asimila su nuevo destino.
Portada de la novela La esposa consentida del jefe De Falco.
9.0
Coorah Bell, una cirujana obligada a casarse por su herencia, sufre una vil traición de su novio en un crucero. En medio del caos y el alcohol, confunde a un desconocido con su pareja y lo lleva a su habitación. El hombre resulta ser Fazio De Falco, un letal mafioso de Calabria que escapa de enemigos. Ambos deciden pactar una boda por conveniencia para lograr sus fines. Ella sana heridas y él las causa en un vínculo repleto de misterio, riesgo y pasión.