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Portada de la novela Matrimonio a la Fuerza

Matrimonio a la Fuerza

El magnate David King desprecia profundamente a Nicolle tras ser obligados a casarse. Su frialdad desencadena una tragedia irreparable: la pérdida del bebé que ella esperaba. Consumido por el remordimiento tiempo después, el millonario intenta enmendar sus crueles actos y suplica una oportunidad para obtener su perdón. En este drama de redención y heridas abiertas, Nicolle enfrentará el dilema de perdonar a su exesposo o dejar el dolor atrás para siempre.
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Capítulo 1

Capítulo 1: La Unión Forzada

En la opulenta mansión de los King, situada en el corazón de la ciudad, se avecinaba un gran cambio. El patriarca de la familia, Charles King, había convocado a una reunión urgente a su hijo David, un joven ejecutivo narcisista y poderoso de la alta sociedad.

David, con su impecable traje de tres piezas y su cabello engominado, se encontraba en su oficina, rodeado de lujosos muebles y tecnología de última generación. Su mirada se reflejaba en la pantalla de su ordenador, donde las cifras y los gráficos de su último negocio destacaban con fuerza. De repente, sonó el intercomunicador de su escritorio.

—Señor King, su padre le está esperando en el salón principal —anunció su asistente personal, con un tono de voz neutro y respetuoso.

David frunció el ceño y apagó la pantalla de su ordenador con un gesto brusco. No le agradaba tener que interrumpir su trabajo por una reunión con su padre, pero sabía que no tenía otra opción. Se levantó de su silla y se ajustó la corbata, antes de dirigirse hacia el salón principal.

Al entrar en la habitación, David se encontró con su padre sentado en un sillón de cuero, fumando un puro y hojeando un periódico. Charles King era un hombre alto y corpulento, con una presencia imponente y una voz grave y autoritaria. A sus 65 años, seguía siendo el dueño y señor de la empresa familiar, una de las más importantes y respetadas del país.

—Hijo, tengo algo que decirte —comenzó Charles, sin levantar la vista del periódico.

David se quedó en silencio, esperando a que su padre continuara.

—Como sabes, he estado buscando un sucesor para la empresa —prosiguió Charles, mientras soplaba un humo denso y aromático—. Alguien que pueda llevar el nombre de los King al siguiente nivel y garantizar su éxito y prosperidad.

David asintió, con una expresión de indiferencia en el rostro. Sabía que su padre estaba buscando un matrimonio conveniente para él, una unión que le permitiera afianzar sus lazos con otras familias poderosas y aumentar su influencia y riqueza.

—Hace unos días, tuve una reunión con el padre de una joven —continuó Charles, mientras finalmente levantaba la vista del periódico y la posaba en David—. Una joven hermosa, inteligente y de buena familia. Su nombre es Nicolle.

David frunció el ceño, sintiendo un leve escalofrío recorrer su espalda. No le gustaba la idea de tener que casarse con una desconocida, solo por interés y conveniencia.

—No tienes que preocuparte, hijo —sonrió Charles, notando la expresión de David—. Todo está arreglado. El padre de Nicolle y yo hemos llegado a un acuerdo. Tu matrimonio con ella garantizará la presidencia de la empresa familiar y asegurará nuestro futuro.

David se mordió el labio inferior, sintiendo cómo la ira y la frustración comenzaban a bullir en su interior. No quería casarse con una desconocida, solo por complacer a su padre y mantener su estatus y poder. Pero sabía que no tenía otra opción.

—Está bien, padre —masculló David, con una voz ronca y resentida—. Haré lo que sea necesario para cumplir con mis deberes y obligaciones.

Charles asintió, satisfecho por la respuesta de su hijo.

—Bien, hijo. Mañana mismo, conocerás a Nicolle y su familia. Te aseguro que no te arrepentirás de esta unión.

Mientras David abandonaba el salón principal y regresaba a su oficina, no podía evitar sentir un profundo resentimiento y una amarga sensación de impotencia. Sabía que su vida ya no le pertenecía, y que tendría que someterse a los designios de su padre y a la voluntad de una desconocida.

Por otro lado, en una humilde casa situada en las afueras de la ciudad, una joven de ojos claros y cabello ondulado se encontraba sentada en su cama, con la mirada perdida en el vacío. Nicolle había recibido la noticia de que tendría que casarse con David King, un hombre rico y poderoso, pero también cruel y despreciativo. A pesar de sus temores y sus reparos, Nicolle se había resignado a su destino, viendo en este matrimonio una oportunidad para escapar de la pobreza y el caos de su vida actual.

Pero a medida que pasaban los días, y se acercaba la fecha de la boda, Nicolle no podía evitar sentir un creciente miedo y una terrible incertidumbre. No sabía nada de David, excepto su reputación de ser un hombre frío y distante, más interesado en el poder y el control que en el amor y el afecto. Y a pesar de sus temores, Nicolle no podía negar que David le resultaba atractivo, con su porte elegante y su mirada penetrante.

Esa noche, Nicolle se acostó en su cama, con los ojos llenos de lágrimas y el corazón lleno de temores. No sabía qué le depararía el futuro, pero sabía que tendría que luchar y sobrevivir, como había hecho siempre. Y quién sabe, tal vez David no fuera tan malo como todos decían, y le diera una oportunidad de ser feliz. Pero por ahora, Nicolle solo podía esperar y rezar para que todo saliera bien, y que el destino le diera una oportunidad de ser feliz.

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